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miércoles, 29 de junio de 2016

Capitulo treinta y seis. 
Deseos. 


 
Por fin estábamos viendo el terreno donde se construiría nuestra casa, un terreno que Aleck me había regalado. Este era inmenso, rodeado de bosques, con un río y un lago cerca. El lugar perfecto para construir un nuevo hogar, uno que sería mío. 
 
-¿Quieres ver los planos? 
-¿Están listos tan rápido? 
 -Aarón Maxwell es el mejor arquitecto que conozco. 
 
Aleck me explico dónde es que se suponía iría cada habitación, la biblioteca, la cocina. Su forma de describir las cosas me permitió imaginar el lugar, las paredes los muebles en su interior el jardín en el exterior. La alberca, la fuente y otros detalles que harían de ese lugar la guarida de la manada.... me percaté que llamarlos con mi apellido no sería justo, puesto que cuando yo murieran ese sería un doloroso recordatorio. 
 
-¿Y gustan las ideas Aarón?  
-Sí, ya quiero que esté terminada.  
 
Le respondí mientras el devolvía los planos a su lugar, era tanto lo que tenía Aarón en mente para la construcción de ese lugar que no cabía en sólo un par de láminas. 
 
Me aleje un poco de Aleck y del automóvil, caminando hacia el enorme prado donde estaría mi casa. No quería morir, ese pensamiento me asaltan a noche y día desde que volvimos de la isla de la Oscura. Sabía que Frederick tenía la clave de la manera de detener mi mortalidad. 
 
Pero ahora él había dejado en claro que yo no era su problema, acudió a ayudarme, pero sólo porque yo lo llame. De haberle hablado Adrik o Dimitri seguramente habría dicho que no, quizá entonces si puede hacer algo al respecto tenga que llamarle... mis pensamientos fueron interrumpidos cuando sentí los brazos de Aleck esperándome, se sentía bien estar entre sus brazos, era... diferente. 
 
-¿Qué pasa por esa cabeza suya mi señora?  
-Sólo me preguntaba porque Yurik no quiso apoyarnos, digo nos brindó toda la ayuda para separar a la manada y después se quedó. 
-Lealtad Alekssandra, cuando lleve a Frederick a la casa Bellator, fue Yurik quien le dio el apoyo. Ante todo son la única familia de sangre que les queda, Yurik y Frederick son los últimos de los suyos. 
-Bien, quería invitarlo a la inauguración de  la casa, pero veo que no será. 
-No, lo lamento. 
 
Sentí sus labios en mi cuello, y un calor dulce y lento recorrió mi cuerpo. 
 
-¿Sabes si la otra manada ya ti en su consejo? 
-No hasta donde Dante me ha contado, a ellos les ha sido más difícil. 
-Lo imagino, les dejamos a lo peorcito. 
 
No pisos evitar reír, un par de horas después y un millón de besos volvimos a la casa franca. El pensamiento de hablar con Frederick había regresado a mí, con más fuerza. Comimos algo rápido en la cocina y me dirigí a la biblioteca donde tenía mi oficina temporal, allí firmaría algunas cosas y peticiones. 
 
Mientras estaba enfrascada en el trabajo de ser Alfa, la idea de verlo se evaporo. De pronto una muy enfadada Margarita entró a la biblioteca y se dejó caer en el sillón que estaba frente a la estantería de libros, cerca de la entrada. 
 
-¿Qué ocurre Mag?  
 
La niña sólo me observaba, con sus brazos sobre su pecho. 
 
-Pasa que estoy por cumplir diez años, y el carcelero Adrik no me deja ir a una fiesta, con mis compañeros de música. 
-¿Por qué no te deja ir? 
-Sólo porque vamos a festejar el cumpleaños de Ilaya. 
 
La vi sonrojarse cuando pronunció el nombre del chico, un nombre que me traía dolorosos recuerdos. Pero es que en Rusia, muchos chicos se llaman Ilaya. 
 
-¿Te gusta ese tal Ilaya? 
-No... Bueno, no sé. Quizá sí, pero Adrik se pone como papá oso siempre que ese chico está cerca de mí. 
 
La situación de Adrik era más dolorosa y frustrante que la mía, él podía estar sería de su esposa y no puede tocarla en ninguna forma. No puede decirle porque no puede salir con otros hombres, no puede controlar sus celos y sobre todo eso tendrá que esperar con la poso utilidad de que ella se enamore de alguien más. No envidio su vida para nada, lo compadezco, a los dos. 
 
-Hizo un juramento, el juro que te protegerla con su vida. 
-¿Pero qué cree Ilaya me pueda hacer?-. Grito la pequeña frustrada.  
-Romperte el corazón, eso lastimaría a Adrik, mucho. 
-Supongo que él no quiere verme sufrir.
-Ninguno de nosotros quieres eso.
-¿Qué ocurrirá el día que me case? ¿No va a dejarme?
 
¡Demonios!
 
-No lo sé, pero para ello falta tiempo.
-¿Puedes convencerlo para que me deje asistir a la fiesta?
-Veré que puedo hacer.
-Gracias-. Respondió más animada. –Extraño a Frederick, y nadie me permite llamarle.
 
Margarita me veía con esos ojos de cachorro, en ellos pude leer su suplica. Sin responderle nada, me puse de pie dirigiéndome a la puerta, entonces cerré esta con llave. Y le indique que se sentara conmigo en el sofá, la niña se sentó a mi lado sin dejar de observarme.
 
-Las cosas son distintas ahora, y por lo pronto tenemos que permanecer lejos de él.
-¡Pero, él no es nuestro enemigo!
-Lo sé, pero ellos son Lobos, los canes no comparten…
-Sí, lo he visto en National Geographic… entiendo cómo funciona la manada, pero no es justo.
-¿Si te permito hablar con él,  mantendrás el secreto?
Si-. Me respondió la pequeña.
-Bien, dame un par de días para a conseguir su número, y en cuanto lo tenga te lo daré, pero nadie debe saber que es de él.
-Cuando lo tenga le diré a Adrik que es de Ilaya.
 
No pude evitar reír con la pequeña, después de hablar un par de horas con ella me dejo sola. Con la idea de llamarle rondando en mi cabeza, aún tenía un tema muy importante que tratar con él, y no era un tema que pudiese tratar por teléfono, de modo que… esperaba que no se opusiera a verme.
 
Saque mi teléfono de la bolsa del pantalón y marque su número.
 
-No tengo tiempo, estoy por elegir a mi consejo.
 
Me dolió un poco que no se diera el tiempo para decir hola, o preguntar cómo me encontraba.
 
-Solo... ¿Puedes llamarme después?
-No.
-Por favor Frederick.
-No Alekss, no.
 
No, él para mí siempre seria mi Frederick. Pero, sabía que él ya no quería ser esa persona.
 
-Bien... tú ganas. Grigori, ¿Puedes llamarme después?
-No.
-Tenemos que hablar.
-¿Tu novio te deja hablar con el otro?
 
Nadie de ellos me dejaría hablar con él, pero eso no iba a decírselo y creo que negar que Aleck sería el primero en protestar si se enterara de que estaba hablando con él. 
 
-Él no...
-No me mientas Alekss, no me digas que no es tu novio o que no tienes algo con él.
-Ok, no mentiré. Pero, él no sabe.
-¿Le dirás?
 
Eso ni siquiera lo dude.
 
-No puedo.
-Yo no seré el plato de segunda mesa, si estas con él, no volverás a mi cama.
-¡Grigori!
 
¿Qué le pasa? ¿Quién le dijo que pretendo regresar a su cama? Que engreído.
-¿Qué? Tengo principios.
-Solo llámame después de lo que sea que tengas que hacer, y procura estar solo.
-Eso es muy sugerente, y viniendo de una mujer...
-Eres incorregible.
 
Corte comunicación con una boba sonrisa en los labios.
 
Me concentre en mi trabajo, después de un rato decidí que tenía suficiente así que Salí al jardín, la nieve ya casi desaparecía en su totalidad. El verde del pasto apenas comenzaba dejarse ver, era una imagen un poco triste, pero en un par de semanas cuando todo floreciera de nuevo, sin duda sería una de las mejores postales que llevaría conmigo siempre.
 
Estaba contenta porque en un par de semana comenzarían con la construcción de mi casa, un lugar mío. Sería el nuevo lugar dela madriguera, allí… estaría bien, estaríamos bien. 
 
-¿Por qué tan pensativa Alekss?
-No lo sé Iris, creo que son muchas cosas.
-Dimitri menciono ciertas cosas el otro día.
-Ese perro chismoso.
-¿Es verdad?-. Grito mi amiga entre sorprendida y molesta.
-Si… estoy saliendo con Aleck.
-¡Por los dioses! ¿Por qué?
-¿Perdón? ¿Cómo que “por qué”?
-¿Acaso él te gusta?
-Iris, mira…
-¿Sientes algo por él?
-Déjame hablar…
-¿Por qué con él?
-¡Basta! ¡Cállate! Déjame hablar-. Le sorprendió que le respondiera de ese modo. –Aleck me gusta, es un hombre atractivo, es un caballero y me trata bien. Lo quiero mucho, en este año me he encariñado con él.
-¿Qué pasa con Grigori?

Su pregunta me descoloco, pensé que todos sabían a quién amaba. Pero creo que me equivoque, ¿Tan rápido se habían olvidado de lo que nos unía? Aunque este año estuvimos lejos, nunca pensé que alguien llegara a dudar del amor que aun sentía por él. Por lo menos, yo sabía que nunca dejaría de amarlo.

-¿Debes preguntar eso, amiga?
-Es solo que temo que te equivoques, y termines haciéndote daño… pero sobre todo, haciéndole daño a él.
-¿Él?
-A Aleck.
-¿No crees que podría enamorarme de Aleck?
-¿Quieres que responda eso?

Suspire y levante la mirada al cielo, eso nunca pasaría, me sentí estúpida al hacer esa pregunta.

-No iris, no es necesario. Peor, puedes apoyarme en esto. Necesito a la gente que amo apoyándome, dándome su entera confianza en mis decisiones.
-Te apoyo, pero no quiero que salgas más lastimada.
-El hombre que amo no está conmigo, ¿Qué más podría herirme que eso?
-¡Oh amiga!

Iris me abrazo con fuerza, no me había dado cuenta de cuanto lo necesitaba. Me quede con ella por largo rato, hablando de trivialidades, de cosas pasadas. De su vida con Dante, como es que había cambiado desde que Frederick ya no estaba en su vida. Lo echaba de menos, y mucho, pero no se arrepentía de haberme apoyado.

Volvimos a la casa y ya era hora de cenar, él no se había llamado. Le envié un mensaje, pero no me respondió. Decidí que lo mejor era irme a dormir, iba hacia mi cuarto cuando Aleck me intercepto.

-¿A dónde vas hermosa?
-A dormir.
-¿Puedo acompañarte?
-Aleck estoy cansada, hoy fue un día extenuante.
-Yo solo…

La expresión de tristeza en su rostro me rompió el corazón.

-Solo a dormir Aleck, estoy cansada.
-Solo a dormir mi hermosa.

Sonrió mientras me abrasaba, me beso lentamente, después de un rato me acompaño a mi habitación. Me di una ducha rápida y Salí de allí con mi pijama, él ya estaba instalado en la cama. Me metí a la cama y Aleck me abrazo acercándome a él, recargue mi cabeza en su pecho.

-Mi hermano está molesto.
-¿Por el galán de Margarita?
-¿Qué galán? No me entere de eso.
-Parece que en su clase de música hay un niño que le gusta, y Adrik anda que se sube por las paredes.
-¡Por los dioses! Quiero ser una mosca, para cuando le diga “Quiero tener novio”

No pude evitar reír, puesto que la situación de Adrik era un tormento.

-No está molesto porque Dimitri le fue con el chisme.
-Creo que todos lo están, iris me confronto hoy.
-¿Qué piensas de eso?
-Solo… ellos no esperaban que tan rápido estuviera con otra persona, menos contigo. Ellos no saben por lo que pasamos y como esa experiencia nos unió. Terminaran aceptándolo, o simplemente los ignoraremos.
-Por eso te amo Alekss.

Me beso antes de que pudiera decir palabra alguna, o siquiera negarlo. Sus caricias se hicieron más urgentes, más necesitadas, yo esperaba la llamada de Frederick, pero no quise romper el momento. Deje que siguiera acariciando mi cuerpo, me quito netamente el pijama. No podía quitar la sonrisa de su rostro, me percate que no estaba nerviosa. Simplemente aceptaba lo que estaba por pasar, tendríamos sexo.

-Me encanta tu piel-. Sus ojos estaban oscurecidos por la pasión. –Tus labios, tu cuello…

Besaba mi piel con delicadeza, no quería hacer la comparación, no era justo. Pero a este punto era inevitable, los recuerdos que compartí con Frederick me abordaron. No quería hacerle esto a Aleck, no era justo. Entonces simplemente lo traicione, pensé en Frederick, me concentre en que el hombre que estaba conmigo en mi cama era otro.

A la mañana siguiente me sentía mal, por él, por mí. Bajamos temprano a desayunar, Aleck me había invitado a dar una vuelta por la ciudad. Estábamos en medio de una discusión por quien tenía razón sobre decirle o no a Margarita, por qué Adrik no la dejaba ir a la fiesta cuando mi célula comenzó a sonar.

-Espera un segundo-. Le dije apenas conteste.
-¿Quién es?-. Me interrogo Aleck algo serio.

No quería que nadie se enterara quien era, aunque después me bombardearían con preguntas. Me aleje sin responder, el único lugar de la casa donde nadie podría escuchar era la biblioteca, así que me encerré en ella.

-Perdona, estaba ocupada.
-Espero no interrumpir una placentera mañana.

¿Por qué tenía que usar ese tono tan lascivo?

-No, estaba desayunando con los chicos.
-Rayos, quizá debí marcar por la noche.
-¿Piensas que te voy a contestar mientras duermo?
-Apropósito, ¿Duermes sola?

¡Por dios santo!

-Esa es información que no voy a darte.
-¿Sientes lo mismo al dormir junto a él que cuando dormíamos juntos?
-Eso es injusto Greg, no me hagas esto.
-Solo es curiosidad.
-Claro.

¿Estaba dispuesta a decirle lo que había pasado anoche?

-Bueno, lleno a los negocios. ¿Qué quieres?

No me dejo responder, simplemente fue al grano.

-Wow, esa frialdad es... bipolar en acción.
-Responde.
-Necesito verte.
-No.
-Esto no puede explicarlo en persona.
-No Alekssandra.
-¿Por qué?
-¿Cómo que "Por qué"? Eres un alfa, yo soy un alfa de otra manada. No podemos reunirnos solo porque tu novio no te quite la comezón, existe un protocolo. Para comenzar él debe de enterarse, y tú no quieres eso.

¡Bien las cosas serán como él quiera!

-Henrriette dio su vida por nosotros, sé que ella encontró la manera de detener mi mortalidad. Y sé que tú tienes ese conocimiento, si quieres que algún día vuelva a tu lado, tienes que otorgarme la vida del Lobo. De otra manera moriré antes de que puedas pensar en ello, y ninguno de los dos quiere eso.
-¿Quién te lo dijo?
-¿Importa? Además, sabes quien fue.
-Si nos vemos, no voy a comportarme como un caballero Alekss, no pienses que por que estas con ese idiota voy a mantenerme alejado.

Ahora dudaba que esto fuera buena idea, que pasar si él cumplía su promesa.
-¿Por qué complicas las cosas?
-Porque lo nuestro es muy complicado cariño.
-Bien... ¿Dónde y cuándo podemos vernos?
-¿Estas completamente segura de que no terminaras en mi cama?
-Grigori, solo pon una maldita fecha... Maldito bipolar.

Al escucharlo reír me di cuenta que si él se lo proponía, si terminaría en su cama.

-Está bien, el sábado que viene, en casa de los Von der Rosen.
-Pero ese es territorio de tu manada.
-Estarás bajo mi protección, dile a mi padre que te traiga.
-Ok, te veré al anochecer.
-Eso se escucha prometedor.
-Pervertido.

Mi corazón latía tan fuerte, que sentí se saldría de mi pecho. Si me había equivocado al hablare, porque malditamente ese hombre me volvía loca. Suspire para calmarme, tenía que volver al comedor y tendría que evadir preguntas, quizá mentir, tan bien para que no se dieran cuenta que era mentira. Salí de la biblioteca y afuera estaba Záitsev esperándome, estaba recargado en la pared con los brazos cruzados sobre su pecho.

-Di que era Yurik, que le pediste un favor.
-¿Cómo sabes?
-Él… lo sé.
-¿Qué favor es ese?
-Le pediste que te permitiera tener la silla roja, ese era mi asiento cuando era alfa. Mostraba respeto, diles que yo te di la idea. Que el fin de semana solo iremos tú y yo, dile que mi hijo solo nos dio una salvaguarda a nosotros dos. Eso es verdad, iremos por la silla roja, pero o con Yurik, porque él la envió a otro lado.
-Gracias.
-No tienes porque.

Después de eso se fue, volviendo a su forma licana y saliendo de la casa.

Regrese al comedor, y conté la historia que Záitsev me dijo. Aleck no quedo convencido, pero le hice ver que no era tonta y que confiaba en Yurik y en Záitsev. Ellos me cuidarían y si Frederick ya había dado su palabra, no dudaría de él.


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jueves, 23 de junio de 2016

Capitulo treinta y cinco.
Direcciones.



Después de dejar a Alekssandra en territorio de Verona, nos dirigimos al avión. Meylan iba inusualmente callada, era extraño ella siempre estaba parloteando sobre algo, o alguien. Pero esta vez iba en silencio, toda ella parecía haberse retraído hacia su interior.

-¿Por qué noqueaste a Aleck?

No hubo respuesta, subimos al avión y este se puso en marcha un par de minutos después.

-Señor, ¿Por qué usted y la señora Vasíliev no tiene un vínculo de sangre?

¿Primero no habla y ahora sale con esto? Mejor que se quede callada.

-Porque no quise atarla a mí, en ese omento las cosas estaban mal en la manada y después de lo que había vivido con Gabriel, no quería que se repitiera la historia con ella.
-¿Puedo saber cómo es que tiene un vínculo con ese Lobo?
-Una bruja lo hizo, ello no fueron consientes. ¿Por qué?
-Solo curiosidad.

Sabía que estaba mintiendo, pero lo deje pasar.

-¿Había necesidad de que noquearas a Aleck?
-Si.
-¿Por qué?
-Porque no entendía que debía quedarse fuera, quería interrumpir la sanación de su propia alfa y eso lo pone en riesgo a usted, no podía permitirlo bajo ningún concepto.
-Gracias, pero, porque estas tan callada.
-Solo no tengo ganas de hablar.
-Meylan, sin utilizar mi poder en ti… ciento una perturbación en tu mente, ¿Qué ocurre?
-No lo sé señor, pero en cuanto lo descubra será el primero en saberlo.
-Bien.

Después de eso no dijimos mas, al volver a casa dormimos un poco y comimos algo. Nos reuniríamos con el resto para la selección final del consejo, para ello sería necesario reunir a la mayoría de los miembros de la manada. Sobre todo a los que habían pasado la segunda selección, y que eran potenciales miembros de un consejo que en sí mismo daba miedo tener.

Estábamos reunidos en la oficina de Ewha, quien no estaba muy feliz de estar compartiendo su oficina porque constantemente estábamos interrumpiéndolo.

-¿Ya tiene una idea de cómo aran esa última selección?

La pregunta de Ewha atrajo nuestra atención, no aun no teníamos idea.

-Sabes bien que no.
-Mi Luna me dio una idea.

Luna, su esposa y compañera de vida.

-¿Qué idea?-. Interrogo Meylan.
-Hacerlos que participen en un Circulus deorum.

El silencio en la sala era sepulcral, en siglos no se había vuelto a usar el Circulo de los Dioses.

-Si uno de ellos falla, será no solo su fin, será el fin de toda su descendencia-. Comento Ty, con miedo en su voz.
-Sí, que sepan que si le fallan a la manada perderán más que un título.

La frialdad en las palabras de Ewha me tomo por sorpresa.

-Estás hablando de niños, mujeres inocentes-. Reprocho Meylan.
-¿Todos los que murieron a manos de Isidro y su maldito consejo no eran inocentes? Una traición así, merece un castigo igual.
-En realidad es la mejor idea que se ha dado para esta última etapa, y creo que Ewha tiene razón. De modo que así será, se enfrentarán al círculo de los dioses.

Una vez que di la orden, comenzamos a preparar las cosas para ese evento, no se les revelaría nada hasta solo unos minutos antes. Porque era la mejor forma de asegurarnos que irían, que no renunciarían antes de comenzar. La idea de Ewha muchos la tomarían como algo terrible, pero era lo mejor. No jurarían por mí, por ellos, tendrían que hacerlo por la manada.

El mismo coliseo que se había utilizado para la noche de SAN Isidro, se utilizaría en esta ocasión. En el centro del escenario se colocaría el círculo de los dioses, este ritual era distinto al que hubimos hecho. En este caso si requeriríamos de sangre, de nuestra sangre para hacer el llamado, y sobre todo para que sirviera como tributo a los siete dioses.

Mi temor se acrecentaba conforme pasaban los días, ellos todos en mi manada eran Lobos. Yo, no por lo menos no en una forma decente. ¿Qué pasaba si los dioses rechazaban mi tributo? ¿Qué pasaría si ellos me rechazaban? Si, quizá a estas alturas era absurdo tener miedo, pero eso no evita que lo sienta.

Todo el mundo estaba emocionado por el evento, se aria el próximo fin de semana que coincidía con la luna nueva. En realidad este tipo de círculos no importa la hora del día, o el lugar para conjurarlo, pero dado que para nosotros la luna representa más que un cometa, pues decidimos que sería ese día.
En el escenario del coliseo se instalaron los siete pilares de hielo negro, en realidad eran de cristal tintado, pero eran antiguos, enormes y pesados, muy pesados. Cada pilar terminaba en una cúpula puntiaguda, vistos juntos como deben estar era algo maravilloso. En el suelo como dicta la tradición de los dioses, los pilares se unen con un círculo de sal. Dentro de este se dibujan los símbolos de cada uno de ellos, estos irán cubiertos por un tipo de acrílico líquido, donde se endurecerán y quedaran para la posteridad… creo.

No estaba bien entrado, quizá los que mejor sabrían de esto serían los gemelos, pero los antiguos que se habían quedado, también tenían más idea que yo de lo que estábamos por hacer. Antes pensaba que los Slavik eran el único par de gemelos de la manada, pero también estaban los hermanos Boork, bueno ellos habían sido trillizos, pero el más pequeño no sobrevivió.

Eso quería decir, que después de algún tiempo los embarazos  dobles o triples, que eran la menor cantidad en cuanto embarazos múltiples en la manada, eran posibles. Y después estaban los embarazos unitarios… es decir, hasta el momento solo yo. Eso me desanimaba un poco al pensar en tener hijos, ¿Cuántas veces tendría que embarazarse la mujer que los tendrá? Solo para tener tantos hijos como Ewah, quien ya tiene como doscientos.

Aunque, un solo hijo de ella, sería mi paraíso.

Peor bueno, eso tendría que dejarse en el olvido, ahora ella estaba fuera de mi vida. ¿No era lo que había pretendido siempre? Yupi, lo tenía… que estúpido.

Finalmente había llegado el fin de semana, todo el mundo andaba de aquí para allá. Todos llevaban y traían cosas, yo solo observaba. No es que no tuviera nada que hacer, yo era el encargado de coordinar absolutamente todo, para ello estaban Orlando y Ewah, que trabajen por su chuleta.

Cerca de las siete de la tarde me dirigí a mi casa, donde me daría una ducha y me alistaría para el evento. Un traje negro de tres piezas, con una camisa oscura, y mocasines perfectamente lustrados. Cuando Salí de ducharme y termine de vestirme me pare frente al espejo, el cabello aun lo tenía húmedo. De modo que simplemente lo peine con algo de gel hacia atrás.

Decidí que por una vez me dejaría la barba, una barba de candado. De modo que con la navaja de afeitar, solo la delinee, me veía realmente como una persona distinta. La pregunta era:

¿Me gustaba ser esta nueva persona?
No, pero era necesario. Gregori Záitsev Taftian fue el nombre que mis padres biológico me asignaron, es quien se suponía debía ser. Solo era que el destino, no el enfermo de Isidro Taftian evito que así fuera, el creo a esa persona que yo había sido, él me destruyo, me quito todo lo que ambas. Después yo permití que pasara, me deje destruir, permití todo.

No sabía si algún día volvería a ser Frederick, no me sentía listo aun cuando todos a mí alrededor apenas se acostumbraban a la nueva situación que estábamos enfrentando. La cosa es que no había nadie dentro de mi diciendo “tengo tu cuerpo y controlo tu vida, porque quiero ser el alfa y soy Grigori” tampoco era caso de que fuera bipolar, bueno eso quizá si un poco. Pero la verdad, era que yo necesitaba este cambo.

Mi celular comenzó a sonar, lo tome de la mesita que estaba a un lado de la cama.

¿Por qué hoy?

-No tengo tiempo, estoy por elegir a mi consejo.
-Solo… ¿Puedes llamarme después?
-No.
-Por favor Frederick.
-No Alekss, no.
-Bien… tú ganas. Grigori, ¿Puedes llamarme después?
-No.
-Tenemos que hablar.
-¿Tu novio te deja hablar con el otro?

La imagine molesta, poniendo los ojos en blanco y punto de lanzar algo.

-Él no…
-No me mientas Alekss, no me digas que no es tu novio o que no tienes algo con él.
-Ok, no mentiré. Pero, él no sabe.
-¿Le dirás?
-No puedo.
-Yo no seré el plato de segunda mesa, si estas con él, no volverás a mi cama.
-¡Grigori!
-¿Qué? Tengo principios.
-Solo llámame después de lo que sea que tengas que hacer, y procura estar solo.
-Eso es muy sugerente, y viniendo de una mujer…
-Eres incorregible.

Al terminar la llamada no pude evitar sonreír, aunque no sabía por qué tenía esa sonrisa de idiota. Un par de golpes en la puerta principal me hicieron poner los pies en la tierra, me acomode el saco y metí el celular en mi pantalón. Al abrir la puerta Orlando estaba allí y a su lado Meylan.

-¿Listo mi señor?
-No Orlando, pero esto tiene que hacerse.

De camino al coliseo Sebastián Hernández, Ty Hawtorn, Michaela Dublín, y Samuel O'Hará se reunieron con nosotros, el último en seguirnos fue Ewha. De modo que cuando ya estaba todo el mundo en el coliseo, expectantes entramos nosotros. Entonces el silencio se hizo sepulcral, creo que esa noche no se escuchaba ni siquiera un triste grillo.

-Bienvenidos sea a mi morada, agradecemos a los dioses por permitirnos un día más estar juntos.
-Agradecemos a los dioses por mantenernos juntos y fuertes.

Con calma los Lobo que me acompañaban fueron colocándose detrás de cada pilar, sin entrar al círculo.

-Esta noche se elegirá al consejo de la manada Cruz Dorada-. Los vítores y aplausos no se hicieron esperar. –Fueron muchos los postulados, al igual que fueron michos los rechazados. Pero aquí están, todos los que fueron elegidos y pasaran a  eliminatoria final.

Quería eliminar la tensión que la siguiente noticia crearía.

-Yo sugerí encerrarlos en una habitación por un año y vigilarlos las veinticuatro horas del día, siete días a la semana, pero mi idea no les gusto.
-¡Seria un buen reality!

Grito alguien en las gradas haciendo reír a todos.

-Si lo seria, pero… La verdad no será de ese modo, puesto que hemos recibido mucho daño de Lobos en los que confiábamos. Es que hemos elegido el Circulus deorum.

¡En ese momento perdí a mi público! Parecía que había muerto, no se escuchaba ni la respiración de los que estaban en el escenario.

-¿Eso sería injusto?

Desvié la mirada hacia la persona que había hablado, una Loba más pequeña que yo en edad. Ella tomaba la mano de su padre, quien era uno de los nominados.

-Eso parece, pero no se va a obligar a nadie a pasar por el círculo. Aquel que decida hacerlo lo hará por decisión y voluntad propia.
-¿Qué pasa si los dioses le rechazan?-. Interrogo otro Lobo.
-Sé que la costumbre del círculo de los dioses es que cuando un Lobo es rechazado, se le debe humillar y exiliar. Pero, no seguiremos esa terrible tradición, forjaremos una nueva. Si los dioses no aceptan su nominación como consejeros, simplemente volverán a su lugar, con sus familias. Seguirán siendo parte de la manada, seguirán siendo los miembros respetables y confiables que son en este momento.
-Esto nos dejara marcados si somos rechazados-. Protesto alguien más.
-No, porque nosotros no somos como ellos. No somos igual que esa gente que nos pisoteo por siglos y que lo permitimos. No somos como el antiguo consejo, somos mejores… Además, no lo aran solos. Yo también pasare por el círculo de los dioses, así que si ellos me rechazan… Pues tendrán que morderse las colas para conseguir un alfa.
Como nadie dijo más, con un asentimiento de cabeza, los Lobos comenzaros a llamar a los siete dioses de la raza. En la palma de su mano hicieron un corte transversal, la sangre que salía de sus manos, fue vertida dentro de las torres de cristal por un orificio especial. La sangre bajaría a través de las torres e irían llenando las marcas de cada uno  de los dioses.

-Por mi sangre, por mi raza, por mis hermanos amados dioses les invocamos. Acepten esta oferta de sangre, les llamamos a este su círculo.

Las palabras que los siete estaban diciendo, las repetirían hasta que cada uno de los dioses respondiera.

Las torres de hielo negro comenzaron a eliminarse por dentro tenuemente, esa luz parecía una llama encerrada en una botella. El fuego emergía por la base, quemando todo lo que estaba alrededor de los símbolos, dejando la sangre completamente intacta. El acrílico se derritió lentamente dejando el suelo del círculo cristalino, como si todo fuese cubierto por agua. Las llamas no tenían más de cinco centímetros de atura, y quizá tres o cuatro de grosor.

-Hermanos nuestros dioses han respondido, por ello  tomo yo Grigori Záitsev Taftian el lugar como líder del consejo, y alfa de la manada.

Después de pronunciar eso, di un paso dentro del círculo, luego dos y uno más hasta quedar en el centro, ahora tenía que esperar.

De pronto las llamas comenzaron a parpadear, e incluso cambiaban de color. Cambiaron de tamaño, me llegaban a la altura de la rodilla, pero no quemaban, se sentían como caricias. El color de las llamas iba del amarillo, al verde, al azul, entre muchos otros colores. En ese momento entendí que los dioses estaban deliberando, me di cuenta de que las llamas eran como el arcoíris, solo que se entremezclaban.

De pronto las llamas crecieron hasta casi cubrirme, y descendieron rápidamente a volver a su tamaño. Quedaron de un azul claro, casi tan claro como el de mis ojos. No era el color que esperaba, pero sabía que ellos habían aprobado mi propuesta. Lo cual permitió que mi alma descansará, como que la rodilla izquierda en el suelo, el puño de la mano contraria igual, e incline la cabeza.

En señal de respeto y agradecimiento por su confianza, y respire, por primera vez con más facilidad que antes. Entonces me puse de pie y en silencio salí del círculo, observa bando a toda la audiencia.

-Bueno, creo que eso quiere decir que tendrán que soportar mi peludo trasero un tiempo más-. Las sonrisas y aplausos vinieron un par de minutos después del shok inicial. -Entonces, ¿Algún voluntario?

Parecía que nadie se atrevería a pasar por esa prueba de fuego, pero el Lobo cuya hija había cuestionado lo justo de hacerles pasar por el círculo de los dioses, fue el primero en pasar. Hizo un funcionamiento ligero de cabeza al pasar a mi lado, yo sólo pude desear buena suerte.

La comprometía de las respuestas era simple, colores fríos, estas dentro. Colores cálidos este frito. Por fortuna el primer voluntario obtuvo un verde hermoso. Al salir del círculo sonreía y tenía lágrimas en los ojos, su hija corrió a abrazarlo.

-Bienvenido sea Consejero Soto-. Le felicite ante todos, estrechando su mano.

Después de Alejandro Soto, hubo más voluntarios de los que habían sido escogidos de una interminable lista, el propósito era hacer este Consejo más grande. El anterior había albergado a sesenta Lobos, y yo quería que cada consejero tuviera un representante o asistente.

De pronto uno de los nominados, un Lobo tan joven como yo e incluso más se paró en el centro, las llamas hicieron su baile para terminar en un tono intenso. Era el primer rechazado, pero él no se dejó caer, hizo su reverencia y salió del círculo para después levantar sus brazos en señal de victoria.

Todos le aplaudimos y apoyamos, con una sonrisa regreso junto a su muy en abrazada esposa. Después de un par de horas, con la selección adecuada de cada consejero, y una buena cantidad de rechazados. Llegó el turno de uno que Meylan había dudado en nominar, su nominación había sido tardía, y sólo estaba respaldada por dos personas.

Las cuales, no estaba muy seguro de ellas, pero de todas maneras paso los primeros tres filtros. ¿Cómo paso eso? Ni yo lo entendí, pero allí estaba. Parado frente al círculo, con la frente perlada de sudor. Por un segundo pensé que no entraría, pero al final lo hizo.

Por la forma en que las llamas cambiaban de color reapareció que algo andaba mal, pero cuando iba a protestar, estas se tornaron en un color negro. Y crecieron violentamente, sobrepasando el alto de las torres de hielo negro. Cuando el fuego descendió, en el centro del círculo sólo había un montón de cenizas.

Pero nadie lloro la muerte del Lobo, nadie se precipitó a reclamar por lo sucedido. Todos estábamos sorprendidos, hasta que alguien grito.

-¡La maldita alianza del este trató de infiltrarse otra vez!

Yo no estaba muy seguro de que eso fuese lo que pasó, pero habida sido decisión de los dioses, algo encontraron en él que no podían dejarlo con vida.

-Agradezco a los siete dioses por su benevolencia al estar en este círculo, los despido.

Uno a uno fueron retirando la mando de la torre que les correspondía, la herida había sanado.

-Bienvenidos sean los consejeros de la manada, es momento de celebrar, Gratias dis.
-Gratias dis-. Respondieron todos.

Después de agradecer a los dioses, fuera del coliseo en el área boscosa se encontraban mesas, sillas y varias toneladas de comida para todos los presentes. El ánimo de la manada era distinto al que tenían cuando entraron, se respiraba la confianza, la fe. Luna había estado en lo correcto al darle esa idea a Ewah, hacer partícipes a los dioses en nuestra elección.

Me gusto que entre el consejo no solo había Lobos, También incluimos Humanos e incluso Latentes, y también ellos se enfrentaron al círculo de los dioses y pasaron la prueba de fuego. De modo que ahora el consejo era distinto al de cualquiera que alguna vez se imaginó.

Respecto al nominado que los dioses decidieron calcinar, nadie quiso saber la razón, si los dioses habían determinado que no merecía vivir, solo ellos debían saber. Pero a mí sí me interesaba, de modo que después de esto habría seriamente con Záitsev. En eso estaba cuando mi celular vibro, antes de ver el mensaje vi la hora.

5:32 am.

El mensaje simplemente decía:

No te olvides de mí”

¿Enserio? ¿Cómo podía pensar que olvidaría que tenía que llamarle?

Regrese a mi casa, cerca de las siete de la mañana, el tener mi residencia dentro del campus del Instituto tenía su ventaja. Entre a la habitación quitándome solo el saco, tome el celular y marque el número que sabía de memoria. Sinceramente esperaba ser lo más inoportuno posible, que ese hijo de puta se enterara con quien estaba hablando su “novia”.

-Espera un segundo-. Me dijo al momento que colgó.

Mi objetivo se había logrado, del otro lado de la línea escuche la típica pregunta “¿Quién es?” Pero ella no respondió, simplemente dijo que tenía que atender esa llamada. Le escuche correr y después serrar una puerta tras de sí, podía escuchar su pulso acelerado.

-Perdona, estaba ocupada.
-Espero no interrumpir una placentera mañana-. Le dije haciendo énfasis en placentera.
-No, estaba desayunando con los chicos.
-Rayos, quizá debí marcar por la noche.
-¿Piensas que te voy a contestar mientras duermo?
-Apropósito, ¿Duermes sola?
-Esa es información que no voy a darte.
-¿Sientes lo mismo al dormir junto a él que cuando dormíamos juntos?
-Eso es injusto Greg, no me hagas esto.
-Solo es curiosidad.
-Claro.

Guardo silencio, no era mi intención… No si era mi intención incomodarla, que nos comparara. Que decidiera quien era mejor para ella, a quien quería a su lado.

-Bueno, lleno a los negocios. ¿Qué quieres?
-Wow, esa frialdad es… bipolar en acción.
-Responde.
-Necesito verte.
-No.
-Esto no puede explicarlo en persona.
-No Alekssandra.
-¿Por qué?
-¿Cómo que “Por qué”? Eres un alfa, yo soy un alfa de otra manada. No podemos reunirnos solo porque tu novio no te quite la comezón, existe un protocolo. Para comenzar él debe de enterarse, y tú no quieres eso.

Las siguientes palabras que dijo, me dejaron helado.

-Henrriette dio su vida por nosotros, sé que ella encontró la manera de detener mi mortalidad. Y sé que tú tienes ese conocimiento, si quieres que algún día vuelva a tu lado, tienes que otorgarme la vida del Lobo. De otra manera moriré antes de que puedas pensar en ello, y ninguno de los dos quiere eso.
-¿Quién te lo dijo?
-¿Importa? Además, sabes quien fue.
-Si nos vemos, no voy a comportarme como un caballero Alekss, no pienses que por que estas con ese idiota voy a mantenerme alejado.
-¿Por qué complicas las cosas?
-Porque lo nuestro es muy complicado cariño.
-Bien… ¿Dónde y cuándo podemos vernos?
-¿Estas completamente segura de que no terminaras en mi cama?
-Grigori, solo pon una maldita fecha… Maldito bipolar.

No pude evitar reír con su comentario, me moría de ganas aunque sea por verla un momento.

-Está bien, el sábado que viene, en casa de los Von der Rosen.
-Pero ese es territorio de tu manada.
-Estarás bajo mi protección, dile a mi padre que te traiga.
-Ok, te veré al anochecer.
-Eso se escucha prometedor.
-Pervertido.

Bien, quizá ese podría ser el principio de una buena amistad.


A quien engaño, amo a esa mujer y la quiero a mi lado, ella es solo mía.
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