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lunes, 1 de agosto de 2016

Capitulo treinta y nueve.
Promesa.



Alekssandra se había quedado dormida, había sido una mañana reveladora. Row y ese tal Aarón estaban sentados en la sala, Yurik y Meylan no tardaban en llegar. Baje las escaleras y me reuní con ellos, el chico me veía con curiosidad, como si me estuviera analizando, o fuese un bicho raro.

-¿Qué?-. Le gruñí sentándome junto a Row.
-Disculpe señor Záitsev, es solo que…
-Habla niño.
-Soy más viejo que eso señor.
-¿Qué tanto?
-Casi tengo la edad de Yurik.
-Bastante viejo, pero, ¿Qué ocurre?
-Cuando Aleck se entere, ara todo lo posible por aléjalo de la mi señora. Incluso será capaz de volver a la manada en su contra, alegando que usted “abuso” de la fragilidad de ella.

Sus palabras hicieron que la sangre se subiera a mi cabeza, destrozaría a Aleck antes de que se acercara a ella.

-Debe dejarla ir, solo por el momento.

Volví mi rostro para ver a Row.

-¿Cómo puedo hacer eso? Ella lleva en su vientre a mi hija.

No supe de donde salió es, pero fue una certeza.

-¿Pretende unir a la manada de nuevo? ¿Después de todo lo que ha pasado?
-No, la manda… no va a unirse de nuevo, aun cuando pasen siglos. Ustedes son lo mejor de nosotros, quitando a Aleck de la ecuación.

Los tres reímos un poco aligerando la tensión.

-Mi niña Alekssandra no querrá irse de su lado.
-Lo sé, yo no puedo dejarla ir Row… hemos pasado por tanto, la amo… ellas son mi vida entera.
-Pero tendrá que hacerlo, por el momento… quizá exista la manera de que ella vuelva con usted, sin afectar a las mandas. He incluso, puede que sepa como romper el vínculo de sangre entre ellos.
-¿Sabes del vínculo, Aarón?
-Sí señor, Aleck me lo conto hace tiempo.

Bien, eso facilita las cosas.

-¿Cuál es tu plan pequeñín?

El plan de Aarón era complejo, he involucraba a personas que no debían saber de él. Pero sobre todo, se requería que Alessandri no se enterara. Eso sería romperle el corazón una vez más, pero eso era algo que no estaba dispuesto a hacer… había una manera de hacerle saber las cosas, pero para ello tendría que usar mi lado Cazador, sumergirla en uno de esos sueños oscuros. Lo que iba a hacer no sería doloroso para ella, ni peligrosos, pero… ¿Qué pasaría conmigo cuando accediera a esa parte de mí que he mantenido oculta?

¿Cómo volvería si no logró mantener esos demonios en su lugar?

Finalmente, cualquier sacrificio vale la pena por  ellas, no se como es que tengo esas certeza, pero se que así es. Zaitsev no ha abandonado la habitación donde está Alekssandra, está dormido al pie de su cama. Se que tiene sus sentidos alerta, no hemos hablado, pero ahora más que nunca debía quedarse con ella.

Decidí pasar las últimas horas con ella, Row y Aaron estuvieron de acuerdo en esperar a Yurik y Meylan. Subí a la habitación, Alekssandra aún estaba durmiendo.  Zaitsev volvió a su forma humana, se veía molesto.

-¿Vas a apartar la de tu lado, verdad?
-Es necesario.
-Eso es una mierda, ella es tu mujer y esos son tus hijos.
-Lo se.
-No te entiendo, este es el momento perfecto para volver con ella, a ella-. Me grito.
-No si sigue atada a Aleck, ella de be estar a  mi lado, pero no con una cadena en su cuello.

El semblante de mi padre no cambio, él estaba furioso.

-Esas son…
-Él no la dejara libre, sin importar que se compruebe que ese bebe es mío… ese vínculo con ella lo volverá loco, y la arrastrara a su locura.
-¿Lo mejor será dejarla ir a su lado?
-No-. Respondió Alessandri, un tanto adormilada.
-Los dejare para que hablen.

Záitsev salió de la habitación, pero se quedó detrás de la puerta, odia ver la sombra de su cola.

-No vas desacerté de mi como si fuera un perro.
-No amor, esto es más complicado.
-No, no lo es… yo abdicare.
-¿A favor de quién? Adrik con una unión de la que nadie debe saber hasta que ella sea mayor, o de Dante, cuya propia mujer, muchos creen que aún es Latente. ¿Aleck?
-Ok, en este momento no…
-Sí, algún día. Primero aremos la conversión de ustedes-. Le dije mientras me sentaba a su lado y ponía la mano en su abdomen. –Dejaremos que él crea que tiene el control, debes permitirme encontrar la manera de romper el vínculo que los une y que ambos salgan vivos.
-Alejándome de ti nuevamente.
-Estaremos juntos para cuando Katherine, nazca.
-¿Katherine? ¿Decidiste que será una niña? ¿Decidiste el nombre?
-Sí, sí y si… No me preguntes como o porque, solo sé que así es… lo siento en mi corazón.
-Si es niño, no quiero que te desilusiones.
-Oh, bueno… eso no va a pasar.
-¿No?

Me gusta verla sonreír, sus ojos se iluminan.

-No.
-Bien, si es niño se llamara Frederick.
-Oh no, eso no. Ese nombre es horrible.
-Yo lo amo.
-ok, si, bueno… Frederick si es niño, pero yo sé que no será.
-Te amo.
-También te amo, tenemos que prepararnos, debes estar al tanto de lo que va a pasaras. Transferiremos a Row a tu manada, ella será tu sanadora… Verona la envió por una razón, y vamos a hacer caso a lo que nos esté diciendo. Yo hablare personalmente con ella en unos días, y te lo are saber a través de mi padre.
-Ok… no quiero irme.
-Ni yo que lo hagas, pero el tiempo no se detiene y si no vuelves, Tristán enviara a sus perros y mi perros atacaran a los suyos, entonces…
-Ya lo entendí, bien… ¿Qué pasara después?
-Iré por ti, y hare lo que debí hacer desde el momento en que te vi.
-¿Qué es eso?
-Sera una sorpresa querida.

Me incline a darle un beso en los labios, no la besaría por un tiempo. Pero me aseguraría de que ese tiempo fuera corto, tenía que tener a mis chicas conmigo, y lo iba a lograr.

Exactamente a las seis con quince minutos de la tarde Yurik y Meylan llegaron a mi propiedad, Záitsev escoltaba a Alekssandra, yo estaba a su lado sin tocarla. Aarón estaba parado junto a la puerta esperándola, su mirada azul era un tanto inquietante. Aun no entendía que ganaría él ayudándome, eso alejaría a Alekssandra… quizá pretendía ser el alfa.

No, no iba a dudar así de mi gente. Quizá estoy paranoico, debo confiar en los Lobos, sin embargo lo mantendré vigilado.

-Lista mi señora.
-Aarón, quiero pedirte…
-No diré nada mi señora-. La interrumpió. –Esperare hasta que usted lo confirme.

Le colocó un adorno en forma de Lobo de ojos rojos, era una especia de incensario. Eso evitaría que otros Lobos supieran de su embarazo por su aroma.

Idea de Rowshark.

-Bienvenida a la manada-. Le indico a Row rodeándola con sus brazos.
-Sera un placer servirla mi señora… Mi señorito Vladik…
-No Row, volverás a casa, solo es un préstamo, me importa un pepino lo que diga la loca esa, volverás.
-Gracias.

Alekssandra se dirigió a la puerta acompañada por la sanadora y Aarón.

-¿Cuándo será la conversión?
-La siguiente luna roja, en el hogar del padre de la raza… dile a tu gente, que me encargare de todo, enviare a mi enlace a ustedes cuando todo esté listo.
-Así lo are Grigori, gracias por todo.

En ese momento, tanto Yurik como Meylan se colocaron a mi lado, no por protección, no porque la estuvieran cuidando a ella. Era para evitar que la detuviera, ellos eran los únicos que sabían la verdad, me había visto obligado a confiar en ellos. Por qué solo existía una persona en el universo capaz de detenerme, y estaba por salir de la puerta.

-Que la luna guie sus pasos, alfa Vasíliev.
-Que la luna guie tu corazón, alfa Záitsev.

Me recargue en Yurik, tomando la mano de Meylan, el sentir la fuerza de ambos a mi lado me dio la fuerza suficiente para dejar que esa puerta se serrara detrás de ella.

-Dioses estoy envejeciendo… voy a ser tío, el mejor tío de todos.

Las palabras de Yurik me tomaron por sorpresa, creo que Meylan entendió el pésimo comentario por que comenzó a reír.

-No… tu no vas a ser tío, no te quiero cerca de mi bebe.
-¿Pero, por qué? Somos familia, ese bebe llevara mi sangre.
-Yurik, no hagas que me arrepienta de haberte permitido quedar en la manada-. Le dije agarrándome el puente de la nariz.
-Oh vamos, me amas.
-Sigue soñando.

Me aleje de ellos, me dirigí a la sala de estar.

-Vamos Grigori, acéptalo… acepta que me amas.
-No Yurik, solo te tolero.
-Ya se, es por la pequeña Meylan, temes que valla de chismosa y “el que dirán te preocupa”
-Hey, no me metan en su lio amoroso.
-¿Lio amoroso? Pequeña pervertida-. Se burló Yurik.

Esa noche no podía dormir, pero tampoco era como si pudiera marcar su número para saber cómo estaba… si podía hacerlo.

-Pulgosito bobito, déjame dormir, estoy agotada.
-Solo quería saber de ti… ¿Cómo te fue?
-Bien, Tristán es el más feliz de que la conversión será pronto, Aleck por su parte no me habla desde que termine con él.
-¿Sabe de nosotros?
-Lo intuye, pero no puede probarlo.
-¿Cuándo se los dirás?
-Cerca de la fecha de conversión, quiero fortalecerme un poco.
-Bien, te dejare dormir. Descansen, te amo.
-Gracias, duerme bien, te amo.

Una semana después me dirigía a la isla de la Oscura, tenía que hablar personalmente con ella. Saber si es que había visto algo, y si ese algo ponía en riesgo a mi familia. Tenía que tener en mi mano todo el posible contra, ella tenía que ayudarme, de otro modo perdería mi razón para vivir.

Baje del avión, en contra de los ladridos de mi círculo cercano me dirigí solo a la isla, Cross estaba esperándome.

-Señor Záitsev.
-Cross, se te ve bien.
-Lo estoy, mi mujer lo recibirá de inmediato.
-¿Tu mujer?
-Si, por fin decidimos fortalecer ese vínculo.
-Felicidades.
-Gracias.

Me condujo al interior del castillo que llamaban “casa” directo a la biblioteca, creo que este era el lugar favorito de la Oscura. Ella estaba sentada detrás de su escritorio, rodeada de libros y mapas. Se veía muy interesada en lo que tenía enfrente, tanto que no se percató de que me encontraba allí, hasta que Cross se lo hizo saber.

-Oh, por favor señor Záitsev  tome asiento. Es que he estado investigando algunas cosas y me pierdo en mis búsquedas.
-Descuida Verona.
-Gracias, señor.
-¿Sabes por qué estoy aquí?
-Es precisamente sobre eso que estoy investigando, al principio… cuando esa mujer estaba entre ustedes solo veía oscuridad… ahora… lo veo todo, el futuro, el pasado de cada Lobo en que pienso.
-Eso es bueno.
-Hasta cierto punto, porque veo todos los posibles futuros, no solo “el” futuro.
-¡Mierda!
-Eso lo define mejor.

Esto se ponía más difícil, si ella me decía a o b, sería más fácil para i tomar la decisión correcta, pero si había un a, b, c, d o e…

-¿Viste a mi hija?
-¿Hija? No… ¿Cómo sabes que s niña?
-No lo sé, lo siento.
-De modo que tú eres el padre.
-Yo soy el padre, no había otra opción.
-No, y no la vi… después de ver el embarazo de la señora Alekssandra, caí en una especie de Shok y las imágenes no dejaron de llegar a mí. Después de eso lo veo todo, pero como le dije nada en concreto, y en el caso de ella y el tuyo… no veo nada. Es como si algo les protegiera, algo más allá de los Lobos.
-Row tampoco sintió al bebe, o si eran varios… solo sintió la vida, algo le impidió llegar a ellos o a ella.
-Bien, entonces es más lo que debo investigar.
-¿Puedo ayudar?

Clavo sus ojos en mí, meditando mi pregunta, quizá poniéndose de acuerdo con su compañero, no lo sé. Pero de pronto su sonrisa se hizo más amplia, parecía más la de un felino que la de un Lobo.

-Eso será un honor señor, así tendré acceso a textos antiguos a los que solo usted puede acceder.
-Bien, gracias… creo.

Un par de días después regrese al instituto, tenía la lista de libros que Verona iba a necesitar. Se los enviaría poco a poco, una vez que ella encontrara su respuesta yo tendría las mías. Era bueno ya no hacerme cargo del Instituto, que eso hubiese quedado en manos capaces. Eso me daba tiempo para hacer lo que tenía que hacer, sobre todo para avisarle a Alekssandra sobre el plan de Aarón. Me dirigí a mi casa, y directo a la ducha. Me recosté en la cama dispuesta a dormir, revisando algunas cosas en mi celular.

Lo deje sobre la mesa de noche, me concentre en mi respiración. Sentí como el sueño me invadía, ni pulso cada vez se hacía más lento, la negrura que precede el sueño estaba ante mí. La forcé a convertirse en una burbuja, trazando patrones intrincados a su alrededor, similar al de una red.

Con un pensamiento la traje hasta mí, con cuidado abrí parte de la red y la fui cubriendo con ella. Hasta que ambos quedamos dentro de la esfera. Lo había logrado había creado un sueño oscuro, pero con la diferencia que este no la dañaría, ni le causaría pesadillas. Alekssandra se veía un poco confusa, hasta que se volvió a verme a mí.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué está pasando esto?
-Necesito hablar contigo anima mea, y nadie, nadie más puede enterarse.
-¿Esto me hará daño? ¿Cómo me traerás de regreso?
-No, nunca te dañaría…. Estoy usando mi parte… bueno, es una manera de comunicarme contigo, de estar con ustedes.
-Eso me agrada, que estemos juntos en este proceso.
-Sí, ahora escucha con atención.

Le explique a detalle el plan, no le mencione quien había sido el que lo trazo, pero si le di toda la información que pude reunir, para explicarle mejor cada paso. Ella es sumamente inteligente, de modo que entendió cada detalle, no estuvo de acuerdo con algunas cosas, pero sabía que no había otra manera.

No iba a ser sencillo, pero no sería imposible. Mientras alabamos, nuestro alrededor fue modificándose. Se fue haciendo un entorno cálido, uno confortable para ambos. La habitación de los Von der Rosen, que habíamos estado compartiendo estas semanas. Ese lugar seria nuestro hogar una vez que todo esto terminara.

-Grigori, tengo que decirte algo.
-Dime.
-Él lo sabe.
-¿Se lo dijiste?
-No… me metí a bañar, me quite el broche que me di Aarón, él me explico que solo funciona si lo tengo cerca. Aleck estaba ebrio cuando entro en mi recamara…
-Dime que no te toco-. La interrumpí con la mayor calma posible.
-No lo permití, me defendí, tal como me enseñaste.
-Bien.
-Pero se percató del embarazo, se lo tomo muy mal. Entonces llame a Todos en la casa a gritos, y en automático tu padre intervino.
-Bien.
-Todos creen que él bebe es de él.
-Ok, una complicación en el plan, pero eso no lo altera. Deja que lo crean, solo acláraselo a quien quieras que te apoye en esto.
-Pero, es tuyo, tú eres el padre.
-Lo sé, solo no lo pondremos en alerta. Esto lo hacemos por el bien de todos.
-Desacuerdo.

Me quede con ella hasta el amanecer, no quería dejarla, pero podría verla por la noche. Me despedí de Alekssandra y de mi bebe.

-Prométeme que nada va a separarnos.

-te prometo que si alguien lo intenta acabare con él o ella, nadie me va a separar de ustedes, jamás… te lo prometo.

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