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sábado, 19 de octubre de 2013

Capitulo veintiséis.
Verdades.



Muerte, había dado muerte a un Lobo.

No es que nunca antes no hubiese dado muerte, si, en mi pasado. Pero esta muerte me supo distinto, no hubo victoria en ello. No me sentí libre o feliz de haber matado a Mikhail Belinkov. No podía celebrar la victoria de la manada sobre la alianza del este, y no podía hacerlo por una simple y sencilla razón: Yo era un Lobo y sobre todo el alfa.

¿En que lugar me deja eso? ¿En que lugar deja ese hecho a mi compañera?

Si lo deseo puedo vivir tanto como los gemelos Slavik, o como Henriette, pero... ¿Alekssandra? ¿Seré capas de verla marchitarse hasta morir? ¿Soportare la carga de continuar mi existencia sin ella? En este momento me arrepentí de haberla metido en mi mundo, de haberla traído a un mundo al que no pertenece. Debí ser mas fuerte y mantenerme alejado de ella, pero como un perro la busque hasta que la tuve...

Fui un verdadero hijo de puta, aun lo era.

Por el momento tanto Venántium como la alianza del este estaban calmados, esperando el siguiente movimiento. De igual forma sabia que la manada estaba esperando, tenía que continúa la vida como era. Dante Landeros estaba sentido conmigo, me apoyaba en todo, pero la sentencia de muerte que había caído sobre las cabezas de sus hermanos y su padre no se lo tomo bien. 

Tal parecía que en lugar de procurar la felicidad de las personas que amo, solo estoy causándoles dolor. Esa mañana me aleje del instituto, con un rumbo especifico en mi mente. Nadie supo que no estaba dentro del perímetro de Cruces y Rosas, pero es que necesitaba estar solo, un tiempo para pensar y aclarar mis ideas.

Creo que para comenzar debía comenzar a delegar, dejarla responsabilidades a otros, finalmente para eso estaban, y yo era su alfa. No podía hacerme cargo de todo el mundo, de los problemas del instituto, de los de la manada y ahora los humanos, y los de siempre los cazadores. Hasta el momento los humanos se han tomado bastante bien la noticia de nuestra existencia, me he topado en la red con páginas creadas por ellos donde hablan de nosotros.

Incluso las paginas y blogs creados por los miembros de la manada con historias de nosotros, perfiles de los que estamos a la cabeza y cuanto de talle les es permitido compartir, son muy populares. También recibimos amenazas de fanáticos, sentencias de muerte, de ser monstruos o aberraciones, incluso de ser hijos del demonio. Cosas que ya antes nos habían dicho, solo que en el pasado pudimos volver al anonimato. Pero, dudo que en esta ocasión podamos volver a las sombras.

Haciendo una lista de prioridades quedaría Alekssandra en primer lugar y después de ella no sabría que colocar. Es tanto, y en tan poco tiempo. Caminé por lo que parecieron horas, no lo se, solo se que llegue a mi destino. La vieja presa, una presa construida hacia unos 70 u 80 años, en la que había participado la manada. Esta pequeña presa alimentaba la mayoría de las propiedades que estaban alrededor del instituto y al instituto mismo.

El clima era agradable, ni frío ni cálido, el viento suave, un limpio susurro de paz. Agradecí enormemente a los dioses por ese respiro.

Camine hasta estar sobre el centro de la muralla de la presa, observando todo a mí alrededor, a la quietud del agua. El silencio de los animales, como si supieran que debían dejarme tranquilo. Pronto atardecía, y era la noche cuando mi raza se sentía libre realmente.

-¿Tendremos esa conversación algún día, lobito?

Sentí como mi cuerpo se tensaba, realmente esperaba estar solo, no caí al agua por que aun estaba dentro de mi piel.

-Adrik eres demasiado imprudente, ¿que nadie te entreno?
-Mis padres lo intentaron, también mi hermano, incluso Grigori lo intento.
-Pero fallaron miserablemente-. Murmure apoyándome en el barandal metálico que tenia frente a mí.
-Bueno, debo admitir que nunca les puse mucha atención.

Se recargo perezosamente en la muralla, con os brazos cruzados sobre su pecho, su cabello lucia unos mechones plata oscura, como el pelo de un lobo, pero eran sus ojos los que definitivamente eran mas de un depredador.

-¿Que es lo que realmente quieres Adrik?
-Son varias cosas, lobito. Para comenzar, ¿podrías amarrarle mas la correa a tu cachorro? a tratado de saltar a mi yugular desde que nació.
-¿Ruso? Alguna razón debe tener.
-Que nunca quise unir mi vida a la de su madre.

¿Que? ¿Había entendido bien?

-Adrik, creo que te interprete mal...
-No lobito, lo hiciste bien... él es mi hijo. Por ello posee poderes tan inusuales, y habilidades que nadie mas tiene, ni siquiera yo.

Había cierto atisbo de orgullo en la voz del Lobo, se sentía orgulloso de su hijo.

-Eso debes arreglarlo tu, yo no puede evitar que salte a tu cuello cada vez que te ve, tu metiste las patas, tu sal del hoyo solito.

El gruñido de Adrik me hizo reír.

-No se como hacerlo, nunca he querido niños, pero Ela, ella era... caí como un principiante, la corteje... Pero sabía que no solo estaba conmigo, así que cuando me dijo que El cachorro que llevaba en su vientre era mío...
-¿Solo uno?
-Si, solo un cachorro. Pero no le críe, me mantuve cerca hasta que el cachorrito nació. Incluso tu padre se dio cuenta del parecido que teníamos, el mismo aroma, el mismo color de ojos, el mismo gruñido.
-¿Que te detuvo de criarlo como tuyo?

Guardo silencio por tanto tiempo que pensé no e respondería.

-Me vincule con Ela, pero... la noche que iba a decirle que uniría mi vida a ella la encontré con varios humanos y dos lobos. Ya te imaginaras la escena: llega un tipo a casa de su "novia" con un ramo de azaleas, la flor favorita de esta. Pero la casa no esta sola y los ruidos que se escuchan no son los que deberían de escucharse, ni el aroma en la casa... gemidos, gruñidos, risas y el penetrante aroma a sexo. El tipo llega a la habitación principal donde estaba llevándose acabo la orgía, ella lo ve y le dice... "llegas tarde mi amor, pero puedes unirte a la fiesta"
-¡Por los dioses!
-No se como mi hermano me alcanzo, justo antes de que saltara a la yugular de Ela... No pude perdonarla, ni mantenerme cerca de Dimitri y es eso lo que él no me perdona... que lo dejara con ella.

Ahora entendía un poco mas al Custo, no debió de haber sido fácil, un lobo se vincula a un compañero de porvida, pero el que ella fuese tan puta... No era normal.

-Pues tienes que arreglarlo si vas a permanecer cerca, no quiero tener que estarles jalando de la cola cada vez.
-Han pasado más de mil años...
-Nunca es tarde, jamás lo es para la verdad, para arreglar las cosas. Ambos tienen derecho a tener la familia que se les negó, Aleck tiene derecho de convivir con su sobrino y tú con tu hijo.
-Creo que eso mismo me dijo tu padre alguna vez...
-Mi padre... a lo largo de mi vida he tenido tres familias, las tres me llamaron suyo, pero... solo una tenia el verdadero derecho y fueron asesinados por Isidro Taftian.
-No conocí a los Von der Rosen, pero se que fueron lobos de la nobleza, que eran de buen corazón. Lamente su perdida, cualquier perdida humana o lupina sin sentido es algo complicado de aceptar y entender, y su muerte fue eso.
-Gracias, Adrik.

Nos quedamos en silencio hasta que anocheció, las estrellas apenas estaba cubriendo el cielo, el color oscuro característico de la noche apenas tomaba intensidad.

-He estado hablando con mi señora Alekssandra.
-¿A ella si la llamas señora?
-Claro, es mi alfa.
-¡Eres un perro faldero! eso es lo que eres...

Ambos reímos, algo que solo hacia con Alekssandra, y eso aligero un poco mi alma.

-Ella tiene ideas muy interesantes, Lobito.
-Si, lo se.
-Ella cree que será necesario abrir más institutos alrededor del mundo, copias exactas de este.
-¿Con la matricula actual? lo dudo.
-¿Alguna vez se ha equivocado en lo que te ha dicho?

Bien, la respuesta a eso era un gigantesco NO.

-Entonces planearemos lo que ella sugiere, tendré que hablarlo con ella esta noche.
-Lo otro sobre lo que quiero hablarte es precisamente ella.

La ira exploto en mí sin darme cuenta, estuve a dos segundos de saltar sobre la yugular del Lobo.

-¡Nada tienes que decirme de ella!
-No es lo que piensas torpe lobito, es sobre lo que planeas hacer.

Eso si me dejo helado, nadie sabia en realidad lo que tenia planeado hacer, n lo había hablado con nadie y no sabia por donde comenzar. ¿Como es que este pulgoso lo sabia?

-No se a que te refieres.
-No puedes dejar la manada, aun con un heredero o diez... nadie aceptara tu renuncia.
-¿Por que no? ahí muchos Lobos mas capaces que yo.
-No lo entiendes... Tú nos liberaste de Isidro, de la alianza y nos regalaste la hermandad de algunos humanos, nos trajiste paz, esperanza. Nadie permitirá tenerte por pocos años y dejarte partir a tu último amanecer.
-¿Piensas que podría vivir una vida si ella?
-Se que no... Pero sabes que lo que digo es verdad. Aun que...
-¿Aun que? ¿Que? habla ya perro.

Sus palabras me dejaron más allá de "congelado como una paleta"

-Existe una forma de traerla a nuestro mundo, pero primero debes tomar tu estatus como único heredero y alfa.
-¿Que?
-Te dije que teníamos algunas cositas de que hablar, es una practica antigua, quizá mas antigua que yo... Isidro Taftian la prohibió he hizo que nuestra raza la olvidara, solo los antiguos como yo sabemos de que va.

La conversación con Adrik Slavik me dejo confuso, mi cabeza daba mas vueltas que antes sobre todo lo que me había planteado. Sorprendido por que fuese para él tan fácil leerme, por su revelación. Dudo que alguna vez se hubiera abierto tanto con alguien, se que no era de los que iba hablando de su vida a cualquier extraño.

Pero las respuestas que me dio, las sugerencias, su guía... nadie en toda mi vida me había dado algo igual. Tristemente ni mi padre, ni los Von der Rosen. Le agradecí que después de que habláramos me dejo solo en la presa, ya eran casi las cuatro de la mañana. Dentro de poco el sol se alzaría nuevamente y comenzaría un nuevo camino para nosotros.

Entonces vería realmente el mundo después de abrir la caja de Pandora.

Regrese al instituto cuando el sol se abría paso en el cielo, l anoche estaba terminando llevándose con ella el aroma de la muerte y la intranquilidad de mi pueblo. Me encontré con la sorpresa de que las clases se habían retomado de forma natural, todo por orden de mi compañera. Sin duda ella era una alfa, era mi alfa.

Camine por cada pasillo, visitando cada salón, me sorprendió mas ver a muchos de los cachorros, hembras y machos que habían permanecido en forma de lupino dentro de los limites del bosque. Los salones no estaban llenos, pero había más estudiantes Lobos que antes, y las humanas que permanecieron inscritas a la plantilla del alumnado.

De unas mil quinientas alumnas humanas, quizá solo habría unas quinientas. Salude a cada profesor, a sus alumnos y pensé en los mas cachorros, ellos también tenían derecho a una educación. Quizá dentro de la idea de Alekssandra podría incluir estudios básicos para los más pequeños.

“Tu nos liberaste de Isidro, de la alianza y nos regalaste la hermandad de algunos humanos, nos trajiste paz, esperanza.”

Recordé de pronto las palabras de Adrik, sentí un curioso calor en mi corazón. No, esto no lo había traído yo, esto lo había traído Alekssandra. Ella me había rescatado, y ahora era momento de que yo la rescatara a ella.

Cuando entre a su salón sus ojos brillaron y su rostro se tiño de rojo, yo solo le guiñe un ojo y me recargue perezosamente en la puerta para escuchar un poco de su clase. Ver a la manada retomar un poco de su vida habitual, me regreso la paz.

Después de clases me dirigí a mi oficina, desde allí llame a Dimitri y a Dante. Mientras esperaba, tome mi celular y marque un numero que no tenia registrado pero que me sabia de memoria.

-Buen día-. Me respondió al tercer timbrazo, se escuchaba contenta.
-¿Qué ocurrió con el secretario?
-¿Qué modales son esos? ¿Así saludas a tu madre?
-¡Henriette!
-Eres imposible, igualito a tu padre.

Me quede callado por un par de minutos, era demasiado extraño prensar en otros que no fuesen los Von der Rosen, como mis padres.

-Te escuche preocupada cuando él llego a tu oficina.
-Deberías de haberlo visto, estaba hecho una furia, por un segundo pensé… que sabia de nuestra alianza-. Le agradecí que cambiara el rumbo de la conversación. – Quiere tu cabeza cachorrito.
-Mas de uno la quiere en estos días Henriette.
-Vino a mi por que quiere que los cazadores vuelvan a unirse, dice que no es necesario que estemos separados ahora que el mundo sabe la verdad.
-¿Es real?
-No, creo que lo que quiere es protegerse para cuando los humanos le pidan cuentas, le fue muy mal en esa rueda con el presidente, quería dejarte ver como un perro y el se mostró como lo que es.
-Mantenme al tanto, debemos proteger a tu gente y a la mía.
-¿Sin importar que tu gente caza a la tuya?

¿No estaba a punto de responder eso, verdad?

-Si, aun cuando tu gente caza a la mía. Pero, creo que en algún punto en el futuro lograremos llegar a un acuerdo, hasta que la otra facción de cazadores desaparezca.
-No ahí duda, eres el mejor de todos nosotros hijo.
-Henriette…
-Ya se “no me llames hijo”-. Me interrumpió con un tono de voz socarrón.
-No es eso, necesito verte y hablar contigo de frente.
-¿En serio mi bebe?
-Si, en serio, Henriette.
-Solo dime donde y allí estaré.
-Gracias.
-No hijo, nunca me agradezcas, lo hago por que eres parte de mi, la razón de que sea lo que soy y que nunca, los cazadores me han tenido relámete.

Corto comunicación antes de que pudiera replicar a sus palabras, cuando levante la vista, tanto Dimitri como Dante estaban en mi oficina.
-¿Hablando con mami?

La sonrisa sin humor de Dimitri me puso los pelos de punta.

-Si, hable con Henriette… Pero también hable con tu padre.

En ese punto la sonrisa del Lobo se borro.

-No tenías derecho.
-¡Él acudió a mí, no al revés, así que guarda esos colmillos!

Dante solo nos observaba.

-¿Qué tengo que ver en esto?

Mi amigo, mi hermano… como podía recuperarlo… lo sabia, solo había una cosa que nos pondría a los tres en el mismo camino.

La verdad.

-Vamos a sacar lo que venimos cargando, aquí
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domingo, 13 de octubre de 2013

Capitulo veinticinco.
Batalla

Mikhail Belinkov me gruñía mostrándome sus colmillos, de vez en cuando los remojaba con su rosada lengua, podía ver el enorme esfuerzo que hacia para quedarse en su lugar, estaba ansioso de pelear, de demostrar que era merecedor de ser el líder. Por un segundo pensé en que quizá debería ser líder, finalmente lo que habían planeado se había realizado… la raza humana sabia de nuestra existencia.

¡No!

¿En que mierda estaba pensando?

Si, los humanos sabían de nosotros, pero seguro como que estaba parado en mis cuatro patas que este hijo de puta, trataría de someterlos y gobernarlos... no, no podía permitir eso. No podía permitir que destruyese lo que por tantos siglos nos tardamos en levantar, tanto lobos como humanos.

Le mostré mis colmillos sintiendo el gruñido que salía de mi garganta, solo incline la cabeza ligeramente sin perderlo de vista. No pensaba ser yo el que diera el primer mordisco, es una ley de la guerra que el que ataca primero pierde. Belinkov comenzó a moverse lentamente, girando en círculo, buscando un punto débil, un punto ciego, para saltar a mí yugular. Pensaba que seria algo fácil y rápido.

De pronto vi como sus patas lo impulsaban en un salto hacia mí, sus colmillos estaban dirigidos a penetrar en la piel de mi cuello. Me gire saltando hacia un lado, gire mi cabeza para alcanzar una parte de su cuerpo y acerté a morderlo en un costado, justo detrás de su pata delantera. Chillo y torció mas su cabeza, pude sentir su aliento en mi oreja, trate de alejar mi cabeza, Pero alcanzo a morder la punta de una de mis orejas, era doloroso pero para nada era mortal.

Sip, me dolía… mucho, pero no pensaba ceder en esto. Así que apreté más mis mandíbulas y sentí como mis colmillos rompieron piel y músculo, el gusto a sangre inundo mi boca, y entonces supe que estaba en peligro… Sabia que la sangre que es probada en batalla puede hacernos caer en la lujuria de sangre, que afecta a uno de cada cuantos de mi raza.

Somos depredadores, vivimos para esto, amamos momento como este y el sabe que has hecho sangrar a tu enemigo, da un poder como ninguna otra cosa lo aria.

Pude sentir una neblina roja que se alzaba peligrosamente rápido en mi mente,  sacudí mi cabeza obligándolo a soltar mi oreja, y salte arrastrándolo conmigo hasta que sentí su piel romperse y desprenderse, escupí el pedazo de carne y pelos sanguinolento que me lleve en el hocico.  Pero Belinkov no se intimido, en un grito inesperado se abalanzo de nuevo contra mí, golpeándome con su enorme cabeza en mi costado, lo que me dejo si aliento por un par de segundos, hecho que sin duda aprovecho para tomarme por el cuello y comenzar a apretar sus fauces.

Pude sentir como cortaba el aire a mis pulmones, deje caer la parte delantera de mi cuerpo al suelo, comenzando a girar, era una posición menos vulnerable, pero tenia que romper el agarre que tenia en mi. Lo obligue a girar conmigo, haciendo que fuera metiendo su cabeza entre el suelo y mi cuello. Esto me permitió poner la pata sobre su cabeza para ayudarme a alejarlo de mi, sus dientes se hundieron un poco en mi piel, pero solo me hizo un rasguño.

Pude sentir su furia crecer, creía que ya había vencido y no fue así.  Se levanto en sus dos patas, tratando de caer nuevamente sobre mi cuello, lo recibí levantándome sobre mis cuartos traseros. Ambos tratábamos de alcanzar un pedazo del otro, con su colmillo rasguño mi nariz. Mientras saboreaba mi sangre, lo alcance del cuello. Era mi turno de someterlo, comencé a asfixiarlo. Inclino su cabeza, del mismo modo que yo lo hice, pero logre subir mi pata a su lomo y con ello quede en una mejor posición. Sentí un ardor en mi pata delantera, el hijo de puta me la había mordido.

Si yo no lo soltaba rompería mi pata, bien, soportaría traer un cabestrillo por unos días. No podía permitir que este hijo de puta quedara en pie, no iba a ganarme, nadie más debería poder hacerlo. Apreté mas mi hocico en su cuello, de nuevo el gusto a sangre me ataco. Comencé a sacudir mi cabeza con fuerza, mas de la necesaria, al mismo tiempo que piel y pelo quedaba en mi hocico, sentí los huesos de mi pata romperé, y sentí como desgarraba piel, músculo e incluso como la sangre brotaba de la herida.

Se alejo de mí un poco para lamer las heridas que lograba lamer, sangraba más que yo manchando su pelo y el suelo con su sangre. Me apoye en mis tres paras levantando la que me había roto, sabia que solo estaba haciendo tiempo, cuando Belinkov inclino su cabeza un poco para lamer una herida brinque hacia él.

Sentí el latido de su acelerado corazón justo sobre mi lengua, este era el momento, este era el punto exacto. No había marcha atrás, no existía palabra que hiciera que entendieran y volvieran a la realidad. Sacudí mi cabeza para someterlo un poco mientras presionaba mis colmillos en su cuello. Belinkov gruñía, chillaba y se retorcía, pero sabía que lo tenía en un agarre que seria mortal.

La neblina roja en mi cabeza se alzo velozmente, alejando cualquier pensamiento racional que había en mi mente, solo podía sentir como mi hocico se apretaba alrededor del cuello del lobo, como mis colmillos rompían piel, músculos, venas. Las patas delanteras del lobo cedieron ante mi presión y mi peso, comenzó a girarse hacia uno de sus costados, tratando de que lo soltara.

Pero, estaba equivocado si pensaba que iba a darle tregua, sacudí mi cabeza con violencia y comencé a jalarlo, para que se pusiera de pie, todavía no iba a permitirle morir. La sangre corría por mi hocico y se escurría por mi piel, corría por el cuello de Belinkov hacia su pecho. La fuerza que alguna vez poseyó estaba menguando vertiginosamente rápido. Podía escuchar como los latidos de su corazón eran cada vez más erráticos, sus patas ya no lo sostenían.

Callo completamente al suelo, conmigo aferrado a su cuello.

No se cuanto tiempo estuve así, parado en mis tres patas, con el cuerpo encorvado, el cuello destrozado de Belinkov en mi hocico.

Comencé a sentir una extraña presión en mi cabeza, como si algo estuviese tratando de entrar…

“Libéralo hijo, ya esta muerto… has ganado esta batalla”

Su vos fue apenas un susurro, como si estuviera muy lejos de mi, y apenas pudiera alcanzarme.

“No, estos hijo e puta dañaran a mi familia”
“Hazlo por ella, por Alekssandra”

El nombre de Alekssandra fue como un balde de agua fría que callo sobre mí, toda la furia, la sed de sangre, la adrenalina bajo de golpe. Sentí el dolor de mis propias heridas, el entumecimiento de mis mandíbulas, que abrí lentamente para dejar caer la cabeza del lobo muerto al suelo.

Cuando fui capas de levantar la cabeza me di cuenta del caos, la alianza del este tratando de agredir a los míos, había mas de los siete que supuestamente habían venido a retarme.

“Somételos lobito, tienes el poder de los Taftian, y de los Záitsev, Él, tu padre era el primero de los de su clase”-. Me dijo Adrik Slavik a través de esa senda telepática que era muy distinta a la de la manada, muy parecida a la de Henriette.

Adrik tenia razón, yo era el hijo de mis padres, heredero y alfa por derecho de sangre y poder. Iba a hacer exactamente lo que tendría que hacer para detenerlos, era momento de poner un alto e iba a hacerlo costara lo que costara. Nadie dudaría nunca mas de que no tenía el poder para ser el alfa de la manada, de que no podría proteger a mi gente de ser necesario.

Concentre mi energía y mi poder en la senda telepática común, escaneando, separando aquellos que ya no pertenecían a la manda, los que habían elegido traicionar a su propia raza. Me concentre en esa tarea, alejando los gruñidos, chasquidos de dientes, chillidos y ladridos de mí. Nada interrumpiría esta tarea, era de suma importancia hacerlo, esto nos daría libertad y nos aislaría de los traidores.

Seguí cada uno de esos hilos telepáticos, en lace cada mente a uno nuevo, uno del que podría prescindir dado el momento, como una red telefónica o una telaraña. Me di cuenta que no eran muchos los que pertenecían a ese grupo, pero no hace falta que lo fueran, uno solo de ellos nos había arruinado la vida a todos. Hacia había sido por siglos, un solo, un maldito traidor que nos provoco esto, que nos trajo a este momento.

Isidro Taftian.

Una vez que tuve las mentes de los miembros de la alianza del este separada de la senda telepática común, dirigí mi poder a ellos, solo ellos sentirían mi poder, pero todos escucharían mi mensaje. Trate de sentir pena por ellos, pero no pude, ellos nos pusieron en un riesgo peor al hacer alianza con los cazadores, al tratar de tener lo que no les pertenecía.

“Es mi derecho, mi obligación proteger a mi gente, pues soy hijo de mis padres. Por la sangre de mis ancestros, el poder de mi gente y la protección de nuestros dioses los expulso de la manada. A partir de este momento ustedes son renegados, y serán cazados, en este momento los sentencio a muerte por alta traición”

Mis palabras iban acompañadas de un golpe de energía, un golpe psíquico que los aria someterse y huir. Sentirían el poder correr por sus mentes, seria doloroso y me permitiría ver lo que había en sus podridas cabezas. Esto nos aseguraba, por un tiempo, saber cuales eran sus planes a futuro, sin que ellos lo supieran.

Mi gente se merecía un respiro, un tiempo de paz, uno que nunca habíamos tenido.

Vi como la panda de traidores corría, saltando las bardas a duras penas, escapando de los Centinelas, Custos y Bellator que custodiaban el instituto. Sentí como es que se alejaban de instituto dejando detrás heridos, y un solo muerto.

Un par de horas después de haber llevado a los heridos al hospital de la manada, me metí a la ducha. El agua fría lavaba la sangre de mi cuerpo y me devolvía un poco la cordura. Pegue mi frente al azulejo del baño, dejando que el agua siguiera cayendo sobre mí. Me dolía horriblemente el brazo, la prótesis plástica que me pusieron solo la utilizaría un par de días.

Tenía rasguños en la espalda, y en  mi cara, sobre todo un corte en mi nariz.

De pronto sentí unas cálidas manos en mi espalda, pensé que había sido mi imaginación.

-Todo va a estar bien.

Sin volverme a verla abrí la llave del agua caliente.

-Eso no lo sabes, todo esto… todo lo que ahí a mí alrededor es una mierda, un grandísimo error.
-¿Yo soy un error?

Entonces si me volví, la atraje hacia mí rodeándola con los brazos y sumergiéndola en el chorro de agua de la regadera.

-Tu mi pequeña humana, eres el único acierto en mi vida.

La bese por que tenia que hacerlo, por que moriría sin ella, por que moriría por ella. Me rodeo con sus brazos por el cuello sin importarle que se estuviera mojando.

-¿Qué piensas hacer ahora Frederick?
-Hacerte el amor es una tentadora idea…
-Primero debes dormir, llevas demasiado tiempo en pie, y en cualquier momento has de caer como piedra.
-Te puedo mostrar que tengo mucha, mucha resistencia…

Le mordí el lateral de su cuello, le rose el pecho sobre la blusa que mojada se adhería a ella como una segunda piel.

-¡No Fredy!
-¿Osas llamarme Fredy?
-Perdón, perdón… señor Von der Rosen…

Serré ambas llaves de la regadera y salí con ella en mis brazos hasta la recámara, en el camino fui deshaciéndome de su ropa mojada. Ella solo reía y fingía luchar contra mí, amo escucharla reír, es una de las pocas cosas que le dan paz a mi alma. Ella es mi mundo, mi vida entera y se que sin ella volvería a un mundo de oscuridad y soledad.

No, eso jamás.

Se escucho un pequeño chillido proveniente de ella cuando la lance a la cama.

-Muy bien señorita Vasíliev aprenderá a no llamarme Fredy nunca más, podrá decirme mi rey, amor de mi vida, mi cachorro, pero nunca más Fredy.
-¿Por qué si es muy bonito?
-¿Qué es bonito humanita? ¿Decirle Fredy a su pareja? ¿O reírse de su rector?
-Decirle Fredy a mi pareja, para hacerle ver que el mundo no es blanco y negro y demostrarle cuanto lo amo.

Sus palabras me desarmaron, pude ver en sus ojos que decía la verdad, que era honesta. Ella era lo que yo había estado buscando toda mi existencia, alguien que me conocía, que conocía mi lado salvaje y me aceptaba tal y como era, como hombre y como lobo.

Me acerque a ella, hundiendo mi mano en su cabello mojado para sostenerla por la nuca y acercarla a mí.

Escuche que en el reproductor sonaba Miracle (Shinedown), la cual me pareció que había sido escrita para nosotros, decía exactamente lo que ella era para mi.  

-Te amo anima mea, te prometo que estaré contigo todo el tiempo que tengas de vida, y al final partiré contigo, no pienso vivir una existencia sin ti.

La bese antes de que pudiera protestar ante mi promesa, ella seguramente pensaría que habría mas después de ella, pero ya no podía haber nadie, ella era la única, ella era mi alma entera.


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martes, 8 de octubre de 2013

Capitulo veinticuatro.
 Evento III.



Era pasado el amanecer del siguiente día, habíamos pasado casi toda la noche hablando con el presidente y mucha de su gente, incluso algunos científicos de reconocimiento internacional. Muy, muy interesados en saber de nosotros. El secretario de seguridad nacional, no dejo ningún momento de arrojar huesos, para ver quien los mordía.

Por poco caímos….

(Remembranza)

-¿Cuál es la verdadera razón para que le mostraran su cola al mundo, señor Von der Rosen?
-Es una verdad incuestionable que mi pueblo esta en juego, pero no es por ello que acudimos a los humanos… por siglos hemos querido vivir en paz y entre los humanos sin tener que estar escondiéndonos.
-¿A caso será que están siendo cazados como perros?

El tono sardónico del secretario me puso los pelos de punta, tuve que utilizar todo mi poder por no destrozarle la yugular de una mordida.

Tenia que frenar a este grandísimo-hijo-de-puta.

Fue Dimitri el que gruño furiosos y se puso de pie, colocando sus gigantescas y peludas patas en la mesa enfrentando al secretario.

-A lo largo de toda la historia se ha demostrado señor, que los pueblos que no son comprendidos o tienen costumbres distintas han sido cazados, casi hasta su extinción. Y si, existen humanos que saben de nosotros… se hacen llamar Venántium.

Los ojos del secretario se abrieron como platos, el aire en la enorme habitación dejo de circular, todos los lobos presentes pudimos sentir la ira del secretario.

-Esta es su marca-. No tenia ni idea de que mis chicos habían planeado hacer ese movimiento, pero era necesario aun que sentí, que estaba fuera de tiempo. –Pero estos bastardos no son el tema de discusión aquí señor secretario.

El Presidente tomo la pequeña bandera insignia que tenía el escudo de armas de los cazadores, estaba estudiándolo, pude captar un fugas pensamiento proveniente de él, ya había visto ese escudo antes… pero, ¿Dónde?

-Supongo que se manejan como una pequeña economía-. Dijo el secretario de economía del país en un murmullo que cambio el rumbo de las cosas.
-De hecho somos una gran economía, tenemos bienes en todo el mundo en todos los rubros existentes.

(Fin de la remembranza)

Yo mismo estuve a punto de morder uno, cuando el muy hijo de puta menciono a mis padres los Von der Rosen y la forma en que murieron… casi salte a su yugular. Pero fue Dimitri Ruso de nuevo quien desvío la bala hacia él y resistió estoicamente la avalancha de preguntas. En un par de días será la segunda reunión de nuestra gente con el presidente, y algunos otros de los países más cercanos.

Somos el “descubrimiento mas importante de la historia” en palabras de uno de esos científicos, que seguramente cree que somos ratas de laboratorio. Todo esto era nuevo, aterrador y si queríamos dar un paso adelante, era lo que debías ser. Me sentía no solo exhausto emocional y físicamente, estaba ansioso, un tanto furioso.

Me senté en el asiento posterior de la camioneta de Dimitri, ni él, ni Ewah dijeron una sola palabra, por lo cual agradecía infinitamente. Estaba dándole vueltas a los acontecimientos de esa noche, hubo muchas cosas que no encajaron. En especial al hecho de que el secretario no hubiese descubierto que Isaías Arturo era un lobo, que además de todo estaba casado con su hija y sus futuros nietos gemelos serian latentes.

La verdad era que Isaías se estaba jugando el pellejo de toda su familia al estar bajo las narices del Venatium, quería dejarlo a él como enlace entre nosotros y el gobierno del país. Pero, eso habría implicado a él y seguramente habría sido su sentencia de muerte. No podía hacerle eso, a ningún de los míos.

En algún momento el maldito secretario dijo algo que se suponía ni siquiera pocos lobos que me rodeaban sabían… Menciono a Henriette Taftian, mi madre biológica cosa que no negué pero tampoco aclare. Aun que el idiota se hecho de cabeza, haciéndoles saber a todos que él, sabia de nosotros. Murmuro algunas respuestas que no convencieron a nadie, y creo que eso lo metería en problemas alejándolo de nosotros por un tiempo.

“Lo hiciste bien hijo mío, estoy orgullosa de ti”

La facilidad con la que ella se estaba comunicando telepáticamente conmigo, me puso los pelos de la nuca de punta.

“¿Por qué nunca antes lo habías hecho Henriette?”
“¿El “que” hijo?”-. Se burlo ella.
“Comunicarte así conmigo”
“Isidro me tenia bloqueada, sabia que nuestra sangre era el puente en nuestro vinculo telepático”
“Me imagino por que… ¿Cuál fue la reacción de tu gente?”

Deliberadamente hice la diferencia entre nosotros, no quería sentir nada por esta mujer, ni cariño, ni empatía… solo quería que se mantuviera lejos de mi como lo había echo por mas de ochocientos años…

“Si pudieran hacerlo, estarían trepándose a las paredes… muchos ven esto como la decisión mas temerariamente estupida jamás tomada por un alfa, desestimando la creación de la alianza del este”
“Voy a tomarme eso como un halago”-. Tuve la impresión de que ella negó con la cabeza. “Henriette… quiero pedirte un favor.”
“¿Qué favor hijo? Sabes que daría todo por ti, pero…”
“Lo se Henriette tus obligaciones con los cazadores te lo prohíben”-. Entendía perfectamente que nuestra situación era extremadamente delicada, si la descubrían o sospechaba que tuviera tratos conmigo, moriría y quizá también Patricia Caballero. “Lo que quiero pedirte no es fácil, pero es necesario”
“Tendrá que ser en otro momento, el secretario a entrado a mi oficina”

No me gusto nada la alarma que detecte en su voz, pero eso era de esperarse, los cazadores al igual que la manada se habían dividido en dos facciones, demostró que era obvio que el secretario trataría de unir fuerzas con la otra facción de los cazadores.

Me recosté en el respaldo de la silla detrás de mi escritorio, no quería ni conectar los teléfonos ni revisar el correo del instituto. Pero, alguien tenía que hacerlo. Encendí la computadora, lo primero que me apareció fue el escudo de armas del instituto, accedí a la cuenta de correo.

-¡Puta mierda!-. Había mas correos electrónicos en la bandeja de entrada, de los que pude haber recibido en años.

Me di cuenta, que entre basura, amenaza y peticiones de baja, pero también había un correo de Adrik Slavik.

“Pequeño lobito:

La alianza del este, bueno Belinkov y quizá Landeros, entre otros se dirigirán a tu oficina casi en cuanto amanezca, procura no estar solo, te preguntaras ¿Cómo lo se? Los conozco de hace siglos, se que son mezquinos y oportunistas, y debes frenarlos o iran en tu lugar con el gobierno a ponerlos contra ti.

Se que tendrás muchas preguntas, pero en este momento te voy a responder algunas con esto… somos, mi hermano y yo, de los mas antiguos de la manada, incluso puedo contarte que vi nacer a Henriette. Fui más que un amigo de nodriza de tu padre Grigori Záitsev, un intempestuoso, testarudo y sorprendente Bellator.

Te pido que me veas como un amigo, se que estoy pidiendo una confianza que no he ganado, pero para probarme quiero extender una solicitud para radicar y dar clase en el instituto. Tengo el presentimiento de que dentro de poco no te darás abasto con el personal actual.

Tenemos una platica pendiente, te prometo lobito que responderé todas y cada una de tus dudas.

A.S”

Adrik tenia razón, no había pensado en la alianza del este, en el hecho de que arruine sus planes, y la cosa que tenia pendiente con Landeros después de lo de Marcial…  mis chicos estaban cansados, llame a Dimitri,  Ewah, Dante, Orlando… pero también le envíe un mensaje a los Slavik, de que los quería aquí para ayer. Puse en alerta a toda la manada, para que estuvieran pendientes de los que no pueden defenderse.

Mientras esperaba seguí revisando los correos, no me sorprendió el hecho de que muchos de los padres humanos que habían inscrito a sus hijas en el instituto, solicitaran su baja definitiva. Solo permanecían en la matricula las hijas de lobos y humanos, todas aquellas que eran latentes.  Acepte cada una de las peticiones, también acepte cada insulto ofensa y amenaza que hicieron en contra de nosotros.

Borre lo que era correo basura, de paginas web, de fanáticos de ficción, de casas cinematográficas… era demasiado. Suspire un poco y encendí mi celular y encendí el conmutador de mi oficina. Ni dos segundos después comenzaron a sonar, comencé a sentir como me latían las sienes, amenazando con reventar mi cabeza.

-Rabdos-. Saludo Dimitri entrando en mi oficina, lo primero que hizo fue desviar todas las llamadas del conmutador. –Tengo personal organizado para recibir esas llamadas.
-Gracias Dimitri.
-Por nada… Frederick…
-Te envío esto-. Le entregue un sobre que encontré sobre la correspondencia en el escritorio, el nombre del remitente era P. Ruso. –Se que esperabas noticias de ella.

Tomo el sobre con temor o reverencia en su rostro, vi como trazaba la letra hecha a mano en el sobre.

-Esa niña es lista, utilizando el nombre de mi familia.

Le di un poco de “privacidad” para que leyera la carta, retomando mi trabajo con el correo del instituto.

-Me has salvado de cuidar a los cachorros Frederick, no han dormido toda la noche y no dejan de aullar-. Sonrío Ewah entrando la oficina con calma.
-Por nada-. Me burle y le señale una de las sillas de mi oficina.

Se quedo en silencio mientras Dimitri devoraba una a una las diez hojas que había recibido de Patricia Caballero, no se había comunicado con él, por que podrían detectar su laso de sangre. Pero encontró que las cartas llegan a su destino igualmente, y son buenas para enviar mensajes.

-Iris me mando a volar, dice que te agradezca que esta noche dormiré en el tapete fuera de su cuarto-. Gimió Dante sentándose en el sofá del fondo de la oficina.
-Diría que lo lamento, pero los perros deben dormir en el tapete.

Como respuesta obtuve un gruñido de Dante, Orlando entro en silencio y se sentó a un lado de mi viejo amigo, acurrucándose para dormir un rato. Yo seguía trabajando, contestando mi celular ocasionalmente, y sobre todo a la espera.

Dimitri termino de leer la carta con una sonrisa en sus labios, la doblo devolviéndola al sobre y guardándola en su bolsillo, justo en el momento en que los gemelos Slavik entraban por la puerta. Ewah se puso de pie y se acerco a saludar estrechamente a los gemelos, deje el trabajo a un lado, definitivamente había cosas que debía dejarle a alguien mas.

-Me sorprendió que nos llamaras lobito.
-¡Adrik por los dioses! Respeta a tu alfa-. Le reprendió su hermano, pero Adrik solo sonreía con sus extraños ojos plateados hacia mí.
-Vamos Aleck, al lobito no le molesta.

En silencio me puse de pie, camine hasta donde estaba el lobo. Me pare frente a él, y me di cuenta que este era enorme, por lo menos me sacaba una cabeza. Tomando en cuenta que yo era de los más altos dentro de la manada, me sorprendió.

-Vuelve a decirme lobito y te tiro todos tus colmillos ¿Entendiste Bingo?
-Cuando lo logres lobito, entonces te llamare como gustes.

El gruñido salio de mi garganta, un segundo después tenía a Dimitri a mi lado. Adrik levanto el rostro para enfrentar al Custo, pude sentir la tensión entre ellos.

-Buen día florecita-. Gruño Dimitri exponiendo sus colmillos.
-El cachorro no va a dejar de ser cachorro, solo por que se te paren los pelos de punta, Custo-. Le replico Adrik.
-¿De esta forma es que quieres que ganarte mi confianza?

Todas las miradas se centraron en mi, en ese momento Adrik Slavik hizo una reverencia de respeto.

-Me disculpo mi alfa, pero no voy a dejar de ser quien soy.
-¿Qué clase de respuesta es esa?-. Se quejo Dante desde donde estaba sentado. .. -Yo le digo algo así y salta a mi cuello en un pestañeo.
-A mi me arrastra de la cola-. Se quejo Ewah.
-Quieren callarse y dejar dormir…

Orlando volvió a acomodarse en el sofá a seguir durmiendo, no pudimos evitar reír. Un poco más relajados nos acomodamos en las sillas y sillones de la oficina, tratando de disminuir la tensión por completo.

-¿Mi señor ya tiene algún plan?-. Interrogo Aleck Slavik.
-Pues se que seguramente alguno de ellos tratara de saltar a mi yugular o me retaran por el liderazgo, y en ambos casos peleare. No me puedo permitirme el lujo de perder, tenemos demasiado en juego.
-Debe sacar a mi señora del campus, quizá llevarla a territorio de la manada, ella corre demasiado riesgo aquí.
-Algo me dice que ustedes dos ya se enfrentaron alguna vez a la alianza del este, quiero saber que paso y hace cuanto-. Les ordene en realidad a los gemelos.

Adrik sonrío, este era mas lobo que hombre.

-Hace algunos miles de añitos andábamos de paso por Siria, habíamos decidido asentarnos un tiempo allí. Por asares del destino los humanos que vivían cerca nuestro se enteraron e nuestra presencia…
-Un error enteramente tuyo debes admitir Adrik-. Lo interrumpió Aleck.
-Detallitos-. Sacudió una mano descartando el asunto. –La cosa es que vivimos con estos humanos por siglos, hasta que los cazadores se enteraron… masacraron niños, madres… violaron y desgarraron a toda niña que encontraron. Dejaron marcas como si hubiesen sido lobos, los que sobrevivieron, escucharon a los cazadores.

Pese a que su voz era serena, sin rastro de emoción, pude captar la furia hirviendo lentamente en su interior, una ira vieja y letal.

-Nuestro pueblo, nuestros humanos fueron contaminados por estos bastardos-. Continúo Aleck. –No fue lo que les dijeron o mostraron, utilizaron su magia para corromperlos… al final fue una masacre… no pudimos dejar a nadie de nuestros humanos vivo.
-Evidentemente acabamos con esa célula de cazadores, les seguimos el rastro por mucho tiempo, después de eso… nos alejamos de los humanos.
-Entonces creo que debemos encontrar la manera de proteger a la gente de la magia Venántium-. Concluí, pensando en que podría hacer para ello.

-Existe una manera, pero no te gustara-. Murmuro Orlando desde el sofá.

¿Qué no se supone que estaba dormido?

-Temo preguntar, pero… ¿Cuál?
-Aun que no nos guste, por sangre aun existe orto heredero al liderazgo de la manada-. Comenzó a explicar Orlando. –Henriette, debe entregarte su poder, debe hacerse un lado como heredera de sangre, no puedes desafiarla, debe decidirlo por si misma.
-No querrá hacerlo, es egoísta y el entregarle el poder a Rabdos implicaría la muerte para ella.
-Dimitri tiene razón-. Concordó Adrik para mi sorpresa.
-¿Cómo debe hacerse?-. Sabia que esto seria difícil, pero tendría que estar enterado de las cosas, como una especie de plan emergente. -¿Qué tengo que hacer?

Todos guardaron silencio dentro de la habitación, por lo que pareció un par de horas.

-Ella debe entregarte un “tótem” o algo en el que vierta su esencia… tu debes beber… y según se, es doloroso, en extremo-. Explico Orlando sentándose bien en el sillón.
-Bien, veré como hablarlo con ella, en este momento lo que nos preocupa es la inminente llegada de la alianza.
-No vendrán todos, son cobardes, ellos atacan por la espalda, enviaran emisarios o vendrán los líderes—Explico Adrik con calma. –Además, estoy seguro de que te retaran abiertamente por el liderazgo de la manada, debes aceptarlo, pero tu escoges como pelear.
-A lado de cualquiera de ustedes soy un aprendiz en cualquier arte mágica.

En ese momento me sentí derrotado, frustrado y sentí temor por nuevamente por Alekssandra.

-Eso no es enteramente cierto Frederick.

Todas las miradas se volvieron a Ewah.

-Habla claro lupino-. Más que petición fue una orden.
-En una batalla lobo contra lobo, no tienes rival, tu fuerza y poder radica en tu sangre y en tu interior.

Esto era una mierda, no me sentía preparado para todo lo que se avecinaba y no tenía la intención de fallarle a nadie. Pero, todo se estaba cayendo en sima de mi, y me estaba fastidiando. Nunca quise ser el líder, nunca quise esto y  aun no lo quiero. Pero ¿Qué puedo hacer para cambiarlo?

Mi celular comenzó a sonar con un tono distinto al habitual, lo que me indicaba que no era nadie de mis contactos, me quede observando el teléfono que estaba sobre mi escritorio. “numero privado”

-Tienes que responder Rabdos.

Tome el teléfono y me puse el celular en el oído, sin siquiera pronunciar sonido.

“-Ni señor, estamos fuera del instituto, requerimos su autorización para entrar.”

Centre mi mirara den Adrik.

“Es Belinkov” Me indico por una senda telepática, distinta a la común.
-Pueden pasar señor Blinkov.
“-Gracias mi señor.”

-Alcancémoslos en el estacionamiento.

Salimos de la oficina del rector, y bajamos por las escaleras de emergencias, no éramos tan entupidos como para encerrar tanta testosterona en un pequeño elevador. El sol estaba en su punto más alto, pero estaba oculto detrás de unas espesas nubes. Un grupo de siete lobos entro por la puerta principal del instituto, directamente al estacionamiento, donde ya nos esperaban.

Todos con trajes negros, corbatas negras y camisas claras, sobre sus hombros, costosas gabardinas, y en sus cabezas sobreros oscuros. En realidad lucían como los miembros de una vieja sociedad secreta. Lo que me pareció mas una muestra de su petulancia y excentricidad, no trate de leer sus intenciones, no era necesario, apestaban a emociones infames y mal intencionadas.

-Bienvenidos sean al instituto Cruces y Rosas.

Los siete hicieron una casi ausente reverencia de respeto.

-En realidad señor Von der Rosen, tenemos un asunto de suma importancia que tratar con usted, a solas.
-El tema que tengan que tratar, lo aran aquí, enfrente de mi gente.

Sentí la mirada furiosa de cada una de ellos, pero no iba a dejarles entrar a mi casa a donde pudieran dañar a mi familia.

-Esto es una falta de respeto para las familias del este-. Gruño uno de ellos furioso.
-Querrás decir, para con la alianza del este, además, los que han cometido una falta de respeto para con la manada son ustedes.

A más de uno se le puso pálido el rostro.

-Tiene razón señor Von der Rosen, somos una alianza, que proclamamos la igualdad de liderazgo y poder.
-¿Proclaman igualdad? ¿Por ello se unieron a los Venántium para descubrirnos?

Mis preguntas los tomaron por sorpresa, pero clavaron sus ojos llenos de ira en Ewah.

-Bueno, como usted ya esta enterado creo que debemos dejar esa estupidez de lado, hemos venido por una sola razón-. Dijo Belinkov con su tono de voz demasiado socarrón. –Me presento ante usted como Mikhail Belinkov hijo de Vladmir Belinkov, de sangre antigua, en novena línea sucesoria por derecho al liderazgo de la manada, lo desconozco como mi alfa y le reto a muerte por mi derecho te tomar su lugar.

Pronunciada las palabras antiguas con las que el hijo de puta me retaba por su derecho de sangre, nadie podía intervenir, fuera cual fuera el resultado.

-Yo Frederick Von der Rosen, en línea directa del liderazgo de la manada acepto tu reto, y elijo el enfrentamiento lobo a lobo.

Los siete miembro de la alianza del este rieron, como si hubiera contado un chiste, pero ellos no entendían bien mis palabras.

-El día ocho de agosto quede constado que el reto lobo contra lobo a sido aceptado por el líder de la manada, en este duelo, no se permite el uso de magia, dones o artefactos propios de cada lobo, solo dientes y garras.

Ante la proclamación de Adrik Slavik, los siete miembros de la alianza borraron sus socarronas sonrisas, he incluso guardaron silencio.

-Eso no es posible-. Murmuro ofendido Belinkov.
-¿Por qué no señor? Usted me ha retado yo acepto y es mi privilegio decidir el método.

La cara de Belikov había palidecido, estaba más blanca de lo que nunca había estado.

-Escoja lugar y día para la afrenta.

Muy astuto el hijo de puta quería escapar.

-Aquí y ahora.
-Pero…. Pero…
-¿Qué ocurre Mikhail tienes miedo?-. Interrogo Dimitri con una sonrisa en sus labios.

Levanto su barbilla, tratando de ocultar el hedor de miedo que desprendía su cuerpo.

-Bien, será como quiera.

En una explosión de piel y huesos se transformo en un lobo. Lo observe detenidamente, he hice exactamente lo mismo que él. Irónicamente el era casi tres cabezas mas chico que yo, pero eso no quería decir que fuese a ser una batalla fácil. Gruño mostrándome sus colmillos, inclinado ligeramente su cabeza, flexionando sus patas un poco y las orejas ligeramente hacia adelante. El resto de los lobos nos rodearon en un circulo, expectantes...

Era mas una pelea psicológica que de fuerza...

Sin duda esto iba a ser divertido….
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miércoles, 2 de octubre de 2013

Capitulo veintitrés. 
Evento II.



Caos.
Temor.
Ira.
Incertidumbre.

No podía culpar a los humanos por sus sentimientos, yo los había puesto en ese precario estado, pese a mi compulsión, las emociones habían sobrepasado el hechizo. Todo lo que había tratado, deseado y creado para que esto no ocurriera,estaba pasando, había fallado… había fallado.

La situación se había salido completamente de control, muchos reporteros se habían congelado en sus asientos con el terror marcado en sus rostros, otros se habían levantado apresuradamente a buscar una salida.

Ante mis ojos, todo sucedía con inmensa lentitud, entonces lo sentí, un ligero roce en mi mente, como el aleteo de una mariposa sobre la piel. Mi corazón se detuvo por solo un segundo antes de galopar como loco, ante el conocimiento de lo que estaba pasando en mi cabeza.

Allí estaba de nuevo, sabia perfectamente de quien se trataba, pero ignoraba que algo así podría ser posible…

 “Escúchame Frederick, pon mucha atención por favor…”

Sofoque un gemido de sorpresa en mi garganta, impulse el aire a mis pulmones, que en ese momento se había negado a entrar.

 “¿Qué demonio…”
“Tu eres un Taftian” me interrumpió con una voz autoritaria que jamás le había escuchado y no es que habláramos muy a menudo. “Eres el líder de la manada por derecho y por sangre. Eres el mejor de todos nosotros, has hecho mas por nuestra gente en solo unos meces, que todos tus ancestros juntos en siglos… Tienes que entender un par de cosas antes de convencerlos para que te escuchen…”

Me quede expectante, sabíamos de sobremanera que no tenia tiempo para una charla emotiva y larga, si no encontraba como detener esto en un minuto o dos me estallaría en el rostro.

“Tus ancestros llevaron a la casi extinción nuestra raza al solo pensar en su poder, en su egoísta poderío…el surgimiento de los cazadores fue el error descomunal de mi padre, no debió haber atacado a los hijos del alquimista solo por que podía hacerlo… el nacimiento de la alianza del este fue el error de tu tío, pues el traiciono todos los fundamentos sobre el cual los incito a levantarse contra su padre… Ahora es tu turno…. En tus manos esta el destino de nuestra gente, puedes hacer que te escuchen, que cambien de opinión.”
“¿Cómo?”
“Tu sangre y mi sangre son la misma, estabas en mi vientre cuando ellos me convirtieron, por ello la magia responde a ti con tal fuerza y modo que como con nadie.”
“No… No Henriette por favor…”
“Lo lamento mi niño, pero así es… ahora deja esto de lado y habla con ellos, que la humanidad sepa la verdad.”

No tenia tiempo para procesar todo lo que me había dicho en ese momento, pero una cosa si estaba muy clara… Yo y nadie mas era el líder de la manada, por herencia de sangre. No me había ganado ese lugar, pero era momento de que lo hiciera, tenia que luchar por mi gente y era lo que iba a hacer.

Cerré mi mente al exterior, centre toda mi fuerza, todo mi entrenamiento, todo mi ser en una sola cosa, yo era quien hablaba y ellos iban a escuchar.

-Se que no tienen por que hacerlo, pero necesito que me escuchen, mi gente, muchas vidas dependen de ello, por favor…

Mi voz había bajado una octava, convirtiéndose en algo similar a un susurro, diseñado para ser escuchado aun entre todo el caos que había en el lugar.

¿Era una trampa? Muchos dirían que si.
¿Era una compulsión? Seguro que si.
¿Me arrepentía? Si esto salvaba a mi gente, jamás.

-Nuestra historia no es tan distinta a la suya, fuimos creados, pero no estamos seguros de cómo. Creemos en fuerzas más poderosas que nosotros, que no guían y nos han dejado en este mundo con un solo propósito… toda nuestra vida solo hemos querido una sola cosa, vivir en paz con los humanos-. Mi voz seguía siendo un susurro, no había levantado mi rostro, mi mirada estaba fija en el escudo de armas que tenia grabado un tapetito en la mesa frente a mí. –En el pasado… tratamos de acercarnos a ustedes… fuimos rechazados, perseguidos y cazados como si fuéramos monstruos… fanáticos enfermos o sedientos de sangre nos llevaron casi a nuestra extinción.

Ewah y Dimitri hicieron que todas las cámaras del lugar se dirigieran únicamente a mí, que dejaran fuera al resto y al caos de los reporteros. Pese que se habían levantado a la carrera, asustados y querías salir de allí, no se habían retirado, lo que me daba un poco de esperanza.

-Somos padres, hijas, hermanos, tíos, abuelas, amigos, los que hoy estamos aquí frente a ustedes exponiendo nuestras vidas, arriesgándonos a su desprecio y a su ira. Por tener un origen y un segundo rostro distinto al de ustedes… amamos, compartimos, vivimos, disfrutamos y sufrimos de la misma forma en que lo hacen ustedes. Tenemos familias a las que amamos y nos aman y deseamos proteger de todo daño, nuestro andar por este mundo ha sido tan difícil como el de muchos de ustedes, surcado de dolor, desesperanza, desolación y pena. -Levante mi rostro, sabia que mis ojos no eran del color café habitual, si no que eran los platinados de un lobo. –Si los he llamado hoy aquí esa para revelarles nuestro secreto, no deseo que nos teman, necesitamos de ustedes….

Temor.
Incertidumbre.
Empatía.
Pena.

Mi corazón dio un violento vuelco en mi pecho al percatarme del cambio en la emociones que percibía de los humanos de la habitación, pero no podía cantar victoria, quizá nunca podría hacerlo.

-Les suplico que me escuchen, pues de no hacerlo, dudo que mi gente soberbia otra noche.
 OK, eso si fue un poco exagerado, pero estaba desesperado. En parte eso era verdad, de no hacerlo los cazadores podrían envenenarlos en nuestra contra, y aliados con ellos, quizá en esta ocasión si nos llevarían a nuestra total y absoluta aniquilación.
-¿Cómo sabemos que no son un peligro para nosotros? Descienden o son parte de los Lobos, son depredadores naturales-. Interrogo un reportero al que yo personalmente había invitado a la conferencia, quien tubo contacto con Isidro Taftian en el pasado.
-Por que somos vegetarianos.
Para mi sorpresa y la de muchos el que respondió fue Dimitri Ruso, en su forma de Custos, con su grutal voz, rascándose perezosamente la mandíbula inferior. Una vez que paso el susto de su gruñido, la risa fue general, lo que disminuyo varios grados la tensión.
-Hablando en serio, si somos depredadores, pero no cazamos a otros depredadores como el ser humano-. Me sorprendí más al darme cuenta de que había sido Ewah el siguiente que tomo la palabra. –Nos conformamos con un borrego o una vaca, en cuyo caso existen lugares en donde las compramos.

La radiante sonrisa del lupino disminuyo más la tensión de haber sido posible, y le estaba enteramente agradecido por ello. Lentamente los reporteros regresaron a sus lugares, retomando cada uno lo que estaban haciendo antes de la abrupta interrupción. Dimitri como “buen cachorro” estaba sentado perezosamente en el suelo.

-Gracias por esta oportunidad, trataremos de responder todas sus interrogantes, que para estas alturas deben ser muchas-. Les ofrecí amablemente sabiendo que no podría responder todo lo que demandara.
-¿Cuántos años viven?
OH si, la clase de pregunta que debes responder como si-estuvieras-hablando-del-clima.
-Pues la tasa de longevidad de mi pueblo oscila entre los cuatro mil setecientos y los siete mil quinientos, aun que han existido Lobos más antiguos que eso.

Sorpresa.
Especulaciones.
Emoción.
Esperanza.

Seguía sorprendiéndome la capacidad con la que los humanos presentes iban cambiando de emociones, por ello es que me gustan tanto, nunca pierden la capacidad de soñar, de ilusionarse o de sorprenderse, aun con una vida tan corta. Extrañamente todas las miradas se dirigieron a Dimitri, que estaba viendo de frente a una cámara, con la cabeza torcida a la izquierda, el hocico abierto y la enorme lengua rosada colgando.

Ruso al percatarse de lo que habían preguntado, cerró el hocico rápidamente, en un movimiento canino muy gracioso.

-Solo soy un cachorrito, apenas tengo mil cuatrocientos setenta y nueve años.

Su respuesta los hizo reír a todos, el se estaba comportando con ellos, como era realmente con las personas cercanas a su corazón, abierto, alegre, sarcástico, y eso nos estaba ayudando mucho.

-Si claro, la edad no se te nota entre tanto pelo-. Murmuro alguien de la prensa internacional, esto hizo que hasta yo riera.
-¿De… de donde son? ¿De donde provienen?-. La interrogante vino de una mujer de unos cincuenta años, que se me hizo vagamente familiar.
-Del norte, principalmente de pueblos escandinavos, pero nos asentamos en Rusia por siglos.-. Respondí con media sonrisa en mi rostro.
-¿Rusia tiene idea de esto señor Von der Rosen?-. Interrogo un experto paranormalista, que Dimitri insistió en invitar.
-No lo saben, hasta hoy ustedes son los primeros.
-Junto con el planeta entero-. Comento alguien en la sala haciéndonos reír de nuevo.
Bien, la risa era mejor que la ira… ¿no?
-¿Predican alguna religión?-. La pregunta vino de una joven reportera local.
-Por supuesto, creemos en el dios humano, pero nuestras bases son enteramente politeísta.
-¿Tienen poderes? ¿Dones especiales?-. Interrogo el paranormalista.

En ese momento el aire mismo dentro de la habitación se detuvo, como si hasta este esperara que respondiera eso, pero yo sabia que no podía revelar todo, no era bueno. Decidí consultarlo con la manada, o con los que allí estaban presentes.

“¿Qué opinan chicos?”
“No les puedes lanzar todos los huesos en una comida, mi Rabdos.”-. El primero en responder fue Dimitri.
“Solo háblales de nuestros rituales, de los elementos, de nuestras otras formas.” Sugirió Ewah.
“El lupino tiene razón, es todo lo que hoy puedes ofrecerles.” Concluyo Orlando con calma, el resto opinó estar de acuerdo con ellos.

Ok, ellos habian hablado.

-Somos una raza cambia-formas, como ya vieron-. Señale a Dimitri. –Un Custo-. Señale a mi izquierda justo detrás de Ewah. –Un Bellator.

Cuando el lobo se transformo en una explosión de huesos y piel, se sorprendieron pero no se aterraron, como con la impresión inicial.

-Tenemos un centinela-. Señale a mi derecha, y el lobo a un lado de Dimitri dejo salir su verdadero “yo”. –Y la población general.

Sin pedirlo no ordenarlo, Ewah fue quien tomo su forma lupina. Don de los centinelas que nos acompañaban, retiraron la mesa que estaba frente a mí y las sillas que estaban detrás, dejándonos de pie, con el escudo de armas del instituto detrás de nosotros.

-No tenemos poderes especiales, pero los tomamos de la naturaleza, cuando los convocamos a nosotros en círculos de sanación o de guía espiritual. No podemos utilizar a los elementos para dañar, por que nosotros somos de la tierra, del aire, del agua, del viento y sobre todo del espíritu elemental.

-¿Esta hablando de círculos mágicos señor Von Der Rosen?-. Me interrogo un escritor de un blog muy famoso.
-Así es, estoy hablando de círculos mágicos.

Gracias a los dioses, la sorpresa fue generalizada pero no hubo pánico. Un mensaje me llego telepáticamente de los Bellator que custodiaban la entrada.

“Esta aquí mi señor”

-Ante todo, esta noche quiero hablarles de la amenaza que se cierne sobre nuestra raza… un grupo de cazadores, fanáticos que nos han odiado por generaciones, se ha aliado con gente muy peligrosa para tratar de destruirnos, lo han intentado desde que estamos en este país, y en el pasado desde nuestro surgimiento como sociedad.
-¿Pretenden que lo evitemos?
-No señor, pretendo que  sepan, que si nuestra raza se pierde, mucho del conocimiento que poseemos de la historia, morirá con nosotros. Pero eso será algo que debemos debatir con su gobierno y con el resto del mundo, por lo pronto, bienvenido sea el Secretario de defensa.
Evidentemente el secretario no se esperaba que yo le diera la bienvenida en el momento exacto en que piso la sala de conferencia, venia acompañado de un convoy pequeño de unos diez o doce solados.

Me dio gusto encontrar entre ellos a uno de los míos.

El secretario se acerco a mí y tendió su mano, como una oferta de paz. No dude en aceptarla, no podía darme el lujo de rechazarlo aun cuando sus intenciones fueran atacarnos.

-En nombre de esta gran nación y de nuestro amado presidente, les damos la bienvenida a nuestra sociedad. Aparir de este momento quedan bajo la protección de este país, y como aliados nuestros.

Hubo aplausos y gritos de apoyo por parte de la prensa, pero algo no me gusto en la mirada del secretario.

-Le agradezco en nombre de mi gente, será un honor estar bajo su ala señor secretario.
-Deben disculparnos ahora, pero el señor presidente, los espera, para una reunión con él.
Asentí en silencio liberando su mano, y girándome hacia los medios de comunicación.
-Agradezco su compañía y la oportunidad que nos han dado esta noche, espero con ansias una respuesta de su parte, de ser positiva y convivir como sociedades, cuenten con todo nuestro apoyo, de ser lo contrario…-. Volví mi mirada al secretario.  -Nos obligaran a morir con honor… Regresen esta noche con sus familias, nos encontraran por medio del instituto Cruces y Rosas.

Los militares fueron escoltando a los reporteros, fuera de la sala de conferencia, donde ninguno de los lobos se había movido de donde estaba, pero eso no significaba que no estaban alerta. La situación había cambiado de manera drástica y podría tornarse volátil en cualquier momento.

-Dígame señor Von der Rosen ¿Vendrán por su propia voluntad?
-¿Esta amenazándome señor secretario?-. Pero mi mente estaba enlazada con el lobo a espaldas del secretario.

“Es un Venántium señor, pero el presidente no”-. Me informo Isaias Arturo el esposo de la hija del secretario a través de nuestra senda telepática común.
“¿Estas seguro?
“Si, él tratara de provocar su ira para que ataquen, quien sea de su gente, no lo ara abiertamente, pero lo intentara” Me respondió telepáticamente.
“¿Lo sabias, Arturo?”
“No mi señor, hasta que lo vio en la televisión, estábamos en la secretaria cuando…”

-No señor Von der Rosen, jamás lo amenazaría-. Respondió el secretario.
-Bien, iremos libremente.
-¿Cuántos Vendrán con usted? ¿Traerá al pequeño cachorro?

Dimitri centro su mirada en él cuando lo llamo cachorro, pero no hizo más.

-Si señor, vendrá mi cachorro, el centinela, el Bellator y el lobo, y cuatro mas de mis hombres. Si no le molesta.
-Claro que no, trajimos un transporte en donde ellos estarán cómodos.
Su sonrisa fue completamente falsa, pero no la ignore. Nosotros los superábamos en fuerza, velocidad y poder.

Salimos por la parte frontal del edifico, donde la prensa seguía reunida, además de una multitud de gente que al vernos comenzaron a aplaudir y gritarnos cosas, algunas un poco subidas de tono. En especial a Dmitri y Roberto Casares, el Bellator, Maksimillian Petrov, el centinela y a Ewah.

Nos aventaban rosas, dulces y una que otra prenda interior. Dimitri saludaba a medio mundo con una sonrisa, que en mi opinión parecía más un gruñido que sonrisa. Nos escoltaron a un camión Land Robert militar/civil. Si acaso el Bellator y el Custos no iban tan cómodos como habían prometido, íbamos todos.

Casi una hora después estábamos entrando en el estacionamiento de la casa presidencial, donde un grupo de militares fuertemente armando estaba custodiando el perímetro. Nos guiaron por un sinfín de corredores y elevadores hasta llegar al tercer subnivel, debajo de la casa presidencial. A una habitación muy similar a la sala de conferencia donde habíamos estado hace un par de horas.
Detrás de un escritorio de cristal estaba sentado un hombre de mediana edad de cabellera canosa y rasgos duros, que nos miraba con sorpresa con forme fuimos entrando a la habitación. Lentamente se puso de pie, y se acerco a mí tendiendo su mano.

Alegría.
Sorpresa.
Amistad.
Esperanza.

Eso fue lo que percibí del hombre detrás del escritorio, sabia que era un hombre sabio que había ayudado a que su país sorteara crisis económicas, de violencia e incluso crisis por desastres ambientales, era amado, respetado y seguido. Alekssandra tubo razón, el ser humano es distinto a como fue en el pasado.

-Bienvenido sea señor Von der Rosen.
-Muchas gracias, por favor, solo Frederick, señor presidente.

El presidente asintió con una cálida sonrisa en su rostro. Se acerco a Ewah y palmeo su cabeza, tuve que esforzarme para reprimir una risa que amenazaba con salir de mi garganta, después se paro frente a Dimitri.

-Yo si muerdo, señor presidente.

El Presidente se río de él, había calidez en su sonrisa.
-He girado instrucciones a mi gente, para una total cooperación bilateral, pero ahí mucho que no sabemos de ustedes y en eso estamos en desventaja y…
-Cooperaremos en todo lo posible, también contamos con departamentos de investigación y trabajando juntos, lograremos grandes cosas señor-. Le interrumpí ante la mirada irritada del secretario de defensa.
-Ellos podrían morder la mano que le ha tendido señor presidente, después de todo no son mas que perros-. Gruño el secretario de defensa.

El presidente desvío su mirada a mi, evaluándome, analizando si el secretario podría tener razón.

-Lo mismo me dijiste de mis chicos Timothy, y jamás han mordido ni a un ratón. No, si ellos confiaron en nosotros, nosotros confiaremos de ellos.
-La confianza será reciproca señor.
-Bien Fredy, vengan, platiquemos un poco y por cierto… puedes llamarme por mi nombre de pila…
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