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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Capitulo cinco.
Confusión.



Sus palabras seguían rondando en mi cabeza desde hace días, había tratado de hablar con él sin éxito. Pues siempre estaba ocupado, rodeado de gente de la manada o junto a esa zorra… ¡Perdón! Con la Loba. No tengo idea de por qué me sentía tan furiosa al respecto, pero cada vez que los veía juntos riendo, o tocándose de alguna forma me hacen rechinar los dientes. Sé que no debería ser así, finalmente no existe nada entre nosotros.

Pensar en todo ello me hace sentir más confusa de lo que ya estoy, es por lo que dice en ese estúpido diario…

“De la mano de Alekssandra Vasíliev.

No puedo mantenerme lejos de él, ciento que existe algo que me atrae hacia él, todo el tiempo. A cualquier lugar del campus a donde me dirija, allí esta. Entiendo su trabajo, es un prefecto del instituto, pero… ¿No puede estar en algún otro lugar?

La verdad es que me encanta verle y tenerlo cerca, siempre me observa, siempre está pendiente de mí. Aun cuando está fingiendo estar interesado por “su novia” Pero creo que es momento de tener una conversación real con Frederick. Sé que le gusta ir al bosque para alejarse del tumultuoso ruido del instituto. Decidí seguirlo, pese a que Dante me pidió no me acercara a él por que andaba con un humor de perros.

Lo encontré sentado en un claro del bosque, pero no estaba preparada para lo que iba a ocurrir después. No solo estaba furioso porque le seguí y le encontré, estaba furioso porque descubrí el secreto del instituto… en los bosques tenían una manada de Lobos, de esos que podrían tragarse a un alumno en un abrir y cerrar de ojos. Pero mi sorpresa fue mayor cuando descubrí que el instituto no es tan común como yo creía, es un instituto para gente dotada.

No es el instituto del tipo “hombres mutantes” pero si de personas que pueden comunicarse con los animales, Frederick puede comunicarse con los Lobos y fue esta habilidad la que nos salvó la vida el día de hoy. Tras ayudar a la hembra a traer a sus cachorros con vida, estuvieron a punto de tragarnos vivos. Ahora me doy cuenta de que le debo la vida…”

-“Talentos especiales”-. Murmure.

De haber sabido en ese momento la verdad, quizá me habría alejado del instituto, de todas estas personas. Pero, supongo que eso haría sabiendo ahora lo que se, que perdería todo. Pero lo que en realidad me había estado molestando, habían sido las últimas líneas del escrito de ese día en el diario.

“Sé que Frederick esta con Patricia, pero, también sé que ahora él me pertenece. Esto es algo que no puede negarse por más tiempo, lo sé, lo sentí esta noche. Nuestra primera noche juntos…

 Y sé que tarde o temprano él vendrá a mí.”

En ese entonces, y en compañía de esos lobos, me había comportado como una zorra. Ni siquiera me había importado que él estuviera con alguien más… esto era algo demencial, perder mi moral de ese modo y solo por un chico. Creo que Frederick siempre me ha trastornado de una manera aterradora, a tal grado que creo me olvide de mi misma por buscarlo o estar con él. No sé si quiero seguir adelante con la lectura de ese diario, sé que quizá allí este la respuesta de muchas cosas, pero…

-Dimitri me ha dado tu mensaje.
-¡Mierda! Frederick, ¿podrías usar un cascabel?
-Eso es para los gatos.
-¿Entonces que usan los perros para anunciar su presencia?

La sonrisa ladeada en su rostro me pareció hermosa he hizo que mi corazón latiera a mil por hora.

-Ladran, pero tendrás en cuenta que no soy un perro, soy un Lobo y los Lobos son silenciosos porque somos cazadores.
-Si eso lo sé, pero aun así podrías usar algo en tu cuello que te delate un poco.
-De acuerdo, tratare de no asustarte la próxima vez. Ahora, ¿qué era lo que querías hablar conmigo?

Si, había olvidado que lo había estado buscando y que mi último recurso había sido decirle a Dimitri que lo enviara a buscarme. Incluso llegue a pensar que no hablaría con él en un par de semanas más, como había pasado en el último tiempo “tan ocupado”.

-Yo, solo… ¿Por qué no has vuelto a verme?
-Alekssandra, ¿Qué razón tendría para volver a verte?
-Es solo que no me queda claro, decías que yo era el amor de tu vida, hasta un apodo tenía y ahora simplemente desapareces y te la pasas con esa…. Mujer.
-¿Eso te molesta?
-Si.

Mi respuesta me sorprendió más a mí que a él, me salió honesta, desde mi corazón y sé que era una respuesta que él ya sabía, por la sonrisa que afloro en sus labios.

-Mira a tu alrededor Alekssandra, debes cuidar lo que dices.

Mire a mi alrededor como él me había pedido, me di cuenta de que mucha gente nos miraba de una manera extraña, la mayoría eran miembros de la manada, algunos jóvenes y otros un poco mayores, aunque solo en apariencia. Si tal vez uno de los patios internos del instituto no era el lugar adecuado para hablar, pero aquí estábamos.

-¿Qué tiene que ver el instituto?
-Vamos, hablemos en un lugar más privado.

No me quedo de otra más que seguirlo, pensé que se dirigiría a su ático. Pero no fue así, se dirigió a la salida del instituto. Caminamos por un largo rato por la vereda del este, un caminito poco transitado. Supuse que ese era su objetivo, estar lejos de cualquier oído chismoso. La vereda se internaba en el bosque, cerca del pequeño claro a donde me dirigió había una cabañita muy pequeña. Como la de un guardabosque.

-No voy a entrar allí contigo.
-¿Tanto me temes?
-No te temo a ti, temo a mí misma estando a solas contigo.

¡Grave, grave error!

Se volvió a verme, había un brillo extraño en sus ojos que me puso más nerviosa. Volvió su rostro en dirección al instituto, y cuando me miro de nuevo esa cálida mirada se había perdido.

-No voy a tomar las migajas que ofreces, tampoco voy a obligarte a hacer algo que no desees o esté en contra de ti misma.
-¿Entonces por qué me trajiste aquí?
-Te traje aquí, porque este es un lugar tranquilo, apartado de los curiosos, cualquiera de la manada tiene prohibido venir y evitarán que los humanos vengan.
-¿Estás seguro que ese es el verdadero motivo?
-¿Por qué no habría de estar seguro? ¿Acaso quieres que pase algo?


Para este momento mi cabeza estaba peor que antes, no entendía las miles de emociones que Frederick creaba dentro de mí. Era una lucha encarnizada entre los dos bandos en los que mi cerebro había decidido dividirse.

-Yo... No lo sé... Sólo... Sólo quería hablar.
-Pues, ¿Podemos entrar a la casa? Allí podremos hablar con calma.
-Está bien.

Esa respuesta había estado mal a muchos niveles diferentes, pero había accedido y no podía retractarme. Por dentro, todo estaba perfectamente amueblado y en su lugar, al fondo del lado izquierdo una enorme cama perfectamente tendida, de lado derecho la cocina-comedor y entre ambos una confortable sala.

-¿Gustas tomar algo?
-Vodka con hielo.
-Te daré un vaso con agua.

Sí, excelente idea.

Me senté en el sofá, las manos me sudaban, y sentía que mi corazón estaba por salirse de mi pecho. Frederick se sentó en el mismo sofá, pero del otro lado, traía un vaso con algún licor en su mano.

-¿Por qué no te pareces a quién fuiste?
-Pues, creo que eso tiene que ver con el ataque del cazador. Creo que algo había en su sangre que provocó estos cambios en mí. 
-Puedo afirmar que no eres el mismo que recuerdo.
-No Alekss, tú recuerdas a un Frederick que tenía que mantenerse alejado de ti, recuerdas a "un amigo" y nunca fui eso. 
-¿No éramos amigos?
-Sí, pero no de la clase que imaginas.

Bien, ese era el momento de preguntar y esperar que las respuestas fueran las que quería escuchar.

-¿Por qué permitiste que te acostara aun cuando tú y Patty tenían algo?
-¿Segura que quieres hablar de eso o de ella?
-Sí-. En realidad no quería saber, pero eso no iba a decírselo. -Necesito entender.
-Está bien, voy a contarte por que lo permití. Cuando me tope contigo fue como abrir una puerta a un mundo fascinante, pero, no podía permitirme ni sentir ni desear todo eso que me ofrecías.
-¿Entonces?
-Entonces, busque cada oportunidad, cada espacio, provoque circunstancias en las que pudiese estar sólo contigo. Cada vez que te acercabas cedía un poco, al final, no pude mantenerme lejos de ti y te di todo lo que soy.

Esas últimas palabras hicieron que mis ojos se llenaran de lágrimas.

-Desearía poder recordar esos días... Pero...
-Sé que no puedes, y nadie incluyéndome, hemos logrado hacer que lo logres. Pero, no te amaba por tú físico o por ser una de las mujeres más hermosas. Te amaba por esa luz que tienes en tú corazón, que te hacia aceptar las cosas con calma y estudiar la situación desde otra perspectiva, porque te habías convertido en mi corazón y en mi alma.

¡Oh dios! ¿Por qué no puedo recordar? Escucho tanta tristes en su voz que se me rompe el corazón, tanta soledad en su mirada que.... ¿Acaso dijo?

-Dijiste "Te amaba" ¿no lo haces más?
-Es complicado de responder.
-Sólo es un sí o un no.
-¿Que pasará sí te digo que no?
-No lo sé.
-Exacto, nada me asegura que te quedarás conmigo, o que me elegidas entre tantos... Tengo que buscar a alguien que quiera estar conmigo por mí, no porque le obligue.
-¿Entonces por qué fuiste por mí? ¿Me metiste?
-Eso parece.
-¡Eres un hijo de puta!

Le vi serrar los ojos y tras terminar su trago ponerse de pie, rodeo el sillón con toda la calma, lo cual era aterrador.

-¿De qué te serviría saber la verdad?
-Me lo merezco.
-¿Te lo mereces? No, te debo nada.
-Habla maldito bastardo.

Me pare furiosa lanzándole el vaso con agua, el cual esquiva sin problema alguno. Pero en un abrir y cerrar de ojos lo tenía parado frente a mí, algo que ningún otro Lobo podía hacer, por lo que yo sabía. Me sujetaba con un brazo por la cintura y con el otro por la mano con la que le había arrojado el vaso.

-¿Quieres que te diga la verdad Alekssandra? ¿Estas segura de poder aceptar la verdad?

-¿Como?
-¿Cómo lo hice? Sí me pides que te bese, te lo diré.
-Eso es chantaje.

Pero la verdad es que estaba muriéndome porque me besara, el tenerlo tan cerca hacia estragos a mi cuerpo, era algo demencial. 

-No Alekss, es un trato justo.

¡Dios! Esto era una real y jodida tortura. Puse mi mano en su cuello, no podía apartar la mirada de sus labios. 

-No hagas algo que no estas dispuesta a terminar. 

Me empujón al sillón y se alejó, no pude evitar pegar un grito por la sorpresa, me sentí avergonzada.

-¿Por qué me rechazas?
-Por qué no es lo que quieres, te estas dejando llevar por tus hormonas.
-Solo estas evadiendo mis preguntas, no vas a responder nada.

Dio un par de vueltas de aquí para allá, yo solo esperaba, incluso llegue a pensar que no me respondería.

-No puedo permitirme desearte por más tiempo, me cuesta demasiado el mantenerme lejos de ti, deseo tanto sentir tu cuerpo de nuevo, que me veas como lo hacías. El no tenerte, el que nos arrebataran lo que teníamos, me está matando… sin ti a mi lado, me hace morir día a día. No puedo hacer nada para remediarlo, lo único que puedo hacer es dejarte ir.

Sus palabras me hicieron sentir de una extraña manera, como  si se llevara algo, se estaba llevando algo, pero no entendía que era.

-Solo dame tiempo.
-Eso es lo que menos tengo Alekss, la manada me esta pidiendo algo.
-¿Qué pasara si no se los das? ¿Van a despedirte?
 -Eso sería lo mejor, pero no, n o van a permitir que me retire de algún modo. Si no hago lo que me piden, se desatara el caos, mi estabilidad como a directamente a la manada. Además, ya he estado fuera por cinco años, es momento que tome las responsabilidades que me tocan.
-¿Haciéndome a un lado?
-¿Qué demonios quieres Alekssandra?
-No lo sé.

En verdad no tenía idea, quería que me dejaran sola, que nadie de la dichosa manada estuviera cerca, quería una vida normal…. Pero al mismo tiempo quería continuar a su lado, pertenecer a este lobo, tal y como él mismo decía que me pertenecía. Sin darme cuenta fui acercándome a él, que estaba parado, inmóvil, solo observándome.

-No sé quién soy Frederick, no entiendo que fue lo que me paso y por qué solo he olvidado todo aquello que viví contigo. Mis emociones son un caos, mi vida es un caos, tengo que ir paso a paso o perderé la cordura.
-Te concedo eso, tienes que tomar las cosas con calma, pero yo no puedo esperarte más.
-¿Haces esto por la manada o por ti?
-¿A qué te refieres?
-¿Haces esto de alejarme, porque la manada te lo pide o por qué  quieres a alguien que adore el suelo por donde camias?
-Tu nunca adoraste el suelo por el que yo caminaba, además, de esas existen muchas en la manada.
-¡Ha! Eres un cínico, esta conversación no está llevándonos a nada nuevo, a ningún acuerdo a ningún sitio.

No sé por qué pero levante uno de los cristales rotos del vaso que le había lanzado, algo en el brillo de ese trozo de cristal llamo mi atención. El silencio era tranquilizador, pero no era suficiente para acallar el caos de mi cabeza. No sé por qué hice lo que hice, quizá quería comprobar que aun seguía con vida. Puse la punta del trozo de vidrio en la palma de mi mano y la hundí un buen trozo, deslice el vidrio he y me hice un corte de unos centímetros.

No me di cuenta de que lo había hecho hasta que Frederick me tomo las manos y me sacudió con violencia, después todo fue confuso por un segundo, pasamos de estar cerca de la cama a estar frente al fregadero en cuestión de segundos. Mientras él inspeccionaba mi mano, vi literalmente como algunas cosas de primeros auxilios se materializaban dentro de la tarja.

-¿Cómo?-. Murmure sin poder terminar la pregunta.
-Es parte de lo que soy, mitad esto mitad aquello.
-Venántium…

Curo mi mano hábilmente, sabía que eso me dolería en un par de horas más, pero estaba tranquila, y estaba pensando en todo lo que estaba sucediendo.

-¿Por qué lo has hecho?
-¿El qué?-. Le interrogue confundida.
-Lastimarte de esta manera, ¿Qué querías probar?
-No era mi intención, yo solo… no lo sé. Son demasiadas cosas en mi cabeza que quería sacarlas simplemente.

Había tanta preocupación en su mirada que me hizo sentir realmente amada, me hizo sentir que pertenecía a este hombre, a este lugar. Rose su mejilla con mi mano, esta vez serró los ojos suspirando un poco. Acerque su rostro al mío y lo bese. No pude contenerme, realmente no quería contenerme. Esto era lo que deseaba, no importaba lo que mi loca cabeza dijera, era exactamente esto lo que deseaba.

Enrede mis piernas en las suyas, hasta que él me levanto con sus brazos y me sentó en la barra, quedando entre mis piernas. Le ayude a quitarse el saco y la camisa, su piel estaba cálida al tacto, era magnifica y tersa. Bese su cuello hasta la barbilla y continúe hacia su boca, él me tocaba los pechos y  me acariciaba con ternura, como si estuviera conteniéndose.

Deje que me quitara mi chamarra y que colara sus manos debajo de mi blusa, el sentir sus dedos tocando mi piel casi me hace perder el control. En ese momento algo se coló en mi cabeza, una idea, algo malo y lo aleje. El empujón que le di casi lo hace caer, la sorpresa estaba grabada en su rostro, pero no dijo nada.

-Lo lamento Frederick.
-Está bien Alekssandra, es mejor así.
-Lo siento en verdad.


Tomo su ropa, un segundo después estaba en la puerta y al siguiente se había ido.
Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, no entendía por qué estaba comportándome de una manera tan estúpida, tan bipolar. Me quedé allí sentada hasta que el frío comenzó a calar mis huesos. Me sentía como autómata cuando salí de la casa, no era yo misma... En realidad ni siquiera sabía sí era yo.

Para cuando llegué al instituto ya estaba atardeciendo y moría de hambre. Pero en el patio cercano al atacó donde yo estaba viviendo había muchas personas, ambulancias, patrullas de la policía, muchos miembros de la manada. Y cuatro cuerpos tapados con sábanas. 

¿Qué demonios había pasado?


Busque a alguien conocido, pero parecía no haber nadie, hasta que ubique a Adrik Slavik. Trate de llegar a él lo más rápido posible, mientras seguía buscando a Frederick.

-¿Adrik, que ocurrió?

Creo que el verme allí no le hizo mucha gracia, pero se limitó a responder.

-Los Venántium infiltraron a un chico, dos de los estudiantes de la manada lo descubrieron y lo hicieron papilla, los humanos se asustaron y llamaron a la policía, en su frenesí de sangre atacaron a los policías y estos dos y uno de los lobos murieron. Ya podrás imaginar que fue una carnicería, así que todo esto es peligroso y pone a la manada en un punto delicado.
-Debemos hablar con....
-No Alekssandra, tú no debes hablar con nadie eso corresponde a la pareja alfa.

Que lo dijera así, tan abruptamente me dolió, mucho.

-Quiero ayudar.
-Puedes ayudar regresando al ático, iré a verte después y te pondré al tanto.
-Está bien.

Al volver la mirada a la escena me topé con Frederick viéndome fijamente, pero junto a él estaba esa odiosa mujer de los ojos de perro. Ella le dijo algo y se fueron juntos, Adrik se alejó de mí y de pronto me sentí más sola que nunca.



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