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martes, 28 de enero de 2014

Capitulo treinta y dos.
Hermana.



Mikahil.

Mikahil no era nos como debería ser un Lobo, su cuerpo casi decrepito, su rostro surcado de arrugas, su pelo gris y su barba tan larga que le llegaba al  estomago. Además, se encontraba sentado en esa inmensa silla de ruedas, por otro lado su esposa en el pasado debió ser muy, muy hermosa, hoy... La vida la abandonada, dejando tras de sí un cascaron marchito.

Su casa un digno palacio de antiguos zares, un auténtico museo de la vida de los Lobos. Arte, alfombras, estatuas, lámparas, muebles, todo hecho siglos atrás por manos licanas. Cuando entre por las enormes y pesadas puertas, fue un golpe, en el buen sentido, a todos mis sentidos. Hacia siglos que no me encontraba en un lugar así, más importante aún, estaba en Rusia.

Fuimos conducidos a una habitación inmensa con una extravagante cama de dosel en medio de la habitación, las cortinas de la cama estaba sentadas, pero el aroma me indicó que una mujer descansaba allí. Mikahil nos esperaba sentado en su silla junto a la chimenea, cerca de él un par del Lobos que seguramente eran sus hijos.

-Bienvenido seas a mi morada-. Nos saludo Mikahil en forma enteramente ritual.
-Agradezco tú hospitalidad.

Nos indicó que nos sentáramos en el sillón que estaba frente a él. Sólo Dante y yo aceptamos la oferta. Adrik y Aleck se acercaron a saludarlo de una forma más personal, pero Mikahil nunca apartó su mirada de mí.

-Es un honor tenerlo en mi casa mi señor.
-El honor de conocer a un antiguo es mío, Mikahil, pero está no es una visita social.
-Ah, sí la joven latente.
-¿En verdad puede hacerse?-. Interrogo Dante con temor en su voz.

El Lobo sonrío de una forma que me dijo que estaba completamente seguro de lo que hablaba.

-Ellos, muchos de mis hijos... A lo largo de mis siglos tuve muchas compañeras humanas y Lupinas. Pero, nunca pude soportar la pérdida de ninguno de ello-. Se giro un poco y señaló al Lobo a su derecha. –Este es mi hijo, hijo de humanos, su padre murió a manos de los cazadores, su madre y el vinieron a mi hace siglos...
-¿Fue humano?-. Interroga en un hilo de voz, por que de pronto no podía enfrentar la enormidad de sus palabras. -¿Un humano?
-Sí mi señor, Sergey era humano, antes de que tú nacieras.

Mi corazón, mi mente y todo dentro de mí se quedó quieto. Sergey Iliev había sido humano, sin gota de sangre lupina en sus venas. Sí Mikahil había hecho semejante prosa en el pasado, entonces... Mi ánima mea....

-Antes de pasar al salón oscuro con nuestra hermanita, quiero que hagamos un trato.
-¿Que? ¿De que diablos estas hablando?
-La versión corta, una antigua Loba se hace llamar la reina de los lobos, está en contra de los Taftian y se ha unido a la alianza del este, ahora amenaza a mi familia y a todos los que seamos fieles al alfa.  Tú me ayudas con mi problema, yo te ayudó con el problema de mi señora Vasilíev.

El aire en el lugar estaba enrareciéndose por que me estaba costando trabajo respirar. Me levante en silencio, mostrando una fortaleza y una seguridad que en ese momento estaba muy lejos de sentir. Estrechez mi mano con la de Mikahil para que nuestro trato quedará serrado.

-Bien, ahora vamos a ayudar a nuestra hermana.

Alekssandra.

Los gemelos Slavik la despertaron a Iris del coma psíquico, pero continuo durmiendo. Sabíamos que sentía dolor en cada momento, pero esperábamos está fuera la última noche de ese tormento. Cuando entre en la habitación ambas estaban dormidas, mire a Alekssandra, y entonces pensé en las palabras de Mikahil. ¿Que pasaría sí está vez fuera yo quién perdiera esa batalla? No tengo la fuerza que tiene Dimitri o los Slavik, tampoco tengo sus conocimientos o su poder.

-Parece muy triste amor mío.

Alekssandra me miraba como sí yo fuese el mayor tesoro del mundo.

-Estoy preocupado anima mea, una nueva amenaza surge sobre nuestras cabezas.
-¿Temes no salir avante?
-Temo perder más de lo que puedo afrontar.

Alekssandra levanto su mano para que la tomara con las mías, pero por un segundo no quise acercarme a ella. Cuando por fin tomé su mano, sentí sus dedos caídos, suaves y su sonrisa casi logro ponerme de rodillas.

-Está bien tener miedo mi lobito, esta bien estar asustado y ser precavido, eso te mantendrá a salvo. Pero, debes confiar en que no te enfrentaras a ello tú sólo, siempre estaremos a tú lado.

Sentí un vuelco en el corazón, ella quería, era parte de nosotros, como manada, como amigos, como familia, como mi compañera.

-Tendré eso en mente anima mea.
-Sí un día lo olvidas, entonces sólo ven a mi para que te lo recuerde.
-Sí mi amor, así lo aré... Ahora quiero pedirte que te quedes aquí, debemos llevarnos a Iris a la sección con los sanadores.
-¿Vas a dejarme sola?
-No, estarán algunas de las mujeres de Mikahil, estará Orlando y Dante.
-Pero, Dante tiene que estar con Iris.
-No amor, no es posible. Si algo pareciera ir mal querrá intervenir y eso podría poner más en riesgo a Iris.

¿Hubo algo que no dije?
Sí, mucho en realidad.

No le dije lo que los tres antiguos me habían revelado, aún frente a Dante. Sus voces volvieron a mi cabeza como un trueno...

"-Me quedaré con Alekssandra está noche...
-No puedes hacer eso lobito-. Me interrumpió Adrik.
-¿Disculpa?
-¿No lo ha entendido aún mi señor?
-¿Entender que cosa, Mikahil?
-Todos estuvimos esa noche, la última de san Isidro donde las chicas participaron por vez primera.
-¿insinúas que Alekss es quién debería estar allí?
-No lobito, nosotros tres ya habíamos visto un ritual donde lobas participaban en el ritual... Y jamás vimos algo como lo que pasó.
-¿Que pasó?-. Realmente tenía terror de su respuesta.
-Nunca antes había participado algún con sangre Bellator-. Comenzó a explicar Mikahil. -Tú padre no era cualquier Bellator, era hijo de el primero de nuestra especie, el mas fuerte y antiguo, Ulrich Bellator.
-Espera un segundo…
-Si mi señor, dijo el primero de nuestra especie-. Me interrumpió Aleck. –Somos una aberración, no una evolución de la naturaleza. Los Taftian eran uno de los siete linajes descendientes de Ulrich, el primer Isidro su hijo, vio lo que el resto se negaba a ver… la enfermedad en Ulrich, la sed de sangre.
-Entonces decidió detenerlo-. Continúo contando Mikahil. –Las evidencias estaban allí y lo vimos todos, entonces apoyamos a Isidro… Ulrich perdió la vida al enfrentar al Lobo, tu madre al haberse  enamorado del hijo de Ulrich le estaba devolviendo su lugar a esa familia.

Aquí entendí mucho de las cosas que habían pasado, lo que había leído, lo que no entendía, en especial el odio a los Bellator.

-Quedan pocos linajes, como bien lo sabes, algunos están extintos. Pero ese día de San Isidro, el único componente nuevo allí… -. Dijo Adrik.
-Yo, fui yo-. Tartamudee.
-Por ello y por el amor que lo une a nuestra hermanita, Dante no puede estar allí.”

Cada vez que me daba la vuelta descubría cosas de mi familia y de mi mismo que jamás habría podido imaginar.

-Lobito, ¿A dónde te has ido?
-Perdona anima mea, pensaba en todo lo que estamos por emprender en esta tierra.
-¿Te emociona estar aquí?
-Mucho, pero mas por que tu estas conmigo.
-Eres mi vida Frederick.
-Tu la mía Alekssandra.

Cuando mis labios tocaron los suyos, me di cuenta de lo mucho que la había extrañado y sobre todo de lo alejado que había estado de ella.

-¡Ah demonios yo siempre de inoportuno!

Alekssandra me abrazo escondiendo su cabeza en mi cuello.

-Te lo he dicho siempre Adrik, eres un inoportuno, pero mi ánima esta prendada de tu persona y no me permite deshacerme de ti.
-Es mi encanto natural.
-¿Ya están listos?
-Solo te esperamos a ti.

Le levante el rostro clavando mi mirada en la suya.

-Estarás bien, Dante y Orlando cuidaran de ti.
-Con mujeres alrededor, la que tendrá que cuidar de ellos soy yo.

Sin darme cuenta era escoltado por los hermanos Slavik, según tenia entendido en esa habitación solo estaríamos cinco personas, cuatro Lobos e Iris. Mi sorpresa fue mayor cuando traspase las puertas de dos aguas, dentro era negro, literalmente, paredes, techo, piso, incluyendo los pilares que sostenían el techo en forma de cúpula. Todo delineado por un filo plateado, que enmarcaba y delineaba todo bellamente.

En el suelo un glifo, uno muy extraño que no alcanzaba a ver en su totalidad, por lo tanto no sabía el significado. Pero lo más aterrador se encontraba en el centro, era una cama, pero no una cama normal. Esta era de hierro y piedra, una serie de oscuras cadenas salían desde las patas de esta.

Alrededor la sangre de siglos, de siglos de muerte.

Del lado izquierdo estaba Iris en una camilla, con todos esos aparatos que sostenían su vida solo por un fino hilo, los hijos de Mikahil la movieron y con el más sumo de los cuidados la recostaron sobre esa oscura cama.

-¿Para que tienes un lecho de muerte aquí, Mikahil?

El Lobo giro su silla para verme.

-Por que es necesaria, es un portal entre el mundo de los muertos de su gente y el mundo de nosotros, tu padre, Grigori, fue quien diseño todo esto… El encontró la forma de convertirlos.

Ritual.

Iris estaba acomodada en medio de la habitación, nosotros debajo de cada uno de los cuatro símbolos de los Lobos. La habitación estaba cálida, pero yo podía sentir mis huesos temblar.

-Debemos comenzar antes de desconectarla de esos aparatos, después de ello la parte mas complicada… bebemos de ella y ella de nosotros para traerla a nuestro mundo como parte de nosotros.

Con un asentimiento de cabeza comenzaríamos.

-Fuegos del oeste abro este círculo con y para mis hermanos, para salvar la vida de uno de los nuestros-. Comenzó Mikahil.
-Viento del Oeste me uno a este círculo con y para mis hermanos para salvar la vida de uno de los nuestros-. El siguiente fue Aleck.
-Agua del norte me uno a este círculo con y para mis hermanos para salvar la vida de uno de los nuestros.

Después de las palabras e Adrik podía sentir la elegía acumularse a nuestro alrededor fluyendo de uno a otro, era mi turno de continuar.

-Tierra del sur me uno y completo este circulo con y para mis hermanos para salvar la vida de uno de los nuestros-. Entonces el poder exploto dentro de la habitación, fuerte, incontrolable y a su vez armónico. -Pido a los elementos, a los espíritus elementales y a nuestros antepasados sostengan el alma de nuestra hermana.

Toda la energía de la habitación se vertió en el cuerpo de Iris, comenzamos a desconectar las intravenosas y las maquinas de su cuerpo, cuyas conexiones cayendo silenciosamente al piso.

“Ahora la parte mas complicada, sus heridas se serraran una vez que el proceso haya terminado, mientras tanto su sangre fluirá, debemos asegurarnos que la mordida no sea muy profunda.”

Mikahil giro un poco su silla y se puso de pie, lo que me hizo pensar que aun tenia mas fuerza de la que les hacia ver a los demás, su explicación había sido clara a través de nuestra senda telepática común… un descuido y podría morir desangrada.

-Bebo de mi hermana para unirla a mi y a nuestro mundo-. Con la mayor delicadeza que pudo mordió su muñeca y bebió su sangre.

El fino hilo que resbalaba por su piel atrajo mi atención, no lucia como la sangre norma, se veía demasiado liquida, suplique a los dioses que esto resultara o presentía que también perdería a mi hermano Dante.

Aleck y luego Adrik hicieron lo mismo que Mikahil, así que era mi turno, antes de hacer lo que debía acerque mi boca a su oído.

-Debes vivir Iris por ti, por Dante, por todos nosotros-. Me acerque a su yugular exactamente sobre su pulso. –Bebo de mi hermana para unirla a mí y a nuestro mundo.

Después de eso retomamos nuestros lugares para continuar con el ritual, de una de las bolsas de la silla de Mikahil, este mismo saco un cáliz de cuatro rostros. Con los mismos símbolos de los Lobos tallados en ellos.

-Así como tomo de mi hermana le ofrezco mi lealtad, mi hermandad y mi sangre-. Con su colmillo el Lobo se desgarro la muñeca, y vertió tanta sangre como le fue posible en el cáliz, del mismo modo hicimos los tres, al final fui yo quien se quedo con el cáliz. -Hazla beber mi señor.

Levante la cabeza de Iris y acerque el cáliz a sus labios, sus ojos se abrieron solo un poco y los clavo en mi.

-Bebe hermana para que puedas vivir, únete a nosotros, se una con tus hermanos.

Ella bebió el contenido completo del cáliz, una débil sonrisa curvo sus labios antes de que la dejara recostada de nuevo en el lecho de muerte.

-Ruego a los espíritus elementales, a los dioses que ayuden a nuestra hermana en su entrada a nuestro mundo.

Esta frase la repetimos no se cuantas veces, pero la energía que se sentía en la habitación era tan fuerte he intensa que la sentí incluso un par de semanas después. Quizá el proceso de conversión fue doloroso, si fue así no lo supe, pero pude escuchar como sus huesos se acomodaban en su lugar. Pude notar como los moretones y marcas de golpes y heridas comenzaron a desaparecer.

La respiraron de Iris por momentos se aceleraba y por otros parecía inexistente, su piel en un punto de la noche se torno completamente blanca y sus labios casi azules, incluso creí que todo esto no había servido de nada… estaba por decir que la estábamos perdiendo cuando las mordidas en sus muñecas y cuello se serraron y su piel comenzó a adquirir el bronceado que la caracterizaba, sus ojos se abrirlos y el color de esto eran distintos.

Un gruñido parecido a una risa salio de la garganta de Iris, me di cuenta de que lo habíamos logrado.

-Agradezco a los fuegos del este cierro este circulo con y para mis hermanos, para dar la Bienvenida a uno de los nuestros-. Comenzó Mikahil.
-Agradezco a los vientos del oeste cierro este circulo con y para mis hermanos, para dar la Bienvenida a uno de los nuestros -. El siguiente fue Aleck.
-Agradezco a las aguas del norte cierro este circulo con y para mis hermanos, para dar la Bienvenida a uno de los nuestros.
-Agradezco a las tierras del sur cierro este circulo con y para mis hermanos, para dar la Bienvenida a uno de los nuestros-. Comencé a cerrar el círculo y liberar los elementos. –Agradezco a los dioses por brindarnos su apoyo y su fuerza en momentos tan difíciles, Iris hija de Mikhail, se una con tus hermanos bienvenida a nuestra manada.

Los cuatro Lobos recibimos a Iris con aullidos característicos de los de nuestra especia, las puertas dobles se abrieron y Dante entro a la habitación con una velocidad asombrosa, jamás en los siglos que teníamos de conocernos lo vi moverse tan rápido.

-Eres tú-. Le murmuro iris abrazándolo, con lágrimas en los ojos. –No me dejaste.
-Nunca te dejaría mi amor, nunca.
-Creo que les daremos algo de privacidad chicos-. Indico Mikahil dándose la vuelta con su silla, lo seguimos saliendo de la habitación dejándolos solos.

Estábamos exhaustos, pero con nuestros corazones regocijantes por haber podido salvarle la vida a Iris, si eso era posible… quizá, solo quizá tenia una ventana de esperanza ante mi y Alekssandra.

-Bien mi señor, hablemos de nuestros problemitas en común antes de que acuda a lado de nuestra señora.
-Solo si permites que Dimitri entre a la casa, lo has dejado toda la noche afuera como castigo por se “un pulgoso”.

La sonrisa de Mikahil se amplio y enfoco su mirada en los Slavik.

-No pidas mi opinión, mi señora me obliga a aceptar al pulgoso.
-Adrik… es tu hijo, por todos los dioses-. Lo reprendió su hermano.
-Ah también eso…
-Bien, entonces dejen pasar al pulgoso.
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miércoles, 8 de enero de 2014

Capitulo treinta y uno.
Vida.



La situación de Iris Martínez era demasiado precaria, ni con las transfusiones de la sangre de Dante estaba evolucionando, ella era una latente... Sí está situación continuaba la perdiéramos. Aún que, según la última conversación que recuerdo con Adrik, existe otra forma de salvarla... Aún cuando eso implica perder su mortalidad.

La cosa era que en siglos no se había llevado acabó algo así, el riesgo era desconocido, pero dadas las circunstancias no teníamos otra opción. Dante no estaba muy convencido cuando se lo plantee, pero lo que más deseaba era que ella viviera. Así que lo intentaría, ahora sólo debía hablar con sus padres.

-Sí no lo sacas de tú mente te explotara el cerebro.

La voz adormilada de Alekssandra me sobresalto trayéndome de regreso a la
habitación.

-Sólo pienso en la forma de salvar la vida de Iris.
-¿Que se te a ocurrido?
-Vincularla a Dante, tal como a Patty y a Dimitri-. Ni siquiera hoy
entiendo por que demonios le mentí, pero o hice. -Quizá así logremos
recuperarla.
-No quiero perderla.

La voz de Alekssandra se quebró, podía soportar su furia, su temperamento obstinado, pero jamás sus lágrimas, estas me hacían sentir impotente. Me senté en la cama a su lado tomando su mano entre las mías, me asusto el ver su piel tan blanca que era casi transparente, además de la delgadez de sus dedos.

Mi corazón se detuvo una o dos veces, mi mayor temor era perderla.

-Yo tampoco quiero perderla anima mea, la apreció mucho, por ti y por
Dante y sobretodo por ella misma.
-¿Que sucederá ahora?
-¿A que te refieres Alekss?
-¿Cuando salgamos de este lugar? ¿Vendrán otras de tus locas detrás de nosotras?

Por-la-más-grande-puta-mierda.

No tenía ni idea de lo que iba a pasar, la quería a salvo de cualquier daño, pero estaba metida en el hogar mismo de los Lobos.

-Honestamente no lo se Alekss, quizá lo mejor sería trasladarnos definitivamente a Rusia.
-¿Eso evitaría que otro grupo de perra me atacara?
-¡Demonios Alekssandra! No lo se, no tengo idea que hacer... No se como protegerse de mi gente, de mi mismo.

Me puse de pie y me acerque a la puerta, pero no salí de la habitación. No sabía que pasaría, no me había sentado a pensar en ello, pero lo único que sabía era que debía encontrar la manera de mantenerla a salvo hasta que lo que había planeado se cumpliera.

-Frederick.
-Quizá deba alejarme de ti definitivamente.
-¿Como?
-Puedo trasladarme a Rusia sólo, tú te quedarás aquí y romperíamos nuestro lazo... Dejaras de ser la alfa mortal y yo... Yo estaré sólo otra vez... 

Mi voz salía estrangulada de mi garganta, pero la sola idea de lo que estaba diciendo me rompía el corazón.

-¡Basta! ¿Que piensas que me hacen tus palabras?
-Te destrozando igual que a mi, pero debes entender que quizá es...
-¡No! No es lo mejor, no es lo que quiero ni lo que espero de ti.
-Entonces no tengo la respuesta a tú pregunta y eso me hace sentir mil veces peor.

Salí de la habitación y del área medica del instituto, estaba furioso, pero no con ella, nunca con ella. La furia que sentía era contra mi mismo por no protegerá adecuadamente, por poner su vida en riesgo tan deliberadamente como lo hice al unirme a ella.

La tarde había caído sin darme cuenta, el trabajo del instituto se había reducido drásticamente al comenzar a delegar cosas, la plantilla estaba formándose sólida, tal como una maquinaria de reloj.

Ver a las chicas yendo de aquí para allá llenas de vida, de risas y esperanza hizo que me diera el corazón por mi alma y por Iris. Me
dirigí a la casa de las Cruces Doradas, donde residía el consejo. Dante estaba en la biblioteca, sentado en una amplia mesa con libros por doquier, buscaba algo frenéticamente.

-Vas a quedarte ciego.

Murmuro algo sin levantar el rostro, incluso pensé que no me había escuchado.

-Puede hacerse-. Me indicó de pronto levantando su rostro del ejemplar que tenía frente a él, me di cuenta de las sombras debajo de sus ojos, del cansancio que su rostro reflejaba y del dolor en su mirada. -Sin duda puede hacerse.
-¿Que es lo que puede hacerse?
-La conversión, ella es Latente en segunda generación, lo que hace que su gen Licano sea más fuerte, se que sobrevivirá, estoy seguro.
-¿Sus padres aún están en el instituto?
-Sí.
-Entonces hablemos con ellos.

Los padres de Iris nos observaban con recelo y por que no decirlo, con odio. ¿Quién podría culparlos? Estábamos reunidos en mi oficina, el frío había incrementado varios grados  en un par de días o quizá solo era mi temor por el futuro.

-Encontré una forma de salvar la vida de Iris.

Ambos padres me observaron con alerta en su mirada y temor en ella.

-¿Por qué carajos no se ha hecho?-. Interrogo el señor Martínez con un nudo en su garganta.
-Por que deben estar seguros a lo que esto conlleva.
-¿Qué nos esta tratando de decir señor Von der Rosen?

El dolor en la voz de la señora Martínez me rompió el corazón.

-Sabemos que ustedes son latentes en segunda generación.
-Solo por que el bastardo de mi abuelo forzó a mi abuela, y regó a muchos de sus hijos por el mundo.
-Se que debe ser difícil saberle muerta a ella, una mujer buena y aun con vida a ese bastardo-. Replico amablemente Dante, pero parecía estar ausente, el padre de Iris solo asintió.
-Mi abuela, se enamoro de mi abuelo y estuvo con el hasta su muerte-. Nos informo la señora Martínez.
-Pues es este lado de su herencia lo que nos permitirá salvarle la vida.
-¿Qué quiere decir? Dígalo ya.
-Señores Martínez, para que ella sobreviva es necesario traerla completamente a nuestro mundo.

El silencio callo pesado, apenas permitiéndonos respirar, pero esto debía decidirse en este mismo momento.

-¿Qué es lo que esta diciendo?-. Me interrogo la madre de Iris.
-Dice que nuestra hija será uno de ellos, como nuestros abuelos-. Respondió su esposo tomando las manos de su mujer.

Pareció mucho el tiempo que estuvieron en silencio solo observándose, como si tuviesen una charla con la mirada.

-Háganlo, y rueguen a sus dioses por que sobreviva-. Nos respondió la señora Martínez después de aclararse la garganta. –Y señor Landeros, cuide de ella.

Bien, ahora teníamos que reunir a los 3 lobos mas antiguos que conociéramos, problema uno. Solo había dos en el instituto, hasta donde nosotros sabíamos. Lo que me confirmaron Adrik y Aleck después, la cosa era que un amigo muy personal de ambos e igual de viejo estaba por allí, mas específicamente en Rusia… Problema dos, trasladar a Iris a Rusia en sus condiciones.

Pero no podíamos irnos con el grupo de Lobos y dejar a mi alma aquí, eso era el tercer problema. Estábamos desesperados, no podíamos perder mas tiempo, ya no teníamos tiempo… si no hacíamos algo perderíamos a Iris.

-Tengo una idea.

Aleck entro en la habitación del hará medica donde estaban las chicas, lucía exactamente como lo que era, un Lobo letal.

-¿Cual?
-Sabes que para hacer esto se requieren tres antiguos, pero Mikhail no puede trasladarse para acá, se ha vinculado a una humana y ha elegido morir con ella. Le queda poco tiempo y mucho poder, y está dispuesto a dárselo a Iris.

Aleck camino hasta pararse junto a Dante que estaba recargado en la ventana, viendo con la mirada fija a Iris.

-¿Como lo aremos entonces?-. Interroga Dante con un hilo de voz.
-La llevaremos a Rusia.
-Sí la movemos ella...

Ni siquiera pudo terminar la idea, las lágrimas le botaron de los ojos.

-Se como hacerlo.
-Habla de una puta vez Aleck-. Le gruñí entre dientes.

¿Por que judíos todo el mundo tiene que ser tan misterioso?

-En una cámara hiperbarica, puede adaptarse de acuerdo a las necesidades que tenemos, la presión dentro es distinta, disminuida o algo así, y sí la inducimos en un coma psíquico, podremos moverla sin ningún riesgo.
-Siento que ella está cada día más lejos-. Murmuro Dante.
-De ser necesario utilizaremos las viejas prácticas y atrae su espíritu al tuyo para que no pueda partir.
-Me gustaría poder hacerlo por mi mismo.
-Lo siento Dante, tú eres joven aún, mi hermano y yo hemos creído en poder y conocimiento. Por desgracia sólo puedo trasmitir conocimiento y para realizar algo así se requiere poder, que aún no tienes.

Pese al tono consolador de Aleck el dolor se reflejo en el rostro de Dante.

-¿En cuanto tiempo podremos sacarlas de aquí?
-En este momento Adrik está coordinando el vuelo, y el papeleo. Las cámaras y lo que se requiere están afuera, en cuanto ordene podremos salir está noche, mi señor.
-Bien, que así sea.

A una orden del Lobo el personal médico, de enfermeras y senadores entraron con las dos cámaras y comenzaron con el proceso de prepara a Iris, quién sus estado era más frágil. Sin querer escuché la conversación entre Aleck y Dante.
-Tienes que entender que tras la conversión ella tendrá que estar alejada del mundo, y que deberás a ser un Lobo, cada pasó, debe aprender a controlar la sed de sangre y después sus instintos depredadores... Además a enmascararse.
-¿Aparentar ser humana?
-Sí.
-¿Por que?
-Sólo hasta que mi señor decida revelarlo.

Pude notar un título cuando Aleck centro su mirada en mí.

-Pero esto sería un milagro.
-Es por...-. La mirada de Aleck se volvió a Alekssandra que dormía, y
volvió a Dante. -Tiene sus razones.

No pude escuchar más, salí de allí. Tenía que dejar todo en orden antes de partir, así que me dirigí a hablar con Ewah. Él estaba reunido con su familia, cerca de la cueva que por años fue su hogar. Jugaba con sus cachorros y reían, eso era lo que yo quería para mi, pero que no podría tener a lado de Alekssandra jamás... Ella era sólo humana.

-Vonder, ven y únete a los juegos.
-¡Ewah!

Que me llamará por ese término que tanto odiaba me relajo sólo un poco.

-Vas a quedarte cargo de este instituto, como rector y guardián del alfa.

Los ojos de Ewah se abrieron como plato, creo que nunca pensó que cabía esa posibilidad.

-No, yo estoy mejor...
-No te lo estoy pidiendo Ewah, es una orden.

Le explique los planes en puerta, pero sólo le dije que las llegaríamos allí por que allá había un gran senador, que después de que ellas sacaran sería nuestro nuevo hogar y vería de pasó lo del nuevo instituto.

No quedó muy convencido, pero acepto, al igual que el consejo cuando
les informamos los planes. Finalmente volvería a mi tierra natal, a la tierra de mis padres biológicos.

Para la media noche estábamos en el aeropuerto, listos para partir. Fueron Aleck y Adrik quienes inducen a Iris al coma psíquico. Dentro de algunas, más de doce horas estaríamos en Rusia.

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Finalmente el paisaje nevado de Siberia estuvo frente a mis ojos, había vivido allí durante un tiempo después de la muerte de los Voy der Rosen, y siempre quise volver. Adrik había comprado una enorme casa, que bien podría haber sido el palacio de algún zar. Instalamos a las chicas en la habitación más grande y cálida.

-Bien, despertemos a Iris.
-¿Después de eso?-. Interrogo Dante un poco ansioso.
-La traeremos a su nueva vida. Mikhail vendrá en un par de horas y debemos prepararnos, incluso mi señora Alekssandra estará presente-. Nos informo Aleck.

OK, eso si no lo había planteado, si estaba mas fuerte pero no había salido de peligro.

-Antes de que protestes lobito, estará en una silla cómoda todo el tiempo y nos tiene a todos nosotros incluidos los sanadores para atenderle-

Allí estaba Adrik, tan razonable como siempre… tanto que tenia ganas de arrancarle pelo por pelo, en cuanto se transformase en un Lobo.
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