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martes, 4 de febrero de 2014

Capitulo treinta y tres.
Mía.



Alekssandra había aceptado muy bien el hecho que Iris permanecería con los sanadores hasta estar totalmente recuperada, OK, si era una fragante mentira. Pero, ¿Qué podía decirle? ¿Qué era un Lobo ahora y tenia que aprender a serlo?

Por lo pronto había mas cosas de las que debía encargarme, como el hecho de comenzar con los preparativos para el nuevo instituto, el cual debería tener especificaciones especiales y sobre todo secretas. Para ello mandamos traer a los lobos que construyeron el instituto origina, y los otros que habían existido por el mundo antes de que todo saliera a la luz.

También había tomado una importante decisión que tenia que hablar con el consejo de los Lobos, quería cambiar las cosas para los institutos, pero eran cambios que serian radicales, aquí en Rusia seria el primero donde se implantarían escuelas para los mas jóvenes tanto Lobos como latentes y humanos.

Mikahil nos había proporcionado el espacio donde trabajar libre de ojos curiosos y sobre todo que estuviéramos en paz para planear, su familia se mantenía al margen de lo que fuese que pasara dentro de la habitación que nos habían otorgado. Pero aun así me sentía incomodo, como si supiera que algo estaba por ir mal pero no sabia que.

Salí de la casa y me dirigí al lago que estaba solo a un par de kilómetros, estaba en la tierra en la que había nacidos, en donde habían nacido mis padres… en donde ellos habían sido traicionados y habían sido perdidos. Sentía una especie de paz el estar allí, siempre prensando ser Alemán, amaría y recordaría con el mismo amor esa tierra y a los amorosos padres que tuve.

-No es bueno que se encuentre aquí solo, mi señor.

Volví mi cara y me encontré con un Lobo que me pareció familiar, pero no supe por que.

-Me disculpo mi señor, soy Pavlov Román. De la antigua casa Bellator de esta nación, yo le cuide cuando usted era un cachorro antes de que fuese entregado a los Von der Rosen.

Solo lo observe como un entupido sin decir palabra, me di cuenta que mientras mas tiempo permaneciera en ese lugar mas cerca me encontraría de mis orígenes y mas lejos estaría de quien se supone era yo… un Von der Rosen. Pero también me pregunte una cosa… ¿Por qué mi padre odiaba a los rusos? Eso nunca me lo aclaro.

-Me pareces familiar vagamente pero no te reconozco de mi pasado-. Le respondí un par de minutos después.
-No tendría por que hacerlo, era muy pequeño cuando Grigori…. Y fue llevado de nuestro lado.
-¿Por qué nadi detuvo a Isidro Taftian?
No quería sonar como me escuche, molesto, dolido. Pero estaba arto de que todo el mundo supiera “que” y no hicieran nada por detenerlo.

-Tratamos mi señor, la casa Bellator se levanto contra Isidro, pero es nos llevo casi a nuestra extinción. Ninguno de los otros nos apoyo o siquiera emitieron queja acerca de la brutal masacre, solo volvieron su rostro al otro lado y dejaron que pasara.
-La manada en si misma es la responsable de que ahora estemos al filo de nuestra extinción.
-así es mi señor, pero aun sin la presencia de Isidro es peligroso que se encuentre solo con la reina de los Lobos libre para ir por aquí y por allá.
-¿Quién es ella? ¿De donde surge?

El Lobo se acerco ami, su cabello era gris casi en su totalidad, sus ojos alguna vez fueron dorados, hoy solo tenían un tenue vestigio de juventud.

-Ella era uno de los nuestros, estaba destinada a ser la esposa del cuarto alfa de nuestra manada, pero… Nuestros Lobos la traicionaron y la entregaron a los humanos, ellos la torturaron y trataron de sacarle el “demonio” que la había poseído. Ella sobrevivió a cada tortura, a cada prueba a la que fue sometida en esa época tan oscura para los humanos. Alguien con sus dones, sus extraños ojos… cuando los humanos veían por doquier brujas y hechiceras del demonio…
-Forjaron a la mujer que hoy es.
-No solo es una mujer mi señor, aprendió las artes más oscuras de los cazadores que trabajaron con los humanos para destruirla. Es una de las criaturas más poderosas que han existido y tiene su mirada fija en usted y en nuestra señora Vasilíev.
-Tendré que destruirla entonces.
-Tiene que entender mi señor que el poder de esa mujer es muy grande, ha tenido siglos para perfeccionar su magia y…
-Odia sin medida a los de mi línea de sangre.
-así es, y después de lo que usted ha hecho por su raza, mas.
-No será una adversaria sencilla de derrotar, eso lo admito, pero no estaré solo en esta dura batalla.
-No mi señor, no estará solo. En esta tierra aun quedamos muchos que somos fieles a su padre.

Sentí una extraña punzada al saber que no se refería a Isidro Taftian o a Von der Rosen. Pero era verdad, aun cuando lo negaba, el hombre que me engendro, Grigori, fue un gran Lobo.

-Dime una cosa Pavlov, ¿Qué piensa realmente la casa Bellator de mí?
-Yo puedo hablar por mi señor, pero para ello deberá reunirse con el resto, los Slavik saben donde estamos. Procure no estar solo mi señor.

Sin decirme mas dejo que su forma Bellator se asomara y corrió alejándose de mí con más velocidad de la que creí posible en uno de mi raza, los pasos sobre la nieve me indicaron por que Pavlov se había ido.
-No estoy escondiéndome o tratando de huir, solo estoy observando el lago helado.
-No estaba buscándote lobito, solo estoy paseando.
-Vamos Adrik no mientas, y se que detrás de ti esta Dimitri. Si están aquí es por dos razones, surgió algo o están buscándome para hacerme regresar.

Tal como lo dije detrás de él venia Dimitri en su forma de Custos, solo me observaba con sus ojos lobunos, sentado sobre sus cuartos traseros.

-Ben ya díganlo, ¿Qué ocurre?

Ellos intercambiaron una mirada, lo cual fue un aviso de que algo no iba bien. ¿Hasta cuando iba a tener un-momento-de-puta-paz?

-La que se hace llamar la reina de los lobos, ataco a una de las familias descendientes de Mikahil esta tarde, solo dejo a un pequeño, un cachorro como sobreviviente, para que entregara un mensaje-. Me explico Adrik con suma tranquilidad.
-El pequeño murió después de entregarlo-. Concluyo Dimitri.
-Honraremos la vida de esos Lobos, ¿Cuál fue el mensaje?
-“La vida no te alcanzara para proteger lo que mas amas, le arrancare miembro por miembro, despellejare su piel y are que la usen como un juguete, me apoderare de su alma y la desapareceré de la faz de la tierra para que nunca puedas encontrarla”

El aire se atoro en mis pulmones, mi corazón se detuvo, por un segundo me sentí mareado. Ahora no solo estaba poniendo en riesgo la vida de Alekssandra, la había traído directamente a la boca del lobo.

-Tenemos que sacarla de aquí.
-Sabes bien que eso no es posible con una amenaza sobre su cabeza, lo mejor es hacer retroceder a esa bruja.

Sabía que Adrik tenía razón, pero no quería poner en riesgo a Alekssandra bajo ninguna circunstancia.

-¿Cuál es el plan?

El plan no era nada sencillo y sobre todo era de demasiado riesgo, solo quería tomar za mi alma y salir de ese lugar, pero si ella sabía que estábamos aquí, quizá el tratar de sacarla del país seria aun más riesgoso.

-Sabemos cual es el riesgo señor Von der Rosen, pero estamos cansados de vivir con miedo, esperando a ver en que momento esa bruja va a tomar a alguien de la familia y devolverlo en una caja de madera.
-¿Entonces, no tengo mas opción, Sergey?
-No señor, no ahí mas opción.
-Aun que lo dude mi joven alfa, tenemos más posibilidades con usted aquí que solos.

¿Cómo era eso posible?

-Bien, pero si atacamos ahora y fallamos la el golpe de esta loca será brutal.
-En esto mi Rabdos tiene razón, necesitamos saber que poder tiene esta mujer.

Los integrantes de la familia de Mikahil intercambiaron una larga mirada, seguramente estaban hablando entre ellos, quizá debatiendo en que decirnos o que no hacerlo.

-El poder de esa mujer es basto, manipula la naturaleza en contra de quien considera sus enemigos, pero tiene un poder que considero es el peor de todos-. Comenzó a explicarnos el mismo Mikahil. –Utiliza la senda de los lobos para introducirse en las mentes que estén mas vulnerables, es decir, se mete en tu cabeza y encuentra el camino a aquellos a quien amas y proteges… así poder hacer el mayor daño.
-¿No ahí manera de detenerla?-. Interrogo Dante.
-Pensamos que si, pero no hemos encontrado a alguien con este poder especifico.
-¿Qué poder?-. Les interrogue después de un rato.
-Se habla de una leyenda en estas tierras, le llamaban el señor de los lobos, decían que este era tan poderosos que en una vez derroto a un ejercito el solo. Que su golpe psíquico podía sanar o destruir, pero solo son leyendas mi señor, solo eso.
-Entonces, si no encontramos a alguien con este inusual poder, ¿estamos jodidos?
-Básicamente mi señor, si-. Mikahil coloco un extraño libro en la mesa que estaba frente a nosotros. –Esto fue recuperado por uno de mis hijos después de que esa bruja destrozara a su familia.

El libro me era muy familiar, de hecho y tenía uno exactamente igual, era el diario de Isidro Taftian.

-El problema radica en que no hemos podido abrir esta cosa, tiene una especie de cerradura inviolable-. Nos aclaro Sergey.

La cosa era, yo sabia como abrir esos diarios, había abierto el de Isidro pero no sabia si quería abrir este. Las perversidades y atrocidades del otro diario me habían dejado muchas noches sin dormir, este me arruinaría el resto de mis noches.

¿Qué otra opción tenia?

-Se como abrir ese diario, pero estoy seguro que no va a gustarnos lo que esta escrito en él.

Todos me miraron con sumo asombro, como si me hubiera crecido otra cabeza.

-Ni siquiera yo con mi basto poder y experiencia he descifrado como abrirlo, ¿Cómo lo has hecho tu mi señor?-. Me interrogo Mikahil.
-Es sencillo en realidad, solo sigues los patrones grabados en el orden contrario en el que se encuentran y la cerradura se abre.
-¿Nos harías el honor?

No se si abrir un diario de alguien tan retorcido como Isidro Taftian sea un honor, pero tenia que hacerlo, debía encontrar una debilidad en esta mujer si quería una oportunidad de salvar a Alekssandra.

Mi alma estaba ya en nuestra habitación, hacia semanas que su vida había dejado de correr riesgo a causa del ataque, pero ahora esta nueva amenaza. ¡Por todos los dioses! ¿Cuándo terminaría esto? Esa respuesta la sabia, si no eran los Venántium, era la alianza del estés, eran cazadores humanos, eran brujas locas y despechadas. El riesgo para ella seria siempre el mismo de seguir a mi lado, no importaba lo que yo hiciera, siempre estaría en riesgo solo por estar conmigo.

Verla dormir me hizo ver lo vulnerable que era, tan frágil y delicada. Me senté en la silla que estaba a un lado de la cama, no quería perturbar su sueño. En ese momento desee que ella tuviera en sus genes algo de los Lobos y poder entrar en su cabeza y descubrir que estaba soñando. Solo podía resignarme con helecho de verla dormir, y esperar a que su sueño fuera pacifico y feliz.

Me desperté al sentir los dedos de Alekssandra entre mi cabello, al levantar la cabeza vi que tenia su mirada clavada en mi, lucia tan hermosa o más que el día en que la conocí.

-¿Qué estas haciendo en esa silla?
-Solo te observaba dormir y me quede dormido.
-¿Qué ocurre mi amor? Te siento preocupado, y tenso.
-Ocurre todo anima mea, todo.
-Quizá lo que necesitas es solo olvidar por un rato-. Me dijo apartando las frazadas que cubrían su cuerpo.
-¿Qué estas haciendo mujer? ¿Intentas seducirme deliberadamente?
-No señor Von der Rosen, no intento seducirle, estoy seduciéndolo.

Ver su cuerpo enfundado en ese blusón rosado casi me hace perder la cabeza.

-Pero mujer, tu no puedes ni los médicos, ni los sanadores te han dado de alta, se supone que aun estas convaleciente.

Pese a mis negativas he intentos de razonar con mi cerebro, mi cuerpo estaba actuando por si misa, sin darme cuenta las prendas que vestía, una aun iban terminando en el suelo.

-Ya me siento mejor Frederick, mucho mejor. Además se que serás muy cuidadoso, siempre ves por mi antes que por ti mismo.

Le sonreí como respuesta u no pudo evitar ruborizarse, me recosté a su lado, besando su cuello y rozando su piel con mis dedos. Como extrañaba estos momentos, el estar con ella, el sentirla a mi lado. Al despojarla de su blusón rosado, vi las heridas que estaban cicatrizando.

El coraje y la pena me golpearon con tanta fuerza que el aire salio de mis pulmones, no pude evitar que las lágrimas llenaron mis ojos. Solo pude enterrar mi cabeza en su cuello y abrazarla con fuerza. Esto había sido por mi causa, casi la había pierdo por que la hice mi compañera de vida.

-Frederick mírame.
-No puedo anima mea, no puedo verte ala cara y no sentirme culpable por esto.
-Mi amor, mírame.

Cuando la vi ella estaba tranquila, solo observándome.

-Estas cicatrices no son la prueba de que por estar  junto a ti mi vida corre peligro…
-Lo son Alekss-. La interrumpí, pero ella puso una mano sobre mis labios impidiéndome hablar.
-Escucha Lobo testarudo, estas heridas no fueron hechas por que me dejara arrastrar a esa cama de piedra sin hacer nada, son la evidencia que luche hasta mi ultimo aliento contra ellas, y que eso me hizo ganarte el tiempo para que vinieras por mi. Se que soy humana y que comparada con uno de ustedes llevo las de perder, pero eso no va a hacer que deje de luchar, que deje de tener fe y mucho menos que deje de amarte.

De haber estado de pie habría caído de rodillas a su lado, ella me estaba demostrando con sus palabras que era más valiente y más fuerte que yo, aun cuando ella conocía sus debilidades.

-Yo no…
-No lo ves así, por que son demasiadas las cosas que cargas sobre tu espalda amor, pero debes entender que no voy a dejarte ir jamás.
-¿Si las cosas se ponen mas difíciles? ¿Si el riesgo cae directamente sobre ti?
-Peleare entonces Frederick, me iré de esta vida peleando y espero que al vengarme seas tan bueno que nadie jamás se atreva a amenazar a nadie de nuestra manada.

Me sentí lleno de orgullo por esta pequeña mujer que estaba a mi lado, por esta mujer que me había rescatado de entre las sombras y me había devuelto la vida. La amaba mas de lo que jamás podría imaginar, y gracias a los dioses ella era MIA.

La bese por que no encontré la manera de expresarle mi gratitud, mi amor hacia ella, entonces y por vez primera trace cada una de las heridas con mi boca y mi lengua. La revise con calma, meticulosamente, besando, lamiendo y probando cada rincón de su cuerpo. La ame tan lentamente, que deseaba que esta fuera mi eternidad.

Lo que mas deseaba en ese momento es que el estar entre sus brazos, dentro de su cuerpo, amándola, durase para el resto de mi vida y que todo lo que estaba esperándome fuera de esa habitación se desvaneciera simplemente. Que solo fuéramos ella y yo, para siempre, solo nosotros.

Lamentablemente la realidad me saco de mi encanto un par de horas después, ¿Cómo lo hizo? Fácil y censillo, una llamada a mi numero privado. Solo ocho personas tenían ese número, y la octava no nos había acompañado a Rusia.

-Tardaste mucho en comunicarte Henriette, ¿que ocurre?
-Perdona hijo, las cosas con los cazadores están fuera de control, me ha costado mucho mantener a mi facción separada.
-¿Cuál es la razón?
-La alianza del este de nuevo, están diciendo que encontraron la forma de destruirte, que no fue necesario arrastrarte a tu tumba que tú solo entraste en ella. ¿Donde demonios estas?
-Henriette, me encuentro en Siberia.
-¡Por todos los dioses jovencito! ¿Qué demonios estas haciendo allá?
-quería saber mas acerca de ti y de Grigori.

Henriette se quedo callada, pensé que había cortado la comunicación o que estaba molesta.

-Cuando estés en la casa de los Bellator, busca en el sótano, en la pared de la derecha el símbolo de los Taftian… Tu padre dejo algo allí para ti hace mas tiempo del que puedo recordar.
-¿Qué es?
-Algo que le salvara la vida a ambos.

Sabía perfectamente a que ambos se referían.

-No entiendo.
-Ese era su don hijo, él podía ver cosas que nosotros no, él sabia que algún día llegarías a los Bellator y sabia que estarían en peligro.
-Nunca pensé que diría esto, pero… te necesito aquí Henriette.
-Lo se mi cachorrito… déjame arreglo unas cosas aquí y reúno a mi equipo… tengo que llevar a Patricia conmigo, no podemos dejarla atrás… en cuanto este listo todo viajare hacia ti.
-Gracias Henriette.
-No tienes nada que agradecer hijo, esta es mi forma de resarcir un poco el daño que te hemos causado.

Cuando termine la llamada sentí mi corazón un poco más ligero, no supe si había sido por haberme reconciliado con mi alma y que me permitiera amarla nuevamente… o por que Henriette seguía siendo uno de mis apoyos principales en esta guerra contra su propia gente.

Pero… ¿Ella era un Lobo con algo de Venántium en su sangre o era un Venántium con sangre de Lobo en su cuerpo? Sea como sea, estaba dispuesto a aceptar toda la ayuda que pudiera brindarme… la pregunta que me asaltaba… ¿Podría confiar en ella? Creo que ya estaba haciéndolo.
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