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jueves, 21 de agosto de 2014

Capitulo uno.
Culpas.



No esperaba despertar una noche más en medio de la oscuridad, ya no soporto estos sueños que no logro comprender. Rostros que vienen a mí  y que no logro reconocer, palabras, caricias, promesas... no distingo sus caras con claridad, y deseo dejar de preguntarme si son reales. No puedo vivir más tiempo deseando que un sueño sea real, que me de algún indicio de quien soy y a donde pertenezco realmente.

Quizá en alguna de mis vidas pasadas fui una persona sumamente terrible y ahora estoy pagando con creses. ¿Pero cómo saberlo? Nada en mi interior me indica que las cosas pudieran ser así, pero… la única opción que encontré fue alejarme de él, de ellos. Solo tengo a mi eterna compañera, “la soledad” y esta nunca me dirá nada del pasado o del futuro, de modo que solo puedo andar divagando por mi presente sin ser consiente de quien fui, pero buscando a la persona en que deseo convertirme.

Paso mucho tiempo y muchas cosas, pero sé que algo debió pasar el tiempo en que estuve en el Instituto Cruces y Rosas. Porque no soy ni de cerca parecida a la persona que era hace más de siete años, y ahora soy muy distinta. Siento que ahí un lapsus de tiempo que tengo perdido, pero ¿Cómo o porque? Parece que nadie puede responderme esa pregunta, o mejor dicho me he alejado de la única persona que quizá podría decírmelo.

Temo que lo que me digan no me gustara o que será tan increíble que terminare por perder la razón…

¡OH, mi dios!

Aun en donde me encuentro en este momento puedo escucharles aullar, nunca dejo de escucharles sin importar a donde me dirija, donde me encuentre, aun cuando no puedo verles o escucharle sé que están allí. No tengo idea de cómo es que tengo esa certeza, pero sé que están allí. Tal vez están tratando de decirme algo, pero no soy capaz de escucharlos o de entender que es aquello que tratan de decirme.

Lobos, siempre son las mismas voces cantándole a la luna o a la soledad. Cada vez que los escucho siento como mi corazón se aflige, tengo la necesidad de salir a buscarlos y consolarlos. Pero, ¿eso no es una locura? Quizá eso es lo que sucede, estoy enloqueciendo... quizá todo esto es un sueño y yo me encuentro en una habitación de blancos cojines en sus paredes.

No encuentro las palabras para describir lo que siento cada vez que sé que uno de ellos me llama o cuando los siento cerca, es una emoción indescriptible, solo que no sé cómo es que llegue a sentir esto y eso me aterra. Es como si luchara con alguna otra persona dentro de mí, alguien que quiere tomar el control de mi vida. Una persona que es segura, que sabe lo que anhela y lo que busaca... alguien que no soy yo.

Ese alguien no puedo ser yo...

Incluso en este momento siento que algo me retiene lejos, aun cuando todo dentro de mí me dice que debo estar allí con ellos. Quizá solo deba tomar el teléfono y llamar a mi psiquiatra y decirle que estoy a punto de tener una nueva crisis, quizá deba recluirme y alejarme de este mundo tan caótico y extraño...

La ironía de esto es que ellos siempre han estado allí para ayudarme, apoyarme o incluso solo vigilándome. Han estado cerca en su forma humana o en su forma de animal, incluso no dudo que entre ellos se mesclen Lobos normales. Es como si fuese alguien importante para ellos, pero esto me lleva  a la misma pregunta… ¿Por qué?  Desearía tanto saber qué demonios ocurrió conmigo, que fue lo que me llevo a este estado de amnesia y vacío….


Mis patéticos pensamientos de auto conmiseración fueron interrumpidos por varias series de suaves golpes en la puerta de mi departamento, tengo un tiempo que comencé a vivir sola, pese a que mi buen juicio me decía que no lo hiciera. Pero, tenía que probar por mí misma, comenzar a vivir mi media vida y tratar de recuperarme. Después de un rato decidí que era mejor abrir la puerta.

-¿Quien podrá ser? Son las dos de la mañana...- Me levante enfundada en mi suave y caliente pijama de algodón, me alise un poco el pelo y abrí la puerta. Claro, ¿quién más podría ser a esas horas de la madrugada? -¿Que estás haciendo aquí Lukian?

Lukian Andreyev, alguien a quien conocía de hace algún tiempo en un centro comercial, a él y a Ilaya quien desde que lo vi me robo el corazón. Fue el primer error que cometí, haberme acercado a ellos y dejarlos entrar en mi mundo, en uno al que  yo sabía ellos no pertenecía.

-¿Solo quería asegurarme de que estas bien?
-¿Por qué no habría de estar bien?

Centro toda la atención de sus increíbles ojos marrón en mí, como si lo que estuviera por decir no debería de estarlo diciendo y de algún modo así era.

-¿Olvidaste que día es hoy?

¿Que día era? Creo que era viernes diecisiete de Novi....

-Por dios Luk... ¿Tenías que venir a recordarme eso? ¿Para ello estas aquí? ¿Has venido solo a torturarme?
-No Alekss, solo vine para asegurarme que si lo recordabas estarías bien.
-¿Cómo pretendes que este bien ahora que me has puesto ese recuerdo horrible en mi cabeza?

Ese recuerdo era el lazo que nos unía, ese recuerdo fue lo que cambio nuestras vidas para siempre. Un error de una noche, un momento de locura, de ira, no lo sé. Quizá ni él mimo sepa que fue lo que ocurrió esa noche.

-Es solo que yo no dejo de pensar una sola noche en ello, cada vez que lo recuerdo me siento terrible, siento que debí ser yo y no ellos... que a nosotros nos salvaron esos Lobos por error.

No, no había sido un error, esos Lobos siempre habían estado a mi alrededor.... pero, eso era algo que no podía confesarle. Menos, después de lo sucedido hace casi tres años. Lukian solo estaba vivo por que logro llegar a mi lado, de otra forma habría tenido el mismo destino que el resto.

-Yo trato… de estar bien, Luk. Tú deberías de hacer lo mismo y dejar de torturarte porque somos supervivientes a una tragedia como esa.

Lukian serró la puerta tras de sí, quitándose su gorro, bufanda, guantes, chamarra. Ese invierno parecía que sería el más frio en años, todavía no entrabamos en esa estación del año y ya estaba helando. Pero eso era de esperarse en una de las regiones más frías de Rusia. Me senté en el sofá minimalista negro que me había costado mucho trabajo hacer pasar por la puerta del departamento, ese era uno de mis tesoros.

-¿Tienes algo para beber más fuerte que el café?
-Sí, bajo la barra de la cocina... es del vodka de los Ivanov.
-Eso sí que es fuerte.

No sé por qué pero, me quede viendo hacia la ventana, las cortinas estaban cerradas de modo que no podía ver los edificios vecinos. Entonces comencé a recordar cómo es que había llegado a este lugar, que decisiones tome, cuales me obligaron a tomar para llegar a este punto exacto de mi vida. Me di cuenta que todo había comenzado hace cinco años, es el Instituto Cruces y Rosas...

El día de la celebración de las ocho casas, allí estaba él, el orgulloso y joven alfa de la gran manada de Lobos. Su discurso de apertura fue muy corto, pero sus palabras estuvieron cargadas de emotividad, aun cuando sus ojos me hablaban del dolor y de la soledad que en ese momento lo embargaba.

-Mis hermanos de raza, sangre y fe. Esta noche es muy especial para todos y cada uno de los miembros de la manada, Lobos, Latentes y Humanos-. Lo interrumpimos con gritos de emoción y aplausos por lo que había logrado en poco tiempo. -Estamos reunidos aquí para darle la bienvenida a una de las casas nobles que nos complementa, una que debió existir desde hace siglos la casa noble Holimen. Pero, también estamos reunidos para compartir, para recordar lo que nos une, no lo que nos separa, para nunca olvidar que no estamos solos y que siempre contaremos con la manada. Como Lobos somos fuertes...

-Como manada somos invencibles-. La emoción estaba cargada en nuestras voces.
-Bienvenidos sean a esta celebración de las ocho casas y disfruten la cena, que para ello están aquí.

Como lo acordamos se sentó con nosotros en la mesa del grupo, pero lo notaba ausente, distante. Creo que era demasiado lo que tenía en la cabeza y debía dejar de pensar, por lo menos esa noche. Me vi atrayendo su atención hacia mí.

-¿Que ocurre anima mea?

No sabía que significaba el término “anima mea” pero me resultaba íntimo, personal.

-Estas aquí, pero no estas con nosotros... ¿Te ocurre algo?
-Solo pensaba.
-Espero que no en una mujer.
-De hecho si, una que no creí fuera importante para mí, hasta hoy.
-Y... ¿Puedo saber quién es ella?
-¿Celosa?

Claro que estaba celosa, este Lobo me trastornaba... pero, yo misma había dejado en claro el estatus de nuestra relación: Solo amigos.

-¿Por qué habría de estar celosa? Tú y yo solo somos amigos.
-Solo somos amigos porque tú así lo quieres-. Su mirada cambio, por un momento fue como si algo nos uniera, pero quizá solo era producto de mi imaginación. Así que decidí terminar con la situación. -Si fuese por mí, en este momento estaría entre tus piernas.
-¡Señor Von der Rosen! ¿A caso esta seduciéndome?
-Eso jamás señorita Vasíliev, después de todo solo somos amigos.

Se puso de pie, se notaba contrariado, como si algo de lo que dije lo hubiese tomado por sorpresa, no entendía que era lo que había pasado. Obviamente no iba a dejar las cosas así, debía saber que era lo que había pasado, tenía que saberlo. Sin darme cuenta en que momento me puse de pie, comencé a seguirlo, lo vi recibir un mensaje en su teléfono.

Debió de ser algo malo, porque, su postura cambio totalmente.

-Frederick, espera.
-Señorita Vasíliev, ¿Que la trae a mi presencia?
-Es... ¿Es verdad lo que dijiste?
-¿Qué cosa? ¿Que en este momento te tendría en mi cama? O ¿Que somos amigos porque así tú lo quieres?-. Se acercó a mí de una forma extraña, como si de un momento a otro decidiera que yo era su presa. Comencé a retroceder a su paso hasta que la puerta principal del Instituto quedo detrás de mí.
-Mira... yo... Sabes que me gustas, pero... No puede haber nada entre nosotros, porque, somos de razas diferentes...
-Entiendo lo que dices Alekss, pero yo no dije que quería una relación seria contigo-. Sus palabras me lastimaron más de lo que yo habría esperado que lo hicieran, además de que no entendía por qué estaba siendo tan cruel. -Dije que me metería entre tus piernas, eso es todo. Tienes que entender una cosa, no me gustas, no me interesas, y no quiero tenerte cerca, es más si yo fuera tú me cambiaría de escuela. ¡Aquí no tienes futuro!

No podía creer que él hubiese dicho eso, li vi alejarse de mi con dirección a la oficina del rector, se notaba furioso, pero nunca supe con quién lo estaba. Dante e Iris me alcanzaron un par de minutos después. No tenía palabras para describir lo que acababa de suceder, pero tampoco podía dejar de llorar.

-¿Estas bien? ¿Qué te dijo?-. Me interrogo Iris.

¿Pero que podía decirle? ¿Qué me rechazo de la forma más cruel posible, después de que yo misma le rechace a él todo el tiempo?

-Solo me dijo que... que no pertenezco a este lugar, que... que aquí no tengo futuro...

Pude notar confusión en sus rostros, eso me indico que algo no estaba bien con Frederick, pero no podía quedarme a averiguar que era. De los labios de Dante surgieron palabras, pero me encontraba en un estado de aturdimiento que no me permití escuchar nada de lo que dijo. Los vi salir corriendo a la carrera en dirección de la torre magisterial, donde se encontraba la rectoría. Supe en ese instante que Frederick Von der Rosen tenía razón, yo no tenía futuro en ese lugar.

Corrí por mucho tiempo antes de volver al instituto a mi "casa”, un lugar que no recordaba como tal y que ya no se sentía como mío. Esperaba encontrarme con Iris allí, pero no estaba. Supuse entonces que se habían quedado con Frederick o que habían regresado a la celebración. Tome mis maletas y las llene con todas aquellas cosas que sentía me pertenecían.

Lo extraño fue... en mis manos tenía un libro que no reconocí, y en medio de sus páginas había una foto, quizá del año pasado. Esa foto era de mía, estaba con Frederick en un lugar que no reconocí y estábamos abrazados como una pareja. Sentí que mi corazón se rompía en millones de pedazos y entonces el temor de una sombra oscura engulléndome... tenía que alejarme del Instituto, de ellos, pero en especial de Frederic Von der Rosen.

-Te has ido lejos de mí una vez más Alekss-. El tono dolido de Lukian me saco de mis pensamientos, de esos recuerdos que no había compartido con nadie, porque ni yo misma los entendía.
-Solo recordaba Luk... recordaba cosas que creí olvidadas.
-Acaso ¿También a él lo olvidaste Alekss?

¿Que si lo olvide?

Por una vez en mi vida, un segundo desearía que así fuera, pero eso en qué tipo de persona me convertiría... ¿Qué clase de mujer seria si lo olvidara? cuando volví mi mirada a él, me di cuenta de algo, siempre le tuve miedo. Algo en su mirada, en su manera de ser no me gustaba, pero sin embargo, llegue a sentir algo por él o eso pensé.

-Eres cruel conmigo Lukian, también yo lo perdí no solo tú... esa noche marco nuestras vidas para siempre.
-Pudiste quedarte a mi lado, aun después de ese accidente.
-Sabes bien que no podía.

Deje mi vaso en la mesa de centro, comencé a sentir un extraño escalofríos que me recorría desde la nuca hasta la punta de los pies. Me abrase a mí misma para tratar de entrar en calor. Quizá el termostato del apartamento estaba en la temperatura correcta, pensé que quizá el vodka me estaba haciendo daño.

-¡No podías porque no me amaste nunca, yo solo fui para ti un pasatiempo, alguien con quien estar mientras el fantasma de tus pesadillas te encontraba!

Su grito resonó en la pequeña habitación, estaba furioso. Pero, tenía razón, yo no sentía más que un cariño por él. De no haber sido por esa noche... quizá habría cometido uno de mis peores errores.

-Lo lamento Luk, yo trate de amarte pero... nunca pude hacerlo-. En el momento en que esas palabras abandonaron mis labios me sentí terrible, la culpa no dejaba de comerse mi corazón.
-¿De haber sobrevivido él habría sido diferente?
-No lo sé Luk, no sé qué habría pasado de no haber pasado por esa noche.

Se bebió lo que le quedaba de vodka en el vaso y volvió a servirse otro tanto  más, que se tomó con la misma velocidad.

-¿Sabes? En ocasiones creo que tú y esos animales planearon el accidente, creo que tu querías desacerté de nosotros porque te estorbábamos por si un día ese fantasma regresaba. ¡Creo que tú y esos sucios Lobos son los causantes de la muerte de todos, pero en especial la de nuestro hijo!
-¿Que estupidez estas diciendo Lukian Andreyev? ¿Cómo puedes pensar en algo tan ruin?
-Esos asquerosos animales siempre han estado cerca de ti, pareciera que también eres una de esas bestias que se arrastran en sus cuatro patas.
-Vete de mi casa Lukian, en este momento.
-¡No! estoy cansado de que siempre me saque se tu vida, él ya no está pero yo sigo aquí y aun siento lo mismo por ti. Demuéstrame que también lo amabas, que también era parte de ti, defiéndete, déjame saber que no tuviste que ver con su muerte.
-Amaba a Ilaya tanto como una madre a su hijo, eso quería ser para él una madre. Pero esa noche no fue mi error el que se lo llevo de nuestras vidas, no fui yo quien cometió ese error en esa carretera. Fue el mismo erro que cometiste cuando murió la madre de Ilaya, tú fuiste que arruino nuestras vidas...

Nunca había sido una persona mezquina, pero estaba cansada de que siempre me culpara por esa noche...

Regresábamos a casa después de una fiesta en casa de uno de sus amigos, que se había convertido en mi amigo también. Él había bebido más de la cuenta y quería manejar, pero Jackes no lo permitió, lo sentó en el asiento del copiloto. Con nosotros subieron tres personas más, dos amigos de confianza y un tercero que cada vez que me veía me hacía sentir terror.

Había caído la primera nevada de la temporada invernal, las calles estarían congeladas, nadie se detuvo a pensar en lo que podría pasar. Sostenía al pequeño Ilaya de cuatro años en mis piernas, casi instantáneamente se había quedado dormido. Las cosas pronto se volvieron confusas, por alguna razón Lukian se puso violento con su amigo y trato de arrebatarle el volante del auto, en el forcejeo golpeamos algo y salimos patinando de la carretera.

Estábamos bien, sin daños a nadie ni al auto, pero al apearnos había un trio de personas frente a nosotros, y pronto otros tres nos rodearon, no supe en que momento el niño fue arrebatado de mis brazos, entonces nos atacaron, caí al suelo, veía todo en rojo, pero no entendía por qué. De forma casi instantánea se escucharon los aullidos de los Lobos, y un segundo después una manada entera nos estaba salvando la vida, solo que llegaron muy tarde… Ilaya y nuestros amigos habían sido asesinados.

Solo habían logrado salvarnos a nosotros dos, eso era algo que nunca podría perdonarme, yo le traje la muerte a ese inocente niño de cuatro años, cuando los conocí en ese centro comercial. Cuando acababa de cumplir tres años, quizá Lukian tenía razón y era mi culpa que él y ellos estuvieran muertos.

-¡Eres una perra!

Le vi estrellar la botella en la barra de la cocina y dirigirse con ella hacia mí,  Si este era mi fin no me iría sin pelear...

Un ruido espantoso sonó desde la puerta de mi departamento, vi como la madera de esta salía volando en muchos pedazos a mí alrededor. Seguido de esto, tres inmensos Lobos se lanzaron contra Lukian, llevándolo consigo al suelo, sujeto del cuello y sus brazos. Lo vi tratar de forcejear, pero no pudo siquiera moverse. La escena me dejo petrificada, no podía pensar y no sabía qué hacer.

Todo parecía avanzar excesivamente lento, entraron dos Lobos más y detrás de ellos dos hombres descomunales, que recordaba vagamente del Instituto Cruces y Rosas. Pero, ¿Qué demonios estaban haciendo aquí? Me volví a verlos, y justo cuando estaba por hablar, un tercer hombre que no había visto en mi vida entro. Este era imponente, con sus ojos como los de un Lobo de una azul claro sorprendente, su cabello negro platinado, se parecía más a un Lobo que a un humano y también era aterrador.

Le daremos su merecido.
-No Adrik, Dimitri saquen a esta basura de aquí, entréguenlo a las autoridades humanas, yo me quedare con la señorita Vasíliev.
-¿Pero cómo demonios supo...

Cuando el hombre en cuestión volvió su herida mirada a mí, mi voz salió volando por la ventana.

-No debió salir de los perímetros que la manada le marco señorita Vasíliev, se le otorgo una beca y un lugar donde vivir cómodamente por una puta razón. ¿Así es como agradece la ayuda que mi gente ha brindado a su persona, poniendo en riesgo su vida cada vez que respira? ¿Que pretende?

¿Qué demonios? ¿Pero quién era este tipo para hablarme así?

Si gracias me salvaron la vida, pero, ¿eso le da derecho para hablarme de ese modo?

-¿Quién es usted? ¿Qué hacen en mi casa?
-¿Que hacemos en tu casa? es obvio, salvarle la vida.

¡OH mi dios, cuanta insolencia!

-Le agradezco mucho, pero no era necesario.
-¿No?

Cuando sonrió pude apreciar esos caninos puntiagudos y afilados, dos pares superiores y uno inferior, la perfecta mordida de un can. Una mujer entro a la habitación, yo la conocía, sabía bien quien era, ella había sido compañera mía mucho antes de llegar al Instituto, fuimos como hermanas. Pero,  me había alejado de ellas... de todos los de ese lugar.

-Buena noche Alekssandra, me da gusto verde después tantos años.
-Buena... Buena noche Iris.
-Frederick, está todo listo para cuando des la orden.

Me volví a verlo, y no es que no lo hubiera visto, es solo que no podía creer que este hombre tan aterrador fuese Frederick Von der Rosen.

-Tú no puedes ser Frederick.
-¿Por qué no?
-Por qué... porque, todo el mundo sabe que has muerto.

De ser posible su mirada se helo aún más y se clavó en mí, sin darme cuenta se estaba acercando a mí y yo retrocediendo. Me percate de lo cerca que lo tenía hasta que choque contra la ventana a mi espalda. Vi su rostro descender hasta quedar a unos milímetros del mío, sentí sus labios cálidos contra los míos en un fugas beso.


-¿Te pareció eso lo suficientemente vivo?
-Yo... no...Se.
-Bien, lamento informarle señorita Vasíliev que a partir de este momento su persona queda en custodia de la manada de Lobos dentro del Instituto Cruces y Rosas. Le guste o no vendrá conmigo.
-¡No!
-¡OH si pequeña tramposa! ya no te pondrás mas en peligro, y es momento de que vuelvas a donde perteneces.


Sentí una opresión en mi cerebro, como si me hubieran golpeado, pero nadie me había tocado... un minuto después todo se había vuelto negro.
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Nacidos entre las sombras, Sueños oscuros.

Han pasado ya 5 años desde que el camino de Alekssandra y Frederick se separo...
Para él han pasado cinco años entre sombras y sueños, su vida se debuto por mucho tiempo, pero su amor por ella esta intacto. La lealtad de la manada hacia su liderazgo sera puesta aprueba.
Para ella han sido cinco años de confucíon, cinco años de soledad, de recuerdos confusos y un vació que no sabe como debe ser llenado.
La llegada inesperada de un nuevo amor, confucíon, búsqueda, perdida....
Un nuevo orden en el bando enemigo, una nueva traición de la que la manada no se repondrá fácilmente...
Ademas de un encuentro que lo cambiara todo, la búsqueda por aquellos que se quedaron atrás.

http://www.wattpad.com/story/5599216-nacidos-entre-las-sombras y http://nacidosentrelassombra.blogspot.mx/
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