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viernes, 22 de enero de 2016

Capitulo veinticinco.
Lobo.



De nuevo estoy en ese lugar de mi mente a donde me han arrastrado más de una vez, donde no tengo control de lo que sucede, donde solo existo yo y mis demonios. ¿Qué fue lo que me trajo aquí? No fue el hecho de ver a esa Zorra, perdón a Z embarazada. Ese truco lo he visto demasiadas veces en las películas o leído en libros, además conozco a Frederick, él no va a atarse a ella por ese cachorro. No, fue algo más oscuro.

Desde el momento en que pisé el instituto sentí un extraño hormigueo en mi cabeza, creo que el impacto de ver a esa mujer en ese estado fue el detonante, pero no la causa. Puedo ver mi vida entera, aun no me reconozco en esas imágenes, pero me gustaría hacerlo. Puedo ver valor en sus ojos, amor, coraje. Me gustaría volver a ser ella.

-Yo puedo ayudarte.

La voz de Frederick casi hace que salte de mi piel, pero sé que no es ese Frederick. Entonces den entre las sombras le veo caminar hacia mí, pero tiene algo diferente, algo que no puedo identificar.

-¿Cómo vas a ayudarme? Ni siquiera yo sé cuál es mi vida.
-La vida sólo puede ser comprendida mirando para atrás, mas sólo puede ser vivida mirando para adelante.
-Soren Kierkegaard-. Dijimos los dos al mismo tiempo.

¡Un momento! Yo conocía esa frase, me la repetí un millón de veces cuando estaba de practicante en esa reserva de Lobos.

-Esa frase… ¿Cómo es que la sabes?
-Te escuche decirla  laguna vez, Alekssandra.
-No… tú nunca me escuchaste decir eso, eso es imposible. Porque la aprendí en la escuela, mi profesor... él, me llevo a la reserva…-. Entonces recordé esas eternas conversaciones, esas noches de insomnio. –Tú no eres Frederick.
-¿De qué hablas? Claro que soy yo.
-No, solo existe una persona en el mundo que conoce esa frase y no es él.

Frederick me observo con curiosidad, pero no se movió ni hizo más.

-Si no soy él, ¿Quién supones que soy?
-Tu eres… eres mi amigo, eres Aleck.

¿Por qué Aleck Slavik estaba haciéndome esto? ¿No se suponía que él estaba en coma?

-No… yo soy… soy Frederick, soy Frederick Von der Rosen… yo soy…

En su rostro se marcaba la confusión, como si no creyera en sus propias palabras.

-Tú eres Aleck Slavik, hermano de Adrik, amigo de Frederick, mi guardián y mi amigo.

Entonces centro su mirada en mí, la máscara que cubría su rostro comenzó a romperse, y de un segundo a otro comenzó a caerse como el cascajo se cae de una pared. Poco a poco su rostro comenzó a quedar a la vista, sus hermosos ojos, sus delicados labios, su cabello oscuro. Ese era Aleck, mi Aleck.

-No… ¿Qué está pasando?
-No lo sé, ¿Por qué te hacías pasar por él?
-Yo solo recuerdo-. Se llevó las manos a su cabello, podía ver la confusión en sus ojos. –Solo recuerdo el ataque, esa noche… después… Esas platicas… pero yo era un Lobo. Tu hablabas por hora y, yo te respondía, pero…
-Telepáticamente, me hiciste prometer que no le dijera nada a nadie. No sabíamos por que eras un can, y después de un tiempo no volviste más.
-Creo que… ellos me atraparon. Solo puedo recordar oscuridad, nunca pude alcanzar a mi hermano ni volver a ese Lobo.
-¿Qué nos hicieron Aleck?

Esa era la pregunta del millón, y daría otro millón por saber la respuesta.

-Me siento como un títere, no entiendo que es lo que está pasando o como es que estoy aquí de nuevo.
-Estos son sueños oscuros, que los Venántium han estado provocando en mí desde hace más de seis años.

Aleck me miro de una forma extraña, y se quedó en silencio, como si estuviese escuchando algo. Estuvo así por un largo rato, como si esperar a que algo le revelara las cosas, o le llegara la respuesta, no lo sé.

-¡Esos hijos de puta!
-¿Qué ocurre?
-Esa maldita bruja me vinculo a ti, ellos me han estado usando para torturarte.
-¿Cómo sabes eso?-. Interrogue con un hilo de voz.

Él no me respondió de inmediato, era como si estuviera procesando la información a velocidades vertiginosas, después de todo él era un antiguo.

-Cuando caí herido, es bruja se presentó y dijo algo… creo que fue un hechizo vinculante, me dio sangre y pensé que había sido su sangre, pero no. Ella está muerta y el vínculo me lleva, a ti.
-Por ello nunca pudieron encontrarte.
-¿Qué?
-Frederick y tu hermano descubrieron ese vínculo con un  Lobo, creía que uno de los suyo nos había traicionado y que trabajaba con esa bruja. Han estado cazando el rastro de ese vínculo desde que Frederick regreso de su coma, solo estaban oliéndote la cola.
-Esa bruja nos jodio en muchos niveles distintos.
-Lo hizo, ¿Cómo pudiste escapar antes y después simplemente desapareciste?
-No lo sé, quizá mi sed de venganza. Después todo se desvaneció, cuando te encontré la primera vez y que no recordabas… solo quería protegerte. Y esos hijos de puta han estado usándome, para hacerte daño, voy a arrancar sus corazones.
-Primero, tenemos que salir de aquí y regresarte a tu cuerpo.
-¿Sigo en coma?
-Si.

Se quedó en silencio, comenzó a inspeccionar la habitación donde estábamos, el lugar era similar a una cúpula, con sus techos en octágono perfectamente definidos. En cada unión de los octágonos había un candelabro con una vela encendida, del centro de la cúpula colgaba una enorme araña con velas, lo que provocaba que la iluminación fuera ligera.

-Puedo ayudarte a escapar, pero una vez que este lugar se fracture el pasado y el presente se superpondrán, tendrás dolores muy fuertes y sentirás como si te estuvieran enterrando viva. Después de eso, debes venir por mí… es decir, ir a mi cuerpo y con ayuda de Adrik podrás traerme de regreso.
-¿Qué? Pero yo no soy un Lobo, no… No puedo hacer eso, Aleck.

Aleck se acercó a mí, su presencia era realmente abrumadora.

-Te amo Alekssandra, sé que no es correcto, sé que no lo necesitas o lo pediste, pero así es y así ha sido. Bien dicho esto, no volveré a decirlo. Tú llevas mi sangre en ti, yo tengo tu sangre en mí, esa bruja nos vinculó.
-¿Nunca podre tener un…
-No es el tipo de vínculo que puedes tener con Frederick, pero está allí y nos va a ser útil-. Me interrumpió.

Toda esta situación me estaba sobrepasando, más después de que me dijera que me amaba. ¿Lo hacía como mujer o como su alfa? No lo sabía, y no quería preguntárselo. Él ya había dicho que no volvería a hablar de ello, de modo que solo me quedaba respetar su decisión.

-¿Cómo vamos a hacer esto?
-Pasare parte de mi poder a ti.
-¿Eso en que me convertirá?
-En una mujer que temer, te preparara para la conversión.
-¿Quieres volverme un Lobo?

Me aleje de él, hace mucho tiempo que había desestimado esa posibilidad, y ahora este Lobo estaba vendiéndome de nuevo esa idea. No podía hacerlo, esto iba en contra de todo.

-No Alekss, solo quiero darte poder. Solo quiero que vivas más allá de la vida Latente.

¿Esto era cierto?

-¿Qué tenemos que hacer?
-Tienes que hacer exactamente lo que te diga.
-Ok, lo que digas.

Sonrió, hace años que no le había visto sonreír, de hecho hace años que no le había visto. Esta situación me era extraña, pero podía confiar en él… ¿Podía? Que otra opción tenía, tenía que confiar en él.

-Primero tienes que besarme.
-¿Qué?

Su sonrisa se hizo más amplia.

-Solo tranquilízate, estás muy alterada y tus latidos son irregulares, siento… siento la presencia de mi hermano y de alguien más allá afuera, Dimitri, ellos están buscándote.
-Ok.
-Ahora, pon tu mente en blanco y veme a los ojos.

Se paró frente a mí y me tomo las manos, sus ojos tenían un brillo especial. Comenzó a recitar algo, un cantico o algo similar. Podía sentir la cálida piel de sus manos, como si ese calor estuviera pasando de ellas a las mías. Era consiente de todo mi cuerpo, de cómo las células de mi cuerpo estaban renovándose.

Era como una agradable ducha después de un día agotador, su energía comenzó a envolverme, de pronto todo era abrumador, por donde quiera estaba solo Aleck. Era como si me estuvieran enterrando, lo pero era que no podía moverme o gritar, y nadie sabía lo que estaba pasando en mi cabeza.

Si esto era una trampa, me había ofrecido de voluntaria para caer en ella. Esta vez Frederick no me salvaría, ni siquiera se dio cuenta de lo que paso. Él se había quedado con esa mujer, claro ella estaba esperando a su hijo.

-Respira, déjate llevar, siente… siénteme a tu lado, en tu interior Alekssandra, solo es energía.

La voz de Adrik me centro de nuevo, deje de pensar en las personas que estaban fuera, de los problemas que me esperaban al abrir los ojos y comencé a sentir. En ese momento me sentí como un muerto de hambre frente a un manjar, y tome todo lo que Aleck me estaba dando, cada lazo, cada gota, cada segundo de vida, eran ahora míos.

Comencé a ver cuarteaduras en la cúpula, cuando volví mi mirada al frente Aleck ya no estaba. Los octágonos negros del techo comenzaron a agrietarse, la fina grieta corría con rapidez en todas direcciones. Los pedazos comenzaron a caer, había muchos escombros. Por un momento pensé que esos octágonos me caerían encima y me enterrarían viva, pero no fue así. La luz cegó mis ojos y de pronto emergí a la conciencia.

Allí se encontraban Adrik y Dimitri, como Aleck me había dicho. Me dio tanto gusto verlos que me colgué a su cuello como un simio.

-Gracias.
-Nos costó mucho encontrarte, pero de pronto estabas fuera.
.No sé qué paso-. Aun no entendía si todo eso había sido un sueño o en realidad Aleck había estado allí. -¿Dónde está Frederick?
-Aun no llega-. Respondió Dimitri con fastidio.
-Bien, resguarden la casa, yo quiero dormir un poco.
-¿Segura?

El miedo se notaba en los ojos de Adrik.

-Pueden decirle a Iris que venga, quizá solo un poco de compañía me haga falta.

Ellos asintieron y salieron de mi vieja habitación, estaba sobre la cama así que decidí meterme bajo las frazadas. Seguía pensando si lo sucedido, solo era un sueño. De ser verdad Aleck estuvo atrapado conmigo por años, solo que él sin la capacidad de sentir el sol sobre su piel.

-Deja de odiarlo-. Me reprendió Iris entrando y serrando la puerta tras de sí.
-¿A quién?
-Al idiota de Fredy-. Respondió mostrándome una hermosa sonrisa.
-No lo odio.
-¿A ella?
-A ella sí.

Iris se paseó de aquí para allá.

-Los Lobos hacen eso a menudo, se les llama nodrizas. Tiene cachorros para preservar el apellido o la especie, da igual, él te ama.
-Dudo que Frederick lo supiera, pero no me molesta eso.
-¿Por qué te desmallaste?
-No he dormido bien, ya sabes los sueños oscuros… no voy a negar que verla así me dolió, pero no fue eso lo que me llevo a estar metida en ese sueño.
-¿Esto parece una novela, no?
-De terror.
-Pero ve el lado amable, en las novelas de terror la zorra siempre es la primera en morir-

Ambas nos reímos, caí en cuenta que no era la única que tenía ese apelativo tan cariñoso para con ella.

-Pero esta está embarazada, así que para ello abra que esperar.
-Sin duda-. Se quedó callada un par de minutos. –Escucha, Frederick viene para acá.
-No quiero verlo.
-Tendrás que hacerlo algún día, además está en la puerta.
-Dile que duermo, asegúrate de que se marche-. Le ordene mientras me metía bajo los cobertores.
 Escuche como la puerta se abría, el aroma de Frederick invadió mis sentidos, de pronto recordé a Aleck y ese extraño sueño.

-No quiere verte.
-¿No duerme?
-No.
-Traidora-. Le gruñí ¿Qué le pasaba a esta loca?
-¿Puedo hablar a solas con ella?
-Si.

La iba a sacar de mi lista de navidad, a partir de ahora solo le enviaría carbones de regalo.

-Sé que de nada servirá pedirte perdón, y que no tengo más que la excusa de que ella utilizo unas hierbas que inhiben el olfato… no sabía que era fértil-. Comenzó a explicar, su tono de voz era afligido, eso no me gusto.
-¿Por qué te acostaste con ella?

Ya está, lo dije. Según yo no me molesto, pero la verdad era otra.

-Quería que nos dejaran en paz el año que estaríamos juntos, esa fue su única condición.

¿Qué? ¿No vio la trampa? ¡Hombres!

-¿Estás seguro que es tuyo?
-Lo estaré esta noche, cuando mis sanadores la revisen.
-¿Qué sucederá si es tuyo?
-Supongo que nacerá y será mi heredero.
-¿Qué pasara con nosotros ahora?

Temía que respondiera eso, pero era algo a lo que tenía derecho a saber.

-Todo seguirá igual.
-Ósea, yo salgo de tu vida y ella toma mi lugar.
-No... Es más complicado que eso.
-¿Vas a quedarte conmigo?
-¿Eso es lo que quieres?

¿Qué era lo que realmente quería?

-Eso era lo que quería… ahora no lo sé.

De pronto comencé a sentir algo extraño en mi cabeza, como si algo se rompiera.

-¿Es por ese bebe?
-No… Iris me explico lo de las nodrizas, con eso podrías dejar al consejo tranquilo con respecto a “que pasaría si tú faltas” ya tienen a su heredero-. La presión en mi pecho comenzó a hacerse insoportable, sentía lágrimas en mis ojos...
-Entonces, ¿Qué sucede?-.Interrogo con calma, pero no podía responder, porque ni yo lo entendía. –Alekss, ¿Qué ocurre?

No pude responder, el dolor se estaba volviendo insoportable, me estaba costando respirar. Las imágenes en mi cabeza no dejaban de fluir, era como si una presa se hubiera roto. Las cosas fueron peor cuando se acercó a la cama, su cercanía me dolía, entonces lo entendí.

-Desde que nos conocimos… me querías fuera de tu vida… y creo que ha llegado el momento… de que salga de ella…
-No, espera… tenemos que hablar-. Me interrumpió, pero no podía permitirlo, tenía que hacer esto por el bien de los dos.
-No tenemos nada que… aclarar, lo nuestro… lo nuestro nunca debió comenzar, en primer lugar…-. Las palabras se negaban a salir, salían entrecortadas de mi boca, justo como aquella noche en que quería terminar con él. – Por más que me cueste reconocer… fui yo… yo quien se aferró a algo que no… no debió haber existido… lo lamento… Frederick… te… devuelvo… tu… libertad.

De pronto ya no pude soportar el dolor, unos brazos me sostuvieron, una cálida voz se conectó conmigo. Esa voz me decía que todo iba a estar bien, que no estaba sola. La oscuridad me reclamaba, pero esta vez no me deje, esta vez luche. Me aferre a esa voz, después supe que era Záitsev.

No supe cuánto tiempo estuve soportando que mi pasado me golpeara, cada recuerdo, cada decisión, cada momento. Al fin todas esas palabras que había leído en ese diario, estaban cobrando sentido.  Por fin me di cuenta de que esa mujer a la que admiraba era yo, yo era esa mujer que lucho con todo por el Lobo que amaba.

La presión en mi pecho era increíble, Záitsev me recostó en la cama y se quedó a mi lado, solo podía hablarme. Según escuche no podía hacer conexión conmigo, porque no era un ataque Venántium. Pero también estaba preocupado, algo le había ocurrido a Frederick, pero no podía entender el “que”. Fue tanto el dolor y la presión que me desmaye, pero esta vez en medio de la oscuridad, estaba en paz.

Me tomó un par de semanas reponerme emocional y psíquica mente, todos los días ejercitaba con Záitsev mi mente.

Por fin después de varias semanas y aunado al hecho de que Frederick no se había acercado a mí, cosa que agradecía. Decidí que era momento de hablar con Adrik, era hora de traer a Aleck de regreso a casa. Encontré al Lobo comiendo en casa de Iris y Dante, Margarita estaba en clases.

-Adrik, quiero pedirte algo.
-Dime, lobita.
-Necesitó ver Aleck-. Me fulmino con la mirada, pero no dejo de comer. –Sé que está aquí, además, debo explicarte algunas cosas, de modo que levanta ese trasero peludo tuyo y llévame con él.

A regañadientes hizo lo que le pedí, pero no tenía opción, debíamos tratar de sacarlo de su mente. Le explique con detalle todos los eventos que conocía del tema, mis suposiciones, y lo que esa bruja nos hizo. Escucho cada palabra sin decir más, solo analizando cada cosa que le revele.

-Entonces, ¿Por qué no contacto conmigo?
-Trato, pero según me dijo le dolía mucho cada vez que estaba cerca de alguien de la manada, era un dolor que lo hacía desear morir. Yo era lo más cercano a la manada, que no le producía dolor.
-Entiendo.

Me guio a un lugar apartado de toda edificación, estaba en los límites con el bosque de los Lupinos, la manada de Ewha. Una edificación sencilla, como una pequeña cabaña. Cuando entramos vi a Aleck recostado en la cama, conectado a un sinfín de máquinas y monitores, mangueras que se conectaban con sus venas, alimentándolo.

-Dejamos de tratarlo de forma tradicional hace cerca de cuatro años, nada logro que volviera, así que mantengo su cuerpo con vida.

Había dolor en las palabras de Adrik, y entendía perfectamente ese dolor.

-Lo traeremos a nosotros.
-¿Cómo estas tan segura? ¿Qué pasa si es una trampa?
-No lo creo, cuando llegue al instituto, sentí algo extraño en mi cabeza. Después el me revelo el vínculo de sangre y según se, cuando se está cerca de la persona…
-El vínculo se fortalece y rompe sus cadenas.
-Exacto, La bruja esa esperaba que buscáramos en todo el mundo, nunca imagino que podría estar cerca de él, creo que imagino que lo daríamos por muerto y… jamás estaríamos así de cerca.
-Bien… ¿Qué te dijo que hiciéramos?
-Esperaba que tú lo supieras.
-No puedo llevarte conmigo dentro de su mente, solo conozco un Lobo que puede tomar el control de la mente de otro y dudo que quieras pedirle ayuda.

Si, sabía quién era ese Lobo, Frederick.

-Él, me dio parte de su fuerza, de su poder.
-¿Qué hizo qué?
-Me dio vida Adrik, solo… enséñame cómo hacerlo y seré capaz de hacerlo.
-De acuerdo, podre patear su peludo trasero después.

Me tomo más de tres horas poder hacer lo que Adrik me indicaba, después de todo yo solo soy humana. Pero finalmente lo logre, creo que mucho tenía que ver lo que Aleck me había hecho hacia un par de semanas. Cuando logre visualizar lo que Adrik me estaba indicando, igual que en mis sueños, había una ciudad. Un hermosa e inmensa ciudad, encontrar a Aleck allí iba a ser como buscar una aguja en un pajar.

Comenzamos a recorrer las calles, los edificios, las casas, todo. Pero no había rastro.

-Si  las cosas funciona como era en mi mente, o lo encerraron de igual forma… tenemos que buscar una cúpula.
-¿Una cúpula?
-Sí, o algún lugar donde puedas ocultar una.

Buscamos por lo que me parecieron días, o semanas no lo sé, pero no encontrábamos rastro de Aleck. Estar encerrado en tu propia mente debe ser algo más que aterrador, más saber que estamos aquí y no poder comunicarse de alguna manera con nosotros.

-Espera.

Adrik se detuvo a mi lado.

-¿Sientes algo?
-Si-. Me gire tratando de identificar es extraña sensación, era como un hilo invisible, algo que jalaba de mí. –En esa dirección.

Después de caminar un largo tramo, encontramos un cementerio. ¿Todos tienen uno en sus mentes? No tenía ni idea, pero entramos. Había un mausoleo, uno hermoso con un Lobo aullando a la luna sobre él.

-¿Estas segura, Alekssandra?
-Sí, él está aquí.

Cuando estaba por tocar la puerta, Adrik me detuvo.

-Espera, algo está pasando afuera.
-¿Pero ya estamos aquí?
-No entiendo lo que Záitsev está diciéndome, solo un día mas, Alekss. Yo tampoco quiero dejarlo, pero esto parece importante.

A regañadientes hice lo que Adrik dijo, no sin antes acercarme al mausoleo y pedirle paciencia a Aleck. De regreso en la cabaña, solo estábamos nosotros tres, así que Adrik y yo fuimos a buscar a Záitsev. Este estaba en su habitación en la casa del consejo Rosa de Luna, estaba hablando por teléfono y su expresión cambio cuando me vio entrar.

-Creo que tu reino comenzara con un acto de sangre.
-¿Qué reinado no inicia así? Pero, ¿Qué ocurre?
-Escucha a Verona.

Tome el teléfono entendiendo, nada.

-Verona, soy Alekssandra.
-Oh mi señora, tiene que detenerla… tuve la visión una acompañada de oscuridad, esa mujer no puede tener a ese… ese cachorro no es como su padre, él carece de alma… ella solo quiere el poder, ella lo usara… valla a la capilla humana, allí lo descubrirá, ese bebe no debe ver la luz del día. Mi señora, por favor no permita que sea Cross quien… él no puede, no debe hacerlo.

Les comente a los dos lo que estaba ocurriendo, mis sospechas, lo que recordaba alguna vez haber hablado con Frederick. Ambos estuvieron de acuerdo en que no permitiríamos que Cross se acercara al instituto, así que Záitsev me escoto a la capilla humana. Todo estaba en silencio, era un lugar acogedor, con los santos y el crucifijo en el altar.

Estaba vacío, ¿Verona me había mentido? No, allí estaba Z, con un hombre. Me acerque con cautela, extrañamente ellos no se percataron de mi presencia.

-Z, tienes que andarte con cuidado. Esta vez me costó conseguir el suministro, esos Lobos por poco y encuentran… las infusiones.
-Solo falta poco, y después ya no necesitaremos a esos animales. Este niño nos entregara el poder de controlar a los cazadores.

¿Qué?

-¿Nadie sospecha?
-No, todos son demasiado crédulos. Ahora solo resta deshacerme de esa humana, ella solo me está dando dolores de cabeza. No entiendo por qué Frederick se empeña en protegerla, pero una vez muerta la cucaracha, todo será mío.
-Deje la caja con las infusiones en tu cuarto, no olvides desacerté de todo.
-Bien, te veo la semana entrante.

Cuando se dirigieron a la salida se toparon conmigo.

-¿Qué haces aquí?
-Descubriendo tus planes, Zorra.

El hombre trato de atacarme, pero Záitsev se hizo cargo de él. La lucha no tardo más de tres o cuatro minutos, las bancas salieron volando a causa del cuerpo que el espectro había lanzado con una fuerza descomunal.

-Bueno, yo misma puedo hacerlo, no eres masque una humana.

Los colmillos de Z se alargaron sus uñas parecían garras. Se puso en posición de ataque, yo solo tenía una oportunidad. Cuando estuvo cerca, como para darme un golpe, solo lo pensé y una daga de cristal tintado apareció en mi mano. Después de eso todo fue en cámara lenta, ella tiro un derechazo, yo lo esquive agachándome y clavando la daga en su vientre.

Ella retrocedió tratando de que la sangre no saliera, un par de segundos después entro Frederick. Pero yo no sentía remordimiento, ni culpa. Los Lobos siguiendo sus órdenes nos llevaron a Záitsev y a mí al calabozo. Nos aislaron, no dejaron que habláramos con nadie. Le colocaron un collar especial al espectro, no podía usar su telepatía.

-Fallamos Alekss, dudo que esa cosa esta muerta.
-Si no murió y llega a nacer, entonces de igual forma le matare.

Esa era una promesa, una que pensaba cumplir sin importar nada.
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miércoles, 20 de enero de 2016

Capitulo veinticuatro.
Verdad.



Alekssandra se desvaneció prácticamente frente a mis narices, pero antes de que pudiera llegar a ella, Iris lo hizo, pero eso no fue lo que me puso alerta.

-¡No te atrevas a tocas a mi señora!

Adrik, Dante, Patricia, Dimitri, Ewha e incluso mi padre la respaldaron.

-¿Qué mierda es esto? Yo sigo siendo su alfa.
-Ella también lo es, ella es nuestra señora… no esa puta-. Gruño Patricia.
-Yo soy….
-Tú no eres nadie para la manada, eso métetelo muy bien en la cabeza, solo eres el juguete del Consejo-. La interrumpió Ewha con un tono de voz glacial.
-¡Basta!-. Todas las miradas se centraron en mí. –Llévenla a mi habitación.
-No… ese lugar está contaminado-. Me gruño Iris.

¡Maldición! Esto no podía estar pasando.

-Entonces, llévenla a la casa del Consejo Rosa de Luna. Allí estará cómoda, si lo desean aposten centinelas… hablare con ella más tarde, lleven a ella una sanadora-. Les ordene. –Tú quédate un momento.

Záitsev gruño, pero finalmente acepto quedarse.

-Corazón, yo…
-No Z, no soy nada tuyo… esto-. La interrumpí señalando su muy embarazado abdomen. –Esto no nos ata de ninguna forma.
-¿Pero es tu hijo?
-Un hijo que yo no te pedí, ni autorice en ningún segundo… ¿Quién más está en esta casa?
-Solo… solo mi personal de confianza-. Respondió al borde de las lágrimas.
-Tráelos-. Le ordene a Záitsev. –Siéntate.

Z se sentó en el sofá y coloco almeadas alrededor de su vientre, yo me senté en la mesa de centro, justo frente a ella. Záitsev comenzó a recorrer la casa, esto tardaría un par de minutos.

-¿Cuánto te falta para el alumbramiento?
-Siete semanas.
-¿Cuántos son?
-Solo… solo es uno, un macho.
-Solo uno… bien, parece que los Taftian solo engendran uno por generación, que putada.
-Los sanadores dicen que es sano y fuerte como su padre.
-¿Por qué me engañaste Z? ¿Qué hierva usaste para que no notara que eras fértil?

El rostro de Z se tiño de rojo.

-Tricosida.
-Así que utilizaste la combinación de las tres hiervas para inhibir mi olfato, no querías que me diera cuenta de que eras fértil. ¿Por qué?
-Sentía que tenía que hacer algo, tenía miedo de que me dejaras…
-¿Mi palabra no tiene ningún valor? Piensas acaso que soy cualquier Lobo en el que no se pueda confiar.
-No… es solo que, tenía miedo.
-Pues ese niño no me ata a ti, no será la primera nodriza ni la última.
-Pero… Pero, es tu hijo. ¿No lo quieres?

¿Lo quería? ¿Lo necesitaba? ¿Lo deseaba? No, no con ella.

-Eso no lo sé, por ahora todo lo que sé es que debo arreglar esto con Alekssandra.
-¿Qué pasara con nuestra vinculación?
-Eso está como antes, aun soy libre de ti por unos meses.
-Pero… Frederick… es nuestro hijo.
-No quieras chantajearme con esa mierda, tú lo provocaste. Nunca te lo pedí o lo mencione, soy el alfa y mi deber sigue siendo para con mi alfa.
-Entiendo.

Nos quedamos en silencio, unos minutos después Záitsev escoltaba a siete machos, se notaba que estaban molestos.

-¿Necesitas a tantos machos?
-Son para mi protección.

Algo en esta situación no me gustaba, entre esos siete había dos miembros del consejo, que al verme hicieron una reverencia de respeto.

-Pues esto se acabó aquí, serás trasladada a el área hospital de la rectoría, allí estarás bajo custodia de mis centinelas y las sanadoras. Dado que muchos de la manada querrán arrancarte la cabeza por tu propia estupidez, es mejor que no asomes la cabeza por ninguna parte del Instituto.
-Pero mi señor, ella es la futura al…
-No es el Alfa, no es mi alfa. Solo es la nodriza de mi hijo, no es mi pareja, no es más que la mujer que llevara a mi cachorro y es todo.

Mi gruñido salió más duro de lo que pretendí, pero estaba estableciendo un punto. Ellos la estaban colocando en un lugar que no le correspondía, que aún no se le daba y sobre todo querían colocarla como mi pareja y mi corazón solo pertenecía a una sola persona. Aunque sospecho que ella no se tomara esto tan bien, ni siquiera querrá saber de mí.

-Lo lamento mi señor, tiene razón.
-Ustedes siete dejaran el instituto-. Les indique a los machos. –Trae a las sanadoras y a algunos centinelas.

La orden que le di a Záitsev se quedó en el aire, él estaba sentado sobre sus cuartos traseros junto a mí. Volta su enorme cabeza a verme y con la misma seriedad la desvió a los siete machos. Me vi obligado a llamar a Ewha.

“Necesito que traigas sanadores y centinelas para que traslada den a Z al área hospital de la rectoría, y escolta a sus guaruras fuera del instituto”-. Le ordene por nuestro enlace telepático privado.
“¿Me lo pides como amigo o como alfa?”
“Te lo estoy ordenando, Ewha… ¿Cómo esta Alekssandra?”
“Bien mi señor, yo les avisare a los centinelas. Ella está durmiendo, dudo que nosotros podamos alcanzarla, le diste un golpe muy duro, ella es humana no un Lobo… para ello esta es una traición imperdonable, creo que la manada entera lo ve así”
“Eso ya lo sé, deja de jalarme la cola, iré en un rato a verla”
“Como ordene mi señor”

El tono frio en que se despidió me dejo pensando en mucho, Ewha tenía razón, ella era humana. No me perdonaría esto, ella no entendería el hecho de que en épocas pasadas los Lobos tenían hijos con otras Lobas, solo para preservar el apellido… aún se practica, irónicamente el Alfa es monógamo, o lo ha sido con mi padre, Isidro y yo. Pero ahora, estaba esta extraña situación con Z y con el consejo.

Tal como le ordene a Ewha, llegaron centinelas y sanadores, sin darme cuenta después de un par de horas me quede solo con Záitsev, quien se encargó de cerrar la puerta y volver a su forma humana.

-¿Sabías algo de esto?-. Interrogo sentándose a mi lado.
-No.
-¿Qué planeas hacer?
-Seguir adelante y devolver a Alekssandra a su mundo.
-No entiendes nada ¿Verdad hijo?
-¿A qué te refieres?
-¿Por qué quieres fuera de tu vida a la única persona que es tu alma entera?

¿Por qué la quería fuera? ¿Qué clase de pregunta era esa? obvio que no quería a esa mujer fuera de mi vida, pero sentía que una parte de mi estaba empeñada en hacerlo. Solo la quería a salvo, quería que ella fuera feliz… quería…

-No lo sé, solo…
-Sé que ella no te recuerda, pero si sigues empujándola al abismo, ella misma terminara lanzándose con tal de estar lejos de ti.

Dicho eso me dejo solo con mis pensamientos, Záitsev tenía razón, eso era lo que había estado haciendo desde que la encontré, Cada acción i había sido para sacarla de mi vida, creo que desde el inicio. Le había negado el vínculo de sangre por que “quería protegerla” ¿Qué fue lo que paso? que algunas perras de la manada casi la matan, para después esa loca que se hacía llamar la reina de los Lobos le robo todo.

¿Así era como la había estado protegiendo?

Pero se supone que uno hace lo que considera mejor por la persona que uno ama, quizá no siempre sea lo que todos quieren o lo que uno quiere, pero al final siempre es lo mejor. O eso pensaba, hasta esta noche. Permití que el consejo tomara la decisión sobre nosotros, permití que el consejo escogiera quien sería su “remplazo”, permití que esta mujer, que Z hiciera lo que quisiera con nuestra relación.

Si me ponía a pensar en todo lo que había pasado, en cada acontecimiento, en cada decisión, Záitsev tenía razón. Yo había estado empujándola al borde del abismo, era yo quien la quería fuera, ella se había aferrado a cada segundo junto a mí. Aun en medio de su amnesia había estado allí para mí, nunca dejo que esa parte que no creía en mi la alejara del todo.

¿Qué había hecho yo?

Había embarazado a otra mujer, quizá fui engañado, pero, no habríamos llegado a esta situación de no haber metido las cuatro patas en el hoyo. Un par de horas después deicida ir a hablar con Alekssandra, ella había estado durmiendo todo ese tiempo o ese es lo que me habían informado. Si yo fuese ella, tampoco querría verme.

Me acerque con calma a la casa del consejo Rosa de Luna, había centinelas rodeando el edificio, Dimitri y Dante estaban apostados en la entrada, ambos se pusieron en guardia cuando me vieron acercarme, y no los culpaba.

-¿En qué dormitorio esta ella?
-Te voy a responder, porque pese a todo eres mi amigo-. Respondió dante, note que dijo amigo no alfa. –Ella está en la habitación superior, la que fue su habitación hace algunos años. Además, las miembros del consejo te odian, y debo decir que el resto de la manada también.

Me dedico una de sus más sarcásticas sonrisas.

-No te preocupes Dante, yo también me detesto en este momento.

Me adentre en la casa en medio de la mirada de odio de todos los presentes en la casa, pero los entendía. Subí las escaleras, en la parte superior en medio del inmenso pasillo estaba la habitación donde estaba Alekssandra, en la puerta estaba Adrik y Patricia.
-Ella duerme-. Me indico Patricia con odio en su voz.
-No me importa, tengo que hablar con ella.
-No…
-Patricia él sigue siendo el alfa.

Adrik disquera me dirigió una mirada, él solo se hizo a un lado. Entre en la habitación, Alekssandra estaba en la cama, Iris estaba parada junto a la caña, vuelta hacia la puerta.

-No quiere verte.
-¿No duerme?
-No.
-Traidora-. Gruño Alekssandra debajo de las mantas.
-¿Puedo hablar a solas con ella?
-Si.

Iris salió de la habitación serrando la puerta tras de sí, me pare junto a la cama e inspire.

-Sé que de nada servirá pedirte perdón, y que no tengo más que la excusa de que ella utilizo una hiervas que inhiben el olfato… no sabía que era fértil.
-¿Por qué te acostaste con ella?-. Me interrogo quitándose los cobertores del rostro.
-Quería que nos dejaran en paz el año que estaríamos juntos, esa fue su única condición.
-¿Estás seguro que es tuyo?
-Lo estaré esta noche, cuando mis sanadores la revisen.
-¿Qué sucederá si es tuyo?
-Supongo que nacerá y será mi heredero.
-¿Qué pasara con nosotros ahora?

Sus últimas palabras fueron un susurro, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no parecía haber llorado antes.

-Todo seguro igual.
-Ósea, yo salgo de tu vida y ella toma mi lugar.
-No... Es más complicado que eso.
-¿Vas a quedarte conmigo?
-¿Eso es lo que quieres?

Se quedó callada, como si estuviera meditando como decirme las cosas.

-Eso era lo que quería… ahora no lo sé.

Su respuesta fue como una puñalada directa a mi corazón.

-¿Es por ese bebe?
-No… Iris me explico lo de las nodrizas, con eso podrías dejar al consejo tranquilo con respecto a “que pasaría si tú faltas” ya tiene a su heredero.
-Entonces, ¿Qué sucede?-. Cruzo los brazos sobre su pecho, las lágrimas anegaron sus ojos. Respiraba de manera agitada, esto no era algo simplemente doloroso, estaba siendo agónico para ella. –Alekss, ¿Qué ocurre?

Ella no levanto la mirada, ni me respondió. Estaba más sorprendido por el hecho que tomara tan bien lo del embarazo de Z, pero así había  sido. Pero la manera en que estaba actuando en este momento, esto era más que preocupante.  Me acerque más a la cama, y sus brazos comenzaron temblar.

-Desde que nos conocimos… me querías fuera de tu vida… y creo que ha llegado el momento… de que salga de ella…
-No, espera… tenemos que hablar-. La interrumpí sintiendo un nudo en mi garganta.
-No tenemos nada que… aclarar, lo nuestro… lo nuestro nunca debió comenzar, en primer lugar…-. Las palabras comenzaban a salirle entrecortadas, como aquella vez. – Por más que me cueste reconocer… fui yo… yo quien se aferró a algo que no… no debió haber existido… lo lamento… Frederick… te… devuelvo… tu… libertad.

Apenas termino de hablar y Záitsev entro como rayo en la habitación, se sentó con ella en la cama y comenzó a susurrarle cosas, yo sentía que no podía  moverme. De pronto un dolor profundo me a travesó el pecho, mis pulmones se negaban a funcionar. Algo estaba mal, no entendía que demonios estaba pasando.

Alekssandra estaba convulsionando, de un momento a otro yo estaba tumbado en el suelo, veía el techo, sentía una fuerte opresión en mi pecho. Podría escuchar conversaciones aisladas, había sanadores y muchas personas a mi alrededor pero no entendía nada. Las cosas no mejoraron, pero cambiaron, la oscuridad me a bordo de una forma ruda, brutal.

Otra vez me encontraba en ese lugar que también conocía, la nada. Mis pensamientos me abrumaban, las acciones de ese último tiempo, podía ver cada una de ellas como diapositivas que corrían frente a mis ojos. Los errores, los aciertos, todo. No era algo bonito de ver, no era algo agradable. Pero era lo que yo había hecho y tenía que aceptarlo.

Cuando acepte todo ello, cuando acepte el peso de mis responsabilidades volví en mí. Estaba en una habitación blanca con varias máquinas pegadas a mi cuerpo, mediante sonadas, mangueras y no sé cuánto más. Vinieron los sanadores y me desconectaron, me hacían preguntas que yo solo respondía con sí o no.

Solo tenía una cosa en mente, Alekssandra.

Cuando gire mi cabeza a la puerta pude ver a Záitsev en su forma de Lobo. Adrik y Dante estaban allí con él.

-¿Qué ocurrió?
-Un ataque Venántium-. Respondió Adrik. –Tu padre nos dio el informe completo.
-¿La manada lo sabe?
-No-. Respondí Dante cortante.
-¿Cómo esta ella?
-Bien, logramos recuperarla, pero nos dejó en claro que su relación termino. No puedes verla a menos que ella lo autorice, si la percibes cerca tendrás que alejarte hasta el día en que rompan su vínculo.

¿Qué?

-Pero tengo que hablar con ella.
-Alekssandra no tiene más que decirte, ella había tomado esa decisión hace mucho, según nos dijo-. Comenzó a explicarme Adrik. –Pensaba terminar todo entre ustedes una vez que su vínculo estuviera roto.

Eso me valía una reverenda madre, necesitaba saber cómo estaba ella.

-¿Qué demonios desato ese ataque?-. Centre mi mirada en Záitsev, pero este como buen perro me evadía. -¿Qué es lo que no están diciéndome?

Los tres se quedaron en silencio, se debatían entre responder o no.

-Alekssandra Vasíliev lo recuerda todo.

Esa respuesta de parte de mi amigo Dante me rompió el corazón, ella podía recordar todo y aun así quería permanecer lejos de mi… ¿No había sido lo que yo había querido en primer lugar? No, no era esto… que estúpido había sido. Solo quería protegerla, pero la estaba dejando sola, a merced de cualquiera y ahora…

Después de ese día no la busque, me aleje de ella, tal como me había dicho Adrik, cuando la percibía cerca me alejaba. No es que no quisiera verla, me moría por hacerlo. Mi Lobo estaba llorando sangre por estar al lado de su alma. Pero, el humano no podía darle lo que pedía, era sumamente doloroso verlo sufrir de ese modo... que digo, el hombre también sufre, pero no podía hacerle eso a ella.

Alekssandra me recordaba, ella recordaba todo, quizá también ella estaba tratando de alejarse de mí. Los minutos se volvieron horas, estos días y estas semanas.

Apenas tenía tres semanas que no la veía y me parecía una aterrados, dolorosa realidad. Yo estaba caminando hacia el edificio de la rectoría, varios consejeros me acompañaban, entre ellos iba Orlando Hanson, Ewha. No podía prestar atención a lo que estaban diciendo, mi mente estaba con ella, siempre. De pronto todo fue un caos, en mi mente escuche el grito desgarrador de ayuda de Z.

¿A los Lobos se les adelanta el parto? No.

Mi corazón comenzó a latir desenfrenadamente, moviéndome mas rápido que la mayoría de los de mi raza, corrí hasta la capilla que se había construido dentro del campus para los humanos, allí ellos podían adorar a su Dios. El olor a sangre invadió mis fosas nasales, era sangre de Lobo. Al entrar, las bancas habían sido lanzadas, Z tenía la mano en su vientre de donde emanaba sangre, mucha. A unos metros de ella estaba Alekssandra con una daga ceremonial de cristal negro en su mano, pero en ella no había atisbo de miedo.

-¿Qué hiciste, Alekssandra?

Le interrogue mientras me acercaba a Z, mentalmente daba órdenes, coordinaba a todos los Lobos.

-Ella… ella quiso matar a nuestro hijo.
-¿Qué?
-Esa cosa no es tu hijo, esa cosa no puede nacer-. La voz de Alekssandra era plana, sin inflexión. –Ella los engaña a todos.

Su voz fue tan gélida que hizo que se me helara la sangre, pero me percate que también Záitsev estaba allí.

-¿Por qué no la detuviste? ¿Qué los llevo a hacerme esto?
“Las cosas son como deben ser”-. Me respondió telepáticamente y no dijo más.
-Ewha, llévenselos a los calabozos-. Le ordene al en cuanto comenzaron a entrar.

Los sanadores se llevaron a Z y yo la seguí, lo único que me importaba ahora era la vida de ese cachorro. No entendía que es lo que había llevado a Alekssandra a atacar a Z, pero menos entendía como es que ella no se había defendido.

¿Qué demonios estaba pasando?
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