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lunes, 27 de abril de 2015

Capitulo once.
Leyenda.



Por fin había podido dormir un par de días, estaba más relajada y más animada que de costumbre. Así que decidí retomar el dichoso diario que según el "falso Frederick" me había yo escribí. Asa que después de una larga ducha, me senté en la cama y tomé el diario de la bolsa oculta de mi mochila. No supe quién había traído mis cosas, pero le estaba eternamente agradecida.

''Querido diario:

Hoy tengo mucho que contarte. Se que ha pasado tiempo desde la última vez que escribí en tus páginas. Pero hoy me trae a vi un motivo muy fuerte,  Frederick me dijo que me ama, por primera vez acepto lo que siente. Esa idea loca de Iris de darle celos, funciono. No puedo creerlo, solo salí un par de semanas con Luka, fui a la celebración de año nuevo con él, y esto volvió loco a Frederick.

Nunca pensé que pasaría, un par de semanas después se coló en mi habitación... si me dio un susto de muerte, pero estaba allí y había ido por mí, porque es un celoso. Pensé que solo iría, diría algo estúpido y se iría, siempre estaba diciéndome cosas como "estoy vigilándote, condúcete con cuidado" o "no coquetees con otros" se estaba volviendo algo aterrador, no quería estar conmigo, y no me dejaba hacer mi vida en paz.

Pero esa noche fue enteramente distinto, se  veía un tanto derrotado, como si hubiera estado peleando consigo mismo. Dijo que solo había ido a verme, eso me desilusiono un poco... pero se detuvo en la puerta y dijo lo que por un largo tiempo había esperado escuchar.

Te amo Alekss...

Dos palabras que cambiarían toda nuestra  vida para siempre, después de que las dijo ya no habría vuelta atrás. Y gracias a los dioses que por fin lo había hecho, no quería pasar  un solo día más sin él. Ya no sabía cómo hacerle ver lo que sentía por él, que se diera cuenta de lo esperaría por siempre.

Pero lo importante aquí es que estamos juntos y que ya no importa lo que el mundo o la manada diga".

No podía creer que yo hubiese escrito esas estupideces, si claro, seguramente yo iba a andar persiguiendo a un hombre... Quizá todo esto lo escribió alguien que no tenía ni la más remota idea de quién soy yo... O como soy. 

Pero, ¿podría yo haber escrito todo eso? ¿De verdad estaba tan ''enamorada" de Frederick? ¿En verdad la mujer que escribió este diario era yo y no tenía miedo a demostrar lo que sentía? Porque sin duda envidiaba a esa mujer... En impulso de ira lance el diario a la pared y término en el suelo con un golpe seco, que me pareció extremadamente ruidoso. 

Odiaba no saber quién había sido en el pasado y no quería ser la persona que todos ellos querían que fuera. Salí de la habitación, camine por el enorme palacio digno de los más prestigiosos zares, sin rumbo ni dirección. Observe las obras de arte dignas de estar en un museo. De pronto me encontré parada frente a un cuadro al óleo de un hombre, por un segundo creí que.se trataba de Frederick... Pero, al pie de la pintura se leía "Grigori Záitsev"

Así que este era el padre. La pregunta era ¿Por qué ahora el hijo era una copia exacta de este?

-Puedo adivinar tus pensamientos en este momento, primita.

¡Maldito Yurik! Estuve a un segundo de que me diera un infarto por el susto.

-¿Porque todos los Lobos tienen la misma maldita maña de asustar a medio mundo? Deberían ponerse un cascabel en el cuello o algo así.
-Mentiría si te dijera que no fue mi intención asustarte, pero te vi tan concentrada que no pude resistirme.
-Eres un latoso... Pero,  ¿Cuáles eran mis pensamientos?

Yurik sonrió mostrándome sus colmillos.

-Te preguntas porque Frederick y su padre son idénticos.
-¿Cómo lo supiste?
-Porque es lo mismo que me pregunto yo.

En ese momento sentí un escalofrío me recorrió el cuerpo entero, si los Lobos no tenían la respuesta... ¿Quien?

-¿Como? ¿No sabes que fue lo que le pasó?
-Es porque él es distinto a todos los Lobos que alguna vez han existido.
-¿Cómo es eso?

Yurik se volvió hacia el pasillo por donde había llegado, pero no se movió ni dijo nada.

-Camina conmigo, primita.

Comencé a caminar junto a él por el pasillo, íbamos en silencio, deteniéndonos de cuando en cuando, viendo cuadros y algunas esculturas. Parecía que no quería responder, quizá estaba pensando en cómo responder a mi pregunta. 

-¿Porque él es diferente?
-Porque, además de ser hijo de los líderes más sanguinarios y férreos de la raza. Imagina, desde antes de nacer tuvo que soportar cosas que muchos de los nuestros no serían capaces de soportar, siendo fuertes adultos. Estando en el vientre de su madre, tuvo que soportar el dolor, desesperación y temors que su madre experimento cuando fue secuestrada. 
-¿Crees que los cazadores le hicieron algo estando en el útero?
-Pudieron hacerle mil cosas como experimento, pero el hecho de que ambos sobrevivieran y que Henrriette no perdiera su alma, me dice que ellos son muy especiales en sí mismos. Su padre, Grigori nunca fue derrotado... Hasta que Henrriette lo mató.

Realmente me sorprendió saber esto, no tenía idea de esto y en el diario tampoco decía nada. Pero sobre el pasado ya nada se podía hacer.

-¿Por qué no le permitieron a Henrriette quedarse?
-Debo decir que todo se lo debemos a Isidro, ese hijo de puta fue el que ínsito a la manada para atacarla, Grigori ya no pudo hacer nada más  que exigir su derecho a quitarle la vida.
-Entonces ella lo mato, ¿Verdad?
-Sí, ella lo mato y Grigori hijo fue dado por muerto para la manada, pero fue adoptado por una buena familia.
-Y tú  Yurik,  ¿Alguna vez fuiste vencido?
-No en los últimos tres mil años, por ello soy una leyenda.

El tono en que lo dijo me resulto un tanto presuntuoso que me hizo reír, pero, había una gran seguridad y verdad en sus ojos.

-Es bueno saber eso, me hace sentir a salvo.
-Te lo agradezco, pero ¿Estas coqueteando conmigo, primita?
-Obvio que no, lo que sucede es que tú mal interpretas todo.
-iAuch! ¿Tenías que romper mi delicado corazón tan fríamente?

Los dos comenzamos a reír, hacía tiempo que no tenía un momento como este. Solo había estado preocupándome por todo, sobre todo por mantenerme alejada de Frederick. Pero, creo que esto último era más porque estaba sintiendo algo por él... Quizá todo eso ya lo sentía, pero yo no quería aceptarlo. Pero. ¿Cómo podía aceptar que estaba sintiendo algo tan fuerte por una persona que no recordaba?

En cuestión de segundos las cosas cambiaron,  la actitud de Yurik fue otra, estaba completamente concentrado, alerta. Volvió su mirada a mí y había una interrogante en sus ojos.

-Ven conmigo.

Me hizo seguirlo hacia el inmenso recibidor del "palacio" de la casa de los Bellator. Allí estaba un grupo de seis lobos con trajes oscuros rodeados por los miembros más antiguos y fuertes de la casa. Los ánimos no estaban precisamente en paz. Se veían a punto de atacarse entre ellos.

-¿Que los trae a nuestra humilde morada, hermanos?
-Nuestro señor Frederick nos envió por la señora Vasíliev, para llevarla a un lugar seguro.
-Muy bien.
-No-. Susurre con temor.
-La llevaremos a un lugar seguro señora Vasíliev, por favor venga con nosotros.

Uno de ellos tendió su mano hacia mí, me encontraba  flanqueada por tres Lobos que nunca vi llegar.

-Primita, ¿Qué opinas?

Estaba aterrada pero estaba segura de una sola cosa...

-Frederick nunca enviaría a alguien más por mí, de ser verdad estaría parado él mismo frente a nosotros.
-Mi primita tiene razón... ¿Que sucederá si no permito que se la lleven?
-Eso sería contradecir a nuestro alfa, entonces deberemos llevarnos a la señora Vasíliev por la fuerza.
-¿Pelearan contra nosotros?
-De ser necesario lo aremos.

Esto no podía estar pasando, ¿En verdad Frederick los había enviado por mí? el problema era que Yurik no podía comprobarlo porque no estaban en el mismo continente.

-¿Te menciono algo de esto, primita?
-Solo dijo quédate en este lugar seguro.
-Ven, no va a acompañarlos, de modo que les pido se retiren.

Ellos no respondieron de inmediato, creo que  estaban debatiéndolo a través de su senda telepática común... 

Las cosas pasaron en cuestión de segundos, de pronto me encontraba siendo sujetada por el cuello por un séptimo Lobo.

-¿Olaf? De modo que tu eras el perro del este que se escondía en mi casa... así que ahora los de la "alianza" reclutan a idiotas.

Conocía a Olaf Cristof, un Lobo tan joven como Frederick, de sonrisa fácil, amable y en alguien con quien se puede contar... una vez más comprobé que debajo de esa fachada de "dulzura y ternura" se escondía un animal peligroso y letal.

-Tú eres el perro traidor, todos ustedes por apoyar a aquel que se robó el liderazgo de la manda.
-Sin duda los "merecedores" de ese honor son los perros del este.

Los miembros de la casa Bellator reían abiertamente, por el contrario los de la alianza del este gruñían y mostraban sus colmillos.

-Si no nos dejan ir, ella morirá aquí y ahora.

Eso termino con las risas, pasando a la furia.

-Ya que te has atrevido a amenazar de muerte a tu Sayrit, esta noche será la última en la que respiraran.

No sabía que era el término "Sayrit", pero por la forma en que Olaf comenzó a temblar, seguramente era algo realmente serio. Comencé a sentir cada vez más presión en mi cuello, estaba asustada y no veía que nadie hiciera nada por liberarme. 

-Estos perros son míos-. Gruño Yurik clavando su mirada en mí.

-¿Qué no pensaba liberarme de alguna manera? eran siete Lobos, siete y él solo era uno y dudaba que mágicamente Frederick apareciera para ayudarme.

-¡Yurik!-. Mi voz salió completamente estrangulada. —Libérame... ¡Ahora!
-Como usted ordene.

Con un movimiento fluido y grácil, como si de un ballet se tratara, le vi destrozar el cuello de dos de  ellos en solo un par de segundos. Fue una muerte rápida, fácil e inesperada. Sus compañeros solo vieron el cuerpo de estos dos caer, pero no les dio tiempo a reaccionar. 

Tarde un poco es seguir sus movimientos, pero cando lo encontré, le había casi arrancado la cabeza a otros dos Lobos. Los sonidos de estrangulación que salieron de sus gargantas hicieron eco con el mío propio, estaba ahogándome y Yurik estaba jugando. De los dos Lobos del este que quedaban con vida, uno trato de huir, de modo que Yurik utilizo el cuerpo que tenía en sus garras y lo lanzo como un costal de papas.

Este cayó al suelo más asustado que antes, extrañamente Yurik sonreía, era una sonrisa perversa y realmente aterradora. De un salto callo sobre el Lobo que estaba en el suelo, destrozándole las vértebras de la espalda y finalmente rompiéndole el cuello.

El otro se hincó de rodillas y pego su frente al suelo y no se movió, parecía que estaba diciendo algo, pero no podía entender nada, el aire cada vez entraba menos a mis pulmones y las cosas comenzaban a estar desenfocadas. Pero pude ver a La Leyenda acercarse a este lobo y de un solo golpe arrebatarle la vida.

Finalmente después de sesenta segundos estaba frente a mí, tomo a Olaf por el cuello y comenzó a apretar su mano.

-Libérala y asegúrate de que no quede marca en su piel o no seré indulgente contigo.
-De todas maneras has de matarme... pero no me iré solo, me llevare a esta puta conmigo.

Comencé a sentir un líquido caliente deslizarse por mi cuello, el dolor era inmenso, y mi visión comenzaba a perderse por momentos.

-Tranquila primita, ya te tengo.

De pronto estaba sentada en el piso, envuelta en los brazos del inmenso Yurik, tenía un pañuelo en las manos y estaba limpiando mi piel.

-Estuvo a punto de matarme, esto no cicatrizara rápido y además me dejara marca.
-Cálmate Alekssandra, esta sangre no es tuya.

Entonces volví la mirada atrás, el cerebro de Olaf parecía haber estallado, como si le hubieran disparado con una escopeta, y estaba esparcido en toda la pared que había estado detrás de nosotros. No sé cómo fue que Yurik lo hizo, pero mando toda la materia gris del Lobo a la pared y, esta quedo allí como un tétrico cuadro digno de un traidor.

-Me duele el cuello.
-Claro, es normal, casi te mata.
-No me gusto ese "casi" Yurik.

Los Lobos de la caza comenzaron a limpiar y deshacerse de los cuerpos, entonces finalmente el primo de Frederick me llevo con los sanadores. Todo el mundo nos observaba, pero nadie decía nada. Bajamos por las escaleras que estaban en el pasillo derecho, saliendo del recibidor, caminamos un largo tramo y entramos en el elevador.

En el área de "hospitalización" o mejor dicho el hospital de la casa, 
me dirigió a una serie de cubículos, detrás de una puerta gris estaba una anciana enfundada en una extraña vestimenta azul cielo. Dijo algo en un idioma similar y Yurik le respondió, pero no me tradujeron nada.

-Pase mi señora...
-Row.
-Oh, no grutas tanto perro, déjame atender a la señora y vuelve más tarde.

Me hicieron entrar a un cubículo pequeño, había una pequeña cama, una silla y cosas comunes que utilizaban los senadores. Me senté en la orilla de la pequeña cama, y un par de minutos entro la anciana.

-¿Porque está tan molesta con Yurik? ¿No debería festejar que eliminó a los enemigos?
-No se confunda señora Vasíliev, nuestra molestia no es para con nuestro hermano Vladik. Todo esto es culpa de usted.

¿Había escuchado bien? Está vieja loca dijo que había sido mi culpa, ¿Por qué?

-¿Qué tontería está diciendo?

Se paró frente a mí viéndome con sus ojos azul ártico.

-Usted estaba en algún lugar donde nadie podría encontrarla, pero decidió salir a la luz y poner a nuestras familias en riesgo, porque esos enfermos vinieron por usted y sólo por usted.

Sus palabras me dejaron helada, jamás había pensado que estaba actuando de una manera tan egoísta.

-Ellos me habrían encontrado donde sea sí eso fuera verdad.
-Nadie de la manada sabía dónde estaba después de su colapso, todos pensábamos que mi señor e la había llevado del país.
-¿Por qué el me protege tanto? Él ya tiene a otra...
-Mi señor tiene sus propias razones, pero no se equivoca en hacer lo que hace. Me temo que ahora que venga por usted, su irá pondrá de rodillas a nuestra leyenda.

Después de eso no dijo más, se dedicó curarme el cuello. Yo estaba dolida, frustrada y furiosa. Yo no había pretendido poner en riesgo a nadie, solo quería estar en un lugar en el que me sintiera tranquila y a gusto. Todo esto no era culpa mía era de Frederick.

Al salir de curación, parecía que todos los Lobos de la casa me evadían, me dirigí a la piscina interior y nada por lo que parecieron horas. El agua caliente fue revitalizante para mi cuerpo magullado, el agotamiento me alcanzó cerca de las tres de la mañana. Cuando me dirigía a mi recámara escuché a un grupo de Lobos jóvenes hablando.

-Es peligroso que este aquí, aún con Yurik en casa-. Dijo uno.
-Pero nadie se atrevería a decirle que se vaya, quizá no sea nuestra alfa pero...
-Diste en el punto, ella no es nuestra alfa, ¿por qué mierda debemos seguir protegiéndola?
-Sí tanto desea seguir protegiendo a su juguete, debería traerla atada con una correa y tenerla a su lado.

Me pare frente a la puerta en silencio, entonces todos volvieron su mirada a mí.

-Lo siento-. Replicó el que había hecho el timón comentario.
-Eso lo crearía de un humano, ellos no son capaces de percibir el aroma de otro ser a seis metro de distancia. Sí tiene problemas dígalos de frente, son Lobos no cachorros que tiene que "fingir" que los escuche por accidente.

Me fui furiosa a mi habitación, pero después de estar un rato en silencio y a solas, la realidad me golpeó muy duro, no pude evitar llorar.

La conmoción por la repentina llegada del alfa de la manada un par de semanas después, era abrumadora. La gente corría de aquí para allá, estaban nerviosos, podría decirse que asustados.

De pronto el alboroto llego hasta mi habitación, salí corriendo y fuera de la casa estaba Frederick, aterradoramente tranquilo. Yurik se encontraba frente a él. Nadie quería meterse y nadie quería perderse esto.

-No voy a disculparme contigo, primito. Lo hice por ella y lo volvería a hacer.
-Yo no te pedí eso, Yurik.

El tono de voz de Frederick hizo que mi sangre se helara. Camine hacia ellos, estaba por bajar del último escalón...

-Más te vale que te mantengas alejada Alekssandra, ya has causado suficientes problemas.
-Pero... Esto es culpa mía no de Yurik, ni de nadie más.
-Yo no estoy culpando a otra persona que no seas tú, así que cállate y aléjate.
-No le hables de ese modo-. Grupo Yurik.
-No voy a tolerar está actitud suya señor Vladik.

El impactó del golpe que Frederick le dio a Yurik me hizo caer sobre mi trasero, de un momento a otro Z estaba a mirado, clavo una espada en el suelo frente a nosotros y se quedó allí conmigo.

-No te levante ni hables, por el momento estamos protegidas, sí atraes su atención en este momento, no saldremos con vida.

No preste atención, no la suficiente... Entonces vi como la leyenda de la raza caía. Aquel Lobo que por más de tres mil años no había sido derrotado, estaba en el suelo, sangrado en su forma de Licana, y Frederick, el vencedor estaba de pie observándome en su forma humana. Furioso, moralmente serio, aterrador.

-Z, llevaba con los sanadores.

¿Porque con los senadores?

Entonces lo noté, sangre en mi nariz, en mis oídos. Deje que Z me moviera como a un títere, lo que está noche había pasado estaba muy lejos de terminar.

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domingo, 12 de abril de 2015

Capítulo Diez.
Peligro.



Quería quedarme a su lado, quería verla abrir los ojos y asegurarme que estaba bien. No quería decirle las cosas por medio de una carta, un correo o un mensaje. Pero tuve que dejarla, tuve que viajar lejos de ella. La manada me reclamaba en América, problemas graves. Situaciones que se habían tardado en salir a la luz y, que no podíamos dejarlas pasar de ninguna manera.

Para ese momento la infiltración Venántium y el asesinato de esos policías estaba estancado, había dejado a Lobos más experimentados en eso, pero los humanos me presionada para cortar cabezas y ahora estaba esto.

Lobos enfermos con sed de sangre, un rancho lejano, humanos desapareciendo sin dejar rastro... Un rumor de la reaparición de los "club de desangradores" tenía un par de siglos que no escuchaba de ellos, pero dudo que fuera por que Isidro Taftian los hubiese erradicado. Las autoridades habían detectado la ubicación del rancho he iban a ejecutarlos.

Por mi está bien... Pero, para la jodida manada no.

Tras llegar a uno de los países centrales de América, me reuní con Ewha, Orlando, Dante, Dimitri y Adrik, de mis hombres más cercanos. Del consejo de la manada estaba Eithan Darremt, Xabier Quintana, Liam Fritz Patrick, Tarek Mikhail uno de los hijos de Mikhail. Y Razvan Podorov, quién venía de parte de Yurik. Estábamos en mi habitación  del hotel al que habíamos llegado, en realidad teníamos allí poco tiempo.

-¿Cuál era el curso de acción mi señor? ¿Les daremos caza?

Eso era exactamente lo que pensaba hacer, pero no podía adelantarme tanto por más que estuviera muriendo por volver a Rusia.

-Sí, pero primero escuchamos lo que tienen que decirnos. Necesito que abran sus sentidos, podría ser más peligroso de lo que esperamos.
-¿Seremos suficientes para frenar esto Frederick?-. Me interrogo Ewha con su insolencia usual.
-¿Crees que necesitas niñera?

Gruño mostrando sus colmillos.

-Bien, tomaremos esto con calma. Pongan mucha atención y no pierdan el contacto con los otros. Pero sobre todo, no quedará ningún hijo de pura con vida...

Estaba en medio de mi discurso motivacional, cuando una serie de golpes en la puerta me interrumpió. Me di cuenta de que los Lobos se alineado estratégicamente, dejándome en el centro de un desenfadado círculo.

-Pasen-. Ordenó Eithan.

La puerta se abrió y entraron cuatro hombres vestidos de traje oscuro, sus rostros estaban serios, pero, ninguno olía a miedo.

Esa era una excelente señal, pero algo que tomar en cuenta para nosotros.

-Buen día, somos de la agencia gubernamental de investigaciones  especiales.
-Los estábamos esperando-. Respondió Adrik.

No era que me hubiese quedado sin voz, o que no pudiera responder por mí mismo, simplemente estaban cuidando mi espalda. Aun cuando esto era molesto, los deje hacerlo, que supieran que para mí estaba bien, que tenían mi apoyo.

-Seremos sus escolta, pero...

El agente guardo silencio, quizá pensaba en cómo darnos alguna mala noticia sin que saliéramos a su yugular.

-¿Está todo bien agente?-. Escanee su mente, me encontré con que está había sido manipulada, hipnosis. Para un Lobo común esto sería un problema, pues quizá eran menos susceptibles a la compulsión por la hipnosis, pero para mí no era nada. -¿Hay algún problema?
-No exactamente señor Von der Rosen, cuando se filtró a la prensa que usted vendría al país, estalló a locura con miles de personas movilizándose para venir a conocerle. Lo cual no estaría mal sí no hubiera tanto fanático enfermo... Por ello nos vimos obligados a un complicado plan para llevarlos a las oficinas centrales.
-¿En qué consiste el plan?
-Cada uno de sus hombres viajará con tres de mis hombres en coches con placas civiles, para lo que les pediría a algunos que cambiaste a su forma Licana, y otros que se pongan otro atuendo y/o pelucas. Entre cada auto civil saldrá un auto anzuelo con placas gubernamentales y un lapso de treinta minutos entre ellos.

Un plan demasiado complicado en el que estaban involucradas muchas personas, pero nosotros no pedimos nada en acceder.

-Me parece bien.
-Yo me ofrezco para...
-Dimitri, tú eres aterrador cuando te transforma en tú otro yo, además de que tú cara peluda ha salido en muchas revistas y periódicos por todo el globo, eres súper famoso y fácil de reconocer.

Después de la sutil reprimenda de Razvan, la cara de Dimitri era todo un poema. No era el hecho de que hubiese pasado para esas fotos, fueron tomadas de la rueda de prensa hace más de seis años, el rostro de todos los que estuvimos allí fue noticia y aún lo seguía siendo. Pues aún éramos "el descubrimiento del siglo" "la nueva especie sobrehumana" o mi título favorito "los engendró de Satanás en la tierra"... Estúpidos humanos...

-Señor Podorov, señor Slavik, Señor Zerratos, en sus formas lupinas-. Tanto Adrik como Ewha, a quien jamás le había llamado por su apellido Zerratos, me funcionaron con la mirada, Razvan se limitó a sentir y pasarle su ropa a Tarek.
-¿Por qué está quitándose su ropa?-. Interrogó uno de los agentes a nadie en particular.
-Porque de otro modo se desintegraría y al volver a mi forma humana me encontraría desnudo.

Ewha y Adrik hicieron lo mismo, después de ello se transformaron. Eran más grandes que un lobo ordinario, pero si no les conocían a detalle pasarían por perros. El agente, que por cierto nunca se presentó, hizo la llamada pertinente para que comenzaran a escoltarnos. Sería un proceso largo… sumamente largo.

“Manténganse alerta y en contacto, reúnan tanta información como sea posible y comuníquenla”

Esa había sido una orden que bajo ninguna circunstancia deberían de romper, el último en salir de esa habitación un par de horas después fui yo. Me escoltaron dos hombres y una mujer hasta un auto compacto, algo envejecido.

-Es una suerte que usted no se parezca al joven que dio esa conferencia de prensa.

Si, una suerte… el comentario de esa mujer no fue muy atinado, pero no perdí mi tiempo respondiendo, solo asentí con la cabeza. Al salir del estacionamiento subterráneo me encontré con las calles atestadas de personas, algunas con pancartas de “Bienvenidas” otras de “odio” incluso algunas que en las que se leían propuestas de matrimonio.

Dieron vueltas casi por toda la ciudad, como si trataran de confundirme o de perder a alguien. Casualmente y en contra de lo que pensé el complejo donde se reunían las oficinas de esta agencia se encontraba en el centro de la ciudad. No me sorprendió que nos dirigiéramos al sótano de lo que parecía un sencillo edificio, que visto a detalle estaba fuertemente fortificado.

Descendimos unos cuatro o cinco pisos, en este sótano las paredes eran completamente blancas y estaban iluminados por luces fluorescentes blancas, parecían los pasillos de una morgue. Detrás de unas sencillas puertas se encontraba el centro de mando, según me informaron.

Dentro había muchas pantallas, computadores escritorios, pizarras tapizadas de fotografías he información. El centro neurológicos de una de las más recientes agencias de la raza humana, tenían muchas cosas interesantes por aquí. Todos nos observaba con cautela, pero con sumo detalle. Me sentía un poco expuesto ante tanto escrutinio, pero al mismo tiempo me divertía.

-Buena noche soy el director Tejeda, Braulio Tejeda.

Un hombre de edad avanzada, gafas y una barriga prominente entro a la enorme habitación un par de minutos después de que yo llegara, se veía sumamente tranquilo y muy seguro de sí mismo.

-Es un placer conocerlo director Tejeda, yo soy Frederick Von der Rosen, alfa de la manada. ¿Cómo puedo ayudarle?

Comenzó por explicarme lo que esa agencia en particular hacía, todo a grandes rasgos y con muchos hoyos negros en la trama.  Le estaba dando demasiadas vueltas al motivo por el cual estábamos allí, eso no era buena señal. 

Esto hizo que nos pusiéramos más serios y alerta que nunca.

-Nuestra agencia es probablemente nueva, pero es la mejor y tiene a los mejores-. Por fin guardo un minuto de silencio...
-¿Los mejores en que, director Tejeda?

La pregunta de Eithan nos tomó un poco de sorpresa, pensé que el director Tejeda no había entendido la pregunta, pero no había sido así.

-Son los mejores en todo señor, todas las disciplinas. Especialistas en sistemas, armas, rastreo... cualquier disciplina posible.
-Bien director Tejeda nos temen eso es bueno los mantiene alerta, pero, no estamos aquí para saber todo esto que solo concierne a su raza. ¿Necesita nuestra ayuda o no?

Mis palabras habían sido un tanto rudas, pero era cierto, no nos interesaba si tenían la tecnología para pelear contra nosotros o para tratar de detenernos. El director parecía suma mente molesto, pero no me, importo.

-Si señor Von der Rosen, necesitamos de toda su ayuda. Agente Rodríguez, ponga al tanto a los señores.

Una mujer rubia que, estaba detrás de uno de los monitores de computadora se puso de pie y se dirigió a nosotros.

-Esta investigación es muy complicada dado que, conocemos muy poco de su raza, por ello no podemos reconocerlos, incluso diferenciarles de nosotros... pero comencemos. Hay trece desapariciones cada semana, al comienzo de todo esto no podíamos ligarlas, solo eran jóvenes saliendo de fiesta. Pero tan solo un par de meses los restos comenzaron a aparecer.
-¿Restos? ¿Qué tipo de restos?
-Brazos, piernas, manos o dedos, incluso algún cráneo...
-Eso es peculiarmente extraño.

Tuve que interrumpirla, por varias razones. La primera de ellas era que No existe forma alguna de que siquiera dejemos un solo hueso.

-¿De qué forma o en qué condiciones los han encontrado?-. Xavier había hecho la pregunta clave.
-Pues en ocasiones tiradas alrededor de una propiedad muy antigua, un viejo rancho. Algunas las hemos encontrado enterrados en otras propiedades igual de antiguas.
-Déjeme adivinar, los propietario son de hace más de 100 años. Pero no tienen hijos y la propiedad nunca ha sido heredada o vendida-. Comentó Adrik con una calma más latente de lo acostumbrado en su voz.
-Así es, sospechamos que los dueños pueden ser Lobos.
-¿Podemos ver esos restos?

La agente volvió su mirada al director, este asintió.

-Claro que sí, uno de nuestros agentes les llevara  a la morgue-. A base de señas llamó a un segundo agente. -El agente Gonzales los llevara.
-No es necesario que todos andemos husmeando por allí, el señor Podorov y señor Darremt pueden revisar los resto mientras usted sigue poniéndonos al corriente, sí está de acuerdo el director Tejeda.

El director asistió nuevamente ante mi sugerencia, pero claro, hasta este punto no podía negarse.

-Continúe por favor agente Rodríguez.
-Al inicio creíamos que se trataba de un asesino serial, pero las marcas en los huesos y piel eran muy características-. Comienzo a explicar mientras entendía una enorme pantalla detrás de ella. -Las marca eran caninas y nos llevó algún tiempo  descartar a todas las raza caminas que existen, después a las felinas. Encontramos que las marcas fueron hechas por otro...
-Animal-. Continúe evitando que sintiera que ofendió a nuestra raza. -Después de todo eso somos, animales.
-Así es-. Estuvo de acuerdo la agente, permaneció un momento en silencio después de mi intervención.
-¿Que les impide investigar dentro de esas propiedades?-. Interrogo Adrik después de estar algún tiempo en silencio.
-Fue una decisión que la ONU, en conjunto con el consejo en su ausencia, decidieron... que todas las propiedades de los Lobos son "embajadas" y por lo tanto ninguna autoridad humana tiene jurisdicción allí. Si lo hacemos es de forma ilegal y no contamos con el respaldo de nadie.
-Pero, supongo que ese no es el principal problema con esos territorios.
-El problema más grande que tenemos, es que si enviamos a algún otro equipo los volveremos a ver en pedazos.

Quedaba clara una cosa, ya habían intentado detenerlos....esto cada vez pintaba peor.

-Temo hacer esta pregunta... ¿A cuántos equipos han enviado y de cuantos agentes estamos hablando? pero lo más importante es ¿Desde cuándo ocurre esto?

La agente titubeo un poco, y su jefe tuvo que intervenir.

-Esto está pasando desde hace casi tres años y hemos perdido a unos cuarenta agentes. Sin importas que tan bien y/o fuertemente armados estén, una vez que entran en los territorios de los Lobos no los volvemos a ver con vida... o completos.

Bien sabía que no importaba el tipo de arma que se usara contra nosotros, el daño nunca seria letal.

-¿Tienen la ubicación de donde son extraídos los jóvenes?
-Sí, nos llevó mucho tiempo pero logramos identificar de donde desaparecen.

La agente activo la pantalla de nuevo y las imágenes de antros, bares, discotecas, clubs nocturnos, pubs, comenzaron a aparecer en la pantalla. Eran lugares a donde alguien joven iría a buscar algo de diversión, sus letreros neón o sus imágenes invitadoras...

-¿Mi señor dígame que usted también puede ver eso?-. Me interrogo Ewha sacándome de mis pensamientos.

Para ser sincero no había puesto atención a las imágenes hasta que Ewha me interrogo, y fue entonces cuando lo note, en todas y cada una de las fotografías. Una marca que los humanos jamás notarían.

-Puedo verla más claro de lo que tú eres capaz de ver.

Lo que podía ver absolutamente todo, veía más de lo que cualquiera de ellos podía ver. Mezclado con la pintura y el nombre del lugar había símbolos, mensajes, que eran mejor dicho compulsiones. Pero el problema no era eso, entre los símbolos había uno más.

Era un solo único, una imagen que me era familiar, pero no era perteneciente a la manada... Era uno que ahora una marca que ahora yo también portaba...

Venántium... La marca de los caza Lobos.

-Se quiénes son los responsables de todos los asesinatos-. Todas las miradas en la habitación se volvieron a mí. -La alianza del este.

La cara de los humanos era todo un poema, se debatían entre preguntar o arrancarme la cabeza.

-¿Está seguro de ello mi señor?-. Me interrogo Adrik.
-Tan seguro estoy de ello como de que también están involucrados los Venántium.
-¿De qué están hablando?-. Gruño el director Tejeda.
-¿Que tanto sabe usted de ellos?

El director centro su mirada en mí.

-Solo sabemos de ellos lo que su gente nos ha permitido saber, entre otras cosas está el hecho de que son sus enemigos mortales.
-Voy a ser honesto con usted por el bien de ambos. Estos... "humanos'' son alquimistas que han encontrado la manera de alcanzar la longevidad de un lobo.
-So... son... ¿Inmortales?-. Me interrumpió la agente Rodríguez con temor en su voz.
-No, no son inmorales, pero llegan a vivir casi los mil años. Y antes de que piensen que eso sería un "adelanto" a la medicina, no lo es. El proceso para convertirse en ellos es químico-físico , destruye el cuerpo y desaparece el alma y la esencia, viéndolos camarones vacíos, sin propósitos-. Me puse de pie, para enfatizar lo que estaba por decir. -Una vez que eres uno de ellos, nada te detendrá para destrozaron a lo que alguna vez amante. Y estos hijos de puta están aliados con una bola de perros que quieren el control de la manada y destruirlo todo. Ahora bien… volviendo a lo que nos ha traído a este sitio, ¿Cómo sacan a los jóvenes de esos lugares?
-Los hemos vigilado por meses, abren la gente llega, se va y de pronto alguno desaparece, pero no se le ve saliendo del establecimiento. Han sido horas de grabaciones desde todos los ángulos posibles y sin resultados, abren y sierran a horarios no permitidos.
-Señor Slavik, ¿En cuánto tiempo puedes tener a tus rastreadores aquí?
-En cuestión de horas mi señor.
-Director Tejeda, podemos poner a nuestros rastreadores bajo sus órdenes, pero el placer de ejecutar a estos perros será todo nuestro.
-¿Qué es lo que tiene planeado señor Von der Rosen?

Oh! si tenía un excelente plan, uno que nos dejaría satisfechos a todos. De paso les daríamos un fuerte golpe a esos hijos de puta... Pero tenía que conducirme con extremo cuidado, pues mi condición como medio cazador no debía quedar expuesta bajo ninguna circunstancia.

Un par de horas más tarde me encontraba sentado frente a una computadora, esperando la respuesta de los rastreadores de Adrik. En esos archivos había fotos, audios, mapas y mucha evidencia.... demasiada.
Tenía varias horas sin dormir, trate de concentrarme pero me di cuenta que no podía sacar a Alekssandra de mi cabeza. De haber sido cualquier otro Lobo la habría perdido esa tarde. El hechizo se activó cuando hicimos el amor, sentí la presencia de dos personas que la empujaban hacia el abismo. De modo que era aquel a quien la reina de los Lobos la había vinculado... pero, ¿Quién demonios era el otro?

No me había quedado opción mas que dejarla al cuidado de Z. Tampoco quería dejarle esa carta, quería decirle todo de frente... quería decirle... quería... ¡Diablos! Deseaba al menos haberla besado, solo para despedirme. Pero, no pude hacerlo no quería ponerla en peligro otra vez. Tenía que saber que le habían hecho, si esto se repetiría cada vez que estuviéramos juntos. Tenía que saber, porque si esto se repetía, no estaba seguro de estar allí para salvarla.

No solo tenía miedo de que esto se repitiera, estaba aterrado... El timbre del teléfono satelital que había adquirido para el viaje, me saco de mis pensamientos.

-No estoy para perder el tiempo, habla rápido. No vi el número, no pregunte.
-No... Solo no me quieras arrancar la cabeza.
-Voy a arrancarte la cabeza si no hablas de una puta vez, Z.
-Alekssandra... Ella se marchó...

Justo en ese momento recordé las últimas líneas de esa maldita carta.

"Si deseas olvidarme y olvidar todo lo que la palabra “nosotros” involucra, hazlo... será lo mejor, para ti, más por lo que está por venir. Solo voy a pedirte un último favor... No dejes esta casa pase lo que pase, no abandones este lugar donde estarás a salvo. Si no confías en mí, hazlo por ti. Mantente a salvo, por favor, permanece a salvo. "

Obviamente no tomo en cuenta nada de lo que le dije... Esta era su última desobediencia hacia su alfa. Le iba a demostrar de lo que soy capaz, y seguro que se iba a arrepentir.
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