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viernes, 16 de mayo de 2014

Capitulo treinta y seis.
Reina.



La auto-nombrada reina de los Lobos estaba frente a mi, y acababa de amenazar todo lo que me importaba en mi mundo. Pero esa imagen etérea e intemporal no iban a salvarle la vida de ninguna manera, este día seria ella quien debía caer no nosotros, jamas nosotros.

-Mirate, solo, débil, despreciado por su gente... odiado por aquellos que deberían amarlo y protegerlo.

¿A caso me dijo débil? Se que esa no era la parte central de toda su palabrería, quizá tenia razón, pero, fue lo que me pareció mas relevante.

-¿Ya terminaste con toda esa basura?
-No... no es posible...

La sorpresa se reflejaba en su rostro, me observaba de pies a cabeza y sinceramente no tenia idea de por que.

-Vamos, se supone que esto seria “la batalla épica” y te quedas allí como una estatua, me aburres.
-Él nunca lo dijo... nunca te menciono.

¿Él? Por-todos-los-dioses. Me estaba cansando de tanto maldito secreto e historias que se enredan entre si. Detallitos que para mi desgracia me incumbían, por que daba la casualidad de que eran de mi.

-Sorcha, ¿De que demonios estas hablando?
-¡Jamas vuelvas a llamarme de esa manera!
-Ese es tu nombre, ¿no?

No sabia si el hecho de burlarme de ella era buena idea o no, pero no podía evitar hacerlo.

-¡Nunca, nunca mas! Ya no soy esa... Yo, soy la Reina de los Lobos, la única con derecho a mandar sobre ellos, la única con el poder que desciende de Zaítsev.
-¿Podrías explicarte? Me duele la cabeza y estoy harto de historias ocultas y secretos estúpidos.

Su mirada ya no era lo que había sido, de alguien seguro de si mismo, se veía un poco extraña, desquiciada sera la mejor manera de describirla.

-¡Tu no tienes por que sonar como él! ¡Tu no debes tener su energía! Solo eres un maldito perro.
-Si, bueno, eso ya lo he oído antes. ¿que te puedo decir?
-¡Deja ya de burlarte de mi!
-Mujer, tu eres quien viene a una de mis casas de veraneo y me insulta.

Me tomo por sorpresa la quietud del bosque, no me había percatado de ello hasta ese momento. Eso me hizo saber que quizá era el blanco de mas de un cazador. Mi temor era no tener suficiente poder para salvar a los que amaba... pero, si había parte de esos-bastardos en mi sangre entonces tenia una mínima posibilidad.

-No eres mas que un charlatán, Henrriette debió haberte eliminado en el momento mismo que supo de ti, sin embargo decidió regresar a ello en lugar de jurarme lealtad.
-¿Que?
-OH, ¿que no lo sabias? Si, yo ayude en su liberación pero el maldito de Isidro se encargo de llevarla a “los suyos” para que la mataran. A mi lado habría tenido una única oportunidad de salvarse...
-A cambio de mi sangre-. La interrumpí. -Dudo que Henrriette decidiera vivir sobre la vida de su hijo.

Eso lo sabia con la certeza que ahora tenia de que ella me había estado protegiendo por muchos siglos.

-Ella es lo mismo que tu, para mi. Nada, solo basura, el desperdicio de una raza en decadencia, marchita y agonizante.

Comencé a sentir una extraña presión en mi cabeza, como un ligero sucumbido que precede a un gigantesco dolor de cabeza. Entonces entendí, la “reina” estaba tratando de crear un vinculo directo a mi cabeza, quizá deseando obtener información, debía saber con certeza cuales eran mis debilidades. Pero también conocía ese truco, y tenia en mi favor que había leído su diario.

-Ese es un truco muy viejo Sorcha, no sirve en mi.
-Quizá no, pero esto si.

Levanto las manos dibujando un patrón con ellas, jamas había visto que un lobo usara ese tipo de patrones mágicos. Lo que hacia evidente el hecho de que ella había tenido siglos para aprender y perfeccionar cada encantamiento que hubiese podido aprender, cosa que no era nada buena para mi.

Del patrón que había dibujado con sus manos emergieron una especie de hilos de vapor de un color gris terroso, eran bastante siniestros  y la forma en la que se retorcían parecían dedos huesudo dirigiéndose a mi. No me moví, no por ser “valiente” simplemente no pude moverme, contemplaba esas cosas y sentía temor, pero a su vez estaba sorprendido por lo que ella había hecho.

Los hilos de gas comenzaron a enterrarse en el suelo justo en el limite de la propiedad de Mikhail, ¿Esto era parte de su plan? O tenia mas que ver con el hecho de que el viejo Lobo colocase fuertes salvaguardas a la propiedad.... No tenia ni idea pero no me podía confiar bajo ninguna circunstancia. Un paso, solo un paso que di hacia enfrente fue todo. Los hilos de gas grisáceo comenzaron a emerger a mi alrededor, enredándose en mi con letal rapidez.

Podía sentir como subían por mi cuerpo, como miles de serpientes que se enredaban en mi y comenzaban a apretar tratando de asfixiarme. El aroma de estos hilos era fétido, insoportable al olfato incluso de los humanos, como Lobo me estaba reventando las fosas nasales. Tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para contener las arcadas y continuar ocultando mis emociones detrás de una mascara, pero no sabia por cuanto tiempo toleraría esa presión o el olor.

Una extraña sonrisa se formo en  los labios de la mujer, un brillo demasiado peculiar enmarcaba su rostro.

-¿Que te hace pensar que puedes soportar cualquier cosa que yo te haga?

No le respondí, sentía que si abría la boca esa peste y los hilos se meterían en mi sistema. Me pareció que el hecho de que yo no respondiera la estaba enfureciendo, los labios se le contraían cada vez mas mostrando sus colmillos. Si, seña inequívoca de intimidación entre perros. Lo que ella no entendía era que, yo no le tenia miedo, temía por los que estaban a mi alrededor y los que amaba.

Fue entonces que lo pensé, si ella estaba utilizando magia de los cazadores  para contenerme... ¿que me detenía de no hacer lo mismo? Teniendo yo como ventaja el hecho de que en mi sangre se mezclaban a la perfección ambas especies, eso podría darme la ventaja.... solo esperaba no equivocarme.

Tenia que tomar parte de la energía de esos hilos y desviarla hacia algo o alguien, para poder liberarme sin que ella se diera cuenta. No iba ser tarea sencilla pero, esto le aria tiempo a mi gente para hacer lo que debían hacer. Una ultima inhalación soportando la peste de esos hilos, y centre mi atención en desentrañar el secreto, en absorber energía y desviarla.

En el momento en que sentí que los hilos cedían un poco, pude respirar mejor.

-Cuando tu caigas no me tomara mucho domesticar a estos perros que te siguen.
-¿Estas segura de que yo caeré primero?
-Tan segura como que soy la reina de los lobos.
-Tu solo eres una mujer que fue despreciada por un enfermo igual, no, peor que tu.

La furia en sus ojos era algo casi vivida, sus labios se contrajeron aun mas y sus colmillos quedaron al descubierto.

-Yo soy mas poderosa, mejor y mas fuerte que cualquier desentiende de los Taftian... siempre he sido y seré mejor que Isidro.
-Tu solo fuiste alguien con quien divertirse, con quien desfogarse sexualmente, nunca fuiste alguien con quien lidera a la manada, nunca fuiste tomada en cuenta como mujer.
-¿Como te atreves maldito perro?

Los hilos de ese gas vicioso desaparecieron mas rápido de lo que aparecieron, las manos de la loba dejaron de ser humanas, podía apreciar las garras del lobo con una gigantescas uñas, que estaba seguro tratarían de cortar mi yugular.

“Estamos en posición lobito, cuando tu digas, su ejercito de cazadores dejara de existir” 

El aviso me llego a través de la senda telepática común, el hecho de que aun en ese momento y entre todos los Lobos, Adrik me siguiera llamando “lobito” me dio confianza. Además, si lograba que ella dejase de utilizar la magia y comenzaba a atacar como un animal, mis posibilidades para detenerla serian mayores. Aun que a juzgar por el tamaño de esas enormes garras, no saldría bien librado de sus ataques.

-Solo estoy diciendo lo que se ve, ni siquiera un mestizo como yo te tomaría como pareja... En realidad ni siquiera te tomaría como un omega dentro de la manada.
-voy a demostrarte que soy mas poderosa que tu, que cualquiera dentro de tu estúpida manada. Nadie es tan poderoso como lo soy yo, nadie jamas lograra superarme, ni siquiera tu.
-Tu no eres mas que una farsante, no eres mas que un juguete del verdadero titiritero, eres la puta mascota de los cazadores.

Eso fue todo lo que tuve que decir para que se abalanzara directo a mi yugular, la esquive por poco, pero sentí algo que me golpeo la pierna derecha, como un piquete en realidad.

“Detenga a esos malditos fanáticos, ¡ya!”

Los gritos, gruñidos, aullidos de dolor, disparos... nada me había preparado para tales sonidos de esa mañana, cada herida que los míos recibían me desgarraba el alma, pero no podía hacer nada por ayudarles en este momento.

-Ellos caerán contigo, no importa cuanto se esfuercen, el poder que nos une es superior a todo.

Lo entendí como un flashback, ella era como Isidro Taftian queriendo ser superior, queriendo ser la única con el poder. Pero, la “reina de los Lobos” también había hecho una alianza con los cazadores para lograr ese poder, esta mujer era exactamente igual al bastardo que nos jodió tanto.

“Aleck, Adrik, encuentren al enlace de esta bruja con los cazadores y elimínenlo” 

Tenia la idea de que el enlace de Sorcha con los Venántium no era lo que todos imaginaríamos, podría no ser una persona, podría ser un objeto hecho con la magia de los cazadores, de modo que los estaba mandando a una búsqueda de una aguja en un pajar. Sentí que mi pierna ya no me respondía correctamente y si lo permitía, mi cuerpo seguiría ese mismo camino.

Baje mis manos a los costados, cambie de posición mis pies en el suelo, y centre mi mirada en ella.

-Pues si crees que eres aquel Lobo que ha de vencerme, ven por mi.

Ella me mostró sus dientes una vez mas con una sonrisa de “victoria” en su retorcido rostro. Desvió ligeramente sus brazos hacia atrás curvando sus garras, su pierna izquierda la giro levemente y la llevo un paso atrás, apoyando su peso en la otra pierna. Su ataque solo me daría unos seis segundos, pero era el tiempo suficiente.

De no haber estado atento me habría tomado por sorpresa, pero lo estaba, su cuerpo se retrajo ligeramente y se impulso con la fuerza de un antiguo. Pero, yo estaba listo. En cuestión de segundos mi cuerpo se contrajo, mi piel humana le dio paso a mi pelaje lobuno. Mi mandíbula se serró sobre su brazo al momento en que estaba sobre mi, me impulse con la única pata que me obedecía.

Mi peso y mi fuerza fueron solo ligeramente superiores a ella, y esto me ayudo a lograr un giro, aterrizando con ella sobre su espalda, mientas sus garras se clavaban en mis costados. Pero en lugar de aflojar mi agarre sobre su carne, apreté mas mi mandíbula. No solo escuche como se rompía su brazo, también sentí como lo hacia.

Aprovechando su confusión brinque alejándome de la Loba, sentía un ardor muy fuerte en mis costillas, sobre todo al respirar. Pero eso no se lo iba a demostrar, estaba logrando que dejara su magia aun lado y no iba a retroceder.

Me tomo por sorpresa el hecho de que tratara de transformarse en un lobo, pero solo sus ojos y unas cuantas motas de pelo por aquí y por allá emergieron, ella, nunca mas seria uno se nosotros.

“No solo hiciste un pacto con los enemigos de tu raza, les entregaste algo que nunca recuperaras, tu nunca mas seras uno de nosotros” 
-No, no... yo soy la reina de los Lobos.
“Nunca mas un lobo, nunca seras un lobo nuevamente”

Se puso de pie tambaleándose, el temor y la ira se reflejaban en su rostro. Sus ojos se habían vuelto rojos, de sus labios escurría saliva sanguinolenta, como si se hubiera mordido la lengua.

-De las fuerzas oscuras tomo mi poder, te entrego a ti todo, que sea tu voluntad lo que fue mi voluntad.

Algo comenzó a brillar en su pecho, un brillo extraño, parecido a las sombras, algo realmente oscuro que hizo que se me helara la sangre. Levanto su mano en mi dirección, supe que estaba reuniendo toda esa energía para golpearme. Pero sus palabras aun estaban rondando en mi cabeza, tratando de entender a que se refería, no lograba entender su conjuro.

Una inmensa bola de pelos llego corriendo, se abalanzo sobre Sorcha como un gigantesco perro rabioso. La cubrió con sus garras mientras que la destrozaba con estas y con sus mandíbulas, lo que sea que ella había estado tejiendo golpeo el pecho directamente del Lobo, lo vi caer junto con el cuerpo de la mujer... ambos estaban muertos.

De pronto entendí que era lo que me había paralizado, reconocía el pelaje, el tamaño, lo reconocía en el. Me tomo mas tiempo convertirme en un humano que en un lobo, cuando pude reaccionar lo aleje de ella. Revise su herida, era un limpio agujero chamuscado que iba directamente a su corazón. No sentía su pulso, ni tenia respiración, pero sentía que no estaba muerto... eso era lo que mas deseaba.

En mi campo de visión encontré el rostro que estaba buscando descubrir en el enorme Custos que tenia en mis manos, entonces la confusión fue mayor, podía sentir el dolor de la manada, pero sobre todo el de Adrik Slavik, quien había tomado a su hermano en sus brazos y trataba de hacerlo reaccionar. 

Entonces lo entendí todo, Aleck había descubierto donde estaba el vinculo de la mujer con los cazadores,  él había roto el vinculo y había matado a la “reina de los lobos” también. Me había salvado, sacrificando su propia existencia.

-Señor, mi señor.... en la casa... la bruja...

No supe como lo hice, pero logre llegar hasta Alekssandra, estaba herida, tenia una mordida en el cuello. En el suelo se encontraba una mujer, una tan parecida a la reina de los Lobos. Tenia una sola herida en el pecho, una producida por una enorme daga. Esa daga la había visto colgada en un adorno que estaba sobre la chimenea de la habitación.

Derrape con la sangre que emanaba del cuerpo de la mujer, hasta llegar a mi alma, ella estaba siendo atendida por Dimitri y Orlando. Ambos estaban severamente heridos, pero aun así le prestaban toda su atención y su energía a su alfa.

-¿Alguien sabe que ocurrió?

Trate de no estorbarles, pero no pude evitar acercarme a ella, y acomodarla sobre mi regazo.

-Uno de los hijos de Mikhail encontró a esta mujer aquí, parece que alguien dentro de la casa la dejo entrar-. Respondió Dimitri mientras cubría las heridas de Alekssandra con cataplasma de hierbas.
-La maldita bruja ataco a mi señora casi directamente, yo entre casi al mismo tiempo que el hijo de Mikhail, pero este fue mas rápido y ataco a la mujer... trate de sacar a mi señora, pero ella era buena, Frederick, muy buena peleando...  mato al hijo de Mikhail y casi me mata a mi de no ser por mi señora, ella la apuñalo antes de que la mordiera.
-Lo hiciste bien Orlando, lo hiciste bien-. Le consolé a él, tratando de consolarme a mi mismo por haberle fallado a ella.

Después de la muerte de la reina de los Lobos, los Venántium se diseminaron como ratas que huyen de un naufragio. Solo nos quedaba reagruparnos, cuantificar nuestras perdidas y tratar de lamer nuestras heridas. No podíamos permanecer en Rusia, así que debíamos volver al instituto y llevar... teníamos que llevar a Aleck a casa.

La calma que le siguió al desastre que dejo tras de si la hija-de-puta-de-la-reina-de-los-lobos, fue dolorosa, como si la estuviéramos pasando en cámara lenta. Tuvimos muchas bajas, pero no tantas como esperábamos, gracias al apoyo de los miembros de la casa Bellator. Aun que pelea como esta no debería de haber existido, si... solo no tenia que haber pasado todo esto.

Antes de partir me dirigí a ver a Henrriette, tenia cosas que tratar con ella.

-Mi cachorrito-. Murmuro rodeándome con sus brazos, por una vez en muchos siglos me permití ceder. -Supe lo del Custos... Mi gente no pudo detener a muchos de esos locos, pero tratamos de hacer lo mejor para ayudarte.

Eso si me tomo por sorpresa, nunca ni en un millón de años habría pensado en que Henrriette aria algo así.

-Gracias Henrriette.
-No tienes que agradecer mi cachorrito, lo habría hecho igual en cualquier momento.
-Regresaremos al instituto, solo hasta que finalice el ciclo escolar... tenemos que... tengo que llevar a mi gente a su casa, asegurarme que Alekssandra se recupere completamente... tengo que...
-Tienes que hacerlo cachorrito, lo que sea que debas hacer debes hacerlo, por ti y por tu gente.
-Quiero pedirte algo mas.
-¿No estarás pensando dejar al pulgoso ese aquí con nosotros?

No pude evitar sonreír mientras me sentaba en la sala de la pequeña, pero acogedora casa que ella había escogido para vivir. Habría creído que se quedaría en la inmensa casa que compartió con mi padre biológico, pero creo que eran demasiados recuerdos para ella. Eso lo entendía bien, ella nunca nos olvido... fuimos nosotros los que le dimos la espalda, y sin embargo aquí estaba, ayudándonos y protegiéndonos.

-Debe quedarse, por patricia, por el nuevo instituto aquí. Por que tengo que darle un propósito para continuar ahora que uno de los suyos a caído.
-Solo dime que le enseñaste a ir al baño afuera de la casa.
-Henrriette, esto es serio.
-Ese es el problema mi cachorrito, ya no sonríes, ya no ahí alegría en tu corazón. No permites que la felicidad que te da esa pequeña humana se note y crezca.

Sabia que de alguna manera ella tenia razón, pero no estaba allí por mi en ese momento. Quizá esta charla podríamos tenerla en algún otro momento. Quizá, en algún momento podríamos ser lo que nos arrebataron hace siglos... quizá.

-Bien, como digas Henrriette. Pero, el punto aquí es el pulgoso.
-Esto va en contra de todas las reglas de mi gente, va en contra de todo lo que soy y todo lo que....
-¡Henrriette!
-Esta bien, no te sulfures. Deberías de cazar un conejo o algo antes de venir a verme, o un costal de croquetas-. Me reclamo fingiendo exasperación, pero con una sonrisa detrás de su fingida incomodidad. -Pero, voy a hacerlo solo por que eres tu quien lo pide, de otro modo olvidalo, jamas pasaría.
-Gracias Henrriette.
-Agradeceme hasta que le enseñe a hacer algunos turcos.

Un par de días después estábamos listos para irnos, con nosotros viajaban algunos de los hijos de Mikhail. También llevábamos con nosotros dos cámaras de recuperación, en una de ellas viajaba Alekssandra y en la otra Aleck. Dante e Iris se quedarían en Rusia y supervisarían junto con Mikhail la construcción del nuevo instituto. Ademas, se asegurarían que la presencia de los cazadores allí disminuyera dramáticamente.

Pero, el verdadero daño que había causado la “reina de los Lobos” se vería tiempo después, ya que las cosas se asentaran y comenzaran a salir las cosas por si mismas. En el camino deje atrás a Dante, Iris y Dimitri, pero, casi perdimos... solo por poco a Aleck. Pero esa puta le había hecho algo, no había vuelto a su forma humana, no había abierto sus ojos, y no sabíamos si algún día saldría de ese sueño.

Adrik me dijo una noche que cada vez que trataba de conectar su mente a la de su hermano se encontraba con un muro de diamante, algo que jamas había visto y que le era imposible de romper o tratar de traspasar. 

Recuerdo sus palabras.

-El es mi centro Frederick, dentro de toda la manada, siempre a sido él mi conciencia, mi freno... Me siento perdido sin él... no se como continuar sin la mitad de mi alma, Aleck... no solo es mi hermano, es mi guardián, mi mejor amigo... No puedo perderlo.
-No vamos a perderlo, encontraremos la manera de traerlo de regreso.
-¿Que pasara si no lo logramos nunca?
-Esa no es una opción Adrik, jamas voy a aceptar un resultado como ese.

Pero sinceramente, no tenia idea si encontraríamos la forma de hacerlo volver o que ocurriría cuando lo lográramos, si es que esto pasaba. Pero, no iba a permitir que la manda perdiera a alguien que era capaz de dar su vida por cualquiera de nosotros. Contaba con la ayuda de los miembros mas viejos de la manada, pero sobre todo, contaba con la Venántium mas poderosa, Henrriette.

Al llegar al aeropuerto fuimos recibidos por Ewha y sus mas leales guerreros. No hubo una corte de honor, ni tampoco nos esperaba una gran celebración en el instituto. Todo se hizo en completo silencio, ocultos de los ojos del instituto. Quizá estábamos siendo algo paranoicos, pero no íbamos a arriesgar mas a los que estaban trabajando hombro con hombro conmigo.

Fue extraño estar de nuevo en mi habitación, nuevamente con Alekssandra en una cámara de recuperación, tal como había salido del país. Me senté junto a la cámara, verla dormir con esa mordida en su cuello... me rompió el corazón.

Fue en este momento en que me rompí, las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas. No sentía que tuviera la fuerza suficiente para cargar el peso que se había depositado lentamente sobre mis hombros, la reina de los lobos nos había tendido una trampa. Por ello sus palabras no me sonaron lógicas, por ello no dejaron de darme vuelta en la cabeza.

Había utilizado a algún Lobo, ya sea por que le fuera fiel o por que la hubiera obligado, eso daba igual. Pero, se había visto mas hábil que nosotros. Mientras yo peleaba con una, la otra entraba a la casa y atacaba directamente a mi corazón. No se con certeza lo que pasaba por la mente de Alekssandra, pero se que ella no se rendiría jamas, y se que así lo hizo.

Ahora, ella estaba nuevamente herida y en una cámara hiperbólica nuevamente... tenia que encontrar la forma de como mantenerla a salvo, aun si eso implicaba alejarme de ella o... alejarla de mi mundo para siempre.
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sábado, 3 de mayo de 2014

Capitulo treinta y cinco.
Fuerza.



Se me notifico que tenia que hacer tres simples pruebas, solo tres, para probar que era yo el líder de la manada o esta jauría de perros me arrancaría la cabeza. Me pareció que era más como una iniciación que una prueba de lealtad o de fuerza, pero no debía pensar que esas “pequeñas pruebas” no solo serian desestabilizadoras, frustrantes, desafiantes o peligrosas para mi.

La cosa estaba así:

Primero tenia que pasar la prueba de sangre, que consistía en colocar mi mano sobre la afilada garra que había pertenecido a mi abuelo, y que casualmente había sido montada en su estatua hacia mucho tiempo. Aun que según me informaron, solo había una forma en que mi abuelo aceptara mi sangre… y era la marca de su linaje.

Esto representaba un puto-problema… mi sangre era una mezcla triple.

Lo segundo era que tenía que resolver un acertijo o laberinto, uno que mi abuelo había diseñado de tal manera que casi nadie pudiese resolverlo. Si no lo lograba… bueno, literalmente mi mente quedaría en blanco y me arrancarían la cabeza.

Debo admitir que esto me estaba poniendo de mal humor.

La última cosa que tendría que hacer era pasar por el jodido círculo de la confianza, como si fuese un jodido quinceañero… pero, esto no era tan fácil, de eso estaba seguro. Tenia la fuerte impresión de que iban a colocar en el círculo a todos aquellos perros que quisieran arrancarme la cabeza, por que no esperaban que llegara hasta allí y de hacerlo… se aseguraría que no saliera del círculo.

Si, un jodido día de campo.

En la parte trasera de la propiedad había un pequeño lago, en medio de este una plataforma de roca que daba justamente a la estatua del Bellator original, el primero de la raza. Según me entere, él había nacido siendo un humano. Como cualquier “relato” humano, pensé y fue mordido por un lobo… NO, fue atacado por otros humanos, cazadores furtivos de lobos.

¿Cómo llego a ser un Bellator? Me pregunte lo mismo, pero supe que Záitsev defendía apasionadamente a los lobos de las montañas. Los defendía desde el momento en que pudo ponerse en pie y blandir un arma, contra quien y lo que fuera. Fue tanta su unión con estos hermanos salvajes que literalmente lo adopto una manada.  Pero no todo fue miel sobre hojuelas, los malditos bastardos cazadores tomaron a la manada de mi abuelo.

La descripción de lo que les hicieron a esos pobres animales fue por mas aterradora, desmembrados, torturados, quemados, desangrados… entre ancianos, cachorros, toda la manada fue devastada.  Záitsev entro en una furia ciega, sin pensar ataco a los cazadores, matando a varios antes de caer enfrentando al resto. Golpeado y sangrado lo dieron por muerto, pero allí no terminarían todo. Querían dar con él un ejemplo, uno que hiciera temer a cualquier humano, que les hiciera pensar un ciento de veces antes de meterse con ellos.

Aquí es donde el mito se une con la realidad, me dijeron que los dioses se presentaron a Záitsev en forma de hermosos lobos, que fue justo en este momento cuando los dioses le otorgaron su poder y sus inigualables dones através de su sangre, un único y poderoso intercambio de sangre. Záitsev se puso de pie, liberando su furia, y fue esta furia lo que le dio forma al Bellator.

Nadie pudo encontrar pieza o pedazo alguno de los cazadores, y por muchos siglos no hubo cazadores en la zona, hasta su muerte.

Así que el fue el primero, no se como surgieron las otras casas, pero es año que pretendo saber en un futuro no muy lejano.

Mi único consuelo es que está noche serán las bendita pruebas, de hecho estoy frente al lago donde se encuentra la estatua de mi abuelo. Me escolta dos Bellator que obviamente me odian y no quisieron decir su nombre, pero no importa, nada de eso importa. Según dijo Yurik, la estatua es tamaño real, y por los dioses mi abuelo era inmenso. La sola palma de su mano es del tamaño de su cabeza sin contar sus dedos, podría fácilmente tomar a un hombre promedio del tórax y partido en dos.

El brazo de la estatua se desprende del cuerpo y la gorra queda a la altura de mi estomago, esto no me gusta, menos la sonrisa acústica de estos perros. Pero eso no importa, puedo hacer esto y demostrarle a mi abuelo que soy digno, puedo demostrárselo a todos. Entonces siento como mi sangre se calienta, pero es un calor extraño y entonces lo entiendo.

Dejó que mis huesos se contradigan y que la piel del lobo surja, mi mirada se vuelve perfecta, puedo ver y sentir cosas que como humano me son casi imposibles. La energía que emana está piedra, es la de un Lobo sumamente poderoso, como sí el aún estuviera allí.

Quizá lo está.

Entonces inclino mi cuerpo y colocó mi nariz en el suelo ligeramente detrás de mi pata derecha, inclino un poco la cabeza para exponer el cuello. Sentí como una enorme garra me levantaba del suelo tomándote por el cuello, pensé en pelear pero reprimir rápidamente ese hilo de acción. La garra me levanto hasta la altura de su peruano rostro.

"Sangre de mi sangre, distinto a todos, único en tú especie" Comenzó a escucharse através de  la senda telepática común de los Lobos, su voz era un tanto extraña. "Futuro líder por derecho de sangre, pero dime Frederick, ¿eres digno?”

¡Un momento! ¿Me llamo Frederick? ¿Mi ancestro utilizo el nombre alemán que me dieron mis padres adoptivos? No, algo estaba podidamente mal aquí… pudo haberme llamado “cachorro” “lobito” “extranjero” o incluso “Grigori” pero no lo hizo. Tenia que saber que era lo que estaba sucediendo, y solo había una manera de hacerlo. Cerré mis ojos y deje que los latidos de mi corazón se tranquilizaran.

En el pasado hice esto una o dos veces, se requiere de mucha concentración y de muchísima fuerza, y un poder que solo yo tenia como alfa y como hijo de Henriette. Una vez que pude poner mi mente en blanco, mis pensamientos bajo llave y conectarme realmente a esa red telepática, comencé a “caminar” de regreso por donde había venido esa misteriosa voz.

Después de lo que fueron horas logre llegar a mi objetivo, y definitivamente este Bellator no era mi abuelo, según sus recuerdo, era un antiguo. Una vez que fui un fantasma en su mente, me dedique a escuchar y ver lo que el veía y oía.

-No va a responder, sabe que no e digno, tiene que claudicar y regresar al agujero de donde salio-. Le indico este Bellator a otros dos que se encontraban sentados frente a él en una especie de sala de juntas. –Esto va a ser más fácil de lo que pesamos… otro que muerde el polvo.

¿Otro mas? Bueno en realidad no importaba, lo importante aquí era que me habían engañado como a un principiante, pero pagarían por ello, los llevaría al círculo del honor de una u otra manera. Abrí mis ojos viendo los ojos de la estatua de mi abuelo, no del primero de nosotros. Aquí me di cuenta de la diferencia que mi gente y yo teníamos en comparación con estos Lobos.

-No-. Escuche el susurro del Bellator en nuestras mentes que en ese momento estaban fundidas.

Lo estaba obligando a ver lo que yo veía y sobre todo a sentir lo que esta treta me estaba haciendo sentir, furia, decepción. Apoye mis patas traseras en el pecho de la estatua y comencé a impulsarme hacia atrás, contaba mas con mi habilidad que con la fuerza bruta para liberarme. Justo en el momento en que el brazo se estiraba y los dedos de la mano trataron de ajustarse nuevamente a mi garganta, me libere.

Pero no conserve mi forma lupina, aun cuando seguía conectados con ellos telepáticamente.

-¡Basta de esta mierda!-. Mi voz salio más grave de lo que pretendía, pero el efecto que les causo fue sorprendente.

En sus rostros se reflejaba la sorpresa, en algunos la ira y en otros el temor, incluso hubo quienes retrocedieron un paso o dos. Note que muchos de los Bellator habían caminado a su verdadera forma, tenia que hacerlos entrar en el círculo del honor, pero ¿Cómo?
-¿Cómo demonios te has liberado?-. Me gruño la misma mujer que me había hostigado con lo de mi humana desde que entre en la casa Bellator.
-¿Por qué habría de rebajarme a darle explicaciones a un montón de charlatanes y traidores?-. Por respuesta tuve muchos gruñidos agresivos provenientes de ellos, lo cual en lugar de hacerme retroceder me dieron ánimo-. Esta treta se termina hoy, en este momento.

La mujer se abalanzo hacia mí con sus garras desenfundadas, desvíe el ataque y la tome por la parte posterior del cuello, lanzándola contra la estatua que estaba detrás de mí. El cuerpo de la mujer se estrello, inclinando la estatua hacia atrás un poco, nunca me habría percatado de que la había lanzado con tanta fuerza de no ser por esto.

-El único traidor aquí eres tu, fuiste tu el que decidió revolcarse con esa raza que es inferior a nosotros.

¡OH! Ahora lo entendía todo, esto no era por que realmente les preocupara quien es el líder de la manada, no. Esto iba de que se creían en la punta del iceberg en cuanto a la evolución, depredadores, eso es lo único que somos depredadores.

-Los proteges y los crías como cachorros y no son más que ganado-. Gruño otro Lobo.
-Nuestras razas nunca debieron haberse unido, ellos solo son estorbos.

Y la cantidad de estupideces que dijeron se convirtió en una lista interminable, pero entendía perfectamente lo que les estaba sucediendo.

Miedo.

Nosotros también lo tuvimos y aun cuando nuestra relación con la raza humana era nueva, sabia exactamente lo que ellos estaban sintiendo, lo que pensaban, y lo que temían. Centre mi mirada en uno de los únicos Lobos que no habían dicho palabra alguna o movimiento alguno, él simplemente observaba,  Yurik Vladik.

-¡Silencio!-. OK, para este punto de la noche, hasta yo me sorprendí por l forma y el tono de voz en la que había salido esa palabra. Por que por un segundo esa voz no parecía ser mía, incluso ellos se removieron inquietos pero guardaron silencio. –No voy a aceptar esas acusaciones absurdas, nosotros no somos mejores que ellos, incluso muchos de los miembros de la manada mas respetado descienden de la raza humana. Incluso el mismo Záitsev fue un humano que se gano el derecho a ser algo mas.

Tal como lo sentí, esa voz no era mía o no la sentía así. Quizá la madurez al fin me había alcanzado después de tanto eludirla.

-¿Cómo te atreves a ensuciar el nombre del padre de nuestra raza?

Comencé a caminar hacia donde se encontraban la mayoría de los Bellator, donde comenzaron a formar un círculo, sin que se dieran cuenta el círculo del honor estaba formándose y todos ellos estarían allí para ser juzgados también. Usando las memoras del Lobo del que tenia su mente cautiva descubrí algunos sucios secretitos, nombres y errores que cometieron.

-Yo no he ensuciado el nombre de nuestro ancestro, esos son los hechos que ustedes mejor que nadie conocen. Fueron ustedes los que ensuciaron su nombre alejándose de lo que el fue, un protector, un guerrero, que no solo peleaba por los suyos, los humanos, también por los que no lo eran y esos son los Lobos. ¿Me equivoco señorita Svetlana Simonova?

Pagaría mil veces todo lo que poseo con tal de volver a ver el rostro de estos lobos cuando dije el nombre de la mujer, valdría la pena mil veces.

-¿Quién…
-… Me dijo tu nombre?- La interrumpí. –Se mas cosas de las que ustedes imaginan, pero en este momento solo existe uno de ustedes que seria capas de enfrentarme en el circulo del honor.
-Creí que nunca me lo pedirías primito-. Yurik sonrío mostrando unos colmillos inusualmente largos en su forma humana, lo que me decía que su verdadero ”yo” estaba muy cerca de la superficie. -¿Por donde quieres que comience a masticar?

Yurik entro en el círculo con la confianza de una vida de ser uno de los más mortíferos depredadores, la confianza absoluta de saber que su nombre era leyenda.

-Comenzaras por explicarme ¿De quien fue la idea de esta entupida broma?

El Lobo frente a mi asumió su verdadera forma de Bellator.

-Yo soy la imagen de mi abuelo, yo soy su fuerza y su sangre. ¿Qué eres tú? ¿Un animal que camina a cuatro patas? ¿Una sucia mezcla de sangre contaminada por los cazadores? O ¿solo el recuerdo de una casa decadente y podrida desde sus cimientos?

Las palabras de Yurik eran crueles, pero eran ciertos, yo no era un Bellator. Tenia la forma de un lobo, y ni siquiera era uno muy grande. Un mestizo, descendiente de una casa corrompida… los Taftian. ¿Qué era yo realmente?

Yo era un lobo, uno distinto a lo que se había visto siempre. Era un humano fuerte y poderosos en si mismo, era hijo de mis padres e hijo de esas maravillosas personas que me amaron aun sin ser de su sangre. Era el compañero de una mujer tan asombrosa que me había sacado de la oscuridad, una mujer que se había convertido en mi alma entera. Pero sobre todo, era el alfa de esta dividida, desperdigada, enojada y tonta manada.

En ese momento por fin lo acepte, acepte que yo era una parte de todos, humanos, Lobos, Venántium.

De pronto sentí un extraño calor en mi pecho, como una bola de fuego que cada vez iba haciéndose más grande y más caliente, algo que llenaba todo mi cuerpo. Sentí como el pero del Lobo picaba debajo de mi piel, mis huesos vibrando, doliendo tratando de deformarse. Deje que el cambio se llevara acabo, deje de contener a mi animal y lo libere. Sabía que en la forma de lobo no podría hablar con mis cuerdas vocales, no en palabras, así que utilice la senda telepática común de la manada.

Plante mis patas traseras en el suelo, comencé a erguir mi pecho, cuello e incline la cabeza sin quitar la mirada de Yurik, le mostré mis colmillos antes de decir lo que debía decir.

“Soy el hijo de mi padre, sangre de mi abuelo, pero también soy heredero de la oscura casa de mi madre, llevo la marca de los enemigos de nuestra raza. Soy todo lo que aman y todo lo que odian. Yo… soy… el alfa”

Entonces lo vi, un pequeño, muy pequeño titubeo en el cuerpo de Yurik. Cuando se recompuso de la sorpresa era tarde, el primero de ellos era mío.

Al amanecer había peleado con tantos de ellos que ya no sentían mis patas , mi cola, mis orejas. Pero, sentía mi cuerpo dolorido, como si me hubiera arrollado una locomotora. El primer ataque lo definió todo, cuando me lace sobre Yurik, el hecho de que mis dientes se clavaron a escasos centímetros de la vena de su cuello. Fue una de las peleas mas difíciles que jamás enfrente.

Pero ganarle a una leyenda como él, habría valido cualquier cantidad de dolor.

Gracias a los dioses que ahora quedaban claro quien era yo, y aun cuando a muchos de ellos no les pareciera yo era su alfa, el líder de esta manada. Aun cuando por el momento era un cachorro llorón, que quería alguien le quitara el dolor que estaba sintiendo.

-Frederick… ¿Duermes?

¿Dormir? Pero… ¿Dónde estaba? Ah, si. En una de las habitaciones de la gran casa Bellator.

-No Aleck, estoy demasiado masticado para dormir. ¿Qué ocurre?
-Mi hermano, dice que los espías de Mikhail han escuchado que la “reina de los lobos” se dirigirá hacia la casa de ellos para un ataque.

Mi corazón se detuvo, no estaba en condiciones de enfrentarme a ella, o a nadie ene este momento.

-¿En cuento tiempo?
-Creen que estará allí para el amanecer de mañana.
-Bien, volvamos a casa.

Fue una maldita tortura levantarme y montarme en el coche, además de dejarle instrucciones a Yurik por lo que se avecinaba. En este momento deseaba estar a lado de mi alma, y ver cuales eran los planes de esa maldita bruja. Me recosté en el asiento y estaba a punto de relajarme cuando, las palabras de mi Henriette interrumpieron mi sueño.

“Mi dulce cachorrito, he llegado a Rusia”
“¿Dónde residirás?-. Le respondí através de nuestro vínculo telepático privado.
“No te emociones tanto lobito…”
“Basta Henriette, anoche me masticaron hasta la cola, no estoy de humor… ¿Dónde?”
“Bien… lobo llorón. Me quedare en la vieja casa de tu padre a un par de kilómetros de la casa de Mikahil”
“Eso será peligroso, no puedes…”
“Nadie sabe que estoy allí, nadie ira a buscarme y es mejor tener a esa joven tuya cerca para cuando llegue su momento”

¡Santísima-mierda! me había olvidado por completo de Patricia, pero le agradecía a Henriette por haberse hecho cargo de ella.

“Las veré esta noche”
“Te preparare la cena”

Henriette corto comunicación antes de que pudiese hacerle una replica, pero ese hecho no evito que una ligera sonrisa aflorara en mis labios.

La cena con Henriette para mi sorpresa fue exquisita, no me permitió ver a Patricia, pero me puso al tanto de muchas cosas que estaban pasando. Regrese a tiempo para coordinarme con hombres y mujeres que habitaban la casa de Mikahil, la amenaza podía ser cierta o no, pero no iba a arriesgarme.

La seguridad del perímetro se triplico, colocamos censores de calor, de movimiento, cámaras. En realidad no fue mucho lo que podíamos hacer pero estábamos seguros que nos daríamos cuenta si alguien no deseado aparecía por allí. La tensión se había convertido en algo palpable, de haber tenido color nos habríamos estrellado con un duro muro negro.

Casi al alba un aullido de uno de los lobos del perímetro nos puso en alerta máxima, no era un aullido cualquiera, era un aviso de que había visto algo en el horizonte. Un par de minutos después se escucho un segundo aullido, pero este era en la dirección contraria, después hubo un tercero, justo en otra dirección. Los aullidos no pararon hasta que comenzamos a verlos, Venántium.

Los cazadores comenzaban a rodearnos, eran muchos y la mayoría de ellos fuertemente armados, pero todos sabíamos que no eran armas comunes, estas podrían tener municiones especiales hechas por los alquimistas que se unieron a los primeros cazadores. Estas municiones eran mas dañinas que letales, por que la intención de estos no solo era exterminarnos, también querían atraparnos con vida para experimentar con nosotros.

Yo me encontraba parado en la periferia del perímetro de la casa de Mikahil, del lado oeste. Estaba en alerta, escaneando con todos mis sentidos a mi alrededor para tratar de prevenir un futuro ataque. En el instante en que fije mi mirada en la parte mas espesa del bosque, que la vi. Era una figura espectral, o eso era lo que sus vestidos de tela clara y vaporosa hacían ver.

Una alta y hermosa mujer de cabello rojizo, caminaba con paso confiado y elegante hacia mi dirección. Por fin tenía un rostro para la mujer que había escrito ese perverso y oscuro diario, aun cuando la imagen no correspondiera a las aterradoras y sangrientas palabras que había en esas páginas.

Por fin estaba frente a la reina de los Lobos.

-Hoy es el día en que el ultimo desentiende de los Taftian lo perderá todo.



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