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jueves, 5 de noviembre de 2015

Capítulo diecinueve.
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Estaba preparando mis maletas en la gran casa de Cross, cuando de pronto esté entro diciendo que teníamos que irnos, que había sido una decisión de Frederick y que nos alcanzaría después. Tomo mis maletas y nos dirigimos al auto, después  al aeropuerto. Abordamos el pequeño avión privado en el que supuestamente partiremos, me senté pegada a la ventanilla, me sorprendió al darme cuenta que la tripulación era completamente humana.

Cross  se había  sentado del otro lado del pasillo como si estuviera manteniendo la distancia o estuviese aguardando el lugar para alguien más, el aburrimiento se apoderó de mí y me quedé dormida, hasta que sentí un cosquilleo en mi mejilla que me hizo despertar. Me encontré los ojos azul ártico de Frederick frente a mí, tenía una sonrisa en sus labios, el cabello le caía ligeramente sobre los ojos… se veía tan, pero tan sexy que tuve que morderme el labio para no saltar sobre él.

-Abróchate el cinturón que estamos por partir.
-Pensé que nunca lograríamos hacer este viaje.
-Oye, te prometí algo y no pienso romper mi promesa, bajo ninguna circunstancia.

Mi corazón de un salto al escuchar sus palabras, pero no quería hacerme más ilusiones. Así que para distraerme me coloque el cinturón de seguridad y tomé un libro que estaba frente a mí. Pero ni siquiera pude poner la atención, en lo único que podía pensar era en el hombre que estaba sentado a mi lado, quién discutía animadamente con Cross. Pero sabía que estaba pendiente a cada una de mis acciones.

En un momento del vuelo él se dirigió  a la cabina para hablar con los pilotos, en ese momento el espectro se sentó frente a mí en su forma humana.

-¿Sabes que  Z beso a Frederick?
-No, no lo sabía-. Desvié mi mirada a la ventanilla, algo dentro de mi pecho se quebró.
-Ella está enamorada de él.
-Él es un hombre apuesto y es el alfa de la manada… muchas… están enamoradas de él.

Yo no quería tener esta conversación, no quería enterarme de las intimidades que tuviese con otras mujeres, no quería saber quiénes más están enamoradas de él… tampoco quería aceptar que estaba celosa…

-Él podría enamorarse de Z, fácilmente.
-Quizá lo haga.
-Y tú podrías enamorarte nuevamente, quizá.
-No lo sé, lo intenté por cinco años y nunca fue algo real… nunca fue de la forma en la que me siento con él.

No sé por qué le dije eso pero mi respuesta es auténtica, en ese momento no sabía que lo que estaba buscando era  Frederick, que era él a quién había estado buscando por todo este tiempo. A quién pertenece mi corazón, que cuando le encontré me negué a aceptar esta realidad, pues estaba aterrada.

-Es una pena que después de que termine este año, él se irá con otra y tú te quedarás sola.

Sentí como un nudo se formaba en mi garganta.

-No estoy sola, tengo a Iris, Dante, Dimitri, Adrik... Incluso a Aleck y a Yurik.
-Pero no a Frederick.
-¿Que pretendes con esto Záitsev?

Acerco su rostro al mío, casi tocando su nariz con la mía.

-Quiero que luches por mi hijo, que demuestra por que los dioses te escogieron para él, que le demuestres a la puta manada que lo que te ocurrió no te destruyó so no que eres más fuerte.

Después de eso se alejó, me quede helada, no tenía voz, ni idea de que hacer.

El viaje no fue más que de un par de horas, aterrizamos en una pequeña pista privada. Todo estaba perfectamente limpio, había poca nieve y el  frío era tenue.

-¿Entonces cuál será nuestra primera parada?

Después de bajar del avión me percaté que Cross no nos seguía, sólo nos seguía el espectro. Lo cual me  hizo sentir un poquito más a gusto, pues como él había prometido sólo seríamos nosotros dos.

-Iremos a la residencia de los Romanov, es el lugar donde vivía Isabella… mi madre biológica… quiero conocer algo de ella, saber si realmente ella quería tenerme.
-Bien, entonces comenzaremos por allí.

En el hangar había una camioneta todo terreno, con los vidrios tintados. Frederick abrió la puerta del copiloto para que yo subiera, después abrir la puerta trasera para que el espectro subiera, tomó el lugar al volante. Antes de que encendiera el motor, le di la dirección a donde debemos ir. Programó el GPS y, puso la camioneta en marcha.

En el estéreo de la camioneta en la música era agradable, instrumental, una melodía que me parecía conocida… pero no lograba identificar. Záitsev iba sentado atrás con sus ojos clavados en mí atravesó del retrovisor, me estaba poniendo los pelos de punta. Estos dos hombres cuando se lo proponen, pueden ser realmente aterradores.

-¿No habrá manera de que pasáramos  a dejar en alguna guardería al perro?-. Le interrogué Frederick con fastidio.
-En eso mismo estaba pensando pero, si lo dejamos en alguna guardería o estancia para perros seguramente matara a alguien del susto.
El espectro los dedicó uno de sus gruñidos, casi una hora después de salir del aeropuerto llegamos por fin el lugar destinado. Todo exactamente como lo había imaginado, una gigantesca casa rodeada de un enorme cercado con grandes pastizales y enormes árboles rodeándola todo cubierto de nieve.

Bajamos en completo silencio, el espectro olfateando el ambiente, movía sus orejas de aquí para allá, Frederick se paró a mi lado.

-¿Quieres enfrentarlos?
-Sí.

Se acercó a la puerta, y tocó el intercomunicador de la bocina. Una voz masculina le respondió, Frederick se presentó como líder de la manada y dijo que tenía deseos de conocer al ex-diputado. Espera unos minutos antes de que las rejas se abrieran, Frederick Tomo mi mano y comenzó a caminar hacia a adentro de la casa, el espectro nos siguió.

Antes de llegar a la puerta, unos agentes de seguridad nos detuvieron, Frederick se identificó como alfa y también me presentó como su consejera. Después de todo, los humanos no saben la diferencia entre un Lobo y uno de nosotros, hicieron que el perro se sentara fuera de la casa lo cual a mi parecer hizo que Záitsev se enfadara.

Después nos dirigieron a la gran sala de espera, por dentro la casa era aún más increíble. sin duda estas personas se podrían en dinero, llevamos un par de minutos sentados cuando un hombre mayor enfundado en un traje gris oscuro entró por la puerta, veía Frederick con una enorme sonrisa en el rostro y el signo de dinero en los ojos.

-Bienvenidos sean a mí morada.
-Es un placer conocerlo señor Romanov

Un par de minutos después entró a una mujer delgada, de cabello claro. Está clava sus ojos en mí, llevó su mano derecha automáticamente a su cuello, como si estuviera protegiéndose, sus ojos se volvieron cristalinos.

-Isabella-. Susurro la señora.
-¿Disculpe?-. Le interrogué con un hilo de voz.
-Yo... lo lamento… es solo que te pareces tanto a mi hija, que por un segundo creí que la estaba viendo de nuevo… ella nos dejó hace un par de años… ella ya no está en este mundo-. Había tristeza en las palabras de aquella vieja mujer sin embargo, no quería que me conmovieran.

Frederick clavó su mirada en mí.

-Sí me parezco tanto Isabella, es porque soy su hija.

Los ojos de Ivano se abrieron como platos por la sorpresa y los ojos de aquella vieja señora se llenaron de lágrimas.

-¡Eso no es posible! Dime que no es verdad, ella nuestra nieta... Ella murió.
-Eso es lo que nos dijo...
-Trataron de matarme metiéndome a una bolsa y arrojándome al río cuando tenía tres meses.

Los ojos de la mujer se abrieron con sorpresa, el hombre la abrazo.

-Pero.... Pero.... él dijo que no llegó a término.
-¿Quién les dijo eso?

La voz de Frederick tranquila, fuerte, un oasis en el desierto

-El diputado Chéjov, el padre... El que la embarazo...
-Pero... El firmó, después de que me rescataron.... El investigador dio con él primero, y el rechazó todo contacto... Renunció a mí, y dijo que mi madre me quería dar en adopción por que ustedes la presionaron... Eso me dijo Branislava...
-¿De casualidad sabes el apellido?-. Me interrogó Ivano con un hilo de voz y sus ojos llenos de lágrimas, pero detrás de eso se podía sentir la ira.
-Slaye...
-Slayevsaka-. Me interrumpió él. -Branislava Slayevsaka era la esposa de ese maldito.

Las cosas a cada paso estaban más confusas.

-Creo que debemos reunir a todos los implicados, esto parece una telaraña que no quiere desenredarse-. Todos asentimos con los ojos llorosos. -Para información adicional, ella es su nieta, ustedes huelen exacto a ella.

La pareja clavo sus ojos en mí, pude notar rasgos míos en ellos, me parecía a ambos, la señora Ludvika abrió los brazos. No pude resistí esa invitación, el estrecharla fue como  cuando estaba mal regresar a casa después de mucho tiempo.

Después de eso nos sentamos en la sala, me hicieron un millón de preguntas, sobre todo querían saber cómo es que había terminado entre Lobos. Sobre todo, porque el líder de la manada me acompañaba. Frederick respondió gustoso y contó parte de la historia que nos unía, me percate que había un brillo especial en su mirada.

Cenamos con ellos, nos contaron que Isabella, había comenzado a hacer voluntariado en la casa de campaña de ese político, ella era feliz y estaba emocionada. Poco a poco fue enamorándose de él, este estaba casado, y tomó a Isabella como su amante. Su esposa Branislava no podía tener hijos, un accidente la discapacitados.

Se divorciaron después de que Isabella quedó embarazada, el político se la llevó con el pretexto "Quiero cuidar de ella y de nuestro bebe, sólo conmigo estarán bien" después de eso la historia se enreda y se vuelve confusa. Pero lo importante es que ella si me quería, y mis abuelos igual. 

Acordamos que nos reuniríamos en tres días, bueno, noches. Frederick prometió no involucrar a la manada y no saltar sobre la yugular de nadie. Ivano se encargaría de reunir a todos los que tuvieran relación con el caso. Dejó la política cuando Isabel se suicidó, pero aún tenía peso y apoyo.

Salimos de casa de los Romanov cerca de las cinco de la mañana, Záitsev estaba muy enojado, pies le habían dado croquetas para cenar. 

-Vamos Záitsev, te lo voy a compensar. Si quieres te compró un hueso de juguete.

 El espectro gruñó y comenzó a ladrarle, ambos comenzamos a reír. Creo que parte de esa risa era toda la tensión vivida hace algunas horas. Llegamos a una casa pequeña, con un enorme jardín. En el momento en que Frederick puso en alto en alto total, Záitsev salto por la ventana y desapareció de nuestra vista.

-Frederick... ¿Es verdad que besaste a Z?

Había duda en su mirada.

-Záitsev-. Murmuro sin negar nada.
-¿Qué quieres saber realmente?-. Me interrogo cruzando los brazos sobre su pecho, y volvió a verme. -¿Que te diga si me gusto o si sentí algo?
-No... Bueno, no lo sé realmente Frederick. Solo quiero saber si la besaste o no.
-Si la bese.

Sentí como algo en mi interior se rompía en mil pedazos, las lágrimas se acumulaban en mis ojos, desvié la mirada de él. No quería que me viera llorar y no poder explicarle porque estaba llorando, ni siquiera yo lo entendía bien. Me baje del auto y entre a la casa, era cómoda, como la casa de una anciana.

Al fondo del pasillo estaba la habitación principal, entre y me dirigí al baño. Me di una ducha con agua caliente, de esas que parecen durar horas y te dejan mejor que cualquier pastilla. Al salir y regresar a la habitación, Frederick estaba sentado en la cama con su espalda en el cabecero de esta.

-Podrías dormir en otro lado-. Le dije sin atisbo de emoción, estaba cansada y quería estar lejos de él.
-No.
-Vete a dormir a otro lado.
-No.
-Frederick, por favor… quiero estar sola.

Él me observo y se cruzó de brazos.

-¿Qué sentiste al saber que bese a Z?
-Eres un hijo de puta.
-Eso lo sé, ahora, responde.
¿Qué quería que le dijera? ¿Piensa que me voy a quedar con él, mientras que le coquetea a esa zorra? Esta loco, no voy a caer en su juego, si él quiere revolcarse con ella por mi está bien. No… no está bien. El solo pensarlo estaba destrozándome.

-No lo sé… solo sentí que algo dentro de mí se rompía.

Frederick se levantó de la cama y se acercó a mí, puso sus manos en mi cadera.

-¿Qué sientes por mí?

¿Qué sentía por él? Dioses. Lo sentía todo, pero…

-No lo sé, ya te dije que me gustas, que me encanta estar a tu lado, dormir contigo, tener sexo… me gusta cuando te molestas, y cuando sonríes. Me agrada en la forma en que me miras y sobre todo como me haces sentir…

No pude decir más, el dolor en mi cabeza era insoportable, como cuando se escucha un silbido lejano y lentamente va adquiriendo intensidad. Me lleve las manos a la cabeza, y Frederick sostuvo todo mi peso. Fui consciente de que Záitsev entro a la habitación, le dijo algo pero no lo entendí, me colocaron sobre la cama.

Frederick puso su rostro frente a mí, lo veía un tanto borroso por las lágrimas que me empañaban la vista, algo estaba diciéndome, pero no podía escucharlo. Concentre todo en atender a lo que me decía, si no podía escucharlo, podía leer sus labios.

-Duerme-. Era lo que me había dicho, después de eso me quede dormida.

Sueños oscuros…

Siempre eran sueños oscuros, los mismos sueños. Yo frente a ese puente, todo a mi espalda destruyéndose. Pero, en esta ocasión estaba Frederick, su Lobo y Záitsev en su forma humana. A mi lado estaba el Frederick joven, me estaba sujetando del brazo y estaba haciéndome daño.

-Ellos jamás podrán alejarte de mí, me perteneces.
-No.
-¿Qué no lo entiendes? Ellos quieren alejarte, ellos están engañándote… ese es un impostor y ha engañado a toda la manada.
-No…
-¿No? ¿Por qué beso a Z?

¿Cómo lo supo?

-¿Te estas metiendo en mi mente?
-No.
-Tú me juraste que jamás leerías mi mente-. Le reclame con la furia cargada en mi voz.
-Y no lo he hecho.
-¿Cómo supiste del beso?

Este “Frederick” se puso nervioso, por un segundo me pareció que sus ojos pasaron del azul ártico a  un tono que se me hizo familiar, pero no duro lo suficiente para reconocerlo.

-Los escuche.
-¿Estas siguiéndome?
-Solo protejo lo que es mío.

Este estampo su boca sobre la mía, pero solo me hizo sentir escalofríos. Estos lentamente se convirtieron en calambres, hasta que sentí como si fueran choque eléctrico. Entonces desperté, mi cuerpo estaba bañado en sudor, Frederick recostado en el suelo con un brazo sobre sus ojos, y Záitsev recostado en la puerta solo observándome.

-Fred… erick.
-Estoy aquí anima mea.

Mi corazón dio un brinco al escuchar ese término, anima mea… mi alma.

-¿Cómo están?
-Agotados.
-¿Qué fue lo que ocurrió?

Frederick me dijo que el detonante fueron mis emociones, que al querer sacar algo “viejo” de mí interior, fue como si abriera una cloaca de aguas negras y estas comenzaran a desbordarse. Que Záitsev se percató de la actividad Venántium y por ello me mandaron a dormir, porque es más fácil atacarlos desde donde ellos estaban atacándome.

Un par de horas después el espectro nos dejó solos, Frederick se recostó en la cama y yo me recargue en su pecho.

-Entonces ¿Cada vez que toco algo de mi pasado ellos me atacan?
-Así parece.
-¿Por qué no quieren que recuerde?
-¿Cómo?
-¿Por qué no quieren que te recuerde? Puedo estar a tu lado y sentir cosas nuevas, y esas no me provocan crisis, pero… el tratar se ver esos días, de sentir lo que sentía… de hacer el amor contigo… esas crisis me atacan… ¿Por qué?

Frederick suspiro y me beso la cabeza antes de responder.

-Creo que es su manera de destruirme.
-¿A ti?
-Eres el ser más importante en este universo para mí, eres… todo Alekssandra. Eras todo para mí, mi Luna, mi corazón, mi alma. Es bien sabido que para vencer a tu enemigo debes atacar su corazón.
-Era.
-Lo lamento, no puedo permitir que sigas siéndolo o te harán más daño.

No pude escuchar más, me levante de la cama y me dirigí a la sala. Ahora entendía por qué había besado a Z, era por que trataba de sacarme de su corazón. Estaba alejándome, porque quería protegerme. Entendía esa última parte, pero entonces no importaba lo que yo hiciera, él me iba a dejar ir, era el quien estaba rindiéndose.

Sentí una punzada en la parte trasera de mi cabeza, y recordé cuando estaba en el instituto. Esa noche Salí con Novak, y al entrar en mi habitación, del baño salió Frederick. Según él solo había ido allí porque quería verme, aun que al inicio ni él mismo entendía por qué lo había hecho. Estaba por irse, cuando se detuvo y lo dijo.

Te amo.

Había sido la primera persona que lo dijo, la primera persona que me amaba, la primera persona a quien yo deseaba pertenecer… y ahora lo estaba perdiendo.

A la tercera noche como lo habíamos planeado, regresamos con mis abuelos biológicos. Pero en esta ocasión Záitsev nos acompañaba en su forma humana, no quería que lo dejaran fuera y le hicieran comer croquetas nuevamente. Llegamos quizá una hora antes de la cita. Ivano y Ludvika estaban nerviosos.

A las nueve en punto,  los citados comenzaron a llegar. El primero en atravesar la puerta fue Viktor Chéjov, que lucía cansado, saludo a los Romanov y reconoció a Frederick, así que lo saludo y me pareció que esto lo animo. Cuando le dijeron que yo era su consejera, prácticamente me ignoro. Después llego el investigador que el estado contrato para dar con mis padres, solo yo lo conocía.

La ultima en entrar fue Branislava Slayevsaka, cuando Viktor la vio su semblante se puso tan blanco como un papel. Ivano nos invitó a seguirlos hasta el comedor, Viktor se sentó lo más alejado de nosotros.

-Los he reunido por que… quiero saber qué fue lo que le ocurrió realmente a mi hija y a mi nieto.
-¿Para esto me hiciste dejar el parlamento?-. Espeto Viktor furioso.
-Si.
-Ya te lo dije, el producto no llego a término y tu hija no lo soporto, me abandono después de eso.
-¡Mientes!-. Grito Branislava. –Ella nació, fue tu estúpida perra la que trato de asesinarla. Ella se la llevó al nacer, tú le mentiste a Isabella, tú nos mentiste a todos por protegerla.

El silencio se instaló pesado, amargo en la habitación.

-¿Te has vuelto loca Branislava?
-Sabes que digo la verdad, fue esa mujer que te ha seguido desde siempre, esa que te juro lealtad y que te idolatra como un dios… Antonieta Fiorella.

Por la expresión de los Romanov, me percaté de que la conocían.

-Ella… ella trabajo para nosotros… fue la nana de Isabella.
-¿Qué?

Había sido Antonieta la que le había metido la idea de trabajar en la casa de campaña de Viktor, ella había hecho que mi madre se enamorara de él. Al saber que iba a darle un hijo, trato de matarla, pero Viktor se la había llevado para protegerla. Entonces Viktor se quebró.

-Ella llego a mi oficina y me dijo que mi hija había muerto, muerte de cuna… que se había desecho del cuerpo… la corrí… no supe más de ella… luego Isabella me dejo… y al final… ella también murió.
-Yo te dije mil veces que dejaras a Isabella con sus padres, que podíamos adoptar a ese bebe, pero no me escuchaste, la sacaste de su casa y te la llevaste con esa mujer, ella se robó a tu hija y la arrojo al rio. Uno de mis investigadores que la seguían, la salvo, por ello te hice firmar esa carta de renuncia de derechos paternos… esa mujer pago muy caro el daño que le hizo a Isabella.

Las palabras de Branislava nos dejaron mudos, ella siempre trato de protegernos a mi madre y a mí.

-¿Por qué no dijiste nada?-. Le interrogue con lágrimas en los ojos.
-Por qué del modo en que yo amenace a Viktor, su gente me amenazo a mí y a ti. Guardar silencio y poner el nombre de tus padres en tu acta de nacimiento fue lo único que pude hacer, para darte algo de lo que ellos te quitaron-. Me respondió señalando a su ex-esposo.
-¿Me tenías vigilado Branislava?-. Interrogo Viktor con furia en su voz.
-Sí, y hubiera acabado con tu carrera política, si tus monos no me hubieran amenazado o a ella.

Entonces Viktor clavo su mirada en mí, me observo a detalle y sus ojos se abrieron como platos.

-Tu… erres mi…
-Señor Viktor Chéjov, antes de que piense en Alekssandra como suya, voy a dejarle una sola cosa en claro. Jure que no intervendría en ningún momento, pero dado que es el único que provoco la desgracia de esta familia, voy a hacerlo-. La voz de Frederick era aterradoramente tranquila. –Voy a darle veinticuatro horas para que se retire de la política y abandone este país, sin chistar, sin reproches. Si lo vuelvo a ver en mi territorio, usted estará muerto.

Hubo un jadeo general en la habitación, pero nadie suplico que no lo hiciera, nadie intervino por él.                        

-Pero… yo no sabía... yo…
-¿Le ha quedado claro?

Viktor asintió ligeramente con la cabeza, y así como entro, salió de mi vida. Siendo solo el donante de esperma. La noche continua, pero yo solo podía centrar mi atención en él. Sus cambios de humor estaban comenzando a molestarme, si tanto me amaba, porque simplemente no mandaba al diablo a todos y escapaba conmigo.


No, eso no lo aria jamás, prefería tener un vínculo con otra a continuar amándome.
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Capítulo dieciocho. 
Dioses. 


Esta vez sí qué habían  llegado al borde de la locura, no entendía qué razón habría para que hubiesen decidido vincular las almas de Margarita y la de Adrik. Esto se estaba convirtiendo en una pesadilla en la que nadie podría darnos una respuesta concreta, o nadie quería hacerlo. Las cosas parecían estarse complicando, pero si lo pensaba un poco Alekssandra tenía razón. Lo mejor que podía pasar era crear un vínculo entre esos dos, y así de una buena vez proteger el alma de ambos... Sobre todo la de Adrik. 

Por la casa todos estaban vueltos locos ordenando y acomodando todo lo necesario para dichoso ritual, Cross los había proporcionado todo incluso el santuario o capilla. Donde os Lobos adoran a sus dioses, me encontraba  un poco... No muy ensimismado mis propias ideas y pensamientos. 

Salí al jardín, la luna llena estaba en lo alto, el aire gélido, el cielo estaba completamente despejado. Me senté en las bancas que se encontraban fuera de la enorme casa, estaban heladas al tacto pero poco me importó. Sólo quería un poco de paz, un poco de soledad para pensar. Pero tampoco podía correr esta noche, cómo sabía no lo haría en muchas otras en el próximo año. 

Comencé a pensar en todo lo que se  avecinaba después de ese año con Alekssandra, tendría que buscar la manera de dejarla libre y después de ello, hacer lo que la manada deseaba, formar mi vínculo con Z.  Por alguna razón esto no me entusiasmaba mucho, de hecho no me entusiasmaba nada la idea. 

 Entonces recordé lo que Cross había dicho al entrar a mi oficina. Que había venido a matar a Z, de eso no  había podido hablar  con él. Algo dentro de mí me decía que no quería escuchar lo que él tenía que decirme, puesto que en ese momento iba a ser yo quien le arranca la cabeza con mis propias garras. 

-¿Existirá alguna manera en que los dioses me escuchen y puedan responder mis preguntas?-. Interrogué al viento. 
-Los dioses no responden ni las preguntas de los que ya estamos muertos-. Me respondió Záitsev sentándose junto a mí en su forma humana. 
-La ventaja de que seas un espectro es que cuando te transformas en tu forma humana tu trasero no queda el viento-. Le comente observándolo con detenimiento. 

Si, éramos parecidos. Pero, había ligeras diferencias entre nosotros. Para comenzar su cabello no era tan perruno como el mío, era dócil y sedoso. Según se veía los rasgos de sus ojos no eran tan claros como los míos, tenía un halo azul marino que redondeaba todo el iris. 

-¿Qué estás haciendo aquí afuera con este frío? Te vas a congelar te la cola. 
-Sólo salí a pensar un poco, por cierto ¿Dónde está Alekssandra? 
-En la habitación de arriba, ella, Patricia e Iris, iban a tardar una tarde de chicas y me echaron como si fuera un perro. 
 No pude evitar sonreír al escuchar su tono lastimero, por un momento fue  algo cercano a la normalidad como si pudiese confiar en él, pero sinceramente estaba aterrado de hacerlo. 

Después de un rato los dos nos quedamos en silencio, sólo observando hacia la nada, la nieve lentamente comenzó a caeruna nevada tranquila, sin viento. El frío había aumentado, pero para ese momento yo no  sentí absolutamente nada. 

-Hay algo que quiero preguntarte… 
-Hijo-. Me interrumpió en un tono que me molesto. 
Tú no puedes llamarme así! No te has ganado ese derecho, Henrriette sacrificó demasiado para ganarse ese derecho de que yo la llamara madre por desgracia murió antes de que pudiera hacerlo. 
-Tienes razón no me he ganado ese derecho-. Me di cuenta que mis palabras le habían causado un gran dolor, sin embargo, era lo que sentía y no iba a retractarme simplemente porque se tratase de mi padre biológico. -Pero aun así debo contarte cosas del pasado de las cuales ignoras. 
-.Bien, si eso me sirve de algo en este momento o para el futuro, entonces te escucharé. 
-Supongo que sabes la historia de tu madre y yo. 
-Lo que me contó ella y lo que leí del diario de Isidro Taftian. 
-Bien es bueno que conozcas casi el ochenta por ciento de la historia, lo que no conoces es lo que realmente pasó entre tu madre y yo Cuando regresó de cuando la recuperamos de los cazadores. 

Eese momento se me heló la sangre, pues sólo conocía una parte en la que la habían obligado dejarme y le echaban, pero ella no quería hacerlo y por ello le dio muerte a este hombre. 

-Yo iba a irme con ella, iba a abandonar la manada, iba a abdicarle el título de Alfa a mi hermano menor… nos iríamos a criarte juntos, lejos, quizá volveríamos estas tierras. Quizá lo haríamos en otro lado, eso nunca lo sabré. Pero estaba dispuesto a dejar todo por ti y por ella, ella no había perdido su alma, su esencia seguirá siendo ella, solo que con poderes Venántium. 
-¿Qué les impidió hacerlo?-. Le interrogué con un hilo de voz. 
-Isidro alboroto la manada como si fueran una maldita jauría rabiosa y salvaje, ni siquiera su padre quiso escucharme cuando le asegure que ella se había salvado, que solo era cuestión de  cortar los lazos que tenía con los cazadores y, que nos sería de gran utilidad en nuestra batalla contra ellos. 
-¿De modo que yo, soy como ella? ¿Puedes cortar lazos con los cazadores que me unen a los cazadores? 
-No… Tú eres otra cosa, eres algo distinto a ella, tú eres parte de ellos, parte de nosotros. No puedo cortar tus lazos porque sería Cómo arrancarte el alma parte de ella. Eso lo entendí en el momento de verte, los dioses me otorgaron el don de la visión. Sabía que cualquier cosa que hiciera para tratar de arrancar los lazos que tenías con esos cazadores solo lograría hacerte daño-. En su voz pude notar un atisbo de tristeza, de rabia. -Fue entonces que tomamos la decisión de irnos y de alejarnos de la manada, pero no nos lo permitieron. Iban a matarla de una u otra manera, yo no iba a permitir que no se eliminarán ambos y te dejáramos desprotegidos. 
-Irónicamente eso fue lo que sucedió-. Respondí sin alegría y tristeza sin dolor, solo comentando un hecho de algo de lo que había sido mi vida. 
-Sé que no hicimos lo suficiente para protegerteFrederick. Pero, ese mismo día tome la decisión de dejar que todas las energía que fue de mi familia pasar a ti, como el último heredero de los nuestros. Henrriette no estuvo de acuerdo, tuve que obligarla a que me matará. 
-Pero todos dijeron que ella te atacó por protegerme, por evitar que me alejaran de ella. 
-Sí pero la forma en la que planeaba hacerlo fue muy diferente, mucho una muy diferente a la que imaginas… tuve que amenazar tu vida para poder que ella me atacara, para poder que entregará todo lo que soy Esa fue mi manera de protegerte otorgándote epoder y dones que ningún otro Lobo tiene, de esta manera nadie se percataría de la verdad y fue la mejor idea para protegerte de ellos, e se encargó de que nadie lo supiera incluyéndote a ti, jamás, ni siquiera antes de que descubrirás todo lo que sabes ahora antes de qué Derrik 
-¿Un momento qué es lo que sabes de Derrik? 
-Yo lo conocí, yo luché con él por años, yo fui testigo de cómo él quería que todo está acabe… él  quería hacer una alianza con los Lobos, quería terminar con tanta destrucción y tanta guerra tanta muerte. Pero su hermano no se lo permitió, Alfons el jamás iba a entregar el poder de los cazadores, jamás se iba a rendir estaba  decidido destruirnos a todos. Ninguno de los dos tuvo descendencia directa, todos fueron creados mediante conjuros y charlatanería, sin embargo podemos decir que tú eres su heredero. 

¿Hasta cuándo mi vida iba a dejar de ser una maldita mierda? 

-No soy su... 
-Tienes tanto su sangre, como mía y de Henrriette-. Me interrumpió con un tono seguro de los que decía 
-Me siento como un maldito experimento. 
-Y según se, que han tratado replicar sin éxito. 
-¿Que? 
-Piensa, serían indestructibles con un ejército como . 
-Pero, yo soy lo que soy porque ella no perdió su alma, y... 
-Por la protección que te dimos. 
-Si... 
-Por ello debes destruirlos. 

Después de eso no dijo más, volvió  entrar en la casa me quedé allí viendo la nieve caer, observando las nubes en el cielo, absorto en mis pensamientos. Me levanté con calma y me dirigí al interior de la casa, cerré la puerta en silencio. Cuando  levante el rostro me encontré con Alekssandra dormida en las escaleras y, el espectro sentado sobre sus cuartos traseros a un lado de ella, observándome. 

-¿Porque no está en su habitación? 
"Te quedaste fuera prácticamente unas diez horas, ella estaba preocupada no quería salir por ti, así que decidió sentarse y esperar que regresarás a la casa" 

¿Diez horas? ¿En verdad había pasado todo ese tiempo? volví mi rostro reloj para percatarme que eran cerca de las cuatro de la mañana, el espectro tenía razón había estado fuera de la casa metido en mis pensamientos por mucho tiempo. Lentamente me acerqué Alekssandra y la  levante en mis brazos, ella colocó sus manos alrededor de mi cuello y continúo durmiendo, entonces con calma subí a su habitación. 

La recosté en la cama, me senté a su lado observándola seguía luciendo frágil, hermosa, los rasgos de la madurez acentuados en su rostro. Ya no era la pequeña adolescente que conocí hace algunos años, ahora era una mujerYo trataba de entender todo lo que ya había vivido por cinco  años lejos de la manada, sola tratando de salir adelante por sí misma. 

Sentí odio  hacia la maldita perra que nos arrebató todos esos años y ahora la manada quería arrebatarme estos últimos años con ella, quería que  forjara un vínculo de sangre con Z, quizás era lo mejor ella no me en algunos años ella nos dejaría, pero dudaba que alguna vez llegará a sentir algo similar por cualquier otra mujer Loba o humana. 

Me recosté a su lado observándola dormir hasta que mis párpados se cerraron, como muchas noches no sueñe, no hubo recuerdos, no había pesadillas. Sólo la oscuridad, a la que estaba acostumbrado me cubriera. 

Cuando desperté eran casi las tres de la tarde, todo el mundo andaba de aquí para allá arreglando cosas moviendo cosas o simplemente entreteniéndose con algo Alekssandra se encontraba con Iris y Patricia en una de las habitaciones arreglando ropa o yo qué sé, cosas de chicas, no quise molestarla, así que continúe mi camino hacia la oficina. 

-Yuri está esperándote en la oficina-. Me informó Cross con su pesado acento ruso. 
-¿Cómo demonios  nos  encontró?-. Maldición si este bastardo nos había encontrado, Z también podría hacerlo. -Acompáñame Cross. 

Ambos entramos a la oficina Cross cerró la puerta detrás de sí, sentado en el escritorio se encontraba Yurik Vladik. 

-Primito es un gusto volver a verte, después de tanto tiempo. 
-¿Qué estás haciendo aquí, Yurik y como me encontraste? 
-Soy el mejor rastreador de la manada, por algo soy una leyenda pero no es por eso que estoy aquí. Z tardará un par de días en encontrarte, pero seguro como lo que soy que ya te encontrará. Sólo vine a advertirte. 
-¿No será que ella está siguiendo tus pasos para llegar hasta mí?-. Le gruñí molestó. 
Si yo lo decido nadie podría encontrarme! Ni siquiera podrían sentir mi presencia y, no estés enojado conmigo yo sólo vine para ponerte sobre aviso, está furiosa porque sacaste Alekssandra de la casa y porque te llevaste la pequeña contigo sin decirle nada, pero en realidad creo que es algo más. 

Entendía perfectamente lo que él estaba insinuando. 

-Aun que logre encontrarte mi señor, ella no puede poner un pie dentro de esta casa, las restricciones mágicas que los antiguos colocaron aquí se lo prohíbe. 

Centre mi mirada en Cross que seguía parado detrás de mí. 

-¿De qué estás hablando Cross? Quiero la verdad. 

Cross volvió su mirada a Yurik y luego a mí. 

-Esta casa fue construida desde sus cimientos por su padre, cómo está y muchas otras alrededor del mundo de cuáles son unos cuantos conocemos la ubicación su padre junto con algunos otros Lobos crearon restricciones especiales para qué los otros linajes de la raza… ellos no pudieran  penetra sus barreras digamos que los antiguos no confiaban en los otros, o simplemente querían tener propiedades en donde podían estar solos y no ser molestados por cualquiera que ellos no diesen permiso. 

No estaba tranquilo con respuesta de Cross, después de todo él me había anunciado que había llegado hasta nosotros para asesinar a Z. aún no me revelaba la causan y el porqué, pero tengo el presentimiento de que no me lo diría enfrente de Yurik. 

-Bien entonces sólo tenemos tres días para el ritual de vinculación. 
-¿Quién va a unirse? 

¡Maldición! me había olvidado por completo que este idiota estaba detrás de mí, ahora tenía que darle alguna justificación a Yurik sobre lo que acababa de decir. 

-He decidido que Margarita tenga un vínculo de sangre con Adrik, así le mantendré segura de todos aquellos los que decidan hacerle daño. 
-Pero es sólo una niña, para ese efecto cualquiera podría servir de su Guardián-. Me reprochó Yurik. 
-En eso tienes razón, cualquiera podría  servir de guardián pero...  no sólo lo hago por ella, esta decisión más bien la estoy tomando porque quiero darle en una razón para vivir para continuarAdrik... Recuerda que su hermano  sigue en coma y no hemos  podido descifrar cómo traerlo a nosotros. 
-Así que temes que el pulgoso se vuelva loco, bueno... es una maldita excelente correa. 
-Gracias-. Le respondí con ironía. 
-¿Me permitirás participar en ese vínculo? 

La forma en que Yurik hizo la pregunta me tomó por sorpresa, fue añorante, melancólica. 

-¿Porque siempre tienes que meter la cola en donde no te llaman? 
-Llamado curiosidad humana-. Me respondió con sarcasmo. 
-De lo cual  no tienes una puta gota-. Le reprendió  Cross sin ironía en su voz 

Yurik sonrío ampliamente mostrando sus largos colmillos, evidentemente ellos dos se destrozaría si los dejaba solo en una habitación. 

No pude evitar  pensar en los motivos que estaban moviendo a Z para desobedecer mis órdenes y tratar de encontrar a Alekssandra, esto no era bueno, tenía frente a mí a uno de los mejores y más feroces Lobos de la historia y tenía mis espaldas a uno cuyo nombre era leyenda... ambos me hacían desconfiar de ella. 

¿Porque simplemente no hablaba claro y me decían quiero cortarle la cabeza porque me engañó con otro, se robó mi paleta? como debo solucionar todo en esta maldita manada, Porque será que cada misterio o cualquier cosa que encuentro tiene que ver con secretos.... sinceramente estoy cansándome de todo ello. 

-Bien, ahora Cross  déjame hablar en serio con este cachorrito. 

 Cross asintió y salió de la oficina cerrando tras de sí 

-¿Cachorrito?-. Refunfuño Yurik. 
-Ahora sí Yurik, explícame ¿Cómo es que Z está desobedeciendo mis órdenes? 
-Desde que te fuiste ella se maneja como si fuera el alfa de la manada, dando órdenes por aquí o allá y amenaza de que si no las cumplen cuando regreses las arrancaras la garganta... la mandaste tiene miedo Frederick. Esa es la verdad. Pero no teme por tu apariencia física, te temen por que impones fuer y poder que nadie de ellos tiene, te comparan con los grandes guerreros de la manada, más desde que me pateaste el trasero. 
-Si el patear de tercero por segunda vez ayudó mucho. 
-La vez que te presentaste en casa Bellator, te deje ganar. 
-, me imaginaba que algo así había sido. Pero volviendo al tema, la situación con Z  es sumamente complicando... no me esta deja remedio más que castigarla. 
-¿Supongo que no quieres tener ninguna clase de contacto con ella? 

¿Acaso tan obvio era o es que este perro me conocía mejor de lo que me conocía yo mismo? 

-No, además me tomaré este año para crear nuevos recuerdos con Alekssandra, para darle un último regalo antes de liberarla. 
-No puedes hacer eso. 
-Encontrare la manera Yurik, y necesito de todo tu apoyo. 
-Tienes mi amor y mi lealtad incondicional primito, pero en esto no puedo apoyarte. 
Dame una maldita buena razón para que digas eso! 
-Los dioses le impedirán. 
-¿Qué es lo que sabes Yurik? 
"Si  quieres que hablemos no será aquí, busca un lugar donde sólo tú y yo podamos platicar, donde los oídos ajenos no pueden escuchar"-. Me indico por la senda telepática particular que nos unía. 
"Esta noche habrá eclipse de luna, así que búscame en el claro de Luna del esteallí hablaremos y  me explicaras de una buena vez por todas todo lo que sepas" 
-Si eso es todo, me retiro tengo que volver a mi casa. 
-Dile a la bola de testarudos que siguen así o que sí vuelven a desobedecer, les cortarle la cola y las orejas. 
-Así lo are... 

Quería descansar un rato, pero el tono de una llamada en mi celular me lo impidió, obviamente, tampoco quería contestar. 

-¿Que sucede Z? 
-Quería disculparme por nuestra última llamada. 
-Disculpa aceptada, pero, ciento que tienes algo más que decirme. 
-No, sólo era eso.  
-¿Por qué me mientes? 
-Nunca te he mentido cor... Te corrijo, no te miento. 

¿Cor? Si claro, me cor... Corrige. 

-Tengo a Yurik en la otra línea, y no estás en donde yo te deje dulzura. 
-Este... Yo.... Bueno no estoy... No estoy en casa, es que... Decidí salir de cacería... Eso es todo. 
-¿Que ahí de los perros que te siguen? 
-Estoy yo... Yo sola. 
Miénteme una vez más cariño y vas a saber quién demonios soy!-. Le grite, incluso yo me sorprendí con lo diferente que se escuchó mi voz. 
-Yo... Sólo no quería venir sola mi señor. 
-Bien, quiero que regreses a la casa... Y no vuelvas a desobedecer una orden mía... ¡Jamás! 
-, mi señor. 

Pero algo me decía que no me aria caso, bien iba a meterse en la boca del lobo. 

Tal como habíamos quedado, Yurik me encontró en el claro de Luna, mucho de lo que me dijo me dejó en shok y aún me dan vueltas en la cabeza. Eran cosas que según él "No pueden ser cambiadas" pero no dijo que "No deben", ahora tenía un montón de mierdas más en que pensar. 
Esta era la noche en que realizaríamos el ritual de vinculación, y nos separaríamos. Cross y el... Y Záitsev irían con nosotros, el resto volvería al Instituto Cruces y Rosas, del viejo país... Donde conocí a AlekssandraNosotros Seguiremos el curso que Alekssandra trazara, pero primero tendremos que realizar este ritual. 

-Frederick está todo listo. 
-Dime Dante, ¿Realmente piensas que es lo mejor? ¿Qué es lo correcto para ellos dos? 
-Quizá  no nos guste, quizá no veamos lo que los dioses tratan de decirnos, pero por algo están haciéndoloTal vez es su forma de salvar a Adrik o quizás la forma que tiene para salvar a Margarita, ciento que ella al igual que Alekssandra, son parte fundamental de esta manada, no sabría cómo explicarte. 
-Entiendo bien... Entonces vamos. 

Salimos de la oficina y bajamos a la planta baja, una vez allí, salimos de la casa por la parte trasera dirigiéndonos al oeste hasta una pequeña edificación. En este momento se veía pequeña porque, casi todo el prado estaba cubierto de nieve. Las dos puertas de madera estaban abiertas de par en par, el grupo que me acompañaba estaba reunido fuera del lugar. 

Para el momento en que llegamos, Dante y yo comenzamos a entrar incluso. Alekssandra estaba incluida, puesto que se vinculará entre humano-lobo. Tendría que haber un humano más, lconstrucción tenía un techo  abovedado, los pilares  que sostenían el techo tenían imágenes de Lobos grabadas en ellos. En el techo pinturas de los que fueron importantes para la manada, acontecimientos que nos marcaron, en el suelo los símbolos de nuestros dioses, ese lugar era un lugar sagrado, encerrados en un círculo estaban los siete símbolos de los dioses. 

En un círculo más pequeño se encontraban grabados los símbolos de los elementos, es allí donde se habían colocado los cirios sobre sus largos pedestales, sería allí dónde nos acomodarían todos.  Sé acomodaron en el sentido de las agujas del reloj Alekssandra, Dante, Iris, Dimitri, Patricia  y Cross. En el centro del círculo se encontrarían AdrikMargarita y yo. Ambos círculos estarían rodeados por varios pedestales concilios, todos ellos estarían encendidos. Este ritual sería muy distinto al que alguna vez había presenciado entre Dimitri y Patricia. 

-Supongo Margarita, que ya te dijeron porque estamos aquí. 

La pequeña centro toda su atención en mí. 

-No bueno, Adrik sólo me dijo que era para protegerme porque soy parte de ustedes. 
-Exactamente Margarita. Si algún día alguien trata de alejarte de nosotros, a través de tu sangre Adrik podrá encontrarte en cualquier parte del mundo, es nuestra manera de protegerte. 
-Bien entonces hagámoslo. 

Me sorprendí de la valentía que me estaba mostrando la pequeña Margarita pero aun cuando yo estaba en contra,  me vería obligado a realizar este ritual. Nos colocamos en esos lugares frente a mí se encontraban Adrik y Margarita, el primero  estaba sumamente nervioso. 

- Llamamos a nosotros a los antiguos dioses de nuestra raza, bendigan la unión de estas almas y fortalezcan la unión de sangre de nuestros hermanos-. Comenzar decir Alekssandra. 

Una vez que ella termino el resto comenzó a decir su letanía, al finalizar esta Cross comenzó cántico el antiguo y era en un idioma no conocido. Entonces fue mi turno, tomé la mano de Margarita y con una daga de cristal tintada  en azul trace una delicada línea en la palma de su mano, de la cual comenzó a emerger la sangre. Después fue el turno de  hacer el corte en la palma de Adrik. 

-Ahora unan sus manos-. Coloque debajo de sus manos un cáliz de cristal con Lobos y lunas grabados en él, ese cáliz tenía un líquido cristalino llamado sectum orbet, al momento en que la gota callo en él se tornó de un color violeta. -Que este vínculo que es bendecido por nuestros dioses y es aceptado y protegido por sus hermanos, sean uno.  

Adrik tomó el cáliz con su mano derecha y bebió de él. 

-Te prometo que te protegeré incluso de , te guiaré por el sendero de la luna, siempre respetaré tu opinión y siempre escuchare tus palabras. 

Le entregó la copa a Margarita, pensé que tendría problemas con ello, pero tomó del cáliz como si no hubiese bebido líquido alguno. 

-Yo... Eso de protegerte no creó poder cumplirlo, pero  que  nos mantendrás a salvo a los dos, puedo seguirte por siempre, eso  es una promesa... Prometo siempre escucharte, entenderte, pero, no siempre voy a hacerte caso. 
Pese a que la pequeña no entendía la magnitud de lo que estaba pasando, comprendía lo que era ser honesta y hacer una promesa. Tome el cáliz de la mano de Margarita y lo deje en el suelo, después tome sus manos heridas y las uní, acto seguido con una fina cadena de plata y diamante las até. 

-Que la Luna sea testigo de este vínculo, que los dioses se regocijen con sus hijos por esta unión, hoy por siempre así sea. 

Los vítores y aplausos no se hicieron esperar, Adrik levantó a la pequeña en brazos. 

-Gracias a los dioses por estos momentos de alegría-. Dijo Cross y cada uno lo repito. 

Bien, estaba hecho, el vínculo de sangre entre ellos era nuevo, pero fuerte, y con el paso de los años se fortalecería más... Al menos, eso esperó. 

Después de la ceremonia el anfitrión, es decir Cross nos invitó al festín, donde había cordero, conejo, pato, platillos preparados con gran variedad de verduras, vinos, guisados de maneras exquisitas. Cenamos en familia, pues esa sería nuestra última noche juntos por lo menos en el año venidero. 

Hicimos un Brindis por Adrik y Margarita, convivimos, charlamos un rato más. Contando anécdotas y experiencias después de ellos cada quien se retiró a su habitación, yo seguía los pasos de una pensativa Alekssandra y de un más silencioso espectro. 

Después de entrar los tres a la habitación y cerrar la puerta tras de míAlekssandra se giró para verme directamente a los ojos. 

-¿Nosotros nunca tuvimos un vínculo verdad? 
-Lo que nos un fue más espeso que la sangre Alekssandra. 
-Fue tan espeso y tan frágil… qué puedo ser roto. 
-Lamento no poder darte algo mejor Alekssandra, pero te prometo que leer futuro  te entregaré lo que tu corazón más anhela. 

Mee sonrío con tristeza en su mirada y se giró para entrar en el baño, cerró la puerta tras de sí. Me acosté sobre las cobijas en la cama mirando el techo, pensando en mis palabras, le entregaría lo que su corazón anhelaba  o le entregaría lo que él mío  anhelaba para ella. 

A la mañana siguiente, el grupo ya se había separado, sólo faltaba que nosotros cuatro saliéramos rumo al aeropuerto. Uno de los sirvientes de la casa entró corriendo a mi oficina, sin cerrar la puerta tras de . 

-Mi señor lo lamento, pero el señor Cross me envía a informarle que vio a la señorita Z a cinco kilómetros, y no viene sola. 
-¿Porque no me informó telemáticamente? 
-Lo intento, pero usted está cerrado mi señor. 

¿Tan ensimismado estaba que no lo note? 

-Bien, gracias-. El sirviente salió. -"Cross llévate a Alekssandra de aquí, vallan al aeropuerto, aborden y esperen por nosotros, Záitsev sube a mi oficina, tengo un plan"-. Les indique telemáticamente. 
"Como ordene"-. Respondió Cross. 
"Claro mi cachorrito"-. El tono socarrón de Záitsev me hizo reír. 

Vi el coche de Cross alejarse por la carretera principal. 

-¿Cuál es el plan? 

Me gire a ver al espectro ya en su forma humana. 

-Probar si la manda puede diferenciarnos. 

Záitsev levantó una ceja, pero comprendió mi plan. Si esto funcionaba, sería un arma que en el futuro podría usar para descubrir algunos secretitos de la manada, secretos que me ponían los pelos de punta. 

Me transforme en un Lobo y él se cambió de ropa, usando la mía. Al ser un espectro no tenía aroma, pero mi ropa y mi presencia le ayudarían. Nos quedamos sentados en las escaleras del recibidor de la casa. Casi una hora después las puertas se abrieron, entraron cinco Lobos y después Z. 

-¿Qué significa esto?-. Interrogó Záitsev en un tono que incluso a  me heló la sangre. 

Los cinco Lobos se dejaron caer al suelo en señal de sumisión, pegando su frente al piso, podía escuchar el rápido latir de su corazón. 

-Mi señor... Yo... Sólo estaba preocupada por usted. 
-Te di una orden clara Z, y la desobedeciste... ¿Porque? 
-Yo... Sólo quería asegurarme de que Alekssandra y la mo... Pequeña humana estaban bien. 
-Ellas no son de tu incumbencia. 
-Mi señor, permítame hablar a solas con usted. 
-A los cinco que te acompañan, saben cuál es el castigo por desobedecer a su alfa. 
-Pero ella es.... 
-¡Ella no es su puta alfa! Y al paso que va dudó que lo sea. Salgan, Yurik está afuera, se hará cargo de ustedes. 

Eso tomó por sorpresa a los seis, pero no podía quedarme sólo, había sido una muy inteligente idea de mi primito. 

-¿No saldrá el can también?-. Interrogó Z cuando los cinco salieron. 
-No, es ... Mascota. 

¡Oh! Maldito Záitsev estaba disfrutando esto. 

-Bien... Como te dije hace días, estaba molesta por que me quitarás el cargo de cuidar a esas humanas... Y por qué desapareciste con ella. 
-¿Celos? ¿Porque? 
-No son... No estoy celosa, sólo temo que rompas tu palabra. 
-Temes perder tu corona, entiendo. 
-No... No, temo perderte a ti. 

Z  se acercó a él lentamente, colocando una mano en su pecho y otra en su mejilla por un momento pensé que el espectro salejaría… pero no lo hizo y entonces Z lo beso. 
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