Google+

sábado, 23 de julio de 2016

Capitulo treinta y ocho.
Destino.



Era la quinta vez que me reunía con Grigori, toda la casa olía a incienso y plantas extrañas. Pero era un aroma delicioso, los contra, se me impregnada en la piel. Habíamos estado drenando energía, en cada ocasión era más rápido. Me sentí bien, pero no me sentía como yo. Según me había dicho, las cosas para mi conversión a estaban casi listas, de modo que dentro de poco sería uno de ellos. Eso me aterraba, ¿Qué pasaría si todo salía mal?

Mal era el lugar donde me encontraba en este momento... a horcajadas sobre la cadera de Grigori, con mis manos en su pecho y mis labios tocando los suyos.

De pronto me empujo, haciéndome caer sobre la colchoneta de entrenamiento.

-¿De qué se trata esto? ¿Acaso te deja insatisfecha?

Sentí como mis mejillas se tiñeron de rojo.

-No va de eso Greg, solo quería...
-¿Que querías comprobar Alekss? ¿Querías saber si aún me pones caliente? Sabes malditamente que sí, no entiendo...
-Solo quería volver a sentirte... te echo de menos todos los días, más cuando estoy con él.

Ok, eso no debí decirlo.

Me puse de pie, acomodando mi ropa.

-Alekssandra, debes entender dos cosas. La primera, si vuelves a estar conmigo... no pardas volver con él. La segunda, si te permito hacer el amor conmigo y volver con él, te estoy rebajando a mi nivel.
-Entonces no volveré con él.

La expresión en el rostro de él me desconcertó, era neutra, no había emoción alguna.

-¿Le aras saber tu decisión?
-Si.
-No voy a tolerar que estés con otro al mismo tiempo.
-Yo tampoco, y mira que tienes esa maldita costumbre. Primero Patricia y luego esa Zorra.
-Lo lamento.
-Eso ya quedo en el pasado, lo importante aquí es el presente.
Gregori avanzo los pasos que nos separaban, estaba solo a un par de centímetros de mí.
-¿Quieres comenzar de nuevo conmigo a tu lado?

Sentí como los latidos de mi corazón se aceleraba, mi respiración comenzó a ser desigual. Tenía una sola cosa clara, amaba a este Lobo con todo mí ser. Habíamos pasado demasiadas cosas juntos, ambos habíamos tomado decisiones equivocadas, que nos llevaron a donde estábamos hoy.

Sentí una punzada en mi abdomen bajo, toda la semana había tenido molestias. Quizá algo de lo que comí me hizo daño, pero esto me sirvió para recordar algo.

-Entiendo que no quieras, finalmente solo soy una comezón que deseas rascar.

La molestia en su voz, me hizo volver a la realidad.

-No Lobito bobito, no estoy negándome. Solo me duele un poco el estómago, creo que algo que comí me sentó mal.
-¿Quieres que te lleve con los sanadores?
-No, solo es un dolor ligero de estómago.
-Espera… ¿Me dijiste Lobito bobito?
-Eh… ¿Si?
-¡Eso es peor que si me hubieras dicho Fredy!
-No.

Ambos comenzamos a reír, cerro los últimos centímetros entre nosotros y me abrazo. Escondió su cabeza en mi cuello, apretándome a él. La sonrisa murió cuando sentí sus labios en mi cuello, fue dulce, delicado. Su respiración se hizo más profunda, sus manso se volvieron más posesivas.

-Di que eres mía, Alekss.
-Lo diré, solo si vuelves a ser Frederick… aunque sea solo para mí.

Me libero de su abrazo y se alejó un poco de mí.

-Lo lamento Alekss, no puedo volver a ser él.
-¿Por qué?
-Por que como Frederick, perdí demasiadas personas que eran importantes, la gente que amaba tomo decisiones sobre mi vida, y porque no es quien soy… Mi padre Grigori y mi madre Henrriette me llamaron Grigori, creo que es tiempo que sea ese hijo que no tuvo oportunidad de ver crecer, meter la pata y convertirse en alfa.

La tristeza en su voz atrajo mi atención, tenía razón en todo lo que había dicho, la gente que él amaba lo había traicionado, tomando decisiones por él. De igual forma había perdido, era justo que le permitiéramos tener el reinicio que necesitaba. Pero eso sería perder una parte de le hombre que conocí, ¿No?

-Bien… entonces deberé conocerte como Grigori. Pero sin importar como te llames, siempre he sido tuya.

Esta vez yo me acerque a él y lo abrase, tuve que pararme de puntititas para alcanzarlo, uniendo mis labios a los suyos. El me tomo por la cintura y me levanto, rodee su cadera con mis piernas y el me sostuvo por el trasero. La ropa de deporte que traíamos, me dejaba sentir la piel de sus brazos, eran suaves y musculosos.

Hice un camino de besos desde sus labios hasta su cuello, me encantaba besarlo en esa zona, se le erizaba cada bello de su piel.

-Corazón, si sigues haciendo eso, no llegare a la habitación… y tengo la intención de estrenar esa cama contigo.
-Lobito bobito, podemos estrenarla más tarde-. Susurre en su oído.
-Pero Alekss…
-¡Basta Grigori! Te necesito aquí y ahora, ya.
-Pero cariño.

Sentir su caricia debajo de mi playera, me hizo estremecer, me di cuenta de que solo estaba jugando conmigo. Escuche algo romperse, y entendí que esa era mi playera, él la había desgarrado.

-¡Oh, eres incorregible pulgoso!
-Pero cariño, he aprendido algunos trucos nuevos, aun no los pongo en práctica.

Esta demás decir que las colchonetas de entrenamiento, amortiguaron muy bien nuestro peso, que todo el equipo que él había llevado allí para ayudarme, fue mudo testigo de las incontables horas que estuvimos juntos.  

Al anochecer como cada semana, tuve que volver a la casa franca. Sinceramente no quiera hacerlo, pero tenía que hacerlo. Me despedí de Grigori saliendo de la casa, el coche con Aleck como chofer ya me esperaba. Me subí al asiento del copiloto, no quería verlo. Estaba por romperle el corazón, sabía que me odiaría si se enteraba que había estado con otro, más si era con él.

-¿Cómo te fue nena?
-Fue agotador.
-Dentro de poco ya no tendrás que volver, podremos sacarlo de nuestras vidas para siempre.
-Si… para siempre.
-¿Quieres cenar algo?
-Sí, estoy famélica.

Aleck se acercó a mí, trato de darme un beso en los labios pero no lo deje.

-¿Qué es ese aroma?

Me tense cuando olfateo mi cabello, y mi cuello. Pero recordé que Grigori había puesto plantas, e inciensos especiales para no oler nada más… todo por culpa mía.
-Incienso… Le molesta percibirte en mi piel.

La sonrisa de Aleck fue genuina, también sonreí. Entonces puso en marcha el auto, nos dirigimos a un restaurante cerca de la casa franca, él era demasiado paranoico con respecto a estar cerca de la manada Cruz Dorada. Al vernos llegar, nos dirigieron a la sección VIP, en un reservado especial.

Aleck se sentó frente a mí, no me quitaba los ojos de encima. Pero su mirada era distinta, se veía un poco triste.

-Terminaras conmigo, ¿Cierto?
-¿Qué?
-Terminaras conmigo esta noche.
-¿Por qué dices esto?
-Por qué no me has mirado desde que saliste de su casa.

Entonces lo mire, era verdad… todo.

-Lo sigo amando a él… no quiero que esto continúe y lastimarte, me odiaría si eso pasara.
-No pasara.
-Si lo ara Aleck, te lastimare en el futuro si seguimos juntos, porque sabemos que año a alguien más.

El coloco las manos sobre la mesa.

-Me gustaría decirte algo que te hiciera cambiar de opinión para que te quedaras a mi lado… solo puedo pedirte algo.
-¿Qué cosa?
-Solo promete que lo aras, que me aras ese favor.
-Pero…
-Por favor-. Me interrumpió.

¿Qué podía pasar si le prometía que lo aria?

-Bien, tienes mi palabra.
-Regálame una última noche a tu lado, que sea nuestra despedida.
-No.
-No puedes retractarte cielo.
-Aleck, no puedo volver a estar conmigo.
-¿Por qué? ¿Acaso has estado con él?
-No… está bien. Esta noche será nuestra despedida.
-Bien, te dejare ir sin molestarte.

¡Mierda!

Regresamos a la casa franca, yo no dije palabra alguna desde que salimos del restaurante. No tenía ánimos de decir nada, finalmente estaba haciendo lo mismo que Frederick me hizo. Él también le había “regalado” una noche a la zorra, y todo había derivado en un desastre. Al llegar a la casa, la mayoría de los que allí la habitaban ya estaban durmiendo.

Aleck tomo mi mano, la sentí fría al tacto. Cuando comenzó a dirigirme a mi habitación, entendí que yo no podía cometer el mismo error. Hacia solo tres días que habíamos dormido juntos por última vez, y habíamos tenido sexo al amanecer.

-No puedo Aleck, no puedo traicionarme de esta manera. No es por él, no es por ti… esta decisión es por mí.
-Alekss…
-No… Lo lamento, pídeme cualquier otra cosa, pero, esto no va a pasar. Si te molesta que no cumpla con mi palabra, lo lamento, nada puedo hacer para reparar eso.

Me soltó la mano, se veía furiosos.

-Bien, como quieras.

Sentí mis piernas desfallecer, sabía que me odiaría por eso, pero yo no cometería ese error. Me dirigí a mi habitación, me di una ducha y me metí a la cama. Me quede dormida de inmediato, ya mañana seria otro día.

Treinta días, un mes sin hablar con Aleck. Creo que realmente está molesto, pero lo que hice era lo correcto. Yo no lo amaba, me sentía cerca de él, pero no de la forma que él deseaba. Era simple, no quería jugar con sus sentimientos. Lo extrañaba, me había acostumbrado a su presencia todos los días por un año, a sus charlas nocturnas. Pero no por ello volvería, no podía hacerlo.

Las cosas con mi Lobito bobito, es decir Grigori, van muy bien. Por lo menos no reñimos, las cosas son diferentes. Todo con él es distinto, en cada ocasión me es más difícil dejarlo. Pero la manada apenas se está acostumbrando a su nuevo estatus, como para decirles “dijo mi mamá que siempre no, y viviremos juntos”

Estos días me he sentido algo enferma, he tenido malestares matutinos, nauseas. Creo que le are caso a Triztan he iré con los sanadores, porque dice que él no puede oler nada en mí, ya que “apesto” a incienso. Voy a tener que hablar con Grigori acerca de ello, ya no es necesario… bueno, si lo es si nuestra relación es un secreto para todos.

La sesiones de entrenamiento y drena de energía, han estado bien. Me he sentido más fuerte. Ya no me siento cansada, ni he tenido episodios sin control. Si esa fuera una habilidad o  un poder seria genial. Ahora puedo usarlo a voluntad y conjurar cualquiera arma. Ya no estoy tan indefensa contra nadie, eso me gusta.

En este momento me encuentro de camino a su casa, y en esta ocasión es Aarón quien conduce. Me ha dicho que mi casa está casi terminada, que solo es cuestión de algunos detalles y podre mudarme. Por fin, mi propio lugar, donde estaré con mi familia. Ya no seré un alfa nómada, tendré mi lugar.

Como siempre Grigori... no me hago a la idea, para mí siempre será mi Frederick, pero en fin. Gregori está parado en el umbral de la puerta, con su semblante serio solo observando mis movimientos. Pero esta vez parece que algo anda mal, Záitsev está a su lado en forma de Lobo. Me dirijo a ellos en silencio, sintiendo un escalofrío que termina en nauseas. Me detengo a medio camino, antes de poder decir algo todo se pone negro.

Me siento terriblemente cómoda, el aroma a lavanda a mi alrededor me deja respirar con calma… n momento, la casa de Grigori, no huele a lavanda, es incienso especial, ellos mismos lo elabora. Si no esto allí, ¿Dónde estoy?

Me obligo a abrir los ojos, me doy cuenta que estoy en la habitación principal, en la ventana unas flores de lavanda aromatizan el cuarto, Záitsev esta sentado en su forma humana a los pies de la cama. Escucho voces en el pasillo, al segundo siguiente la puerta se abre y detrás de ella esta Rowshark, la sanadora de Yurik.

Le siguen Grigori y Aarón, quienes tienen un semblante mortalmente serio. Me están asustando, pero no les digo nada.

-Buen día mi señora, la señora Verona me ha enviado a usted.
-¿Verona? ¿Por qué?
-Por qué en cuestión de trece meses me necesitara.
-Greg no entiendo-. Le digo estirando mi mano para tomar la suya, pero él no se mueve. -¿Qué ocurre?
-Salgan-. Les ordena a todos.

Ellos asienten, Zástiev, que no me di cuenta en qué momento se transformó en Lobo me dedico una última mirada y salió de la habitación.

-Este silencio está asustándome, ¡podrías hablar de una jodida vez!
-Estas embarazada.
-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?
-Depure el aroma de las plantas y el incienso  hace un par de días, cunado bajaste del auto lo percibí, tan fuerte y claro como tú el aroma de la lavanda.
-No… no es verdad.
-Apenas te desmallaste, te traje aquí, un par de minutos Row entraba por esa puerta, diciéndonos que la Oscura la había enviado a cuidar la vida de la señora Vasíliev y sus cachorros.

Oh, bien. Estaba embarazada… eso era bueno, tendría descendencia.

-¿Por qué estas molesto? ¿No debería darte gusto esta vez?  Vas a ser padre.
-No, yo no.
-¿Qué mierda estas diciendo?

Su semblante fue más triste de lo que imagine, se sentó a mi lado, pero en ningún momento me toco.

-La línea directa con el padre de los Lobos, cada uno de sus descendientes directos… solo pueden engendrar un hijo. Un único embrión por embarazo… Row dijo, “cachorros”… eso solo puede ser porque el padre de los lobitos, no soy yo.
-No... No…
-Si anima mea, si lo que Row dice es verdad, tú y Aleck Slavik serán padres de unos hermosos cachorros… ellos necesitaran a su padre.
-No Grigori, no son así las cosas. ¿Cómo podremos saber si son uno o varios?
-Row debe revisarte.
-Bien, que lo haga.
-Ok.

Salió de la habitación sin decir más, yo me sentía igual de abrumada que él, lo que debería ser motivo de alegría y unión para nosotros. Se estaba convirtiendo en algo que podría separarnos, y con la conversión cerca… no. Aun si eran hijos de Aleck no permitiría que Grigori se aleje de mí. Row entro a la habitación con su característica calma, y una confortable sonrisa.

-Mi señora, no se preocupe, por ello la Oscura me envió.
-Lo se… solo dime que mi bebé está bien, no me he cuidado en estos días.
-Lo are.

Me conforto que no dijera “sus bebes” y se limitara a hacer su trabajo. Trajo una silla y se sentó a mi lado, descubrió mi estómago y coloco sus manos allí. De modo que eta era la razón de mis náuseas y malestares, no era na enfermedad… ¿Cómo no me di cuenta? Con todas las emociones alteradas, con tantos altibajos en mi vida.

-Esto… señora…
-¿Qué ocurre?
-No puedo ver si es uno o son varios.
-¿A qué te refieres Row?
-Siento la energía de nueva vida en su interior, pero están protegidos por algo… ese algo no me deja llegar a ellos.
-¿Cómo dices?
-Nunca me había topado con algo como esto, esto es como si los dioses estuvieran protegiendo de manera directa a su o sus cachorros.
-¿Los dioses?
-Si mi señora, temo que no haba modo de saber nada hasta que esté más avanzado el embarazo.

¡Por-la-maldita-y-mas-grande-palabrota-del-mundo!
¿Por qué esto me tiene que estar pasando a mí? ¿Por qué los benditos dioses de los Lobos tienen que joderme la vida de esta manera?

Cuando Row salió de la habitación, un derrotado e inseguro Grigori entro en ella.

-Alekss…
-No, escúchame bien jodido Lobo. Esto es tu culpa, tú y ese maldito incienso nos metió en esto-. Mis palabras no pretendieron ser tan duras, pero tenía que hacerlo reaccionar, no haba otra, cachorros o cachorro él era el jodido padre. –Tenemos que saber la fecha exacta, por tu semblante veo que Row te dio la divina noticia. Pero te guste o no, este o estos son tuyos. De nade más, y no los vas a usar de pretexto para alejarte.
-Pero…
-Tendrán a su padre, y eres tú. ¿Te queda claro terco Lobo?

Me observo por largo rato, entonces la tristeza en su mirada desapareció. La sonrisa afloro en sus labios, y se acercó a mí.

-Tiene razón mi señora, tendremos a nuestro o nuestros bebes.
-¿Qué pasara con la conversión?
-Él o ellos son Latentes, de modo que serán estupendos y saludables Lobos al nacer.
-¿Quieres tocarlo?
-Si.

Sentir la calidez de sus manos, sobre mi abdomen fue por mucho la mejor sensación del mundo. No me importa lo que ocurra mañana, o lo que tengamos que enfrentar, el hoy es lo a lo que me aferrare siempre.
Leer más...

lunes, 11 de julio de 2016

Capitulo treinta y siete.
Tiempos.



Encuentro primero.

Todo el maldito día estuve sumamente nervioso, no es como si el verla me volviera loco. Era el hecho de que alguien de la manada pudiera rastrearla, o que el idiota-retrasado-novio que tiene la siga. Yo no podría detener a los Lobos, de querer arrancarle la piel.

Eso me ayudaría a mantener mis manos limpias...

Apenas pude me desaparecí, deje clara la advertencia de que nadie podría estar a kilómetros de esa propiedad, si se acercaban lo sabría. La casa había sufrido modificaciones, que yo había mandado hacer. Por dentro había dejado de ser igual, lentamente el rastro de los Von der Rosen estaba desapareciendo. Por el momento no sabía si conservaría esa propiedad, quizá sólo era mejor deshacerse de todo lo que me seguía haciendo ser Frederick.

Mis pensamientos netos fueron cortados por el sonido de la puerta principal, seguido de unos pasos que llegar o a la sala de estar. Yo sabía que era ella, su aroma era más dulce de lo que recordaba, pero percibía una nota discordante. Tuve que luchar contra todo lo que soy para no sacar mis garras y, destruirlo todo.

-¿Podrías evitar tener sexo con tu novio cuando vengas a verme?

Mi pregunta salió más brusca de lo que pretendía, al notar su silencio es que decido volverme para verla.

-No planeaba incomodar a nadie con mi vida personal, si tanto te molesta tapa tu nariz.
-¿Qué? Me rompes el corazón y un año después vienes a entregarme en la cara tu "idilio", ¿Puedes ser más prudente?
-Todo
-¿Tu hablando de prudencia? Por lo menos yo no te envío fotos, lo que tú hiciste. Con cuatro o cinco mujeres distintas, eres un cínico.
-¡Hey! Yo era el herido, no tú.

Sus mejillas se tiñeron de rojo.

-De acuerdo, lo lamento. Podemos comenzar de nuevo, por favor.
-Ok.

Ella camino hasta colocarse frente a mí.

-Hola Gregori.
-Hola Alekssandra.
-¿Podemos comenzar?
-Toma asiento.

Le indique señalando el sillón tras ella, yo me senté lo más alejado posible, me era muy difícil no saltar sobre ella.

-¿Cuál es tu plan Alekssandra?
-Que me ayudes a detener el tiempo en mi cuerpo.
-¿Inmortalidad?
-Si eso me da el tiempo para estar con los míos, sí.
-¿Cómo pretendes que are eso si estas saliendo con ese callejero?
-¡Aleck no es un perro callejero!
-Yo no le dije “perro”.
-¡Basta Frederick!

Bien eso si rompió mi estado de tranquilidad.

-Le recuerdo que ese no es mi nombre señora Vasíliev, por favor respete eso… o ¿Le gustaría que yo le llamara por otro nombre?

Ella se sonrojo visiblemente, y seguramente era más por enojo que por pena.

-Bien, señor Gregori. Pero usted respete mi relación con….
-Ni de broma-. La interrumpí.
-¿Perdón?
-No corazón, aun no te perdono, pero no voy a respetar que te revuelques con es callejero, solo porque tienes que entretenerte con alguien mientras no me tienes en tu cama.
-¡Eres un…
-¿Hijo de puta?-. La interrumpí de nuevo. –Sí, pero no viniste a hablar de mí, ¿Por qué te urge hacer el cambio?
-Bipolar… porque… siento que algo está pasando dentro de mí, y no puedo detenerlo.

Ok, momento de ponernos serios, la forma en que lo dijo me alarmo.

-¿Qué cosas, Alekss?
-Todo comenzó cuando ataque a la Zorra esa.
-¿Qué ocurrió?
-Yo estaba desarmada, y solo pensé “necesito algo para defenderme” y una daga tintada apareció en mi mano, estaba caliente al tacto.

Todo esto gritaba “PON-TU-MALDITA-ATENCION-EN-ESTO”

-Alekssandra, ¿Ocurrió algo antes de ese evento?
-No, nuca… Aleck… cuando estaba en coma, el día en que recordé todo, Aleck vino a mí. Me ayudo a romper las barreras de los cazadores desde dentro, después me transfirió parte de su poder.
-¿Él hizo qué?

No quería gritarle, ella no era la culpable, pero esto era una estupidez. Aleck, solo la puso en peligro, y era un serio peligro, esto la llevaría a la muerte en poco tiempo.

-Me transfirió poder-. Respondió en un hilo de voz.

Su miedo fue como un balde de agua helada, me senté junto a ella tomando su mano.

-Existe una razón por la cual los humanos carecen de magia o poder, y Aleck lo sabía.
-¿Cuál es?
-Su cuerpo no lo soportaría, incluso los Latentes carecen de magia. Iris solo la obtuvo una vez que fue convertida, o eso la habría….
-Matado-. Termino ella por mí.
-Si.
-¿Cuánto tiempo me queda?
-No lo sé, pero… tenemos que evitarlo.

Se puso de pie, ella se veía tan abatida como yo me sentía si era necesario la traería de regreso a la manda, pero no iba a perderla.

-¿Qué tenemos que hacer?
-Encontrémonos en público, convoca algo… el resto déjamelo a mí.
-¿Qué pasara si muero antes?
-No lo aras.
-¡Eso no lo sabes!

Me grito al borde de las lágrimas, nunca, en un millón de años pensé que esto terminaría así. Iba a coquetear con ella a seducirla, no decirle que moriría. Me acerque con calma y me pare detrás de ella, coloque mis manos sobre sus hombros y la hice volverse. En silencio la abrase, ella comenzó a llorar.

La tome en mis brazos y la lleve a la planta de arriba, a la habitación que había sido de mis padres adoptivos. La recosté en la cama y me tendí a su lado, sin soltarla. Deje que llorara, su llanto ahora era desgarrador. Solo me dedique a estar con ella, a ser su apoyo. Después de unas cuantas horas comenzó a llover, los truenos iluminaban todo el territorio de la casa.

Alekssandra había dejado de llorar, pero estaba en silencio. Entrelazo  los dedos de sus manos con los míos, y suspiro un par de veces.

-Dijiste que no estaría en tu cama, si seguía con él.
-Tuve que hacer una excepción, cariño.
-Perdóname… por todo.
-Eso ya lo he hecho nena, desde hace mucho.
-Te Amo Fre… Te amo.
-Yo también te amo.

Dejarla ir un par de horas después fue muy difícil, pero sería lo mejor. Para los dos, al menos por el momento. Pero lo que si iba a hacer es arrancarle las pelotas a Aleck, ¿Cómo se atrevió a hacer esa estupidez? Quizá lo hizo de forma inconsciente, quizá solo quería salvar su pellejo.

Pero, si la había puesto en peligro mortal, sabiendo lo que estaba haciendo…. Le arrancare la piel, lentamente.



Encuentro segundo.


Los detalles me los había hecho saber mi padre, Alekssandra había estado mal, por esa razón se había pegado a ella como una segunda piel. No supe que fue lo que paso, cuando ella volvió a su casa. Para este momento sentía que quería treparme por las paredes, solo quería verla, saberla bien. Quitársela a ese hijo de puta, y... No podía tráela a mi lado, aún.

Iría con tres Lobos del círculo interior, un par de centinelas y Yurik. Nos encontrábamos en una librería-café, con la tasa que tenía en mis manos, era como la onceaba tasa que tomaba. Meylan Fingía leer un libro, en La misma mesa que yo, Yurik fingía estar aburrido.

-¿Me trajiste sólo a verte tomar café? Porque tengo cosas mejores quehaceres en casa, por ejemplo ver crecer el moho es más divertido que esto.
-Estás aquí por el placer de mi compañía, primito.

Yurik puso los ojos en blanco, me límite a ignorarlo. La hora acordada había pasado hace casi cuarenta minutos. Me preocupaba el hecho de que ella se retractara, pero también de que hubiese decidido confrontar a Aleck.

"Estamos a cinco metros de tu ubicación"

El mensaje de Záitsev a través de nuestra senda telepática común, me tomo por sorpresa, pero logré mantener la calma.  Sin decirles nada me puse de pie, ellos me seguirían. Salí de la librería colocándose unos lentes para el sol, apenas era la una de la tarde. Cuando baje el último escalón choque con alguien, tuve que tomarla del brazo para evitar que cabellera al suelo.

-¿Grigori?
-Hola Alekssandra, ¿Cuánto tiempo?
-Tenga respeto para con mi Alfa, haga el favor de dirigirse a ella sin tanta formalidad-. Reprochó el Callejero, ok. Aleck.

Él la alejo de mí.

-Tiene razón, me disculpo. Que tengan un excelente día.
Me aleje de ellos un par de pasos, era el turno de ella, sólo esperaba que ella no se echará para atrás.
-Grigori, espera-. Me grito.

Me detuve de golpe y volví a verla, Aleck la tenía tomada por el brazo, se veía furioso.
Y le hablaba tan bajo que apenas podía escucharle.

Fue en ese momento que lo noté, no supe si todos lo hacían. Una serie de hilos dorados de consistencia arenisca comenzaron a danzar a su alrededor. La cubrían de pies a cabeza, era como un ligero resplandor. Inusual u sumamente aterrador, seguí el movimiento de esos hilos. Algunos de estos se dirigían a su mano, donde apareció una daga de cristal tintado en rojo.

La sorpresa apareció en el rostro de todos, incluso algunos se pusieron en guardia, Aleck estaba más allá de la sorpresa. Alekssandra al darse cuenta de lo que había en su mano, la dejó caer y está se estrelló, haciéndose miles de pedazos.

-¿Cómo hiciste eso?-. Le interrogue acercándome a ella.
-Yo… yo… no lo sé.
-¿Qué paso amor?
-Aleck, yo…
-Alekssandra esto es importante necesito que respondas, ¿Esto te ha ocurrido en alguna otra ocasión?

Ella se volvió a verme con lágrimas en los ojos, yo lo sabía, pero debía convencer a los demás de que eso no lo había halado con nadie.

-Una vez-. Respondió finalmente.
-¿Cuándo amor?
-Cuando enfrente a Z, solo que esa daga era negra.

Cuando menciono el color de la daga, me llamo la atención la mención del color, esta fue roja y la otra negra. No es que tuviera las respuestas, pero tenía la idea de que si investigaba un poco más al respecto, podría encontrar la respuesta.

-¿Por qué no me dijiste nada?-. Le interrogue preparándome frente a ella.
-Yo... Aleck me transfirió energía vital para poder salvarlo, después fue lo de Z y, luego todo se salió de control.
-Espera, dijiste que... ¿Aleck que te hizo?

Mi mirada se dirigió al Lobo, quizá no podía matar al hijo de puta, pero le dejaría el trasero tan adolorido que no se volvería a sentar.... jamás.

-Me dio poder-. Respondió ella en un hilo de voz.

Sin aviso salte a su yugular, pero no lo ataque, le di un golpe en el estómago que lo hizo doblarse, y otro en el cuello que lo hizo caer. Unos brazos me detuvieron, sabía que yo podría derribarlo igual, pero mi furia iba dirigida a Aleck. Gire lentamente mi cabeza y me percate de quien me sujetaba, no había visto al gemelo allí.

Al ver a mi alrededor me percate que el resto de mis antiguos amigos estaban allí, y mi círculo cercano.

-No soy yo por quien debes preocuparte Slavik, es tu hermano quien sentencio a tu Alfa a muerte,

La sorpresa por  mis palabras se reflejó en el ambiente, pero Adrik no aflojo su agarre.

-No lo mates-. Suplico Adrik en mi oído.
-Nunca te causaría ese dolor, finalmente fuiste mi amigo alguna vez.

Fue entonces que me soltó, se acercó a su hermano para asegurarse que se encontraba bien. Iris se acercó a Alekssandra, ella estaba tan devastada como el resto. Aleck se puso de pie, su nariz sangraba profusamente, en cuestión de minutos le sanaría. Me miraba con odio, pero eso no haría que me echara atrás.

-El cuerpo humano no soporta la carga de vida de un Lobo, la has sentenciado a muerte.

Le señale a Aleck, fue entonces que entendió la gravedad de lo que le había hecho.

-¿Qué vamos a hacer?-. Me interrogo Dimitri.
-Solo queda convertir a Alekssandra.
-Eso lo aremos nosotros, tú no tienes nada que ver en esto. Los problemas de nuestra manada no te competen de ninguna manera, así que has el favor de largarte de aquí.
-Si así lo quieren, hagan lo que puedan.
-¡Basta Aleck!-. Le grito Adrik. –Sabes perfectamente que solo él puede ayudarle… Sabes muy bien la razón por la que vinimos a él inicialmente, y ese era el propósito, ayudarle a hacer algo que solo él puede.

Eso sí me dejo en shok, no espere que esa fuera la razón que los había traído de vuelta, eso quería decir que de alguna manera ellos querían evitar esto, la muerte de Alekssandra Vasíliev.

-El proceso será largo, tengo que enseñarle a liberar energía. Tengo que irla preparando para ese  día, para ello tenemos que reunirnos periódicamente.
-No.
-Si Aleck, será en algún lugar neutral, donde…
-No querida-. Interrumpí a Alekssandra. –Sera donde yo disponga, no quiero interrupciones, ni idiotas que pretendan “ayudar” y jodan las cosas.

Centre mi  mirada en Aleck, este solo negó con su cabeza pero ya no hablo, el trato estaba hecho, iba a ser mía… perdón, le ayudaría a salir adelante.

Encuentro tercero.

Estaba en la antigua casa Von der Rosen, pensé que quizá ahora que la estaba reformando, debía cambiarle el nombre. Me encontraba leyendo un antiguo libro esperando a la llegada de Alekssandra Vasíliev, quien sería traída por el mismo Aleck Slavik. Escuche el ruido de una gran camioneta aparcar en la entrada de la casa, al abrir la puerta me encontré con ellos.

Alekssandra estaba muy seria, pero Aleck, estaba furioso. Esto sería maravillosos, le sacaría todo el provecho.

-Meylan, escolta al señor Slavik fuera del territorio.

De la sala salió la pequeña Meylan, que se puso de pie frente a Aleck.

-¿Iras por tu cuenta o quieres que te ayude?
-Te veré después amor.

Aleck trato de despedirse de Alekssandra, pero Meylan lo evito, cosa que agradecí mentalmente. Tendría que darle un buen regalo a esa Lobita, si, la recompensaría.

-Pasa Alekssandra.

Titubeo un poco, pero finalmente entro.

-Buena noche Greg.
-Buena noche corazón.

La guie hasta la sala, ella estaba nerviosa y muy asustada. Pero sabía que no estaba así por lo que podría pasar hoy, estaba así porque estábamos solos en la propiedad. Se dejó caer en el sofá, suspirando audiblemente.
-Aleck estaba furioso, todos en la casa lo regañaron y le obligaron a traerme.
-Solo son celos.
-Te odia.
-Porque tú me amas, es simple. Por más que él lo desee nunca sentirás lo mismo por él.
-¿Tienes que recordarme eso?
-Toda la vida, corazón.
-Yo no soy…
-Si lo eres-. La corregí sentándome a su lado. No importa que tan furioso o lejos estemos el uno del otro, eres mi corazón.
-¿Qué es lo que aremos hoy?
-Oh, bien cambia el tema. Liberaras energía, es necesario drenar lo que se acumula.

Me puse de pie y le tendí la mano, cuando la tomo le hice ponerse de pie. La guie al sótano de la casa donde ya tenía todo listo para ello, había una serie de blancos y objetivos a los que ella debería destruir. Quería obresevarla a detalle, ver si el proceso que había visto era el mismo, si solo podía convocar dagas tintadas.

-Párate aquí.

La pare a una distancia considerable de los blancos, ella estaba observando todo a su alrededor.

-Ya no se parece a la casa que fue.
-No, es igual que yo. Distinta por dentro y por fuera, los cambios son buenos.
-No siempre.
-Quizá, pero este es bueno. Ahora lo que vamos a hacer, será similar a lo que hiciste fuera de la librería.
-Pero tenía mie emociones descontroladas, y solo… no es como hacerlo.
-Descubriremos el detonante, corazón.
Bien.

Me pare detrás de ella, su aroma estaba distrayéndome, quizá debería hacer algo al respecto. Podría inhibirlo, colocaría plantas especiales por toda la casa, de ese modo su aroma no me perturbaría.

-Ahora piensa en esto-. Le bese el cuello, la sentí tensarse, recorrí su brazo con mis dedos. -¿Recuerdas lo que se siente en el momento en que mis labios recorren tu piel?

La respiración de Alekssandra comenzó a ser desigual, luchaba por controlarse. El mismo efecto de arena que ocurrió fuera de la librería se estaba repitiendo, pero estas eran de un ligero color azul. Emanaban de su corazón y la cubrían por completo, no deje de tocarla. Los hilos arenosos al rosar mi piel me causaban escalofríos.

Comenzaron a concentrarse en su mano, en ella comenzó a materializarse una espada de cristal azul. De navaja curvada, similar a las espadas árabes, con un intrincado patrón en el filo en un azul más oscuro.

Alekssandra abrió sus ojos, y tenían un halo azul eléctrico en ellos.

-No me hagas añorar algo que no tendré otra vez.
-¿Por qué crees que no lo tendrás otra vez?
-Porque estas lejos de mí.
-No mi amor, siénteme, estoy aquí, justo a tu lado-. Deslice mis dedos sobre su brazo hasta su mano, rodee su mano con la mía sobre la empuñadura de la espada.

Con un movimiento rápido, la hice que lo lanzara a uno de los blancos, esta se clavó hasta la mitad, pero no se hizo triza, sino que calcinó el blanco.

-¡Por dios! ¿En qué clase de monstro me estoy convirtiendo?
-No lo sé nena, pero voy a averiguarlo, y te juro por mi alma que vamos a salir de esto.


Ella se giró a mí y me rodeo con sus brazos, se sentía tan correcto, tan jodidamente bien. Sin duda, haría todo por recuperarla, nadie volvería a separarla de mí, nadie.
Leer más...