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lunes, 8 de agosto de 2016

Capitulo cuarenta.
Despertar.



Me siento distinta, y es porque soy distinta. Siento la energía, el poder en mis venas. Es un poder único, escucho murmullos a mí alrededor, pero no sé de qué se trata. No quiero hacer caso, solo quiero, necesito aprender de este poder. Es tal, es tanto que siento que puedo destruirlos a todos… puedo destruirlos a todos.

Pero algo está pasando, ciento una fuertes presión en mi cerebro… es él. Por él estoy aquí, es el único motivo por el que hice todo esto, siempre ha sido él. Desde que supe de su existencia, siempre ha sido él, y es mío. Destruiré a cualquier ser que intente quitármelo, es por él que estoy aquí siempre será solo por él.

-Alekssandra mírame-. Esa no era su voz.

¿Qué? No… yo…

-Anima mea, mírame-.

Oh si, estaba a mi lado, el seguía aquí.

Alguien tomo mi brazo, pero su tacto era distinto, no era él. De un impulso salte a su yugular, podía ver como se marcaba a través de su piel, como si sus venas se pintaran sobre su piel clara. Pero no pude llegar a este, unos fuertes brazos me sostuvieron, eran como grilletes que me inmovilizaban.

-Los destruiré, los destruiré a todos…
-Duerme.

La orden fue tan clara y tan fuerte dentro de mi cabeza, que segundos después todo se puso negro.

Treinta y siete horas antes.

Me siento muy nerviosa, en un par de horas nos reuniremos con Grigori y su gente para la conversión, pensé que este día no llegaría. Esto cambiara mi vida y la de ambas manadas para siempre, ya no vivirán con él temor de perder a su compañero por el tiempo. Por el momento será un secreto, pero lo aremos público, solo entre nuestra gente.

Eso fue lo que acorde con él, es que no era una situación fácil, decirle al mundo que los Lobos tienen el secreto de la longevidad, que la “inmortalidad” era algo posible. Eso solo pondría en riesgo a muchos de los Lobos, pero sobre todo a los humanos, aunado él hecho de que esto solo lo podía realizar el alfa descendiente de la línea original.

Aunque no entiendo bien eso, Yurik es primo de Grigori, ¿No debería ser descendiente en línea directa del padre de los Lobos? Adrik quiso explicarme eso, pero no entendí una sola palabra. Salvo, poder, sangre, elección, vida y muerte… pero no en ese orden, ni en ese contexto.

En fin, estoy en la biblioteca, acabo de cortar la llamada que tenía con Grigori. Todo por culpa del perro de Aleck, se está volviendo un fastidio desde que supo lo del embarazo. Hasta quiere escoger los nombres, ¿Qué no sabe que mi bebe ya tiene nombre? ¿Qué ese nombre se lo dio su padre? No, no lo sabe, y en ocasiones quiero gritárselo.

-Después de la conversión llevaremos a cabo la ceremonia de vinculación, para que nuestros hijos crezcan en un círculo familiar estable

¿Qué demonios dijo?

-Espera, ¿Por qué demonios tomas decisiones sin consultarme?
-Es lo que se tiene que hacer Alekssandra.
-No, no es lo que se tiene que hacer.
-Los lobos no aceptaran a una madre soltera.
-¿Disculpa? ¿Dijiste los lobos o esto es por ti? ¿Qué carajos te ocurre Aleck?
-Lo lamento, no era mi intención que eso se escuchara así, pero respetan más a una pareja que a un lobo solo con cachorros.
-Si seguramente son humanos hablando y no Lobos cuidando de los suyos, porque eso se escuchó como algo que hace mi raza, no la tuya. Y no voy a vincularme contigo, aun cuando de ello dependa mi vida o la de mis hijos.
-¿Los pondrías en riesgo?
-Destruiré a cualquiera que les toque un solo pelo, pero no me voy a sacrificar a vivir a tu lado por nadie.
-Escúchame bien niña tonta…
-Respeta a mi señora o yo mismo cortare tu garganta.

La orden letal salió de los labios de su propio hermano, Aleck se quedó callado y salió de la habitación.

-En ocasiones no reconozco a mi hermano.
-La vida lo ha cambiado.
-Si, en alguien que ni él mismo reconoce.
-Temo por mis hijos a su lado, no lo quiero cerca de ellos.

Le confesé mientras él serraba la puerta de la biblioteca, dándonos privacidad.

-No son de mi hermano, ¿Verdad?

¿Qué caso tenia mentirle a Adrik?

-No.
-El padre es él, ¿Cierto?
-Si.
-Aleck debería saberlo.
-No, eso me pone en peligro a mí, y sobre todo a los bebes. Aleck no está bien, creo que el vínculo que la bruja esa forjo entre nosotros lo está volviendo loco.

Adrik me observaba como si me hubiese crecido otra cabeza. Parecía que mis palabras le estaban rebotando en el cráneo, no dijo nada por un muy largo rato.

-Quizá tengas razón, pero ese no es motivo para que lo engañes con esto.
-No lo engaño, yo no he dicho que sean sus hijos… él no me escucha cuando le digo algo que no quiere oír, tú lo escuchaste.
-Creo que solo temo perderlo otra vez.
-Si dejamos que este vínculo continúe, lo perderemos…. Él aun no encuentra a su compañera de vida, o a su alma gemela, como sea que le digas, no es justo que lo ate a mí, para ninguno de los dos.
-Tienes razón en eso… Pero no sé cómo romper ese vínculo.
-Yo tampoco, pero… encontraremos como salvarlo.
-Fred…Grigori llamo.
-¿Por qué hasta ahora me lo dices?
-Lo siento jefa, dijo que ya estaban en la casa del Padre de todos instalando lo que se requiere.
-Bien.
-También dijo que ya podíamos ir al lugar, y que dejáramos a mi hermano en la perrera.

Los dos reímos con ese comentario, sin duda y si pudiéramos lo dejaríamos en casa.

-Preparemos lo que tengamos que llevar y partamos.
-Si jefa.

Salió de la biblioteca, yo lo seguir un par de minutos después. Me dirigí a mi habitación, al entrar en ella, solo mi piel evito que saliera de mi cuerpo. En mi cama estaban sentadas Iris y Margarita, estaban muy serias y con los brazos cruzados sobre su pecho.

-¿Piensan matarme de un susto? Otro poco y no fallan…
-Lo sentimos, ahora cállate, cierra la puerta y toma asiento-. Me respondió una muy, muy seria Margarita.

Hice lo que la niña me indico, serré la puerta y me dirigí al sillón que estaba cerca de mi cama.

-Me van a decir ¿Qué demonizo hacen aquí?
-¿Quién es el padre?-. Interrogo Iris.
-¿Qué?
-Queremos saber si es hijo del perro callejero o de Grigori.
-¡Margarita! Aleck no es un perro-. La reprendí tratando de no reír.
-Dimitri no dice eso.
-¿Dimitri?
-Dimitri, Patricia, Dante, Iris y yo sabemos que Aleck es un perro… o se porta como uno.
-Bien Margarita, se porta mal si, pero no es un perro. Iris debe dejar de meter esas ideas en la cabeza de la niña.
-¿Nosotros? Ella fue quien le llamo perro callejero y a todos nos gustó el apodo.

Esta vez no pude evitar reír y ellas rieron conmigo, era como tener una hermana mayor y una menor, era genial.

-Bien, les diré… tarde o temprano se va a saber, no estoy segura aun de quien es el padre, pero creo que es de Grigori.
-¿Crees?-. Interrogaron las dos al mismo tiempo.
-En esos días… no sé, algo me dice que es de Grigori.
-Entonces si seremos tías Iris, es de Grigori-. Comento una muy feliz Margarita.

Me quede con ellas charlando y preparando lo que iba a llevarme en este viaje, no sería mucho porque solo serían un par de días. Ellas me ayudaron a elegir la ropa que debía llevar, según Iris, a Grigori se le tenía que caer la baba cuando me viera. Después de un rato me dejaron sola, me senté en mi cama y me dispuse a leer un rato, a la espera de salir de casa.

La puerta de mi habitación se abrió, un muy inestable Aleck entro, pero no venía solo. Dimitri venía detrás de él, como si estuviera cuidando sus pasos. Se veía sumamente molesto, me percate que también venia Patricia. Aleck se paró junto a mí, me miraba de una manera perturbadora.

-¿Por qué no puedes amarme?
-Aleck…
-¡Shhhhh! No me digas que “porque amas al perro ese”, no… él no te ama, no como yo.

Con calma me levante de la cama, no quería estar en desventaja con él. Aun que a su lado parezco un pitufo, me sentía más fuerte estando de pie.

-No me amas, es el vínculo que la “reina de los lobos” forjo por la fuerza.
-¿Cómo puedes decir que no te amo? Eres mi vida… no voy a permitir que vayas a esa idiotez, puedo perderte… tú y mis cachorros…
-¡No son tus hijos!-. Grite tomándolo por sorpresa.
-¿Qué? ¿Cómo que no son míos?

Dimitri y Patricia estaban sorprendidos y se pusieron en guardia al escuchar el tono de vos de Aleck, incluso yo me ausente.

-Grigori y yo… paso una vez, después de que termináramos… no estoy segura quien es el padre-. Mentí.

El rostro de Aleck se desfiguro por la ira, estaba asustada, pero no podía demostrar miedo.

-¡Eres una puta!-. Me grito. -¿Por eso te urge reunirte con él? No voy a permitir que te burles de mí, esos son mis hijos no de ese bastardo, no vas a ir a ningún lado.

Me sujeto del brazo y me estaba haciendo daño, su actitud me enfureció aún más. Ya eran muchas cosas las que le estaba tolerando, no le toleraría otra. Cerré mis ojos y me concentre en mi respiración, tal como Grigori me había enseñado. Comencé a pensar en la forma de mantenerlo alejado de mí, sin lastimarlo, las palabras de Grigori y margarita vinieron a mi

“Perro callejero”

Tenía la solución a este problema momentáneamente, tal como hice para llamar la daga inconscientemente, pero ahora de forma consiente. Comencé a formar una jaula, esta jaula se formaba alrededor de Aleck. Lo hice tan rápido que lo tome por sorpresa, me soltó el brazo y yo me acerque a Dimitri y a Patricia, ella me reviso el brazo, para asegurarse de que no tuviera marcas.

-¿Qué es esto?
-Eso es un “Estate quieto” no podrás salir de allí, es cristal tintado, pero tiene un truco. Cada vez que lo toque de una u otra manera, recibirás una descarga eléctrica, es tu “castigo” por comportarte como un auténtico perro.
-Déjame salir Alekssandra, ahora.
-No, debo partir, pero  no puedo dejarlo solo, necesita que lo vigilen para que aprenda su lección.
-Descuida, nosotros lo vigilaremos. Ve a que te hagan tu cambio de look, y no te preocupes por este perro, ¿Verdad tío?

Aleck no con esto nada, obviamente estaba furioso, pero al menos no le amargaría a nadie él viaje.

Veinte horas antes.

Llegamos a terrenos de la familia Záitsev, había Custos, Bellator y Centinelas a los alrededores. Nos dejaron entrar sin preguntar o molestarse, simplemente nos hicieron una reverencia de respeto. Yo sentía un nudo en mi garganta de los nervios, Adrik me había explicado lo que iba a pasar, pero para ser honesta no entendí nada.

En esta ocasión Tristán, Adrik, Dante e Iris eran los que me escoltaban. Aun cuando estábamos entrando a la boca del Lobo, todos estábamos seguros de que no pasaría nada. Tristán detuvo la camioneta frente a las puertas de un gigantesco castillo de roca blanca, el lugar era más que impresionante, parecía sacado de un hermoso sueño.

Me di cuenta que el lugar estaba perfecto, imperturbable en el tiempo, sus enormes árboles, su bella fuente de Lobos.

-Por aquí señores.

Nos llamó uno de los Lobos más cercanos a Grigori, era un Lobo joven, pero sabía por experiencia que no podía juzgarle por eso… podría ser realmente viejo. Nos guio al interior del castillo, por dentro las paredes eran claras también, la falta de muebles y cuadros hacían que el lugar pareciera un hospital.

-Mi señor se disculpa por la falta de decoración, es solo que este lugar estuvo abandonado por muchos siglos… los saqueos, el tiempo casi acabaron con todo.
-No debe preocuparse, entendemos eso-. Le respondí lo más amable posible.

En el corazón del castillo se encontraba “el salón del trono” a donde fuimos escoltados, en el centro del lugar un heptágono formado por siete megalitos de cristal. Grigori, aún se encontraba dando indicaciones a sus Lobos. Me tome un tiempo para admirarlo, su fuerza, su elegancia… dios, como lo amo.

Estaba de espaldas a nosotros, de  pronto volvió su cabeza y sus ojos se encontraron conmigo. Una sonrisa se dibujó en sus labios, se dirigió a nosotros, tenía el ceño fruncido y parecía buscar algo.

-¿Qué sucede?
-¿Dónde está el callejerito?

Tanto los que venían con nosotros como sus Lobos rieron.

-Lo deje en casa.
-¿Cómo hiciste eso?
-Lo deje… lo encerré en una jaula.

Esta vez no pude evitar reír con él, saludo a mis acompañantes, uno a uno.

-Señora Vasíliev, bienvenida.
-Señor Zaítsev, un gusto estar en su presencia.
-Tristán Mac Cárthaigh, es un placer tenerlo aquí-. Le dijo parándose frente a él.
-Señor Záitsev, gracias por recibirnos.
-Señor Adrik Slavik, bienvenido sea.
-Gracias por permitirme estar aquí, señor Záitsev.

Me percaté de que Dante se veía sumamente nervioso, recordé que ellos no se habían visto o hablado desde que Grigori lo corriera de su propiedad.

-Señora Iris Martínez, es un honor tenerla con nosotros.
-Gracias señor Grigori, es bueno verlo de nuevo.

Se paró frente a Dante, su mirada quería decirle mil cosas, peor su rostro y su postura no revelaban nada.

-Señor Dante Landeros… Bienvenido.
-Gracias señor Záitsev.
-Bien… entonces tomemos los lugares correspondientes.

Dante y Grigori me escoltaron al centro del heptágono, para lo que fue necesario que desde sus Lobos giraran el megalito, una vez dentro, me encerraron allí. Tristán estaba allí con nosotros, porque estaba tomando el lugar de Aleck. Uno de los megalitos de cristal se giró un poco y Grigori entro conmigo, entonces Meylan, Ty, Dante, Adrik, Tristán y Samuel creo, se colocaron detrás de cada megalito.

-La función va a comenzar anima mea.

Me percaté de que los labios de los Lobos que nos rodeaban comenzaban a moverse pero no entendía que era lo que decían, eso me desconcertaba.

-¿Qué están diciendo?-. Le interrogue tomando su mano.
-Están convocando a los dioses, en lengua antigua… una que ya nadie usa.
-Ellos… los dioses ¿Vendrán?
-Si, a través de los megalitos de hielo, se presentaran en forma de energía.

El ambiente a nuestro alrededor comenzó a electrificarse, dentro de los megalitos comenzó a verse la corriente eléctrica, como aquella que sal de una bobina Tesla.

-Esto es hermoso.
-Y peligroso-. Me dijo Grigori. –Si algo sale mal, tu vida, la de Kat y la Mia están en juego.
-¿Por esa razón estas aquí dentro?
-No iba a poner tu vida en juego, lo eres todo para mí.

En ese momento sentí el primer golpe de energía, él me sostuvo entre sus brazos. Pero nada pudo hacer para detener lo que sucedía en mi cuerpo, golpe tras golpe de energía. Comencé a sentir precio en cada parte de mi cuerpo, podía sentir los huesos vibrar. Mi vista comenzó anublarse, mi oído se apagó, no salía voz de mi garganta.

Me sentía dividida, sentía como si alguien estuviera arrancando mi alma de mi cuerpo, en ese momento temí por mi bebe. Trate de protegerle, pero me sentía débil. El dolor me supero, no podía sentir más que dolor. Entonces todo se puso negro, agradecí haber perdido la conciencia… o eso creí.

Despertar.

Blanco, solo había blanco a mí alrededor. También paz, una paz que me resultaba aterradora. Podía escuchar un latido, era rápido, rítmico… era mi bebe.

-Hermana, bienvenida seas.

No reconocí ninguna voz, ¿Dónde demonios estaba?

-Es tiempo de corregir nuestros errores hermana, es tiempo de destruirlos.

No sabía cuántas personas me estaban hablando porque lo hacían al mismo tiempo.

-Es hora de despertar hermana.

Sentí que caía, que caí por mucho tiempo antes de volver a mi cuerpo.

-Alekssandra mírame.

No entendía el por qué tenía que mirarle o porque me llamaba Alekssandra.

-Anima mea, mírame-.

Mi alma, mi único amor, era él quien me sostenía. Entonces abrí los ojos los megalitos de hielo estaban hechos añicos, en realidad el lugar estaba destruido. No sabía que había pasado, pero por el rostro de todos los Lobos a mí alrededor, debió ser algo grande.
Entonces una furia inmensa se apodero de mí, solo quería sala a su yugular y destruirlos.


-Los destruiré, los destruiré a todos…

No reconocí esa voz como propia, no entendía que era lo que estaban pasándome.

-Duerme.

No desperté hasta algunas semanas después, estaba en una habitación blanca, por las paredes me supuse que estaba aún en el castillo de la familia Záitsev. Me encontraba sola, la habitación olía a lavanda, el silencio era reconfortante.

-Por suerte el pelo ha desaparecido.

Entonces volví mi cabeza, allí estaba él, se veía cansado. Estaba sentado en un pequeño sofá, del lado de la enorme ventana, el sol entraba por esta.

-¿Qué pelo?
-El hermoso pelo café que cubría tu cuerpo esa noche.
-¿Sucedió?
-Si Alekssandra, después de un par de horas llevando acabo el ritual y el sacrifico de tiempo. Comenzaste a convertirte, trate de evitar que te golpearas en el suelo. Según me comento Adrik, todo fue distinto, parecía que las cosas estaban saliendo mal, tu pulso y el de nuestra bebe desaparecía… pensé que me había equivocado, entonces utilice mi… mi poder como Lobo Cazador… y el cambio físico fue violento, en una explosión que destruyo los megalitos.
-¿Qué paso después?-. Le interrogue en el momento en que se quedó callado.
-Atacaste a Adrik, eras un Lobo rabioso, sediento de sangre… por el bien tuyo y de nuestra cachorrita, te envié a dormir. Aun no es seguro que vuelvas a casa, parece que a la única persona que aceptas a tu lado en forma de Lobo soy yo.
-¿Por qué?
-No lo sé, quizá sea porque me amas.
-Quizá… ¿Cómo está mi bebe?
-Nuestra bebe nacerá y se convertirá en una fuerte Loba.
-Gracias Grigori.
-No tienes nada que agradecer, lo aria de nuevo… solo por el placer de tenerte para siempre en mi vida.

Sello su promesa con un beso, e iba a hacerle cumplir esa promesa.

Fin?





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lunes, 1 de agosto de 2016

Capitulo treinta y nueve.
Promesa.



Alekssandra se había quedado dormida, había sido una mañana reveladora. Row y ese tal Aarón estaban sentados en la sala, Yurik y Meylan no tardaban en llegar. Baje las escaleras y me reuní con ellos, el chico me veía con curiosidad, como si me estuviera analizando, o fuese un bicho raro.

-¿Qué?-. Le gruñí sentándome junto a Row.
-Disculpe señor Záitsev, es solo que…
-Habla niño.
-Soy más viejo que eso señor.
-¿Qué tanto?
-Casi tengo la edad de Yurik.
-Bastante viejo, pero, ¿Qué ocurre?
-Cuando Aleck se entere, ara todo lo posible por aléjalo de la mi señora. Incluso será capaz de volver a la manada en su contra, alegando que usted “abuso” de la fragilidad de ella.

Sus palabras hicieron que la sangre se subiera a mi cabeza, destrozaría a Aleck antes de que se acercara a ella.

-Debe dejarla ir, solo por el momento.

Volví mi rostro para ver a Row.

-¿Cómo puedo hacer eso? Ella lleva en su vientre a mi hija.

No supe de donde salió es, pero fue una certeza.

-¿Pretende unir a la manada de nuevo? ¿Después de todo lo que ha pasado?
-No, la manda… no va a unirse de nuevo, aun cuando pasen siglos. Ustedes son lo mejor de nosotros, quitando a Aleck de la ecuación.

Los tres reímos un poco aligerando la tensión.

-Mi niña Alekssandra no querrá irse de su lado.
-Lo sé, yo no puedo dejarla ir Row… hemos pasado por tanto, la amo… ellas son mi vida entera.
-Pero tendrá que hacerlo, por el momento… quizá exista la manera de que ella vuelva con usted, sin afectar a las mandas. He incluso, puede que sepa como romper el vínculo de sangre entre ellos.
-¿Sabes del vínculo, Aarón?
-Sí señor, Aleck me lo conto hace tiempo.

Bien, eso facilita las cosas.

-¿Cuál es tu plan pequeñín?

El plan de Aarón era complejo, he involucraba a personas que no debían saber de él. Pero sobre todo, se requería que Alessandri no se enterara. Eso sería romperle el corazón una vez más, pero eso era algo que no estaba dispuesto a hacer… había una manera de hacerle saber las cosas, pero para ello tendría que usar mi lado Cazador, sumergirla en uno de esos sueños oscuros. Lo que iba a hacer no sería doloroso para ella, ni peligrosos, pero… ¿Qué pasaría conmigo cuando accediera a esa parte de mí que he mantenido oculta?

¿Cómo volvería si no logró mantener esos demonios en su lugar?

Finalmente, cualquier sacrificio vale la pena por  ellas, no se como es que tengo esas certeza, pero se que así es. Zaitsev no ha abandonado la habitación donde está Alekssandra, está dormido al pie de su cama. Se que tiene sus sentidos alerta, no hemos hablado, pero ahora más que nunca debía quedarse con ella.

Decidí pasar las últimas horas con ella, Row y Aaron estuvieron de acuerdo en esperar a Yurik y Meylan. Subí a la habitación, Alekssandra aún estaba durmiendo.  Zaitsev volvió a su forma humana, se veía molesto.

-¿Vas a apartar la de tu lado, verdad?
-Es necesario.
-Eso es una mierda, ella es tu mujer y esos son tus hijos.
-Lo se.
-No te entiendo, este es el momento perfecto para volver con ella, a ella-. Me grito.
-No si sigue atada a Aleck, ella de be estar a  mi lado, pero no con una cadena en su cuello.

El semblante de mi padre no cambio, él estaba furioso.

-Esas son…
-Él no la dejara libre, sin importar que se compruebe que ese bebe es mío… ese vínculo con ella lo volverá loco, y la arrastrara a su locura.
-¿Lo mejor será dejarla ir a su lado?
-No-. Respondió Alessandri, un tanto adormilada.
-Los dejare para que hablen.

Záitsev salió de la habitación, pero se quedó detrás de la puerta, odia ver la sombra de su cola.

-No vas desacerté de mi como si fuera un perro.
-No amor, esto es más complicado.
-No, no lo es… yo abdicare.
-¿A favor de quién? Adrik con una unión de la que nadie debe saber hasta que ella sea mayor, o de Dante, cuya propia mujer, muchos creen que aún es Latente. ¿Aleck?
-Ok, en este momento no…
-Sí, algún día. Primero aremos la conversión de ustedes-. Le dije mientras me sentaba a su lado y ponía la mano en su abdomen. –Dejaremos que él crea que tiene el control, debes permitirme encontrar la manera de romper el vínculo que los une y que ambos salgan vivos.
-Alejándome de ti nuevamente.
-Estaremos juntos para cuando Katherine, nazca.
-¿Katherine? ¿Decidiste que será una niña? ¿Decidiste el nombre?
-Sí, sí y si… No me preguntes como o porque, solo sé que así es… lo siento en mi corazón.
-Si es niño, no quiero que te desilusiones.
-Oh, bueno… eso no va a pasar.
-¿No?

Me gusta verla sonreír, sus ojos se iluminan.

-No.
-Bien, si es niño se llamara Frederick.
-Oh no, eso no. Ese nombre es horrible.
-Yo lo amo.
-ok, si, bueno… Frederick si es niño, pero yo sé que no será.
-Te amo.
-También te amo, tenemos que prepararnos, debes estar al tanto de lo que va a pasaras. Transferiremos a Row a tu manada, ella será tu sanadora… Verona la envió por una razón, y vamos a hacer caso a lo que nos esté diciendo. Yo hablare personalmente con ella en unos días, y te lo are saber a través de mi padre.
-Ok… no quiero irme.
-Ni yo que lo hagas, pero el tiempo no se detiene y si no vuelves, Tristán enviara a sus perros y mi perros atacaran a los suyos, entonces…
-Ya lo entendí, bien… ¿Qué pasara después?
-Iré por ti, y hare lo que debí hacer desde el momento en que te vi.
-¿Qué es eso?
-Sera una sorpresa querida.

Me incline a darle un beso en los labios, no la besaría por un tiempo. Pero me aseguraría de que ese tiempo fuera corto, tenía que tener a mis chicas conmigo, y lo iba a lograr.

Exactamente a las seis con quince minutos de la tarde Yurik y Meylan llegaron a mi propiedad, Záitsev escoltaba a Alekssandra, yo estaba a su lado sin tocarla. Aarón estaba parado junto a la puerta esperándola, su mirada azul era un tanto inquietante. Aun no entendía que ganaría él ayudándome, eso alejaría a Alekssandra… quizá pretendía ser el alfa.

No, no iba a dudar así de mi gente. Quizá estoy paranoico, debo confiar en los Lobos, sin embargo lo mantendré vigilado.

-Lista mi señora.
-Aarón, quiero pedirte…
-No diré nada mi señora-. La interrumpió. –Esperare hasta que usted lo confirme.

Le colocó un adorno en forma de Lobo de ojos rojos, era una especia de incensario. Eso evitaría que otros Lobos supieran de su embarazo por su aroma.

Idea de Rowshark.

-Bienvenida a la manada-. Le indico a Row rodeándola con sus brazos.
-Sera un placer servirla mi señora… Mi señorito Vladik…
-No Row, volverás a casa, solo es un préstamo, me importa un pepino lo que diga la loca esa, volverás.
-Gracias.

Alekssandra se dirigió a la puerta acompañada por la sanadora y Aarón.

-¿Cuándo será la conversión?
-La siguiente luna roja, en el hogar del padre de la raza… dile a tu gente, que me encargare de todo, enviare a mi enlace a ustedes cuando todo esté listo.
-Así lo are Grigori, gracias por todo.

En ese momento, tanto Yurik como Meylan se colocaron a mi lado, no por protección, no porque la estuvieran cuidando a ella. Era para evitar que la detuviera, ellos eran los únicos que sabían la verdad, me había visto obligado a confiar en ellos. Por qué solo existía una persona en el universo capaz de detenerme, y estaba por salir de la puerta.

-Que la luna guie sus pasos, alfa Vasíliev.
-Que la luna guie tu corazón, alfa Záitsev.

Me recargue en Yurik, tomando la mano de Meylan, el sentir la fuerza de ambos a mi lado me dio la fuerza suficiente para dejar que esa puerta se serrara detrás de ella.

-Dioses estoy envejeciendo… voy a ser tío, el mejor tío de todos.

Las palabras de Yurik me tomaron por sorpresa, creo que Meylan entendió el pésimo comentario por que comenzó a reír.

-No… tu no vas a ser tío, no te quiero cerca de mi bebe.
-¿Pero, por qué? Somos familia, ese bebe llevara mi sangre.
-Yurik, no hagas que me arrepienta de haberte permitido quedar en la manada-. Le dije agarrándome el puente de la nariz.
-Oh vamos, me amas.
-Sigue soñando.

Me aleje de ellos, me dirigí a la sala de estar.

-Vamos Grigori, acéptalo… acepta que me amas.
-No Yurik, solo te tolero.
-Ya se, es por la pequeña Meylan, temes que valla de chismosa y “el que dirán te preocupa”
-Hey, no me metan en su lio amoroso.
-¿Lio amoroso? Pequeña pervertida-. Se burló Yurik.

Esa noche no podía dormir, pero tampoco era como si pudiera marcar su número para saber cómo estaba… si podía hacerlo.

-Pulgosito bobito, déjame dormir, estoy agotada.
-Solo quería saber de ti… ¿Cómo te fue?
-Bien, Tristán es el más feliz de que la conversión será pronto, Aleck por su parte no me habla desde que termine con él.
-¿Sabe de nosotros?
-Lo intuye, pero no puede probarlo.
-¿Cuándo se los dirás?
-Cerca de la fecha de conversión, quiero fortalecerme un poco.
-Bien, te dejare dormir. Descansen, te amo.
-Gracias, duerme bien, te amo.

Una semana después me dirigía a la isla de la Oscura, tenía que hablar personalmente con ella. Saber si es que había visto algo, y si ese algo ponía en riesgo a mi familia. Tenía que tener en mi mano todo el posible contra, ella tenía que ayudarme, de otro modo perdería mi razón para vivir.

Baje del avión, en contra de los ladridos de mi círculo cercano me dirigí solo a la isla, Cross estaba esperándome.

-Señor Záitsev.
-Cross, se te ve bien.
-Lo estoy, mi mujer lo recibirá de inmediato.
-¿Tu mujer?
-Si, por fin decidimos fortalecer ese vínculo.
-Felicidades.
-Gracias.

Me condujo al interior del castillo que llamaban “casa” directo a la biblioteca, creo que este era el lugar favorito de la Oscura. Ella estaba sentada detrás de su escritorio, rodeada de libros y mapas. Se veía muy interesada en lo que tenía enfrente, tanto que no se percató de que me encontraba allí, hasta que Cross se lo hizo saber.

-Oh, por favor señor Záitsev  tome asiento. Es que he estado investigando algunas cosas y me pierdo en mis búsquedas.
-Descuida Verona.
-Gracias, señor.
-¿Sabes por qué estoy aquí?
-Es precisamente sobre eso que estoy investigando, al principio… cuando esa mujer estaba entre ustedes solo veía oscuridad… ahora… lo veo todo, el futuro, el pasado de cada Lobo en que pienso.
-Eso es bueno.
-Hasta cierto punto, porque veo todos los posibles futuros, no solo “el” futuro.
-¡Mierda!
-Eso lo define mejor.

Esto se ponía más difícil, si ella me decía a o b, sería más fácil para i tomar la decisión correcta, pero si había un a, b, c, d o e…

-¿Viste a mi hija?
-¿Hija? No… ¿Cómo sabes que s niña?
-No lo sé, lo siento.
-De modo que tú eres el padre.
-Yo soy el padre, no había otra opción.
-No, y no la vi… después de ver el embarazo de la señora Alekssandra, caí en una especie de Shok y las imágenes no dejaron de llegar a mí. Después de eso lo veo todo, pero como le dije nada en concreto, y en el caso de ella y el tuyo… no veo nada. Es como si algo les protegiera, algo más allá de los Lobos.
-Row tampoco sintió al bebe, o si eran varios… solo sintió la vida, algo le impidió llegar a ellos o a ella.
-Bien, entonces es más lo que debo investigar.
-¿Puedo ayudar?

Clavo sus ojos en mí, meditando mi pregunta, quizá poniéndose de acuerdo con su compañero, no lo sé. Pero de pronto su sonrisa se hizo más amplia, parecía más la de un felino que la de un Lobo.

-Eso será un honor señor, así tendré acceso a textos antiguos a los que solo usted puede acceder.
-Bien, gracias… creo.

Un par de días después regrese al instituto, tenía la lista de libros que Verona iba a necesitar. Se los enviaría poco a poco, una vez que ella encontrara su respuesta yo tendría las mías. Era bueno ya no hacerme cargo del Instituto, que eso hubiese quedado en manos capaces. Eso me daba tiempo para hacer lo que tenía que hacer, sobre todo para avisarle a Alekssandra sobre el plan de Aarón. Me dirigí a mi casa, y directo a la ducha. Me recosté en la cama dispuesta a dormir, revisando algunas cosas en mi celular.

Lo deje sobre la mesa de noche, me concentre en mi respiración. Sentí como el sueño me invadía, ni pulso cada vez se hacía más lento, la negrura que precede el sueño estaba ante mí. La forcé a convertirse en una burbuja, trazando patrones intrincados a su alrededor, similar al de una red.

Con un pensamiento la traje hasta mí, con cuidado abrí parte de la red y la fui cubriendo con ella. Hasta que ambos quedamos dentro de la esfera. Lo había logrado había creado un sueño oscuro, pero con la diferencia que este no la dañaría, ni le causaría pesadillas. Alekssandra se veía un poco confusa, hasta que se volvió a verme a mí.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué está pasando esto?
-Necesito hablar contigo anima mea, y nadie, nadie más puede enterarse.
-¿Esto me hará daño? ¿Cómo me traerás de regreso?
-No, nunca te dañaría…. Estoy usando mi parte… bueno, es una manera de comunicarme contigo, de estar con ustedes.
-Eso me agrada, que estemos juntos en este proceso.
-Sí, ahora escucha con atención.

Le explique a detalle el plan, no le mencione quien había sido el que lo trazo, pero si le di toda la información que pude reunir, para explicarle mejor cada paso. Ella es sumamente inteligente, de modo que entendió cada detalle, no estuvo de acuerdo con algunas cosas, pero sabía que no había otra manera.

No iba a ser sencillo, pero no sería imposible. Mientras alabamos, nuestro alrededor fue modificándose. Se fue haciendo un entorno cálido, uno confortable para ambos. La habitación de los Von der Rosen, que habíamos estado compartiendo estas semanas. Ese lugar seria nuestro hogar una vez que todo esto terminara.

-Grigori, tengo que decirte algo.
-Dime.
-Él lo sabe.
-¿Se lo dijiste?
-No… me metí a bañar, me quite el broche que me di Aarón, él me explico que solo funciona si lo tengo cerca. Aleck estaba ebrio cuando entro en mi recamara…
-Dime que no te toco-. La interrumpí con la mayor calma posible.
-No lo permití, me defendí, tal como me enseñaste.
-Bien.
-Pero se percató del embarazo, se lo tomo muy mal. Entonces llame a Todos en la casa a gritos, y en automático tu padre intervino.
-Bien.
-Todos creen que él bebe es de él.
-Ok, una complicación en el plan, pero eso no lo altera. Deja que lo crean, solo acláraselo a quien quieras que te apoye en esto.
-Pero, es tuyo, tú eres el padre.
-Lo sé, solo no lo pondremos en alerta. Esto lo hacemos por el bien de todos.
-Desacuerdo.

Me quede con ella hasta el amanecer, no quería dejarla, pero podría verla por la noche. Me despedí de Alekssandra y de mi bebe.

-Prométeme que nada va a separarnos.

-te prometo que si alguien lo intenta acabare con él o ella, nadie me va a separar de ustedes, jamás… te lo prometo.
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