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viernes, 13 de junio de 2014



Epilogo.
*Cinco años después, Alekssandra Vasíliev.

El problema de tratar de escribir un ensayo sobre uno mismo en mi caso, es no saber bien quien soy o de donde provengo con exactitud. Mis recuerdos comienzan con el hecho de que mis padres biológicos me desecharon como basura, pase casi toda mi infancia-adolescencia en casas temporales. Fue hasta que cumplí disidieseis que me adoptaron las mejores personas del mundo.

Después recuerdo que entre al instituto Cruces y Rosas, fui parte de uno de los consejos, mi mejor amiga y yo estábamos en esa escuela, ella se caso con uno de los miembros de la manada. Su hermana murió en un extraño incidente, que aun no me queda muy claro, mejor dicho no recuerdo con claridad.
Muchas cosas de este periodo de mi vida están en negro, cada vez que capto un recuerdo o algo similar y trato de seguirlo, el resultado es una migraña impresionante.

En los últimos años aprendí a solo vivir de fotografías y vídeos de cosas que no recuerdo o que son solo bruma en mi cerebro, es como ver una película sobre alguien mas que te dicen eres tu. Mis “amigos” trataban de no dejarme sola mucho tiempo, pero aun así estaba sola, ellos no podían entender la frustración y desesperación que me ocasionaba no recordar nada.

Lo mas sorprendente no es el como o por que llegue a Rusia, después de dejar el instituto de los Lobos una prestigiosa escuela aquí me otorgo una beca. No tengo una casa, o una familia así que ¿por que no aceptarla? Pero, no todo era tan “normal” como el resto del mundo piensa.

Las cosas comenzaron a ponerse muy extrañas después de mi primer año, ya establecida en una pequeña casi a un par de horas de la ciudad. Me gustaba el hecho de la lejanía de mi casa con respecto a la gente, que hubiese mucha naturaleza a mi alrededor. Por lo menos así no me sentía tan sola, cuando deambulaba por el bosque sentía que me conectaba a algo mas que a mi misma.

Una tarde casi al final de verano, me encontraba mas tarde de lo acostumbrado en la ciudad. Recorriendo sus calles, comprando una que otra cosa par a mi casa y uso personal. Ese fin de semana me resistí a salir con mis amigos, quería hacer las cosas yo sola, sentirme mas humana. Así que así fue, me encontraba dirigiéndome al coche, las luces no alcanzaban a iluminar bien las calles o esa era la impresión que las excesivas sombras me daban.

Las personas parecían poco a poco desaparecer, el frió no ayudaba mucho al andar por allí a esas horas de la noche. Estaba solo a unas cuadras de mi coche, tenia las manos ocupadas con un montón de bolsas y cosas, para mi maldita-mala-suerte mi llaves estaban en la bolsa de mi chamarra. No me percate que había dejado el coche en una zona muy oscura hasta que llegue allí.

De pronto sentí una extraña opresión en mi pecho, mi corazón estaba tan acelerado que pensé que se saldría de mi pecho. Las nauseas me asaltaron cuando sentí que alguien me vigilaba, no podía regresar y debía dejar las cosas en el suelo para buscar mis llaves. Trate de respirar y evitar que el temor se apoderara de mi, comencé a pensar en otras cosas de la escuela tratando de distraer mi mente.  Pero esta parecía estar mas alerta de lo normal, no importaba que pensara no podía distraerme ni quitarme esa sensacional de miedo.

Con paso cauteloso me acerque a mi coche, me debatí un par de minutos entre dejar las cosas en el suelo o hacer malabarismo con ellas para sacar las llaves del bolsillo. En ese momento mi peor temor se estaba materializando...
-Mira Igor, los cielos nos bendicen con un sexy, caliente y rico bocadillo de media noche.

Cuando gire la cabeza me percate de que había un par de hombres a mi izquierda y otro a mi derecha, no había posibilidades de que escapara de ellos. Por un segundo pensé que por sus palabras podrían ser Lobos, pero no fue así, ellos eran comunes y completamente humanos. No se si esto me dio sugerida o me hizo temer mas, trate de sacar las llaves del auto con las bolsas de las compras en la mano, pero era casi imposible sin tirar nada.

-Quizá si la llevamos a casa, pueda ser una cena completa para los tres-. Dijo uno de ellos, yo solo quería entrar en el auto y llegar a casa a salvo. -Se me ocurre una mejor idea, deberíamos subirla al coche y allí podríamos romper la envoltura y probarla toda de una puta vez.
-Si, la idea de Denis es buena, ahí que cogérnosla de una buena vez.

Deje caer las bolsas y las cosa dándome vuelta, sentí el frió del coche en mi trasero.

-No por favor... no.
-OH, putita como me excita que supliquen.
-Por favor Igor, dime que podemos... ablandarla un poquito.
-Después de que yo la use podrás ablandarla lo que gustes.

Sentí como las lágrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas, supuse que el que era el líder era el tal Igor, cuando este se acerco a mi, custodiado por sus secuaces, sentí que moriría. Mis piernas comenzaron a temblar, y no podía dejar de llorar. Con sus manos enguantadas me obligo a levantar la cara para examinarme, después de eso acerco su rostro al mio y lamió mis lágrimas.

Estuve a punto de vomitar al percibir su aliento fétido cerca de mi boca, cuando toco mi pecho aun sobre la ropa... me rompí, no podía dejar de sollozar ni de temblar. Entonces hubo un momento aun mas confuso, un recuerdo o lo que creo era uno.

Estaba en una situación similar a esta, pero estaba en lo que parecía un salón de clases. Por algunos escudos en la pared y la muy antigua arquitectura me di cuenta de que era el instituto Cruces y Rosas. Pero, nunca pude recordar en que periodo de tiempo, solo estaba ese sujeto y yo, y este estaba a punto de abusar de mi.

La voz del bastardo de Igor se entremezclo con la del sujeto de mi recuerdo, era algo demoledor saber que quizá ya había pasado por eso. Pero en ambos casos algo cambio el final de los acontecimientos, en mi recuerdo hubo alguien de autoridad, pero no era un profesor. No logre recordar su voz ni su rostro, pero él me salvo.

Esa noche los gruñidos de perros hicieron retroceder a los tres sujetos, cerré mis ojos, por que no tenia fuerza para ver lo que estaba ocurriendo. Pero los gruñidos, chasquidos de mandíbula y gritos terribles de los sujetos me hicieron abrirlos de nuevo, la escena que me encontré me dejo helada.

Un grupo pequeño de Lobos, no sabia si eran animales salvajes o sus hermanos cambiantes, pero si sabia que eran Lobos. Ellos estaban atacando a esos tres hombres, y los arrastraban hacia los lugares mas oscuros. Yo estaba petrificada, los sonidos eran aterradores. Me deje caer por el costado del auto hasta que quede casi acostada en el suelo, serré mis ojos esperando que esto también quedara grabado en el olvido.

No se cuanto tiempo transcurrió después del ataque de los Lobos, solo se que escuche una cabeza en mi vos que decía:

“-¿Te encuentras bien?”

Simplemente respondí que no, lo susurre por que no pensé que la pregunta solo estuviera en mi mente

-Esto no puede estar pasándome de nuevo... no otra vez-. Murmure tratando de limpiarme las lágrimas.

Esa voz que sentí había echado de menos, que me hacia falta volver a escuchar me respondió.

“-No te preocupes, siempre estaré allí.”

Pero evidentemente no estaba, no sabia quien era él, pero había roto su promesa. Eso me lo hizo entender mi corazón, por que mi cerebro me decía que estaba volviéndome loca. Cuando abrí los ojos estaba dentro de mi automóvil, las cosas estaban en la parte tracería, la radio estaba sintonizada en una de las estaciones de los Lobos. No sabia si todo había sido un sueño o producto de mi imaginación, pero estaba segura que yo no había tenido la fuerza suficiente para hacerlo sola.

Me seque las lágrimas y puede en marcha el coche, tenia que llegar a casa, tenia que asegurarme de que lo que había recordado no era solo producto de mi imaginación. Mi mejor amiga Iris me confirmo que ese evento sucedió en el primer año escolar, fuimos las afortunadas de ser de la primera generación de chicas que el instituto aceptaba.

Me hablo de el chico que me ataco, dijo que me había acosado por mese, pero que había sido el prefecto del instituto quien me había salvado en esa ocasión. También me dijo que el prefecto era el segundo al mando después del rector, por que era el heredero directo al liderazgo de la manada. Así que resultaba que había sido el mismo imbécil que me desprecio al final de mis días allí, quien me había salvado.


Después de dejar el instituto, nunca volví a saber de él, no me interesaba, no quería saber... simplemente no quería que él se enterara que yo tenia curiosidad y pensara que tenia algún sentimiento romántico por él. 

Al paso de los días después de ese evento, los Lobos e hicieron un constante en mi vida. Los veía en cualquier lugar, siempre estaba cerca de mi, sin importar al lugar a donde fuera, siempre había mas de un Lobo cerca. Lo que me llevo a estudiar Zoología y después especializarme en vida salvaje, en espacial del reino de los Lobos. 

Esto me ayudo a entender a la manada de cambiantes, pues su forma de vida, su organización, no era muy distinta a la de los Lobos salvajes.

*Cinco años después, Frederick Von der Rosen.

Oscuridad, solo ahí oscuridad a mi alrededor. No puedo ver, oír o sentir cualquier cosa que quisiera. Estaba atrapado en mi propio cuerpo, con mis propios demonios y peor aun, con mis recuerdos de ella. Era todo lo que podía ver en mi cabeza, recordar cada día en que estuvo a mi lada, cada palabra, cada caricia...

La peor tortura jamas creada para un pecador.

Se perfectamente lo que me trajo a esta tumba en vida, fue mi deseo sin sentido ni razón de traer a una humana a nuestro mundo, solo por mi instinto egoísta de no querer perderle. Pero, es que no era cualquier humana era ella, la mujer que amo, la mujer que era mi alma entera. Entonces el Venántium me engaño, me entrego el poder de Henrriette después de que ella se sacrificara para que yo fuera el líder autentico de la manada, no quedaba nadie mas de las sangres de los lideres salvo yo.

Este cazador tenia otros planes, no solo me hizo tomar el poder de mi podrida familia. Me entrego el poder de los cazadores, el era el hijo del alquimista que les dio vida. Él era el primer cazador creado por su padre, mezclando la sangre del lobo corrupto que el mismo alquimista había pervertido. Manipulo el poder y la fuerza de la raza de los lobos, para que sirvieran a sus fines depravados.

De modo que me convirtió en algo que no quería ser, un mestizo, el primero de mi especie un Lupus est venator. No importaba lo que su padre había hecho con el lobo hacia siglos, su hijo lo había superado con creces. Elimino la corrupción de su raza, la podredumbre de la mía, solo dejo el poder de ambas, la fuerza de ambas. Eso era mas aterrador que nada, después de ello solo recuerdo oscuridad.

No se que tiempo, no se el lugar, no se si sera demasiado tarde para cuando me decida a abrir los ojos y afrontar las cosas que sucedieron. Los últimos días he compensado a sentir algo distinto, es una energía nueva que se cuela e mi cuerpo y me impulsa hacia adelante. Quizá debería de seguirla  y emerger a la conciencia de nuevo, conectarme con mi gente y saber si aun soy su alfa.

Silencio, a mi alrededor solo ahí silencio. Pero por primera vez en mucho tiempo puedo percibir los aromas, el aroma del antiséptico para  curar heridas, del limpiador del suelo aroma lavanda. Lobos, varios de ellos, machos y hembras. Siento la radiante luz del sol en mi piel, mis parados no son suficientes para protegerme los ojos, siento las lágrimas resbalar por mis mejillas.

Tenia que saber si mi cuerpo había sufrido efectos adversos de lo sucedido, así que trate de mover mi mano. Podía sentir mis dedos pero estos no respondían, era como si mi cerebro hubiese despertado, pero mi cuerpo siguiera durmiendo. Centre toda mi concentración y mi fuerza en mover mis manos. Después de algún tiempo logre que mis manos respondieran, tarde mas tiempo en lograr que mi entumecido cuerpo hiciera lo que mi cerebro le ordenaba.

Cuando por fin logre sentarme en la cama, me sentía mareado, había abierto los ojos brevemente, pero la cortina estaba corrida y el sol lastimo mis ojos, así que trate hacerlo todo a ciegas. Quizá era por la inactividad de mi cuerpo, pero mis manos se sentían distintas, como si no fueran las mías.

-¡Por los dioses¡ Señor Dimitri, señor Dimitri.
La voz de la mujer se silencio de pronto, como si hubiera salido de la habitación. Un par de minutos hubo mucho revuelo en la habitación, podía percibir el aroma de muchos Lobos, pero solo unos cuantos eran familiares. Todos hablaban y preguntaban al mismo tiempo, me estaban provocando un gran dolor de cabeza.

-¡Quiero silencio ahora¡-. ¿Esa era mi voz? No podía ser, ya no se escuchaba como yo. Rece por que fuese por el tiempo que hubiese transcurrido y que necesitaba volver a afinar mis cuerdas vocales. -Dimitri, sierra las cortinas y saca a todo el que no sea de mi entera confianza de la habitación.
-Como ordenes mi señor.

Escuche a Dimitri ladrar ordenes a diestra y siniestra, en cuestión de minutos la habitaciones estaba vaciá y todo en penumbras.

-No puedo creerlo, pensé que jamas llegaría este día.
-No es para tanto Patty, ¿que tanto tiempo pudo haber pasado?

Me gusto que Patricia Caballero se encontrara con nosotros allí lo que me hacia saber que en su caso todo había salido bien, cuando abrí los ojos note que no había cambiado casi nada, pero su rostro pálido y la forma en que me miraba me hizo saber que algo no estaba bien.

-¿Cuanto tiempo?
-Frederick, tienes que saber que la hemos estado cuidando, un grupo de élite comandado por Adrik la cuida las veinticuatro horas del día...
-Corta el puto reporte Dimitri, responde ¿Cuanto tiempo?
-Pasaron cinco años tres meses.

¿Como-demonios-perdí-cinco-putos-años? No, esto tenia que ser una pésima broma de este par. Pero..

-Orlando, ¿Que ocurrió?

Orlando Hanson estaba recargado en la esquina de la habitación, ni siquiera levanto la vista cuando me dirigí a él.

-Caíste en coma, Adrik tomo el control y nos trajo a todos aquí, dejo a Ewah a cargo de los institutos, formo un circulo muy fuerte a tu alrededor para que nadie tratara de quitarte el liderazgo mientras estabas en ese estado. Te es muy leal, y ha estado cuidando a Alekssandra desde que ella huyo del instituto, le proporciono una beca a travez de una fundación de la manada. Nunca te hemos dejado solo, ni en tus años mas oscuros.

Esto me lo había hecho el maldito cazador, para mi fortuna ese bastardo ya estaba muerto. Trate de ponerme en pie, Dimitri estuvo a punto de cometer la torpeza de querer ayudarme. Al estar totalmente erguido note dos cosas extrañas: la primera, todo me daba vueltas y la segunda, todo se veía mas lejos de lo que alguna vez me pareció.

-Necesito asearme.
-No es una buena idea, Fredy...
-Patty, no estoy preguntando o negociando con nadie, voy a ducharme.
-Es que, solo dejame cubrir los espejos.

¿Que?

-¿Por que habrías de cubrir los espejos?
-No estas listo aun Frederick, deja que Patty haga lo que te dice.

El que Orlando interviniera me hizo sentir mas curiosidad.

-No, quiero ver para que no estoy listo.
-Detrás de la puerta del cuarto de baño esta un espejo, solo no te desmayes.

No me gusto el tono que Dimitri utilizo, pero eso me hizo tener mas interés en lo que sea que se estaban refiriendo. Tambaleándome un poco, bueno la verdad, tambaleándome mas de lo que me habría gustado me dirigí al cuarto de baño. Entre y serré la puerta tras de mi, con la curiosidad de lo que iba a encontrar en el espejo.

La imagen que me devolvía la mirada definitivamente no era la que había sido, el rostro era el mismo, pero se habían acentuado mis rasgos, era como si hubiera crecido cientos de siglos. Ya no era un joven, ahora tenia todo el rostro de un hombre, mi pelo era similar, era oscuro, pero un poco mas perruno. De un gris oscuro con betas platinadas, pero mis ojos, esos eran otra historia. 

Mis ojos ya no eran del color oscuro que habían sido toda mi vida, ahora eran de un azul ártico, tal como los de un canino. Todo mi cuerpo había cambiado, mas músculo, mas altura... definitivamente diferente.

En ese momento entendí a que se habían referido, pero tendría que enfrentarme a esto tarde o temprano. Entonces mil dudas mas me asaltaron, todas con relación a Alekssandra. Si ella me había olvidado, ¿Podría reconocerme ahora? ¿Lo aria algún día?

Eso estaba por averiguarlo. 
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lunes, 9 de junio de 2014

Capitulo treinta y ocho.
Pena.



No quería hacerlo, pero no tenia opción. 

Tenia que hacer algo con la situación con Alekssandra Vasíliev, pero ella seguiría teniendo su lugar en la manada sin importar que ella no pudiera recordarlo. No podía estar cerca de ella o tocarla siquiera sin que sufriera uno de esos episodios, incluso tuve que hacer que Dante regresara con Iris antes siquiera de terminar con su aprendizaje. Retrase el viaje de Alek por el mismo motivo, esto parecía estarse saliendo de control.

La primera celebración de las ocho casa se llevaría a cabo en un par de días, la manda había estado trabajando en ello con un entusiasmo tal que no se había visto en años, estaban relajados, felices podría decirse. Era un ambiente en calma, hasta un tanto amigable, los humanos participando, ellos serian los  que serrarían la celebración. La celebración de las ocho casa había quedado de la siguiente manera: Se comenzaría por la casa mas vieja Bellator, esta representaba a todos los Lobos en su forma original ya que todos comenzamos siendo eso, después se seguiría con la Likaos y así sucesivamente hasta terminar con la Holimen, que era el nombre que Grigori les había dado a la raza humana. 

Esta fiesta tendría una duración de mes y medio, dejando una semana entre fiesta y fiesta y cada casa debería lucirse una sola noche de esa semana. Como los Lobos habíamos dejado atrás nuestro país natal hacia siglos y subsecuentemente el país que habíamos adoptado como nuestro hogar, este año se realizaría aquí, pero el próximo seria en nuestra tierra natal.

No podía creer que por fin algo bueno le estaba ocurriendo a la manada, las cosas con la raza humana estaban en “buenos” términos, nos estaban dando nuestro espacio y estábamos aprendiendo hasta donde teníamos jurisdicción unos sobre los otros. Ellos estaban aprendiendo mucho de nosotros, pero nosotros nos quedábamos con nuestros secretos mas peligrosos, después de todo, no debían conocer nuestras debilidades o todas nuestras fortalezas.

Salí de mi ático y me dirigí al salón de clases donde sabia se encontraba Alekssandra e Iris, incluso sabia que Dante se encontraba allí. Pese a que toda la manada sabia quien era yo y todo eso, me dieron mi espacio cuando retome el año escolar... aun cuando había repetido mis estudios varias veces a lo largo de los siglos, solo para actualizar mis conocimientos o por aburrimiento.

Entre a la habitación y la mirada de la mayoría se dirijo a mi, en especial la de Alekssandra que últimamente era mas el tiempo que me olvidaba. Solo la observe brevemente, notaba en su mirada cuando ella no podía recordar, ella se sonrojo y desvió su mirada, tal como lo hacia cuando la conocí. Me senté junto a Dante en el fondo del salón, este tenia la mirada clavada en su mujer.

-¿Como ha estado hoy?
-Mas estable, pareciera que ha olvidado todo lo que vivió en los últimos dos años, incluso antes de llegar aquí, pero nada mas-. La voz de mi viejo amigo se escuchaba cansada, y sabia que lo estaba, tener que cuidar de ambas y continuar enseñándole a Iris a controlar a su Lobo no era fácil. -Siento que ella no se va a recuperar, temo mas por ti que por ella.
-Eso ya me lo han dicho lo sanadores, no encuentran cual es el verdadero daño, solo pareciera que ella quiere olvidar.
-¿La cazadora ha dicho algo?
-Henrriette esta investigando todo lo que puede, incluso Dimitri le esta ayudando,  pero aun todo es desalentador.
-Encontraremos la manera, los dioses no te van a desamparar, ellos...
-¿Como esta Iris?

Lo interrumpí por que no podía soportar que alguien mas me hablara de tener fe, sobre todo cuando mi corazón y mi alma me estaban siendo arrancados a pedazos. Dante solo me observo, pero entendió perfectamente el mensaje.

-Ella esta resistiendo sus ansias de sangre, es una buena estudiante.
-Me alegra saber que ella sera un buen miembro de la manda.
-Si existiera la forma de que Alekss...
-Si existe la encontrare, pero debo saber que le pasa a su cerebro antes de ello.

Para la siguiente clase me retrase un par de minutos, era lo habitual en mi, pero no lo hacia por querer. Como líder de la manada mis responsabilidades van mas allá de la escuela, y esto era lo que hacia que en ocasiones no apareciera en todo el día. Cuando estaba por entrar al siguiente salón choque de frente con Alekssandra.

-Lo lamento no te vi.
-Si, eso es lo que haces mucho últimamente.
-¿Disculpa?
-Esta bien, tienes mi disculpa.

Me estaba muriendo, teniéndola enfrente mio y no poder siquiera rosar la piel de sus manos, o probar sus delicados labios una vez mas. Pase a un lado de ella, dejándola allí.

-¿Por que me odias Frederick?

Me debute de golpe, podía escuchar los latidos acelerados de su corazón... no era ella, no era mi anima mea.

-No te odio Alekssandra, jamas podría hacerlo, solo que el tenerte cerca me hace daño, demasiado daño.
-¿Por que?-. Me tomo del brazo he hizo que me girara a verla. -¿Por que te hago daño?
-Eso no te lo voy a responder, pero... ¿Te parece si comenzamos de nuevo? Después de todo mi mejor amigo es novio de tu mejor amiga.
-Sugieres una amistad por conveniencia, ¿no?
-Si, como yo lo veo, nos vamos a ver muy seguido mientras esos dos estén saliendo juntos. ¿Que mejor que buscar un tema seguro y común entre nosotros para matar el tiempo?
-Me parece perfecto.
-OK, entonces es un trato.

“Un trato” ¿Que clase de mierda era eso? Tenia un jodido trato de “amistad” para hablar con mi mujer... 
¡Aaaah, Esto si que era una jodida y enorme mierda!

Pero... ¿Que otra opción tenia en ese momento? Aun cuando me hiciera pedazos tratando de recuperarla, de que ella aceptara quien era yo en su vida, no lo recordaba con claridad. No podía obligarla y no tenia la paciencia para ver como ella se alejaba de mi, era un Lobo enjaulado y eso me estaba volviendo peligrosos.

Recuerdo con claridad ese día, el día del comienzo de la celebración. Fu un día fuera de lo común desde el comienzo, para comenzar Alekssandra se paso cada clase a mi lado, no dejaba de hablarme, de contarme de su vida. Era algo “parecido” a la normalidad, pero yo solo estaba tratando de engañarme para recuperar el control.

Era agradable poder tocar su cabello, o rozar su brazo por algún comentario tonto que alguno de los dos hiciéramos, reír juntos. Esto solo me mostró lo mucho que la echaba de menos, sobre todo lo mucho que Sorcha me había quitado.

-¿Entonce que piensas?
-¿De que? Estaba algo distraído.
-¡Vamos Frederick! ¿De la fiesta de esta noche?
-¿Me estas pidiendo que te acompañe como tu cita?

Su sonrisa me hizo sonreír, no había escuchado lo que había dicho y deseaba que dijera que si, solo ella y yo.

-Eres un Lobo muy distraído ¿Como logras atrapar un conejo?
-¿A caso estas comparándome con un perro?
-!Eso lo dijiste tu no yo¡

Después de reír un rato y bromear a cerca de mi ascendencia perruna, volvimos al tema que ella me había hecho.

-Mira, podríamos ir en grupo, ninguno de nosotros a excepción de Dante e Iris tiene pareja.
-¿Estas segura de que prefieres a ir en grupo que sola conmigo?
-Si.
-¿Dame una buena razón?
-Por... por la forma en que me miras.
-¿Como es eso?
-Siempre me miras como si fuese una pereza a la que estas cazando, o una chuleta suculenta en un aparador de carne y tu sentado sobre tu cola esperando para pode encajarme el diente.
-Es por que eres una suculenta chuleta, Alekss.
-¡Basta lobito!

OK, allí termino la broma. Solo mi alma me llamaba así, y no se por que ella lo hizo, quizá fue un lapsus, eso no lo se.

-Bien Alekssandra, si deseas que sea una salida en grupo, así sera. Ahora debo retirarme, ahí cosas que debo revisar.
-¿Que sucede Frederick? ¿Estas molesto?
-No, solo recordé algo que debo hacer antes de la gran comida previa a la fiesta.

Al entrar a mi ático y cerrar la puerta pude escuchar los ecos de la ultima vez que ella estuvo en este lugar, esos gritos de miedo, de desesperación. Algo en mi pecho se desgarro aun mas, me deje de caer en mis rodillas con la mano en mi corazón, tratado de calmar mi respiración y aguantar el dolor que me desgarraba.

Mi celular sonó un par de veces, fue demasiado insistente para haber sido alguien cercano, quizá...
En la pantalla del teléfono me di cuenta de que tenia casi veinte llamadas perdidas de Henrriette,, así que esta vez me obligue a responder.

-¿Que sucede Henrriette?

Me esperaba su clásico “Así saludas a tu madre” pero eso nunca paso.

-Henrriette ha muerto.
-¿Cuando?
-Esta mañana... ella encontró la forma de salvar a tu mujer y detener su mortalidad.

En ese instante el mundo mismo se detuvo, ni siquiera escuchaba las manecillas del reloj que estaba en la pared moverse.

-Pero ella...
-Escucha Frederick, debo reunirme contigo esta noche, tengo que entregarte lo que ella ha hecho para ti.
-Dime, ¿Como murió?
-Murió por ti y es todo lo que diré en este momento, ¿Podre verte?
-Si, sigue su rastro a la que era la oficina de Isidro Taftian.
-Te veré allí, por cierto soy Derrik.

Me quede sentado en el suelo, solo pensando en que aun en su muerte Henrriette estaba protegiéndome y de alguna manera salvándome la vida una vez mas.

¿Pero a que costo?

No supe cuanto tiempo estuve allí sentado, ni siquiera note el entumecimiento en mis piernas o en mi trasero. Dante entro al ático estaba vestido de gala, se acuclillo frente a mi en silencio.

-Ya es hora, la inauguración de la celebración sera en unos diez minutos.
-¿Que tiene eso que ver conmigo?
-La manada quiere escuchar algunas palabras de ti, después de todo eres el líder y un Bellator, mestizo si pero Bellator.
-¿No preguntaras que ocurre?
-No, dejare que tengas esa mierda dentro de ti por un rato mas y después nos reuniremos con los chicos a tomar cerveza y llorar como cachorros.

Eso me hubiera hecho reír en otro momento, esta noche... Me cambie de ropa, por un traje de Brioni, regalo de Yurik Vladik, mi adorado “primo”. Había llegado con una nota que decía, muerdete o rompete un colmillo, me agradaba que ya no quisiera saltar a mi yugular, después de mi estancia en la casa Bellator.

-Estoy listo-. Le anuncie a Dante quien se quedo sentado en el sillón cerca de la ventana, leyendo algún libro que andaba por allí, pero este pareció no notarme. -Dante, tenemos que partir.
-Primero creo que deberías ver esto.

Se puso de pie y me entrego el libro abierto en una pagina marcada, me di cuenta que era el mismo libro que Alekssandra había estado leyendo.

Lo tome si la menor intención de querer verlo, la fina caligrafía de ella se apreciaba en una de las hojas en blanco que tenían como titulo “Capitulo treinta y nueve”

  “A mi amado lobito:

 No puedo decirte que mañana sabré lo que esta pasando, o que podre verte a los ojos y ver en ellos a la persona que mas he amado en mi existencia. Tampoco puedo prometerte que estaré el resto de mis días contigo, si no se quien soy ¿Como podría prometer algo así?

Pero, existe algo que puedo prometer... es el hecho que pase lo que pase, con o sin memoria siempre te amare, siempre estarás en mi corazón. Quizá mi cerebro no pueda reconocerte, pero te juro que mi alma y mi corazón lo aran. Solo no pierdas la fe, los dioses no nos abandonaran y se que algún día nuestra vida volverá a ser la misma. 

Confió en ti y en nuestra gente para encontrar la cura a esto.

Nunca olvides que la manera mas fácil de recuperar las cosas que teníamos, es que no pierdas la fe ni la esperanza. Solo basta que mires a tu alrededor para que veas de lo que eres capas de lograr, y te des cuenta de que no estas solo.

Siempre tuya Alekssandra”

No quería este final para nosotros, no podía aceptarlo, ahora solo tenia una alternativa, escuchar lo que fuese que Derrik la mano derecha de Henrriette tuviera que decirme. No importaba lo que tenga que hacer o lo que deba sacrificar, no estaba dispuesto a perder a mi alma.

En el salón de eventos se habían dispuesto las mesas, estaban allí todos los invitados, la música era relajante, Dimitri habría dicho que la selección de música para esa fiesta “es de lo mas aburrida”, ese pensamiento me hizo sonreír un poco y aligerar un poco el peso que tenia en mis hombros.

Esta seria solo la ceremonia de apertura, nada ostentosa, nada mágica. Hasta un par de horas después, cerca de las nueve de la noche, y apenas era algo temprano.

-Mis hermanos de raza, sangre y fe. Esta noche es muy especial para todos y cada uno de los miembros de la manada, Lobos, Latentes y Humanos-. Gritos, aplausos me interrumpieron, las personas allí reunidas estaban muy emocionadas, ¿como no estarlo? -Estamos reunidos aquí para darle la bienvenida a una de las casa nobles que nos complementa, una que debió existir desde hace siglos la casa noble  Holimen. Pero, también estamos reunidos para compartir, para recordar lo que nos une, no lo que nos separa, para nunca olvidar que no estamos solos y que siempre contaremos con la manada. Como Lobos somos fuertes...
-Como manada somos invencibles-. Respondieron al unisono todos los allí presentes.
-Bienvenidos sean a esta celebración de las ocho casa y disfruten la cena, que para ello están aquí.

Eso había salido mejor de lo que esperaba, no había estado inspirado, pero... salio muy bien. La música fue remplazada por una con mas ritmo, los jóvenes lobos y humanos comenzaron a bailar. La fiesta había comenzado, todo era risas y alegría... pero yo no podía dejar de pensar en dos personas, Henrriette y Alekssandra.

Podía escuchar la charla de mis compañeros de esa, pero no tenia idea de que mierda estaban hablando. Tendría que desaparecerme un par de horas para poder reunirme con el cazador en la oficina del rector, y regresar a la celebración un par de horas mas tarde para la ceremonia que se tenia preparada. A esta no podía faltar, como líder de la manda, ni como Lobo, todo me obligaba a estar allí.

De pronto los dedos de Alekssandra en mi rostro me sacaron de mis pensamientos.

-¿Que ocurre anima mea?
-Estas aquí, pero no estas con nosotros... ¿Te ocurre algo?
-Solo pensaba.
-Espero que no en una mujer.
-De hecho si, una que no creí fuera importante para mi, hasta hoy.
-Y... ¿Puedo saber quien es ella?
-¿Celosa?

El color rojo cubrió sus mejillas y fingió estar ofendida.

-¿Por que abría de estar celosa? Tu y yo solo somo amigos.
-Solo somos amigos por que tu así lo quieres-. Me recargue en el respaldo de la silla acercándome mas a ella, a su cuello. -Si fuese por mi, en este momento estaría entre tus piernas.
-¡Señor Von der Rosen! ¿A caso esta seduciendome?
-Eso jamás señorita Vasíliev, después de todo solo somo amigos.

Me puse de pie, no para dejarla con la duda, era por que debía reunirme con el cazador. Pase por la puerta principal, cerca me encontré a Dante e Iris quienes habían salido a tomar un poco de aire, el Lobos de Iris lo exigía. Un extraño mensaje llego a mi celular, provenía del teléfono de Henrriette.

“Paso uno: para salvarla debes alejarla, debes dejarla ir”

Eso me pareció una reverenda estupidez, no pensaba renunciar bajo ningún concepto iba a renunciar a ella, sin importar quien me lo dijera... entonces entendí. Henrriette había hecho algo para lograr salvar a  Alekssandra, esto me destrozaría, pero debía hacerlo.

-Frederick, espera.
-Señorita Vasíliev, ¿Que la trae a mi presencia?
-Es... ¿Es verdad lo que dijiste?
-¿Que cosa? ¿Que en este momento te tendría en mi cama? O ¿Que somos amigos por que así tu lo quieres?-. Me acerque a ella y ella retrocedía, la puerta de entrada quedo a unos pasos de ella.
-Mira... yo... Sabes que me gustas, pero... No puede haber nada entre nosotros, por que, somo de razas diferentes...
-Entiendo lo que dices Alekss, pero yo no dije que quería una relación seria contigo-. La sorpresa y el dolor se asomo por sus ojos, eso no me gusto pero no iba a detenerme. -Dije que me metería entre tus piernas, eso es todo. Tienes que entender una cosa, no me gustas, no me interesas, y no quiero tenerte cerca, es mas si yo fuera tu me cambiaría de escuela. ¡Aquí no tienes futuro!

Seguido de mis crueles palabras la bese, no quería hacerle daño y lo estaba haciendo, pero ese beso fue un beso lascivo, sucio. Cuando me separe de ella las lágrimas se habían derramado de sus ojos, la forma en que me miraba... !dioses¡ Seguramente ellos me estaban castigando.

La deje allí y me dirigí a la oficina del rector, cuando entre todo estaba oscuro. Sentía que mi corazón estaba saliéndose de mi pecho, no podía respirar. Me tomo un poco calmarme, pero todo se desvaneció cuando percivi el aroma del cazador.

-Buena noche Frederick.
-Corta esa mierda, ¿que le ocurrió a Henrriette?-. Era el mismo cazador que la había acompañado una de las ocasiones en las que me había visto con ella.
-Tan decente como un perro entrenado.

Le mostré los colmillos y le gruñí un poco.

-No estamos aquí para fraternizar.
-Hoy no, Henrriette te dejo esto.

Derrik me entrego una tableta, en ella había un solo video.

“Hola mi cachorrito, voy a salirte con el cliché de “si estas viendo esto es por que he muerto” pero no te aflijas, estoy segura que no sufriré. Ademas de que tengo una poderosa razón para ello, de haber estado cerca de ti y que te enterase no lo habrías aceptado. Y es algo que debía hacer, por ti, por mi y por ella. Descubrí por que la bruja esa pudo manipular la magia tan bien y eficazmente, ella tenia un lazo de sangre con uno de los lideres de la otra facción cazadora.

Pero supongo que eso ya lo sabias, no eres tonto y eres mi hijo, pues bien... él le enseño ese conjuro, se supone que debe ser solo por unas horas, una amnesia temporal. Pero, aquí es donde se complica. Ella le debió dar sangre a Alekss, y viceversa, con un poco basta. Eso forjo un vinculo de sangre con un Lobo y con el cazador. Esto fue lo que potencio el hechizo, es por ello que esta perdiendo la memoria, no  que tan malo sera.

Pero, no te preocupes cachorro encontré la solución, debes ser el lides de la manada, para ello debo de entregarte todo lo que soy, solo de esta manera podrás hacer un intercambio de sangre con ella y este lazo te permitirá traerla a la manada por completo. Perdona por tardarme tanto en descubrir esto, pero al final lo logre.

Hago este sacrificio por que te guste o no soy tu madre y te amo”

Me quede allí parado después de que el video termino, deje la tableta en la mesa.

-¿Vas a entregarme algo?
-OH, si.

Del bolsillo de su chaqueta saco un dije, uno que había portado Henrriette, supongo era el tótem o sacrificio final. Lo tome y me gire hacia la ventana, Alekssandra estaba allí hablando con Dante e Iris, podía imaginar de que.

-Pero sabes Frederick, tengo un plan mayor para ti-. Sentí al cazador parado detrás de mi, era casi de mi estatura. -Dormirás el sueño del cazador y cuando despiertes seras lo que debes un Lupus est venator.

Sentí algo penetrando en mi pecho no me podía mover, solo me daban vuelta sus palabras “Lupus est venator” un Lobo cazador... Pero, ¿Porque?

Todo es confuso, no se como es que llegue a este lugar. En la oficina del rector de mi escuela, en el veinteavo piso de la torre magisterial. Justo a un lado de la pequeña habitación utilizada como almacén por el profesorado, al que solo un par de alumnos tienen acceso. Dentro se encuentra algo de vital importancia para mi, y se que debo sacarlo de allí, pero no estoy seguro de que es, ni de por que. 
Puedo ver hacia la entrada, del instituto, allí esta ella, la que se supone era mi mejor amiga, la que no me interesaba en lo mas mínimo, la única que logra ponerme en este estado de confusión.

La odio por eso.

Puedo ver las lágrimas en sus ojos y sus mejillas sonrosadas, no se si de furia, de pena o de tristeza. Su rostro refleja mis emociones, confusión total, la observo dar media vuelta ante la mirada atónita de mis amigos. Sale de la escuela sin mirar atrás, sin siquiera decir adiós.

En ese momento percibo a Iris y Dante, corriendo hacia la torre magisterial. Dante levanta la vista y su mirada captura la mía, la vos de Iris me llega como un susurro.

-Allí esta, date prisa Dan... Antes de que intente saltar.

¿Qué? ¿Por qué querría yo saltar de un veinteavo piso?

Entonces lo recuerdo todo, par el momento en que Dante e Iris se han ido me encuentro solo. Tengo una caja en mis manos, en ella esta el tótem de Isidro, el diario. Pero ahora solo es un estúpido libro de un enfermo, el dije de Henrriette estaba allí también y al igual que el diario ya no tenia ninguna clase de valor.

Vi entrar a Dante, pero no podía escuchar lo que decía...

Algo andaba mal, mi cuerpo no parecía querer responder a mis ordenes...

Mi vista comenzó a nublarse, mis piernas ya no me sostuvieron y caí al piso, Dante evito que mi cráneo se estrellara en el piso... 

Un momento, ¿Porque había lagrimas en sus ojos? ¿Que era lo que decía?

No lograba decirle lo que ocurrió, no podía decirle que iba a salvar a Alekssandra y que estaría bien, ni siquiera estaba seguro de ello.

De pronto... Todo se apago.


¿Fin?
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domingo, 1 de junio de 2014

Capitulo treinta y siete.
Olvidos.



Una fecha importante se acerca nuevamente, había sido una tradición para la manada por siglos. Pero las cosas estaban cambiando a pasos agigantados, ya nada era lo que debía ser, la dirección que estaban tomando las cosas de la manada aun no terminaban de llevarnos algún lugar determinado. Aun estábamos en medio de un despertar que debió haberse dado hace siglos, y con ello el rechazo y temor que nos profesaban tan fervientemente los humanos.

Los Lobos estaban temerosos de que los obligase a celebrar una vez mas al falso y traidor de Isidro. Pero y pese a esto era una fecha importante por otra razón, fue la fundación de las casa de los Lobos. Este hecho quedo debajo de la gran, mágica y lujosa celebración que organizo Isidro padre en su nombre. Las cosas en el instituto estaban marcando bien en manos de Ewha, pero yo no retomaría mi ligar como rector en este lugar.

Pese a ello, estaba sentado en el escritorio de su oficina, revisando los avances, retrocesos y cualquier cosas que se hubiera hecho en mi ausencia. No había dormido bien en varias semanas, Alekssandra apenas si despertaba de vez en cuando. Siempre que lo hacia tenia una sonrisa en sus labios, y en su mirada había amor, pero, me sentía culpable.

Tal vez debí estar con ella cuando la bruja la ataco, no patrullando el área como lo aria cualquiera. Aun que eso no podíamos saberlo, solo habíamos aumentado la vigilancia por seguridad de todos, No queríamos mas muertos a manos de esa mujer. Aleck seguía lejos de nosotros, y Adrik se notaba cada vez mas fuera de control.

Era este tema el que estaba discutiendo con Dimitri por teléfono.

-Quizá debas dejarlos marchar, que vuelvan a la casa de los Custos.
-No se si Adrik este preparado para ello, meno por la forma en que tendría que volver... creo que tendremos que enviar a Aleck a casa con un grupo de centinelas, me temo que tendré que utilizar a Adrik en otra cosa.
-¿Que es lo que no estas diciéndome?
-No lo se aun, Dimitri... Solo... es algo que esta molestándome, no se como explicarlo.
-Esta bien, tus motivos debes tener. Arreglare todo aquí para enviar a alguien por Aleck... prepara a Adrik para la separación, según se jamas han estado lejos el uno del otro.
-Eso es lo que estoy temiendo.
-Todos estamos contigo, y sabes que también con él.
-Eso lo se yo, pero, ¿Lo recordara él?

En la linea se escucho algún intercambio de palabras, voces femeninas y masculinas, se escuchaban molestos.

-Ha, esto es molesto... pero Henrriette quiere que te diga que “ya no soporta a tu pulgoso”
-Dile a Henrriette que tengo cosas mas importantes que tratar en este momento.
-Y también dice que “Lo de Patty debe ser pronto o los cazadores la encontraran”
-Bien, es por ello que te deje allí, eres mis ojos, oídos y voz, además de que tienes mi voto en estos momentos en todo lo concerniente a Rusia, buena suerte Dimitri.

No espere una replica simplemente finalice la llamada, en este momento no quería saber absolutamente de nada mas, solo volver a su lado, al lado de mi mujer.

Fue eso exactamente que lo hice, la encontré sentada en la cama comiendo una gelatina de chocolate. Se le veía feliz, en paz.

-¿Como te sientes anima mea?

Lo siguiente que paso me erizo los pelos de la nuca cuando ella volvió su mirada a mi, lo que vi fue devastador.

-¿Es usted el medico?

En su mirada no había reconocimiento alguno, era como si no me hubiera visto jamás.

-No Alekss, no soy el medico. ¿Realmente no sabes quien soy?
-Me parece familiar, pero no se de donde.... se supone que Iris estaría aquí conmigo, su hermana y yo tuvimos un accidente en coche... es todo lo que recuerdo.

Serré mis ojos, mas por ira en contra de la maldita puta de Sorcha, que otra cosa. Esto se lo había hecho ella, este había sido el peor de sus golpes. En las ultimas semanas había tenido demasiados episodios como este, me había alegrado que hace un par de días no había pasado, pensé que la pesadilla había terminado. Respire tratando de calmarme y anclar mis pensamientos a la realidad, ella estaba aquí y quizá su amnesia era solo temporal.

-Frederick, ¿Te encuentras bien?

¿Que-demonios?

Ella estaba observándome con preocupación en su rostro, había dejado descartada la gelatina en la cama.

-Estoy bien.. es solo que... ¿Me reconoces?
-Tonto, ¿por que no habría de hacerlo?-. Me respondió con una dulce sonrisa en sus labios. -Fue que te vi parado allí con los ojos serrados, como si estuvieras pensando o conteniéndote por algo.
-No, yo... -. ¿Que iba a decirle? “tu no me recuerdas o ¿solo era una broma tuya? Estaba mas confundido que ella. -Estaba tratando de imaginar que fue lo que ocurrió en esa habitación.
-Dejame contarte entonces.

Asentí lentamente con la cabeza y me acerque a ella, para sentarme a su lado en la cama.

-Alguien dentro de la casa de Mikhail nos dio la alarma de que los cazadores estaban rodeando la propiedad, dijo que nos superaban por numero. Una de las hijas... creo que era Ursula, me escolto a la habitación de su padre, se suponía que era uno de los lugares mas seguros. En ese momento solo podía esperar, tener fe en que ellos no derrotarían a nuestra gente. Un par de horas o minutos después, no estoy muy segura, Entro Vladmir escoltando a una mujer.
-¿Nos traiciono?
-No lo creo, ni siquiera se veía como el mismo... ella comenzó a hablar sobre su lugar en la manad, que era ella y no yo a quien debían servir, hablo por mucho tiempo, dijo muchas estupideces. Solo de escucharla me asquee, pero sabia que si se trataba de luchar ronca ella nunca lograra sobrevivir... Aun que lo impensable sucedió solo una poco después, la gemela de Vladmir, Irina entro en la habitación. Eso distrajo a esa bruja solo lo suficiente para que Vladmir volviera a ser él mismo y estaba furioso cuando se percato de la presencia de esa mujer... la ataco sin aviso ni advertencia.
-Tal como lo hace un Lobo.
-Si, pero ella fue mas rápida, le destoso la garganta en cuestión de segundos, Vladmir la hirió en el pecho con las garras. Irina, se lanzo sobe ella par tratar de salvar a su hermano... pero este ya estaba muerto. Mientras la bruja trataba de superar a Irina aproveche para tomar una de las dagas que estaban de adorno sobre a chimenea... Según había dicho Mikhail, eran antigüedades, pero servirían. Solo tenia una oportunidad y no pensaba desaprovecharla. Ella amenazo mi casa, entonces ella debe y va a ser destruida, fue lo que me dije. Con la daga le hice un corte en la espalda, Irina tomo distancia.... ella se volvió a mi dicendome: “mortal insolente, ¿no puedes esperar tu turno para morir?”
-Pudo haberte matado en segundos...
-Lo se-. Me interrumpió ella en un susurro. -Se que no tenia oportunidad alguna contra ella, pero no iba a dejar que dañara a mi familia... solo le dije “Ahora sabrás que hace un alfa por su manada” y simplemente deje ir la daga a su pecho, nunca pensé que se requiriera tanta fuerza para atravesar el tórax y llegar al corazón. Pero creo que mi golpe no la mato, susurro algo como: “debes dejarte ir y devolver lo que es mio” al principio pensé que estaba diciéndomelo a mi, pero no fue así. Entonces ella pareció recuperarse, pero no retiro la daga de su pecho, ella solo me mordió el cuello y fue Irina quien acabo con la bruja... después de eso todo esta entre brumas.
-Fuiste muy valiente Alekss...
-No, solo hice lo que cualquiera de ustedes aria por mi.

Ella no iba a aceptar el hecho de que lo que hizo requería de gran valor, y eso me hizo admirarla y amarla aun mas. Esto me hacia debatirme en decidirme por la única cosa que la mantendría a salvo, solo deseaba tomarla y partir con ella hasta un lugar donde solo fuéramos nosotros dos. Pero, sabia que el alejarla de la manada por quien ella había luchado tan fervientemente la destrozaría, aun que si sucedía lo que temía... ambos estaríamos destrozados.

Decidí que no deseaba penar mas en ello y dejaría que las cosas tomaran su propio cause, así que, esa tarde me reuniría con los miembros de la manada, los que quedaron a cargo del instituto y el consejo general, debíamos decidir el curso de acción para la celebración próxima. Las cosas cambiarían una vez mas y no sabia como esto afectaría a la manada, para bien o para mal, ya había tomado la decisión.

Después de dejar a Alekssandra cómodamente descansando en la habitación, decidí que tenia que afrontar una de las decisiones mas dolorosas en ese momento, hablar con Adrik sobre su hermano. Solo que no sabia que le diría al Lobo para que dejase marchar a su hermano, tampoco podía prometerla que pronto estaría con nosotros. Solo me quedaba hablarle desde el fondo de mi corazón, y esperar que los dioses estuvieran conmigo para que el lo comprendiera.

Tal como lo imagine estaba sentado un lado de su hermano, en el área medica del instituto, Alek Slavik se encontraba allí por dos motivos, el primero: Era un lugar seguro, y el segundo un poco mas macabro: Los restos de los Lobos rodeaban el lugar convirtiéndolo en un santuario.

-Se que nada de lo que diga te consolara en este momento o te dará la paz que buscas, pero necesito que me escuches.

Cuando Adrik levanto la cabeza me di cuenta de que su dolor, su ira, todos lo que llevaba por dentro se reflejaba en lo rojo del iris de sus ojos, un cambio de color como ese en un Lobo era malditamente malo.

-Dame un motivo para continuar, para dejar que él vuelva a casa y que no me arrastre a ese mundo a donde lo han enviado, esta en un lugar al que en el que no puedo alcanzarlo... ayudame, te lo suplico Frederick.

¡Por-toda-la-mierda-del-planeta!

Se escuchaba exactamente como yo me sentía, frustrado, a punto de cometer la peor de las locuras solo por un pedazo de esperanza.

-Eres la única persona en la que confiaría para esto.

El interés brillo por un par de segundos en su mirada.

-¿Por que eso podría interesarme?
-Es sobre Alekssandra.
- Tienes mi atención.

Después de la charla con Adrik sentía que me había arrancado el alma con mis propias manos, era una sensación de incertidumbre tan fuerte que me dejo en un estado de ausencia extrema. Es decir, podía estar en el lugar, hablar con la gente y resolver problemas, pero no me encontraba allí. El escuchar la forma en como un hombre, un Lobo antiguo, me pedía que le diese una razón para continuar su existencia, aun cuando solo fuera por un poco de tiempo... eso jamas en mi vida espere escucharlo.

Puedo entender perfectamente cual es el sentir de Adrik, sus temores y su preocupación... yo mismo me sentía igual, sin embargo, ambos debíamos continuar adelante por el bien de la manada y sobre todo de aquellos a quien amábamos, Aleck y Alekssandra.

El acuerdo fue que yo me encargaría de que Aleck fuese llevado a Rusia, pero no a la casa de los Custos, seria llevado a la casa de los Bellator. Allí estaría protegido además que me aseguraría que Dante y Dimitri estén al pendiente de todo lo referente a los Slavik. Por otro lado, Adrik se aria cargo de la tarea mas difícil que le había asignado, además era una tarea que yo no podría realizar por millones de razones.

Todo esto dependía de que mis sospechas no fuesen reales, pero para ello debían pasar dos cosas: primero hablar con Henrriette, ella me sacaría de cualquier duda. Segundo, tenia que dejar que el tiempo hablara, y encontrar la solución a ello sin perder lo que mas amaba en esta vida.

Sin saber como la tarde paso sus horas tan rápido que me pareció solo un parpadeo, uno de los hijos de Ewah, Arthur. Este se había convertido en el segundo al mando de la familia de los lupinos y en Supervisor del instituto. No se parecía en nada a su padre, en realidad tenia el rostro delicado de su madre, y el extraño cabello de ella.

-Mi señor, el consejo general, los tres consejos del instituto, mas los profesores están esperando en la sala de reunión.

Tome la carpeta de cuero negro que estaba frente a mi, allí tenia el plan que debíamos seguir para las celebraciones venideras. Los nuevos cambios y las cosas que retomaríamos, esta noche ellos sabrían que traeríamos las casas antiguas de regreso. En este sentido me sentía confiado, muy seguro de que estos eran los pasos a seguir, solo tenia que ganarme la aprobación de la manada.

Seguí a Arthur hasta la sala de reuniones, todo el mundo estaba allí como él había dicho, la calma se sentía tensa, sobre todo en el momento en que atravesé las puertas. Muchos pares de ojos se posaron en mi, algunos con duda en ellos, otros con escepticismo, otros con una clase de temor y algunos mas con odio. Hubo varios ausentes esa noche, pero sobre todo la mas grande fue la de Alekssandra. Por alguna razón no la quería allí esta noche, pero no comprendía muy bien por que.

-Mis hermanos sean todos bienvenidos a mi casa, debo comenzar diciéndoles que e recibido cientos de llamadas y correos electrónicos, con la misma interrogante: ¿Que sucederá con el día de San Isidro? también se que este tema que nos reune a todos aquí esta noche no es cómodo o sencillo de tomar, sin embargo, se debe tomar una decisión. 
-Ya no podemos seguir las normas o tradiciones de esa familia, nunca mas-. Protesto un centinela al que no había visto desde el ataque a Isidro Taftian, Ulrich Herzig .
-En ello tiene razón, señor Herzig. A la familia Taftian ya le entregamos todo lo que se le puede entregar a alguien, lealtad, confianza, amor... pero a partir de la muerte de Isidro Taftian eso cambio. Nunca mas juraremos lealtad a una familia que solo tomo el liderazgo de la manada por que era lo que mas les convenía a ellos, la manada entera ha expresado su desacuerdo a continuar con esas tradiciones obsoletas y sin sentido de lealtad que los Taftian nos impusieron.

Mas de uno de los lobos que estaban presentes allí asintieron en silencio, había expectación en su mirada y estaban escuchando, lo que me decía que iba por un buen camino.

-¿Que pasara ahora?-. Me interrogo Giovanik Alline.
-Ahora pasaran otras cosas que aran que los ánimos y la unión de la manada se fortalezca, una vez que hemos sacado a los Taftian de nuestra vida deberán ser remplazados por una celebración que fue hace mucho el centro de nuestra unión y poder.
-Hubo muchas celebraciones mi señor.

Xavier Torre, me dio gusto volver a verle, y saber que tenia su apoyo.

-Tiene mucha razón, y pretendo que retomemos muchas de ellas, para comenzar sustituir el día de San Isidro por el de la noche de nacimiento, o tempus nascendi.
-¿Pero muchas de las casas nobles ya no... existen?-. Susurro Ewah, puesto que una de las casa que habían sido extinguidas por los Taftian había sido la de su familia.
-Es por ello que quiero retomar esta celebración, no solo es por las que quedan en pie, es por todo aquello que nos quitaron. Aun existen descendientes de cada casa, por lo tanto podremos recuperar sus nombres y tradiciones... tenemos que volver a ser lo que un día fuimos.
-Pero si traen de nuevo las siete casas... los humanos quedaremos fuera nuevamente.

El hilo de voz al fondo de la sala llamo la atención de todos los presentes, era una de las lideres de la triada del consejo Rosa de Luna, Tifanny Monroe.

-Tiene razón en ello señorita Monroe, si las cosas se hicieran como se hacían antes. Mi intención es reunir a cada latente o pareja humana con la casa que tenga relación, no pretendo dejarlos fuera. Además, que podemos crear una octava casa, una que sea completamente humana, en ella estarán aquellos que no tiene una sola gota de sangre de Lobo en sus venas.
-Eso se convertiría en la celebración noche de nacimiento de las ocho casa.

No supe quien fue el que dijo eso, pero me hizo recordar la ultima noche que estuve en la casa Bellator. En compañía de Yurik Vladik, revisando los viejos libros de mi abuelo, sus escritos, los de mi padre biológico. Recordé haber visto un pentagrama encerrado en un octágono, un ritual que no se me hizo conocido.

-¿Que es esto?-. Le interrogue señalando el octágono que tenia frente a mi.
-Esa fue la idea mas revolucionaria que tubo tu padre mientras estuvo al frente de esta casa, la llamaba la noche de las ocho casas. Era su idea para que nosotros y ello estuviéramos en comunión, su idea de un mundo perfecto.
-¿Por que nunca se llevo acabo?
-¿Por que? Fácil, por los Taftian, ellos fueron los que cortaron todos los lazos con la raza humana, o eso trataron.

Ahora entendía de donde me había robado esa idea, tendría que ponerme en contacto con Yurik para que me enviase los escritos de Grigori y de Zaítsev.

-Exacto, esa celebración sera la noche de las ocho casas. Dado que tenemos mucho que hacer, es mejor que comencemos con el trabajo, nombraremos varias comisiones y veremos que surge.

Los Lobos aceptaron la propuesta que les había hecho, esto facilitaría el camino para que la manada se uniera y las viejas tradiciones resurgieran. Se podía sentir la emoción de los mas ancianos del consejo e incluso de los profesores del instituto, esto era bueno y levantaría los ánimos después de tantas cosas ocurridas.

Pero el día no podía terminar bien, nunca lo hacia en el ultimo mes. Uno de los centinelas que estaba apostado en la periferia de mi ático irrumpió en la reunión, su semblante estaba serio y en su mirada la preocupación era lo que los llenaba.

-Mi señor, disculpe por la intromisión, pero tenemos un problema con mi señora Vasíliev.

Mis pulmones se negaron a seguir funcionando, esto era mas de lo que me esperaba en ese momento.

-Ewah, quedas a cargo... Debo retirarme-. No hubo que dijese mas, solo salí con el centinela escolatandome, tenia la única idea en mente de llegar a ella lo antes posible. -¿Que es lo que ocurrió?
-Mi señora... ella, despertó hace unas horas y decidió bajar al jardín, todo estaba muy bien, estaba contenta y platicaba con nosotros. Estaba cortando las azaleas, y de pronto solo se quedo mirando una de las flores, Rafael y yo creímos que solo estaba recordando algo o que ese era su color favorito. Cuando la llamamos por su nombre, ella levanto la cabeza, pero no nos reconoció... Mi señor, ella no sabia quien era o donde estaba, se altero mucho, tratamos de evitar que se dañara, Rafael la tranquilizo diciéndole que traeríamos a su medico.
-¿Como se encuentra ahora?
-Uno de los sanadores de la manada llego a verla, la dejo descansando, diciéndole que si dormía su malestar desaparecería, como parece estar pasando en la ultima semana. No quiero decirle esto, pero creo que ella no esta bien mi señor, esto que le esta ocurriendo es algo muy malo.
-Lo se, Gerardo, lo se.

Por lo que Gerardo Ordoñez me había explicado, este episodio de amnesia le había durado mas que cualquier otro antes. Por suerte, todos los que estaban a su alrededor estaban al tanto de lo sucedido en Rusia. Pero no por ello dejaba de ser preocupante o doloroso.

La encontré sentada en la cama, se veía confusa, tenia un libro en las manos.

-¿Como estas anima mea?
-No lo se, no se como me siento... esto es cada vez mas confuso, yo estaba en el jardín, estaba cortando unas azaleas y.... después de eso no ahí nada, todo esta en negro... despierto y estoy aquí... otra vez.

Las lágrimas comenzaron a caer por sus ojos, pero ella no estaba viéndome, ella tenia clavada la mirada en las paginas del libro. Tal parecía que ella no quería verme a la cara, ¿pero? Como lo aria, no sabíamos lo que estaba sucediendole, y no teníamos una respuesta de si esto mejoraría. Lo que en ese momento me estaba temiendo, era que esto estaba lejos de terminar y que estos episodios la llevarían lejos de mi, mas lejos que si yo decidiera terminar nuestra relación.

-Vas a estar bien, no se como...
-¡Basta!-. Me interrumpió en un grito agónico. -¡Basta ya con esa mierda de que voy a estar bien!
No estoy bien Frederick, cada día siento que me pierdo mas, no se como llego a tal o cual lugar, no recuerdo las conversaciones que tenemos... no estoy bien Frederick y es momento de que aceptes eso, lo que sea que me hizo esa bruja... nos esta separando.
-No, eso nunca va a pasar.
-¿Que vas a hacer si llega el día en que ya no sepa quien eres?
-Eso no va a pasar.
-¡Por los dioses Frederick!

Alekssandra lanzo el libro a la pared, entendía su frustración, su dolor, solo que no quería aceptar que esa posibilidad era real.

No podía ser real, no...

Me acerque a ella y tome sus manos.

-Mirame Alekssandra.
-Entiende... esto esta empeorando...
-Solo mirame Alekssandra.
-No puedo, no quiero...
-Por favor, alma miá, solo mirame.

Tardo algo de tiempo en levantar su rostro, pero finalmente sus ojos se posaron en los míos.

-Voy a hacerte una sola pregunta después de que escuches lo que tengo que decir, y vas a responderme con la verdad-. Ella solo asintió en silencio. -Toda mi vida estuve inmerso en la oscuridad, pasaba cada día por que tenia que pasarlo. Las personas... mas si eran de la manada me habían dejado de importar. Todo mi mundo estaba vació, solo le daba cabida a lo que me daba algún beneficio o alguna clase de satisfacción. Usaba a la gente Alekss, la use de maneras que no te imaginas. Me aleje de las personas que me querían y que eran mi familia por que no quería que me lastimaran, solo por que no quería sentir dolor de nuevo... entonces. Un día, una estrella choco contra mi, ella ilumino mi mundo. Esta pequeña, frágil y maravillosa estrella me rescato de las sombras. Mi vida desde ese segundo cambio por completo, al grado de que ahora soy el líder de la manada, una manada que desprecie por siglos. Esta estrellita que los dioses me enviaron se convirtió en mi corazón y mi alma, ahora te pregunto. ¿Crees tu que dejaría que una maldita bruja me arrancara el corazón y no lucharía por ti?

Los ojos de Alekssandra se llenaron de lágrimas, su labio inferior comenzó a temblar. No la deje responder, solo la bese. Pero por la desesperación, el dolor y todas la emociones que estaba cargando en ese momento, no pude detenerme, no quería detenerme. Estaba decidido a guardar cada segundo de lucidez que ella tuviera, para que en el momento en que fuese necesario pudiera traerla de regreso a mi.

Ella se aferro a mi cuello apretándome contra su pecho, su respiración se hizo cada vez mas acelerada, amaba ver la forma en que sus mejillas se sonrojaban cuando se excitaba, los pequeños gemidos que salían por su garganta, la calidez de su cuerpo. Me deshice de su pijama casi sin darme cuenta, era de tela delgada y suave, pero me estorbaba para poder tocar su piel con mis propias manos.

La sentí estremecerse cuando mi mano rozo la piel de su pecho desnudo, sentir el calor que de ella se desprendía me transporto a un lugar de paz. Bese su cuello bajando lentamente hasta su pecho, su piel era perfecta bajo mi tacto. Su aroma entraba en mi sistema y me volvía loco, era un aroma dulce, almendrado, un tanto exótico. Toda ella era un dulce manjar bajo mis labios, amaba su sabor, su aroma... la amaba de tal forma que me completaba.

-Amor... si sigues solo besando... vas a matarme... te necesito.

Su voz salio ronca entre gemidos de placer, eso hizo que mi cuerpo respondiera de ser posible mas fuerte.

-Debes ser paciente anima mea, quiero disfrutar cada parte de ti.

La ame tan lentamente como me fue posible, disfrutando cada rincón de su cuerpo, mordiendo en alguna que otra ocasión. Ella simplemente era perfecta, era la mujer perfecta para mi y no creo que los dioses la hubieran puesto en mi camino solo para permitir que la perdiera poco tiempo después. Ellos no permitirían que eso pasara, no podían hacerlo.

Si puedo decirlo fue la mas perfecta de las noches, ella me pertenecía y yo era enteramente suyo...

Deje de creer eso a la mañana siguiente, mi fe salio por la ventana, después de que este evento me arrancara el alma. Estaba dormido y sabia que ella estaba entre mis brazos, apenas estaba amaneciendo cuando un grito me despertó abruptamente. Sin saber como fui lanzado de la cama y caí al suelo, que estaba helado debajo de mi trasero desnudo. 

Alekssandra era la que gritaba, estaba mas que aterrada. Simplemente se había despertado en los brazos de alguien a quien no recordaba, me quede allí sentado, viéndola como se cubría con la cobija y caminaba, gritaba y lanzaba cosas por toda la habitación. Era la peor tortura a la que me habían sometido, ella estaba alejándose de mi sin ser cociente de que lo estaba haciendo y no había nada que nadie dentro de la manada pudiera hacer para detenerla o remediarlo.

La bastarda de Sorcha me había jodido, mas de lo que lo hizo Isidro Taftian, ella si se había asegurado de que pagara toda y cada una de mis culpas. De que de ser posible pasara mi eternidad recordando este momento. Sin duda, me que do claro una única cosa, perdería a Alekssandra de un u otra forma.

Ella moriría a causa de su humanidad o me olvidaría.

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