Google+

martes, 2 de septiembre de 2014

Capitulo dos.
Sorpresas.



Mi mente es un caos…

Mis recuerdos están entrelazados con los sueños del sueño oscuro en el que estaba inmerso…

Mis sentidos están despertando, regresando del entumecimiento de años pasados….

-¿Mi señor me escucha?
-Si, lo escuche perfectamente.
-Debe disculparnos pero su regreso ha tomado por sorpresa a la comunidad, incluso a muchos de nuestros aliados humanos.
-Eso ha sido culpa de ustedes mismos, nunca debieron decir que había muerto aun si no sabían si volvería de ese coma-. Mi gruñido resonó en la sala de conferencias del Instituto donde había reunido a los consejos del Instituto y al consejo general. –Mi conexión con la manada no se cortó en ningún momento, fueron ustedes perros de mierda los que me aislaron.
-Frederick, debes calmarte. Fue error del consejo darte por muerto: sí. Pero necesitaban liderar a la manada, aun si tú seguías con vida, no estabas allí para guiarlos o responder sus dudas.

La voz de la calma en medio del puto desastre, Dimitri Ruso.

-Solo por esta vez Ruso, solo por esta vez… Bien, al consejo general de la manada le doy veinticuatro horas para arreglar este asunto de mi muerte. Al resto de los consejos, tiene una semana para el cierre del ciclo escolar, quiero que sea memorable.
-Como ordene señor.

Mi despertar había sido un-puto-caos, no solo para la manada o mis amigos más cercanos, no… para mí había sido como sumergirme en el sueño de otra persona. Cada vez que me miro al espejo me doy cuenta que mi rostro no es el que recuerdo, que mi voz es por mucho distinta, simplemente no soy el mismo Lobo que alguna vez fui.

Pero no solo había cambiado mi exterior, mi interior también era distinto, podía sentirlo en mi sangre.  De hecho, veo las cosas distintas, pero, no porque sea “otro” No, literalmente veo las cosas diferentes. Podía ver la energía de los Lobos, su “aura” por así decirlo, incluso podía percibir más rápido que cualquiera la cercanía de la muerte.

Cuando desperté del “coma” no entendía que estaba pasando, para mi seguía siendo esa noche, la noche en que le rompí el corazón y la aleje de mí. Aunque ahora que lo pienso, fue demasiado fácil alejarla… ¿En su corazón no debería haber sentido que eso estaba mal? Quizá lo que le hizo esa maldita perra le afecto más profundamente de lo que pensé, no lo sé.

Con los días recordé mucho de lo que paso esa noche, la muerte de Henrriette, o debo decir el suicidio de ella. Recordé la llamada de Derrik, la mano derecha de Henrriette y un muy hábil cazador. En ese momento el hijo de puta solo menciono que ella había muerto pero no como, pero también menciono algo muy importante… Henrriette había encontrado la forma de detener la mortalidad de Alekssandra.

¿Eso lo cambiaria todo? Pero, ¿Solo lo cambiaria para ella o para cualquiera de la manada que se enamorase de un humano?

Pero esas respuestas no me interesaban en ese momento, quizá, tampoco me interesan ahora. Acudí a mi cita con Derrik, en la oficina del rector, no sabía lo que iba a encontrarme, pero ¿Qué otra opción tenía?

Recordé que nunca menciono la forma en que Henrriette murió, solo con que propósito lo hizo, pero este bastardo, este maldito tenía otros planes, no sé con qué fin. Utilizando una daga ceremonial de los Venántium transfirió toda su magia, su poder y su esencia a mí, el maldito sabía que no me mataría porque en mis venas también corría la sangre de un cazador. Lo que me convirtió en un Lupus Est Venator o un Lobo cazador.

Si, por naturaleza un Lobo es un cazador, pero ese término no se refería a un animal que persigue presas o no, era algo más retorcido que eso.  Pese a que Sorcha la “reina de los Lobos tenía un vínculo con un cazador, ella solo era una maldita bruja. Nunca nadie seria como lo era yo, quizá era tan raro como lo fue mi madre. Lo que me hizo Derrik era lo que me tenía en mi actual estado de furia y asombro.

Al día siguiente y por órdenes de Dimitri, deje que una de los sanadores de la manada me revisara, solo para comprobar mi estado de salud. No me sentía bien, pero no me sentía tan mal como ellos esperaban, solo deseaban comprobar que todo funcionara normalmente, por si las dudas.

Esa fue la experiencia más extraña que jamás había vivido, ellos, los sanadores curan atreves de su energía. Canalizan su energía vital al herido o al enfermo, según se es un esfuerzo muy grande el que hacen. Además, sé que esas sesiones de sanación las realizan con todo el amor y el gusto de hacerlo, darían su vida por salvar a un solo ser. 

La sanadora entro a mi habitación, ella era inusualmente anciana, de hecho la recordaba de mi infancia y siempre había lucido así. Era como si ella fuese la mayor entre todos los de su especia, y quizá así era, pero nunca me había interesado mucho por el mundo de los sanadores… hasta ahora.

-Buen día mi señor.
-Buen día Sveta.
-He venido a revisarle y a valorar su salud.
-Lo sé, el señor Ruso me informo.
-¿Puedo hablarle libremente mi señor?
-¿Qué no lo estás haciendo Sveta?

Una sutil sonrisa se dibujó en sus labios, lo que me indico que quería dejar el tono formal con el que se dirigía a mí.

-Mi señor… honestamente creí que lo perderíamos después de que el señor Landeros lo encontró en su oficina hace más cinco años.
-¿Por qué creíste eso Sveta?
-Esa daga de cazador en su corazón… cuando la tocaron para retirarla se desintegro al igual que el hombre que yacía junto a usted en el suelo.

Esa parte de la historia no la conocía, nadie me la había mencionado y por supuesto que no la imaginaba.

-Continua Sveta.
-Cuando lo llevamos al cuarto de sanación… nadie de nosotros logro alcanzarlo, nadie pudo conectar su energía con la suya… era como si usted hubiese muerto para nosotros, pero seguía con vida, en un estado suspendido. Sabíamos y sentíamos que estaba allí pero no lográbamos alcanzarlo.
-Pero lo han hecho ahora, ¿No? O de otro modo no estaría consiente en este momento.
-Esa es la cosa mi señor, nadie, ningún sanador logro llegar a usted en todo este tiempo, si ha despertado es porque nuestros amados dioses lo han planeado de ese modo y han intervenido.

¿Pero qué mierda está tratando de decirme esta mujer?

-Entonces agradezcamos a los dioses por intervenir-. Le indique queriendo cortar con todo esto, que además de ser extraño me estaba poniendo muy, muy incómodo.
-No me mal interprete mi señor, le agradezco a los dioses porque lo a traído de vuelta a nosotros, pero, me preocupa su cambio físico.
-¿Por qué habría de ser eso tan relevante? Quizá solo madure físicamente.
-No mi señor, es como si estuviese viendo y escuchando a su padre biológico exactamente como fue.

¿Las cosas podrían ponerse aún más extrañas? temo escuchar la respuesta a esa pregunta…

-Quizá es la forma en que los dioses han decidido salvarme.
-Quizá, pero…
-¿Qué es lo que piensas mujer? Habla ya.

Centro su mirada en mí, sus ojos eran distintos uno con respecto al otro, uno era azul ártico y el otro negro como la noche. Su cabello totalmente plateado estaba sujeto en un intrincado trenzado en la parte alta de su cabeza. Algo me dijo que esta anciana sabía más de lo que yo había revelado a mis más cercanos.

-Creo que el ataque de ese Venántium a su persona no fue solo para otorgarle lo que sea que su madre le envió, creo que ese ataque lo convirtió en algo que no ha existido jamás.
-¿Qué crees que sea eso?
-Un ser que tiene poder entre los Lobos, pero también tiene poder entre cazadores… Usted es lo que la antigua profecía de la luna de sangre describe como un Lupus Est Venator-. Después de que dijese eso solo me dedique a observarla, tratando de encontrar las palabras adecuadas. –Veo que no desconoce ese término mi señor.
-No Sveta, no lo desconozco. La cosa es, ¿Qué sabes tú al respecto que pueda ayudarme a entender?
-Es mucho lo que debe aprender, para ello, permítame revisarle y le diré cada una de las cosas que yo sé.
-Bien, será como tú digas.

Se acercó a la cama, me recosté para estar más cómodo y puse mi mente en blanco, dejando que ella hiciera su trabajo. Comencé a sentir el calor característico de cuando un sanador envía su energía, ella tenía que contactar conmigo y yo debía permitirlo… pero…

La energía que comenzó a emanar de mí no fue la de un Lobo, fue la del cazador, esta choco violentamente contra la sanadora lanzándola contra la pared que estaba detrás de ella.

-Mi señor… lo que busca, lo encontrara bajo la… luna sangrante de la marca de su padre…

En el segundo en que la vi estrellarse en la pared ya estaba junto a ella, no entendía sus palabras, pero podía ver como la vida se alejaba de sus inusuales ojos.

-No te atrevas a dejarme solo Sveta.
-Usted no está solo mi señor, ahora es un Lupus Est Venator, y debe encontrar su poder y liderar a su gente… Lobos y Cazadores.

Esa mañana la mujer murió en mis brazos, por más que mi parte Lobo dejase que ella se vinculara con su energía a mí, lo que el maldito Derrik me hizo no lo permitió, matándola en cuestión de minutos… entonces ¿Era yo un peligro para mi raza?

No lo sé…

No deje que ningún otro sanador me revisara en las semanas siguientes, la mejoría de mi cuerpo era evidente a cada segundo, todo el mundo me hablaba del extraordinario parecido que tenía con mi padre biológico. Todos estaban sorprendido de “mi regreso de la muerte” También estaban asustados, pero no podía culparlos ni tranquilizarlos. Había regresado de un mundo de sueños oscuros, y no estaba dispuesto a detenerme por temores infundados.

Asistí y precedí el funeral de Sveta, no solo por ser el líder de la manada, si no por haber sido el causante de su muerte. Mi corazón y mi conciencia nunca estarían tranquilos de nuevo, menos ahora que sabía que podía hacerle daño a mi gente sin proponérmelo.

Me aleje del instituto, me adentre en el bosque de Rusia con calma, percibiendo los olores, los sonidos como nunca antes lo había hecho. Definitivamente el mundo nunca sería como fue para mí. Aun debía entender las palabras de la sanadora, traer a mi lado a mi mujer y encontrar la manera de revertir el conjuro de la “reina de los lobos”

Tenía demasiado en mente, Adrik no se había alejado de Alekssandra, pensé que el partiría con su hermano, pero… Aleck estaba resguardado en la casa de mi padre, de los Bellator. Allí le cuidaban, pero su estado nunca había dado signos de mejora, creo que él estaba más sumergido en la oscuridad que yo.

Sentía como si desde mi ascensión al liderazgo de la manada solo le hubiera traído desgracias a esta, no fue un liderazgo ganado al calor de una batalla en donde se supone debía vencer al líder anterior… fue un liderazgo otorgado por sangre, por linaje… no sé si era lo correcto, pero ahora este era yo.

-Si no dejas de pensar en eso de nuevo te daré una tunda en tu peludo trasero, lobito.
-¡Adrik! Con un maldito demonio, ¿Por qué me asustas de ese modo?
-Porque es divertido ver como casi sales de tu propia piel.

Contrario a lo que los demás veían en el Lobo, yo note la verdad, ni en su voz ni en su mirada había la alegría que trataba de expresar, era como si esa noche hubiera perdido a los gemelos y solo me hubiesen dejado a un cascaron vacío que camina.

-No le veo la maldita gracia a eso… ¿Qué estás haciendo en este bosque?
-Pensaba en ir a buscarte, así que supongo que te he llamado con la mente.
-Tienes que enseñarme ese truco.
-Na, ese truco me lo enseño Aleck... en fin… debemos hablar de mi señora.
-¿Qué pasa?-. Deje que el comentario de su hermano se quedara en el aire por que a los dos nos dolía.
-Tengo que ponerte al corriente de las estupideces que ha estado haciendo todo este tiempo, debiste ponerle una correa o algo similar.
-Me imagino que como “humana” se comporta un tanto más estúpida de lo habitual.
-No es por que sea humana lobito, es porque huye de nosotros… pero si, la golpeo fuerte la estupidez humana.
-Bien, camina conmigo.

Me conto a detalle las cosas que Alekssandra había hecho, las estúpidas decisiones que había tomado. Algunas de las cosas que me dijo hicieron que mi sangre hirviera y me sintiera furioso, otras me hicieron sentir celos, unos celos desconocidos para mí… pero no podía culparla, ella no tenía recuerdo alguno de mí, ella no sabía por que debía guardarme algún tipo de lealtad.

La manada hizo lo que pudo para mantenerla a salvo, aun cuando ella huyera de ellos, trataron de estar cerca, de mantenerla en un ambiente seguro y familiar, hicieron exactamente lo que se supone una manada debe hacer por uno de los suyos.

Unos meses después de mi despertar, decidí que era momento para volver a verla y traerla mi lado, y quizá obligarla un poco a amarme sin que me recuerde, así al momento en que lo hiciera no podría decir que no fui por ella y la traje a su hogar. Ok, había tardado más de lo esperado, pero en mi defensa había estado en un puto coma en el que yo no fui voluntario para entrar.

Planeábamos hacerlo en medio de la noche mientras estuviera dormida, la sumergiríamos en un sueño más profundo con una compulsión y la sacaríamos de ese pequeño y peligrosos departamento. Pero, ¿Por qué siempre las cosas son distintas a lo que se planea? Cuando llegamos a su departamento, pude escuchar la voz de un hombre. Según Adrik, este era su ultimo “noviecito”

Ese supuesto “Novio” iba a enfrentarse con mis colmillos.

De pronto el  tono triste de Alekssandra me saco de mis irracionales pensamientos, había dicho: “-Por dios Luk... ¿Tenías que venir a recordarme eso? ¿Para ello estas aquí? ¿Has venido solo a torturarme?”

Quería convertirme en una mosca y poder entrar a ese lugar, quería meterme en la cabeza del tipo y sacarle toda la información respecto a lo que acababa de decirle, pero decidí esperar, ya algo me había explicado Adrik, pero aun así quería saberlo por ellos… quería verla a la cara y saber que no me había olvidado, que su corazón y su cuerpo aun me recordaba.

… Con una mierda, estaba-confundido-como-un-puto-colegial…

Lo minutos pasaron, la conversación fue cambiando, de un tema a otro o de una idea a otra, hasta que percibí ese aroma característico de la violencia. Algo de lo que no me habría percatado si no fuese quien soy ahora, ese sujeto estaba por hacerle daño a  Alekssandra, si no hacía algo…

Me pare frente a la puerta, estuve a punto de tocarla, pero la ira del tipo ese estaba alimentando la mía y entonces la puerta exploto hacia adentro del departamento. Cuatro de los lobos de la manada que nos acompañaban en su forma liacana entraron primero, sometieron al “Lukian” con extrema facilidad. Después de ellos entraron Dimitri y Adrik.

Dante e Iris estaban parados detrás de mí.

-¿No piensas entrar? Debes salvar la vida de ese despojo humano-. Me indico Dante, tenía razón pero no quería hacerlo.
-Iris, encárgate del transporte y de que esté lista la casa donde ella vivirá, cuando lo tengas listo avísame.
-Descuida Frederick, me encargare de ello.

Respire una vez más y entre en el apartamento, el percibir su aroma fue un golpe a todos mis sentidos. Estuve a punto de caer de rodillas hacia ella, pero me centre en mis Lobos, decidí que debía ser el doble de fuerte por nosotros dos.

-Le daremos su merecido.
-No Adrik, Dimitri saquen a esta basura de aquí, entréguenlo a las autoridades humanas, yo me quedare con la señorita Vasíliev-. Le indique con el tono más tranquilo que pude aparentar, sentía mi corazón salirse de mi pecho.
-¿Pero cómo demonios supo...

Fue un error fatal volver a verla, todo mi ser quería correr y tomarla en mis brazos, saber que estaba bien y que aún era mía.

-No debió salir de los perímetros que la manada le marco señorita Vasíliev, se le otorgo una beca y un lugar donde vivir cómodamente por una puta razón. ¿Así es como agradece la ayuda que mi gente ha brindado a su persona, poniendo en riesgo su vida cada vez que respira? ¿Que pretende?

La duda y el reconocimiento inconsciente se atravesaron por sus ojos, sus mejillas estaban sonrojadas quizá por el frio o por las emociones que la embargaban. Llevaba el pelo mucho más corto, tenía algunas mechas de color morado, que destacaban aun en la poca iluminación del departamento.

Seguía siendo perfecta para mí, tal y como estaba.

-¿Quién es usted? ¿Qué hacen en mi casa?
-¿Que hacemos en tu casa? es obvio, salvarle la vida.

Supe que se sintió insultada, me estaba portando un tanto petulante, pero no tenía opción. La otra cosa que pensaba hacer no podía hacerla con tanto público, y era tomarla allí mismo en el piso se ese pequeño apartamento.

-Le agradezco mucho, pero no era necesario.
-¿No?

En esta ocasión mi sonrisa fue genuina, pero me olvide de un nuevo detalle, mis caninos, estaban excesivamente largos. Ya no tenía la sonrisa humana que había tenido, nunca más seria quien fui, ella no estaba reconociéndome en ningún sentido, simplemente me temía. Pero eso no me importo, esa noche me la llevaría conmigo, y no permitiría que nadie ni nada nos separara nunca más.

“¿Están las cosas listas Iris?”-. Le interrogue atreves de nuestra senda telepática común, cosa que me pareció como una muy vieja línea telefónica.

-Buena noche Alekssandra, me da gusto verde después tantos años-. La saludo entrando al departamento.

La felicite por ello, hacerle ver un rostro familiar podría hacerla sentir más en confort.

-Buena... Buena noche Iris.
-Frederick, está todo listo para cuando des la orden.

En el rostro de anima mea se veía el desconcierto y la sorpresa, como si acabase de ver a un fantasma.

-Tú no puedes ser Frederick.
-¿Por qué no?
-Por qué... porque, todo el mundo sabe que has muerto.

Este era el momento, esta era la oportunidad que estaba esperando. Me acerque a ella y la vi retroceder cual cordero frente al cazador, pero finalmente eso es lo que yo era y lo que estaba haciendo, cazándola. Me acerque lo más que mi control me permitió, no debía tomarla en mis brazos y asustarla. Acerque mi rostro al suyo, su aroma me golpeo… entonces la bese, un beso casto, fugas, solo el rose de nuestros labios.

-¿Te pareció eso lo suficientemente vivo?
-Yo... no...Se.
-Bien, lamento informarle señorita Vasíliev que a partir de este momento su persona queda en custodia de la manada de Lobos dentro del Instituto Cruces y Rosas. Le guste o no vendrá conmigo.
-¡No!
-¡OH si pequeña tramposa! ya no te pondrás más en peligro, y es momento de que vuelvas a donde perteneces.

Centre mi mirada en ella, busque su mente con la mía y simplemente le di la orden.

“Duerme Alekssandra, cuando despiertes estarás donde perteneces”


La tome en mis brazos antes de que su cuerpo tocara el piso, y Salí con ella de allí, deje que lo demás se hicieran cargo de sus pertenencias y del departamento.
Leer más...