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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Capitulo cinco.
Confusión.



Sus palabras seguían rondando en mi cabeza desde hace días, había tratado de hablar con él sin éxito. Pues siempre estaba ocupado, rodeado de gente de la manada o junto a esa zorra… ¡Perdón! Con la Loba. No tengo idea de por qué me sentía tan furiosa al respecto, pero cada vez que los veía juntos riendo, o tocándose de alguna forma me hacen rechinar los dientes. Sé que no debería ser así, finalmente no existe nada entre nosotros.

Pensar en todo ello me hace sentir más confusa de lo que ya estoy, es por lo que dice en ese estúpido diario…

“De la mano de Alekssandra Vasíliev.

No puedo mantenerme lejos de él, ciento que existe algo que me atrae hacia él, todo el tiempo. A cualquier lugar del campus a donde me dirija, allí esta. Entiendo su trabajo, es un prefecto del instituto, pero… ¿No puede estar en algún otro lugar?

La verdad es que me encanta verle y tenerlo cerca, siempre me observa, siempre está pendiente de mí. Aun cuando está fingiendo estar interesado por “su novia” Pero creo que es momento de tener una conversación real con Frederick. Sé que le gusta ir al bosque para alejarse del tumultuoso ruido del instituto. Decidí seguirlo, pese a que Dante me pidió no me acercara a él por que andaba con un humor de perros.

Lo encontré sentado en un claro del bosque, pero no estaba preparada para lo que iba a ocurrir después. No solo estaba furioso porque le seguí y le encontré, estaba furioso porque descubrí el secreto del instituto… en los bosques tenían una manada de Lobos, de esos que podrían tragarse a un alumno en un abrir y cerrar de ojos. Pero mi sorpresa fue mayor cuando descubrí que el instituto no es tan común como yo creía, es un instituto para gente dotada.

No es el instituto del tipo “hombres mutantes” pero si de personas que pueden comunicarse con los animales, Frederick puede comunicarse con los Lobos y fue esta habilidad la que nos salvó la vida el día de hoy. Tras ayudar a la hembra a traer a sus cachorros con vida, estuvieron a punto de tragarnos vivos. Ahora me doy cuenta de que le debo la vida…”

-“Talentos especiales”-. Murmure.

De haber sabido en ese momento la verdad, quizá me habría alejado del instituto, de todas estas personas. Pero, supongo que eso haría sabiendo ahora lo que se, que perdería todo. Pero lo que en realidad me había estado molestando, habían sido las últimas líneas del escrito de ese día en el diario.

“Sé que Frederick esta con Patricia, pero, también sé que ahora él me pertenece. Esto es algo que no puede negarse por más tiempo, lo sé, lo sentí esta noche. Nuestra primera noche juntos…

 Y sé que tarde o temprano él vendrá a mí.”

En ese entonces, y en compañía de esos lobos, me había comportado como una zorra. Ni siquiera me había importado que él estuviera con alguien más… esto era algo demencial, perder mi moral de ese modo y solo por un chico. Creo que Frederick siempre me ha trastornado de una manera aterradora, a tal grado que creo me olvide de mi misma por buscarlo o estar con él. No sé si quiero seguir adelante con la lectura de ese diario, sé que quizá allí este la respuesta de muchas cosas, pero…

-Dimitri me ha dado tu mensaje.
-¡Mierda! Frederick, ¿podrías usar un cascabel?
-Eso es para los gatos.
-¿Entonces que usan los perros para anunciar su presencia?

La sonrisa ladeada en su rostro me pareció hermosa he hizo que mi corazón latiera a mil por hora.

-Ladran, pero tendrás en cuenta que no soy un perro, soy un Lobo y los Lobos son silenciosos porque somos cazadores.
-Si eso lo sé, pero aun así podrías usar algo en tu cuello que te delate un poco.
-De acuerdo, tratare de no asustarte la próxima vez. Ahora, ¿qué era lo que querías hablar conmigo?

Si, había olvidado que lo había estado buscando y que mi último recurso había sido decirle a Dimitri que lo enviara a buscarme. Incluso llegue a pensar que no hablaría con él en un par de semanas más, como había pasado en el último tiempo “tan ocupado”.

-Yo, solo… ¿Por qué no has vuelto a verme?
-Alekssandra, ¿Qué razón tendría para volver a verte?
-Es solo que no me queda claro, decías que yo era el amor de tu vida, hasta un apodo tenía y ahora simplemente desapareces y te la pasas con esa…. Mujer.
-¿Eso te molesta?
-Si.

Mi respuesta me sorprendió más a mí que a él, me salió honesta, desde mi corazón y sé que era una respuesta que él ya sabía, por la sonrisa que afloro en sus labios.

-Mira a tu alrededor Alekssandra, debes cuidar lo que dices.

Mire a mi alrededor como él me había pedido, me di cuenta de que mucha gente nos miraba de una manera extraña, la mayoría eran miembros de la manada, algunos jóvenes y otros un poco mayores, aunque solo en apariencia. Si tal vez uno de los patios internos del instituto no era el lugar adecuado para hablar, pero aquí estábamos.

-¿Qué tiene que ver el instituto?
-Vamos, hablemos en un lugar más privado.

No me quedo de otra más que seguirlo, pensé que se dirigiría a su ático. Pero no fue así, se dirigió a la salida del instituto. Caminamos por un largo rato por la vereda del este, un caminito poco transitado. Supuse que ese era su objetivo, estar lejos de cualquier oído chismoso. La vereda se internaba en el bosque, cerca del pequeño claro a donde me dirigió había una cabañita muy pequeña. Como la de un guardabosque.

-No voy a entrar allí contigo.
-¿Tanto me temes?
-No te temo a ti, temo a mí misma estando a solas contigo.

¡Grave, grave error!

Se volvió a verme, había un brillo extraño en sus ojos que me puso más nerviosa. Volvió su rostro en dirección al instituto, y cuando me miro de nuevo esa cálida mirada se había perdido.

-No voy a tomar las migajas que ofreces, tampoco voy a obligarte a hacer algo que no desees o esté en contra de ti misma.
-¿Entonces por qué me trajiste aquí?
-Te traje aquí, porque este es un lugar tranquilo, apartado de los curiosos, cualquiera de la manada tiene prohibido venir y evitarán que los humanos vengan.
-¿Estás seguro que ese es el verdadero motivo?
-¿Por qué no habría de estar seguro? ¿Acaso quieres que pase algo?


Para este momento mi cabeza estaba peor que antes, no entendía las miles de emociones que Frederick creaba dentro de mí. Era una lucha encarnizada entre los dos bandos en los que mi cerebro había decidido dividirse.

-Yo... No lo sé... Sólo... Sólo quería hablar.
-Pues, ¿Podemos entrar a la casa? Allí podremos hablar con calma.
-Está bien.

Esa respuesta había estado mal a muchos niveles diferentes, pero había accedido y no podía retractarme. Por dentro, todo estaba perfectamente amueblado y en su lugar, al fondo del lado izquierdo una enorme cama perfectamente tendida, de lado derecho la cocina-comedor y entre ambos una confortable sala.

-¿Gustas tomar algo?
-Vodka con hielo.
-Te daré un vaso con agua.

Sí, excelente idea.

Me senté en el sofá, las manos me sudaban, y sentía que mi corazón estaba por salirse de mi pecho. Frederick se sentó en el mismo sofá, pero del otro lado, traía un vaso con algún licor en su mano.

-¿Por qué no te pareces a quién fuiste?
-Pues, creo que eso tiene que ver con el ataque del cazador. Creo que algo había en su sangre que provocó estos cambios en mí. 
-Puedo afirmar que no eres el mismo que recuerdo.
-No Alekss, tú recuerdas a un Frederick que tenía que mantenerse alejado de ti, recuerdas a "un amigo" y nunca fui eso. 
-¿No éramos amigos?
-Sí, pero no de la clase que imaginas.

Bien, ese era el momento de preguntar y esperar que las respuestas fueran las que quería escuchar.

-¿Por qué permitiste que te acostara aun cuando tú y Patty tenían algo?
-¿Segura que quieres hablar de eso o de ella?
-Sí-. En realidad no quería saber, pero eso no iba a decírselo. -Necesito entender.
-Está bien, voy a contarte por que lo permití. Cuando me tope contigo fue como abrir una puerta a un mundo fascinante, pero, no podía permitirme ni sentir ni desear todo eso que me ofrecías.
-¿Entonces?
-Entonces, busque cada oportunidad, cada espacio, provoque circunstancias en las que pudiese estar sólo contigo. Cada vez que te acercabas cedía un poco, al final, no pude mantenerme lejos de ti y te di todo lo que soy.

Esas últimas palabras hicieron que mis ojos se llenaran de lágrimas.

-Desearía poder recordar esos días... Pero...
-Sé que no puedes, y nadie incluyéndome, hemos logrado hacer que lo logres. Pero, no te amaba por tú físico o por ser una de las mujeres más hermosas. Te amaba por esa luz que tienes en tú corazón, que te hacia aceptar las cosas con calma y estudiar la situación desde otra perspectiva, porque te habías convertido en mi corazón y en mi alma.

¡Oh dios! ¿Por qué no puedo recordar? Escucho tanta tristes en su voz que se me rompe el corazón, tanta soledad en su mirada que.... ¿Acaso dijo?

-Dijiste "Te amaba" ¿no lo haces más?
-Es complicado de responder.
-Sólo es un sí o un no.
-¿Que pasará sí te digo que no?
-No lo sé.
-Exacto, nada me asegura que te quedarás conmigo, o que me elegidas entre tantos... Tengo que buscar a alguien que quiera estar conmigo por mí, no porque le obligue.
-¿Entonces por qué fuiste por mí? ¿Me metiste?
-Eso parece.
-¡Eres un hijo de puta!

Le vi serrar los ojos y tras terminar su trago ponerse de pie, rodeo el sillón con toda la calma, lo cual era aterrador.

-¿De qué te serviría saber la verdad?
-Me lo merezco.
-¿Te lo mereces? No, te debo nada.
-Habla maldito bastardo.

Me pare furiosa lanzándole el vaso con agua, el cual esquiva sin problema alguno. Pero en un abrir y cerrar de ojos lo tenía parado frente a mí, algo que ningún otro Lobo podía hacer, por lo que yo sabía. Me sujetaba con un brazo por la cintura y con el otro por la mano con la que le había arrojado el vaso.

-¿Quieres que te diga la verdad Alekssandra? ¿Estas segura de poder aceptar la verdad?

-¿Como?
-¿Cómo lo hice? Sí me pides que te bese, te lo diré.
-Eso es chantaje.

Pero la verdad es que estaba muriéndome porque me besara, el tenerlo tan cerca hacia estragos a mi cuerpo, era algo demencial. 

-No Alekss, es un trato justo.

¡Dios! Esto era una real y jodida tortura. Puse mi mano en su cuello, no podía apartar la mirada de sus labios. 

-No hagas algo que no estas dispuesta a terminar. 

Me empujón al sillón y se alejó, no pude evitar pegar un grito por la sorpresa, me sentí avergonzada.

-¿Por qué me rechazas?
-Por qué no es lo que quieres, te estas dejando llevar por tus hormonas.
-Solo estas evadiendo mis preguntas, no vas a responder nada.

Dio un par de vueltas de aquí para allá, yo solo esperaba, incluso llegue a pensar que no me respondería.

-No puedo permitirme desearte por más tiempo, me cuesta demasiado el mantenerme lejos de ti, deseo tanto sentir tu cuerpo de nuevo, que me veas como lo hacías. El no tenerte, el que nos arrebataran lo que teníamos, me está matando… sin ti a mi lado, me hace morir día a día. No puedo hacer nada para remediarlo, lo único que puedo hacer es dejarte ir.

Sus palabras me hicieron sentir de una extraña manera, como  si se llevara algo, se estaba llevando algo, pero no entendía que era.

-Solo dame tiempo.
-Eso es lo que menos tengo Alekss, la manada me esta pidiendo algo.
-¿Qué pasara si no se los das? ¿Van a despedirte?
 -Eso sería lo mejor, pero no, n o van a permitir que me retire de algún modo. Si no hago lo que me piden, se desatara el caos, mi estabilidad como a directamente a la manada. Además, ya he estado fuera por cinco años, es momento que tome las responsabilidades que me tocan.
-¿Haciéndome a un lado?
-¿Qué demonios quieres Alekssandra?
-No lo sé.

En verdad no tenía idea, quería que me dejaran sola, que nadie de la dichosa manada estuviera cerca, quería una vida normal…. Pero al mismo tiempo quería continuar a su lado, pertenecer a este lobo, tal y como él mismo decía que me pertenecía. Sin darme cuenta fui acercándome a él, que estaba parado, inmóvil, solo observándome.

-No sé quién soy Frederick, no entiendo que fue lo que me paso y por qué solo he olvidado todo aquello que viví contigo. Mis emociones son un caos, mi vida es un caos, tengo que ir paso a paso o perderé la cordura.
-Te concedo eso, tienes que tomar las cosas con calma, pero yo no puedo esperarte más.
-¿Haces esto por la manada o por ti?
-¿A qué te refieres?
-¿Haces esto de alejarme, porque la manada te lo pide o por qué  quieres a alguien que adore el suelo por donde camias?
-Tu nunca adoraste el suelo por el que yo caminaba, además, de esas existen muchas en la manada.
-¡Ha! Eres un cínico, esta conversación no está llevándonos a nada nuevo, a ningún acuerdo a ningún sitio.

No sé por qué pero levante uno de los cristales rotos del vaso que le había lanzado, algo en el brillo de ese trozo de cristal llamo mi atención. El silencio era tranquilizador, pero no era suficiente para acallar el caos de mi cabeza. No sé por qué hice lo que hice, quizá quería comprobar que aun seguía con vida. Puse la punta del trozo de vidrio en la palma de mi mano y la hundí un buen trozo, deslice el vidrio he y me hice un corte de unos centímetros.

No me di cuenta de que lo había hecho hasta que Frederick me tomo las manos y me sacudió con violencia, después todo fue confuso por un segundo, pasamos de estar cerca de la cama a estar frente al fregadero en cuestión de segundos. Mientras él inspeccionaba mi mano, vi literalmente como algunas cosas de primeros auxilios se materializaban dentro de la tarja.

-¿Cómo?-. Murmure sin poder terminar la pregunta.
-Es parte de lo que soy, mitad esto mitad aquello.
-Venántium…

Curo mi mano hábilmente, sabía que eso me dolería en un par de horas más, pero estaba tranquila, y estaba pensando en todo lo que estaba sucediendo.

-¿Por qué lo has hecho?
-¿El qué?-. Le interrogue confundida.
-Lastimarte de esta manera, ¿Qué querías probar?
-No era mi intención, yo solo… no lo sé. Son demasiadas cosas en mi cabeza que quería sacarlas simplemente.

Había tanta preocupación en su mirada que me hizo sentir realmente amada, me hizo sentir que pertenecía a este hombre, a este lugar. Rose su mejilla con mi mano, esta vez serró los ojos suspirando un poco. Acerque su rostro al mío y lo bese. No pude contenerme, realmente no quería contenerme. Esto era lo que deseaba, no importaba lo que mi loca cabeza dijera, era exactamente esto lo que deseaba.

Enrede mis piernas en las suyas, hasta que él me levanto con sus brazos y me sentó en la barra, quedando entre mis piernas. Le ayude a quitarse el saco y la camisa, su piel estaba cálida al tacto, era magnifica y tersa. Bese su cuello hasta la barbilla y continúe hacia su boca, él me tocaba los pechos y  me acariciaba con ternura, como si estuviera conteniéndose.

Deje que me quitara mi chamarra y que colara sus manos debajo de mi blusa, el sentir sus dedos tocando mi piel casi me hace perder el control. En ese momento algo se coló en mi cabeza, una idea, algo malo y lo aleje. El empujón que le di casi lo hace caer, la sorpresa estaba grabada en su rostro, pero no dijo nada.

-Lo lamento Frederick.
-Está bien Alekssandra, es mejor así.
-Lo siento en verdad.


Tomo su ropa, un segundo después estaba en la puerta y al siguiente se había ido.
Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, no entendía por qué estaba comportándome de una manera tan estúpida, tan bipolar. Me quedé allí sentada hasta que el frío comenzó a calar mis huesos. Me sentía como autómata cuando salí de la casa, no era yo misma... En realidad ni siquiera sabía sí era yo.

Para cuando llegué al instituto ya estaba atardeciendo y moría de hambre. Pero en el patio cercano al atacó donde yo estaba viviendo había muchas personas, ambulancias, patrullas de la policía, muchos miembros de la manada. Y cuatro cuerpos tapados con sábanas. 

¿Qué demonios había pasado?


Busque a alguien conocido, pero parecía no haber nadie, hasta que ubique a Adrik Slavik. Trate de llegar a él lo más rápido posible, mientras seguía buscando a Frederick.

-¿Adrik, que ocurrió?

Creo que el verme allí no le hizo mucha gracia, pero se limitó a responder.

-Los Venántium infiltraron a un chico, dos de los estudiantes de la manada lo descubrieron y lo hicieron papilla, los humanos se asustaron y llamaron a la policía, en su frenesí de sangre atacaron a los policías y estos dos y uno de los lobos murieron. Ya podrás imaginar que fue una carnicería, así que todo esto es peligroso y pone a la manada en un punto delicado.
-Debemos hablar con....
-No Alekssandra, tú no debes hablar con nadie eso corresponde a la pareja alfa.

Que lo dijera así, tan abruptamente me dolió, mucho.

-Quiero ayudar.
-Puedes ayudar regresando al ático, iré a verte después y te pondré al tanto.
-Está bien.

Al volver la mirada a la escena me topé con Frederick viéndome fijamente, pero junto a él estaba esa odiosa mujer de los ojos de perro. Ella le dijo algo y se fueron juntos, Adrik se alejó de mí y de pronto me sentí más sola que nunca.



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sábado, 22 de noviembre de 2014

Capítulo cuatro. 
Deseo.




Sigo sin entender por qué mierda fui a ver a Alekssandra, menos entiendo por qué le dije de lo nuestro. Parece que me he vuelto mucho más desesperado, menos tolerante. Pero... Hace demasiados años que estamos separados y ella  es la única de los dos que ha tratado de encontrar en otros lo que teníamos, yo sólo puede soñarla a ella. Incluso cuando estaba en ese oscuro mundo, ella era mi luz, mi fuerza...

Creo que para que llegue ese momento en el que estemos juntos falta mucho, y que aún quedan demasiadas cosas que nos separan. La amo más que a nada, pero aún existe un abismo entre nosotros y no sé si tenga la fuerza para atravesarlo. Además, esta que la manada necesita, lo que les da estabilidad y creo que eso no puedo negárselos.

No debí haber asistido a esa reunión, debí quedarme en la cama viendo al techo o ya de menos una película… Pero no, tenía que hacerle caso a la bola de pelos de Adrik.

Al llegar a la sala de reuniones me di cuenta de la seriedad del asunto al encontrarse allí el consejo de la manada, las cabezas de las casas nobles, incluso tenían montada una vídeo-conferencia con Ewha y su gente. Cuando entre en la sala el silencio invadió el lugar, las miradas se volvieron a mí. Me sentí como si estuviese a punto de pasar un examen y todos esperaban verme fallar.

Sin decir palabra tome asiento solo observando a los presentes, incluso se encontraban allí dos de los muchos hijos de Mikhail a quienes salude con un asentimiento. Me lleve una no muy grata sorpresa al ver a Yurik Vladik.

Una vez que todos tomaron su lugar, esperaban a que yo dijera algo, pero yo no los había convocado. Me percate que nadie se había decidido a hablar.

-Yo no los convoque, de modo que alguno de ustedes díganme ¿Qué hacemos aquí?
-Un poco de buenos modales no te caerían mal, Frederick.
-Supongo que tú los convocaste, Ewha.
-Sí, yo los llame. Porque necesitamos que hagas esto por la manada,

La seriedad en las palabras de Ewha hizo que todos los bellos de mi cuerpo se erizaran, supe que estaban por pedir algo que estaba incluso en contra de nuestro buen juicio.

-¿Qué es lo que tengo que hacer por la manada?

Vi como uno de los más ancianos del consejo se puso de pie, en su rostro había preocupación, temor y note un poco de descontento. No me miro de inmediato, supuse que estaba ordenando sus palabras en su mente.

-Desde que Isidro Taftian nos lideraba… no teníamos la estabilidad que se requería para que la manada fuera fuerte, incluso usted lo sabe mi señor, la manada se dividió. Después llego usted y por poco más de un año tuvimos la fortaleza que necesitábamos para la transición por la que la manada paso. Y de pronto todo eso nos fue arrancado lentamente, fue una tortuosa batalla. Durante casi seis años estuvimos nuevamente por nuestra cuenta, y fue por ello que el consejo tomo el control y como sabe no lo hicimos muy bien.

Entendía perfectamente a los que se refería, tal como la manda canina, nuestra manada necesita de la estabilidad en el alfa, una estabilidad que solo habíamos tenido el tiempo que estuve con Alekssandra. Pero, todo eso ya había desapareció. De modo que en ese momento estaba preguntándome: ¿Qué era lo que estaban a punto de pedirme?

En ese momento otro de los antiguos miembros de la manada se puso de pie.

-Aun cuando encontremos la manera de traer a nosotros a nuestra amada alfa, ella solo estará con nosotros un suspiro de tiempo. Todos estamos seguros de que usted no le sobrevivirá, y eso nos hundirá nuevamente en el caos y la oscuridad.
-Como todos, también tengo muy presente ese hecho. Pero, tengo temor de pedirles continuar.

En ese momento el silencio se volvió algo tangible, pesado y oscuro.

-Necesitamos estabilidad, mi Rabdos. Necesitamos la estabilidad que parece nuca hemos tenido, salvo ese pequeño aliento. Sabes que amo a mi señora, pero… la manada lo necesita, esta vez es por ellos no por nosotros.

Dimitri Ruso estaba sentado lejos de la mesa done estaba el consejo, estaba sumido entre las pocas sombras que brindaba la habitación. Pero fueron sus palabras las que me dejaron helado, fueron claras, frías y verdaderas.

-¿Supongo que tienen una candidata?
-Así es mi señor, ella es la candidata perfecta y es de nuestro más antiguo linaje noble, después del de su familia.

¡Por todos los dioses!

Me estaban suplicando romper el vínculo que tenía con Alekssandra y tomar a una autentica loba como su alfa. Centre mi respiración para calmar todas las emociones que me estaban invadiendo en ese momento, ira, desesperación, dolor, comprensión…

Después de hacer esa pregunta, que era una respuesta para ellos, vi como semblantes de descanso en muchos de ellos, algunos más suspiraron agradecidos de la traición que estaba por cometer.

-Ella es poderosa por derecho propio y la actual cabeza de su casa.

Vi entrar a una mujer enfundada en una gabardina con capucha de color vino, pero no fue necesario que le viera el rostro, conocía su aroma, conocía a esta loba. Ella se dejó caer en una de sus rodillas, un saludo que era más de un guerrero que de un sirviente.

-Bienvenida seas Z.

Se puso de pie quitándose la capucha de la cabeza, sus ojos ambarinos, uno blanco y el otro negro eran un tanto desconcertantes. Ella era una exótica mujer de piel clara y cabello rojo larga y exótica. De no existir Alekssandra, ella habría sido una excelente elección como pareja.

-Mi señor…
-Hablaremos luego, Z-. La interrumpí antes de que dijese algo que no estaba dispuesto a escuchar, entonces me gire a los del consejo. –Por esta noche es todo, ahora debo discutir algunas cosas con Z.
-Pero mi señor, aún existen cosas que…
-Ya escucharon a su alfa, le han pedido que se arranque el corazón, ahora déjenle respirar un poco.

El gruñido de Dimitri expreso el dolor y la furia que yo estaba sintiendo, los miembros del consejo se pusieron de pie haciendo una ligera inclinación de cabeza. La transmisión de video se terminó, bastaron unos minutos para que dejasen vacía la habitación.

-¿En qué demonios estabas pensando para ofrecerte de voluntaria Zafiro de Poniente?

En otro momento habría reído al escucharla gruñir por utilizar su sobrenombre, pero en esta ocasión estaba más furioso que ella.

-¡Tenía que hacerlo, lo hice por ella!

¿Qué demonios estaba diciendo?

-Habla claro, Z.

Suspiro un par de veces antes de devolver su mirada a mí.

-Sé que no soy una noble, de esas de esas que solo piensan en su lugar dentro de los rangos sociales más elevados, y en toda esa superchería superficial, soy más bien del tipo guerrero…
-¿Quieres aclarar las cosas de un puta vez?

No pretendía gritarle, pero en ese momento me domino la ira y la desesperación por la situación.

-¡Lo hice por ustedes... Por ella!

¿Qué demonios había dicho? Saquen iba a creerme que ella está haciendo esto por Alekssandra?

-Z, ¿De qué demonios estás hablando? 
-Sí no lo hacía yo... Lo aria cualquier otra. El riesgo era que se ofreciera una de esas Lobas estúpidas pretenciosas, que no sólo decían ganar el poder para sí, también odian a mi señora sería un grave error.

Ella decía la verdad, ya habían demostrado cuanto eran capaces de odiarle. Incluso ese acto de irá le había costado la vida a la hermana Dante... A quién yo mismo elimine.

-¿Etas segura de que es la respuesta correcta? La manada espera que hagamos algo con respecto al vínculo y...
-Lo sé, ella es más que tú corazón, ella es tú alma-. Me interrumpió con toda la seguridad de que lo que decía, así era. -Yo no quiero que términos tú vínculo con ella, pero sí no logras que ella te acepte aún sin recordarte... Está farsa no podrá seguir y el consejo te obligará hacer algo.
-Quiero ver que lo intenten.
-No puedes ponerte en contra de la manada en esto, ellos sólo te piden...
-Exigen-. La interrumpí.
-Ok, está bien, exigen. Pero, al final de cuenta es lo que debe ser y eso hasta tú lo sabes.

Tenía razón, en el centro de mi esencia Lunita era lo correcto darle a la manada una pareja alfa fuerte y sólida era lo que se esperaba. Por el momento yo no podía entregarles eso, incluso yo mismo estaba inestable en mi situación. Para mí era una tortura cada mañana y ver ese rostro que me miraba en el espejo y darme cuenta de que no era el mío.

Y encima de esto estaba todo lo demás, los problemas de la manada, no solo entre ellos, también los que se suscitaban con los humanos, con las escuelas que se había ido aperturandose en mi ausencia en muchos países del mundo, los problemas que causaban los cazadores… no estaba seguro de poder soportar algo más.

Pero, me había caído esta bomba. Esta vez no era algo que pudiese controlar si explotaba, podrían pasar miles de cosas y podrían todas ellas ser tan perjudiciales para la manada, como el que no hiciera nada.

-¿Qué es lo que sugieres, Z?

La vi caminar en silencio de un lado a otro, seguramente tratando de ordenar sus ideas o buscando como decir las cosas que seguramente no me gustarían.

-Debes reconquistarla, y debes hacerlo antes de la siguiente celebración de las ocho casas.
-Eso es en un par de meses, me queda muy poco tiempo.
-Yo voy a ayudarte, pero debes confiar en mí.

¿Qué otra opción tenia?

-Muy bien, te escucho.

Las ideas de Z no eran tan descabelladas, eran cosas sencillas que podía hacer día a día, pero, primero debía disculparme con Alekssandra por haberla alterado como lo hice. No debí tratar de apresurar las cosas de ese modo, debí dejar que todo fluyera lentamente… pero ahora…

¡Por todos los dioses! Tenía que correr y eso era llevar las cosas con mi alma más rápido de lo que ella podría soportar. Solo esperaba que esto no la alejase más de mí.

La encontré sentada en el comedor del instituto, parecía que había estado comiendo una ensalada y ahora estaba concentrada en su lectura. La forma en la que la luz de las lámparas en las paredes de esa magnífica construcción de roca la iluminaba, me dejo sin respiración por un minuto. No pude más que contemplarla y darme cuenta de lo mucho que ella me atraía.

-Necesito hablar contigo.
-¡Por el amor de dios! ¿Para hablar conmigo tienes que provocarme un infarto? Se supone que los que no hacen ruido al caminar son los gatos o ¿Es que quieres que te regale un par de cascabeles para tu cuello?
-Lo lamento, no era mi intención.
-No es para que tengas esa cara Frederick, solo era una broma.
-Bien, vengo a disculparme por lo de hace un par de horas, no debí haber actuado de esa manera.
-¿No te gusto el seducirme?
-No debí hacerlo.

La expresión de su rostro era todo un poema, incredulidad, sorpresa.

-¿Ya no sonríes? ¿No eres capaz o no te causo gracia?
-Lo lamento, no soy la misma persona.
-Sí, de eso ya me he dado cuenta. Pero, no era necesario que te disculparas.
-Sí, lo es.
-¿Por qué? De igual forma vas a hacer lo que te plazca conmigo, así lo hiciste siempre, ¿No?
-¿De qué hablas?
-Hablo de que mientras jugueteabas conmigo en tu cama, lo hacías también con Patricia.
-Supongo que estas en esa parte del diario.
-Eres un cínico.
-continua tu lectura Alekssandra, tú estabas al tanto de ello y aun así aceptaste ser mi amante.
-¿Sera acaso que usaste la compulsión en mí?

Esa pregunta no solo era ofensiva y ensuciaba todo lo que ella y yo habíamos tenido, era un puñal directo a mi corazón.

-Escucha bien esto Alekssandra Vasíliev, la única vez que he usado la compulsión en ti, fue cuando te aleje de mí, porque un cazador me obligo a hacerlo. El motivo de que yo usase la compulsión era porque ese hijo de puta iba a entregarme las cosas que mi madre me había enviado y por si no lo has leído en tu estúpido librito, ella se suicidó para poder traerte de regreso. Ahora me pregunto ¿Sera eso lo que realmente deseo? Ya no eres ella y ese ya no soy yo. Quizá lo mejor sea dejar que las cosas entre nosotros mueran de una puta vez

Me dila vuelta para marcharme.

-No quería ofenderte, Frederick.
-No mal interpretes mi molestia Alekssandra, no me ofendes.

Me aleje de ella antes de que pudiese decir algo más, no quería esperar a que dijera algo que echase por la borda mi deseo de recuperarla. No la culpaba por dudar de mí, después de todo ella solo era una humana, y susceptible a la compulsión de los Lobos. Pero solo esa vez me había visto obligado a usarla.

Camine por los alrededores del instituto, solo pensando, tratando de aclarar mi mente. No había conseguido un segundo de paz desde que había regresado y sentía que nunca más encontraría esa paz que había perdido. Sentía como si alguien hubiese tomado mi vida y le hubiera dado unas cuantas pasadas por la batidora y después me la hubiera entregado para armar el polvo en otra pieza, en donde nada encajaba.

Comencé a sentir la presión en mis huesos, cada vez era más difícil ignorar al Lobo dentro de mí, no me había transformado desde que había despertado. Era como si esa parte de mí no hubiese dormido jamás, y ahora era peor que en cualquier otro momento. Tenía miedo de permitir que surgiera el cambio, pero no podía seguir negándomelo.

Me concentre en solo sentir eso, en como mis huesos se contraían, expandían y se transformaban, como mi piel comenzaba a caerse a pedazos y daba paso al pelaje lupino. Pude sentir como todos mis sentidos se agudizaron, el pasto húmedo y helado debajo de las almohadillas de mis patas. El frio aroma del invierno que se aproximaba inundo mi nariz, el viento acariciaba cada pelo de mi canino cuerpo.

Fue exactamente como había estado deseando que fuera, fue una bocanada de libertad, de paz y sobre todo de claridad. Estire mi espalda lo más que mis músculos me lo permitieron, relaje mi cuerpo y me prepare para llamar a los míos, necesitaba correr, correr hasta desfallecer y quizá después de eso corre un poco más.

Del fondo de mi garganta salió un aullido, el que llamaba a los más cercanos a mí a mi lado. Comencé a correr hacia el espeso bosque, no tardaron mucho en unirse a mí. Algunos en su forma de lobo, de Custos o Bellator, no importaba, solo corríamos uno al lado del otro. Quizá dentro de ese bosque encontraríamos a algún conejo o un animal pequeño y nos daríamos un festín.

Cuando logre regresar a mi habitación habían pasado cerca de dos días, corrimos hasta la frontera y de regreso. Solo nos deteníamos a cazar y comer, así que al llegar al instituto estábamos exhaustos. Al entrar al territorio de la escuela me percate que Patricia Caballero e Iris Martínez estaban allí, esperando a Dimitri Ruso y a Dante Landeros respectivamente.

Sentí una punzada de verdaderos celos, y eso comenzó a formar algo oscuro dentro de mí, pero en ese momento lo ignore. Entre a mi habitación y me dirigí al baño, una ducha helada revitalizaría mi cansado cuerpo. Al salir envuelto en la toalla me di cuenta de que Alekssandra estaba sentada en la cama observándome.

-¿A dónde te los has llevado?
-Eso no te importa.
-¡No seas grosero Fredy!
-No, tú no eres ella, no tienes derecho de llamarme así.

En el momento en que ella me llamo “Fredy” desee que fuera esa mujer de la que me enamore, que por un segundo fuese ella.

-¿Ni siquiera una buena casería te sirvió para calmarte?
-Sabes perfectamente que me serviría para calmare.
-¡No voy a acostarme contigo!

Me gire y me dirigí al armario, quería salir de allí, por alguna extraña razón.

-¿Por qué me enviaste flores o?

¿Flores? ¿Enviar? ¿Yo?
¡Z!

-Porque quería disculparme contigo por lo del otro día, y alguien me dijo que esa es la mejor forma de hacerlo.
-pero te portas como un perro gruñón al segundo de verme.
-Tú me ofendes al instante en que me presento ante ti, y de los dos solo yo me he disculpado.

Sus mejillas se tiñeron de rojo, se veía sensualmente apetecible, pero no iba a hacérselo saber.

-Tienes razón, pero fuiste tú quien me trajo a la fuerza, así que tengo el derecho de ser grosera por un tiempo.
-Bien, te concederé eso.
-Vez Frederick, como si podemos llevarnos bien.
-Si lo veo Alekssandra.

Después de que dije su nombre su semblante se tornó serio dubitativo.

-¿Por qué me llamabas anima mea?
-Es latín, quiere decir “mi alma” eso es lo que eras.
-¿Ya no lo soy?
-No, si tu no deseas serlo.
-¿Que te hizo tomar esa decisión?

¿Estaba enojada acaso? Si, lo estaba y mucho aun cuando trataba de ocultarlo.

-Que tú no deseas ser parte de mi vida nuevamente Alekssandra, no como yo deseo que lo seas, pero sigues siendo parte de la manada.
-Pero… ¿Estas dejándome fuera de tu vida?

Mientras me hacia esa pregunta le hice señas con la mano para que se volviera y me permitiera cambiarme, además de que no quería que viera la respuesta en mis ojos, prefería que creyera lo que ella quisiera.

-No Alekssandra, como te dije, no puedes quedar fuera de mi vida, porque sigues siendo parte de la manada.
-Ya veo.

Escuche sus pasos volviendo a la cama, se dejó caer perezosamente en el colchón, mientras lo hacía yo comenzaba mi plan.

“Ven por mi”-. Le ordene a Z a través de la senda telepática que compartía con ella.
“Mandón”

Había una enorme ventaja al ser el alfa de la manada, podía contactar con cada uno de los lobos de la manada. En este caso iba a utilizar todas las armas a mí alrededor, o ella cedía o la atraparía, pero de igual forma ella seria mía de nuevo.

A los cinco minutos se escucharon tres golpes en la puerta principal, solo yo sabía perfectamente quien era.

-Pase-. Ordene desde detrás de las puertas del enorme armario.

La puerta se abrió y la entrada de Z no pudo estar más que sincronizada, justo en el momento en que me volví hacia ella.

-¿Estás listo?
-Si Z, estoy listo.
-Bien vámonos, mis padres se mueren por verte otra vez.
-¿Te vas?-. Interrogo Alekssandra desde la cama, fingiendo desinterés en su tono de voz.
-Sí, tengo una cita y no quiero llegar tarde.

Con paso casual, y movimientos que parecían felinos Alekssandra se acercó a nosotros. Ella no se percató de la sensualidad que se desprendía de ella, y que aria palidecer a cualquiera.

-¿No vas a presentarnos?

Z sonrió tiernamente.

-Soy Z, su cita.
-¿Supongo que “Z” es por zorra?

Si no conociera a Z me habría preocupado, pero esa pregunta la había escuchado un millón de veces a través de los siglos, actualmente ya no le importaba.

-No pequeña humana, es la inicial de mi nombre Zirith, bueno fue un placer hablar contigo, pero mis padres nos están esperando para comer, Frederick.
-Alekssandra discúlpate con Z.
-Déjalo así Frederick, no me molesta.
-Vez no le molesta.

Me acerque a ellas, y me pare frente a Alekssandra.

-Compórtate porque es ella quien ocupara tu lugar, así que se buena con ella y respétala, de una u otra forma tendrás que hacerlo.
-¿Qué?
-Voy a entregarte la libertad que tanto anhelas Alekssandra.
 El color en su piel desapareció, trato de fingir una sonrisa pero fallo miserablemente. Le rose el brazo como despedida y Salí de la habitación serrando la puerta tras de mí. Sé que mis palabras resonarían por mucho tiempo en su cabeza después de que me marche.

-Eso no fue lo que acordamos-. Me reprocho z tan pronto entramos a mi oficina.
-No, pero este es mi juego y todos juegan bajo mis reglas.

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