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viernes, 31 de mayo de 2013

Capitulo nueve.
Caos.



Después de dejar a Patricia en su habitación me dirigí al único lugar donde debía estar en ese momento, en el bosque con la manada. El rector estaba en el centro del círculo formado por todos nosotros, cuerpos ansiosos de ser libres.

-Hijos de mis hijos, sean libres esta noche, únanse a sus hermanos.

El sonido de gruñidos y ropa desgarrándose nos rodeó, sinceramente nadie sabía cómo habíamos soportado tanto hasta ese momento. Sentir que tus huesos se estiran o se encojen y además de eso cambian de forma, es doloroso, muy doloroso. Todos tus órganos se reacomodan, la forma en que ves cambia, no solo por los ojos de lobo, dejas de verlo desde una altura determinada a verlo a la mitad de esta.

El escozor en la piel, es insoportable, sientes como la piel se estira y se rasga hasta que las conexiones nerviosas con la dermis se rompen, dando paso a la nueva piel cubierta de pelo. La mandíbula se expande, el cráneo se deforma, las orejas cambian, pierdes los dientes, todos, para que surjan los colmillos y molares caninos. El mundo ya no se escucha igual, ahora puedes escuchar cosas que antes difícil o imposiblemente habrías escuchado.

Tus piernas se encojen y tus huesos se tuercen en ángulos que podrían parecer imposibles, pero que sabes te darán poder al correr o saltar, tus manos, cada dedo se encoje, tus uñas se engrosan y se curvan. La cosa es que se termina caminado en cuatro patas, con una cola que además de servir de adorno, es útil para los moscos, entre otras cosas.

El lobo blanco con manchas negras que es mi amigo Dante Landeros, se acercó a mí.

“¿Correrás o cazaras?”-. Me interrogo Dante,

Nuestra raza era enteramente telepática, podíamos hablar con cualquier ser del planeta, solo que lo evitábamos, por seguridad. En alguna época del pasado, fuimos perseguidos por un grupo auto-denominado “Venántium” que no es otra cosa que “Cazadores”, ellos llevaron casi a su extinción a nuestras mujeres, quienes ahora permanecen en forma de lobos.

Unen sus vidas a sus compañeros, cuando el destino los une. Y Tienen a sus cachorros, solo algunos pocos se aventuran a cambiar su forma por la humana. Ellos son ingresados al instituto como los nuevos miembros. El resto de la manda, jamás, jamás abandona el interior del bosque, ni se aventura al instituto o cerca de un humano.

“Quizá ambas”
“¿En solitario?”
“¿Quieres unirte?”

Un gruñido de mi viejo amigo de batalla, me dijo que esa noche seria divertida, como hacía mucho no teníamos una así.  De modo que comenzamos a correr con la fuerza y la habilidad de lo que éramos.

Al final de la noche, habíamos cazado un par de conejos, unos gatos y algún búho despistado. Además,  corrimos varios kilómetros, lo que me dejo saciado y agotado. Regrese a mi habitación aun teniendo cola, y pelo.

Una vez allí adquirí mi forma humana, me di una ducha rápida y me puse el uniforme de mi rango, dirigiéndome a la oficina del rector. Todo estaba en silencio, aun podía ver a los alumnos volviendo a sus habitaciones. Me dirigí a la rectoría, al veinteavo piso, la puerta estaba abierta.

-Pasa hijo-. Me indico el rector antes de que tocara la puerta.

Entre en silencio y serré la puerta tras de mí.

-¿Quería verme señor?
-Frederick, tengo la sospecha de que moriré pronto.

Eso me congelo completamente, bueno o malo él era la única familia que tengo.

-Usted no puede morir señor.
-Mi energía mengua hijo, mi poder se desvanece y mi alma escapa de mí. Moriré sin duda.

Esta vez me rompió el corazón, sentí que el mismo se estaba dejando morir.

-No hijo, no estoy dejándome morir… solo está ocurriendo.
-¿Qué pasara con el instituto?
-Me importa más lo que pasara contigo.
-¿Señor?

El rector se puso de pie, camino al otro lado del escritorio y se sentó en esta frente a mí.

-No llevas mi sangra… Pero eso se puede resolver. 
-No entiendo, señor.
-Voy a entregarte el ductui de la manada.
-¡No!
-Sí, es una resolución ya tomada.
-No quiero ser el líder, no lo quise cuando…. Cuando Gabriel fue sacrificada, menos lo quiero ahora.
-Escúchame hijo.
-No, esto es una locura, está mal.

Yo seguía parado en el mismo lugar donde estaba desde que entre a la oficina, pero me sentía atrapado en esa habitación tan grande.

-Rabdos, escucha-. Gruño el rector mostrando sus colmillos.

Se suponía que tenía que inclinar la cabeza, y mostrar mi sumisión. Pero no lo hice, solo me quede callado.

-Señor.
-Tu esencia como Rabdos murió con ella, y lo lamento, no me di cuenta hasta hace poco del daño que te cause. Ahora Frederick como tal está en riesgo con la presencia de Alekssandra, y no puedo permitirme perderte… no estoy seguro que esta vez lo soportes, sin destrozar a los que te hicieron daño.
-Ella no…
-No me digas que no es tuya-. Me corto sin dejar que terminara. –Puedes engañar a los humanos, pero no a tu raza, y todos nosotros sabemos a quién perteneces.

¡Con-un-maldito-demonio!

-Suponiendo que eso sea cierto.

El rector se río de mis palabras.

-Bien Frederick suponiendo que sea cierto, tu poder no será suficiente para detener a Ewah, no por ti solo.
-Tengo a Dante.
-Sin mí para detenerlo,  incluso Dante tendría que obedecer sus órdenes.

Sentí como cada gota de mi sangre se helaba.

-Solo voy a hacer esto para protegerla.

El rector sonrío, pero no había nada arrogante en ello.

--No esperaba menos de ti, como no puedo esperar a la siguiente noche de San Isidro, esto debe ser ya, la siguiente luna nueva lo aremos. Heredaras todo lo que ha pertenecido a Isidro Taftian desde sus inicios, tanto en poder, riqueza y conocimiento.
-¿Está seguro de esto?
-Como nunca antes he estado seguro en mi vida, hijo.
-Entonces será como quieras, papá.

El rector se acercó a mí y por segunda vez en nuestra vida me abrazo, la primera fue la noche que mis padres murieron, lo que me resulto algo irónico.

Salí de la oficina con el corazón en la mano, sin poner atención a donde me dirigía, eran casi las siete de la mañana, cuando me di cuenta a donde me habían guiado mis pies. Estaba parado fuera de la puerta del dormitorio de Alekssandra. Las clases comenzarían en una hora más o menos, y si me veía allí… me di vuelta para volver a mi habitación y tratar de dormir un poco, cuando la puerta de su habitación se abrió. Me detuve dándole la espalda, no quería verla en realidad.

-¿Frederick?
-¿Quién más podría ser?

OK, el tono de mi voz era un asco, como si me hubiera tragado una rana, pero no fue eso lo que cene anoche con Dante.

-¿Qué haces aquí?
-En realidad… no lo sé.

Camine lo más rápido posible para salir del edificio, no quería, mejor dicho no podía volver. Apenas llegue a mi habitación y cerré la puerta, tres golpes resonaron en ella.

-¡Vete Aleks!
-No, abre.
-Por favor vete, o no poder detenerme.
-¡Abre de una buena vez Frederick!

Abrí la puerta y allí estaba ella, con su pijama rosa aun, y una mochila en el brazo.

-¿Qué es eso?
-Mi ropa-. Me indico al tiempo que entraba en la habitación y cerraba la puerta con llave, dejo su mochila en el suelo. -¿Por qué me buscaste?
-Necesito hablar con alguien.
-¿Qué pasa con Patricia o dante?

Me di la vuelta y me senté en mi cama con la cabeza entre mis manos, y comencé a llorar. Sentí los brazos de Alekssandra rodeándome, me decía algo pero no lograba entenderla, hasta que me calme.

-Siempre estaré aquí para ti.

No debió decir eso, fue como si sus palabras apagaran un interruptor en mi cabeza. El poco control que tenía, se esfumo. Me puse de pie rodeándola con mis brazos, y besándola, exigente, caliente. Pero era, distinto de la última vez que, use, a Patricia. Todo con Alekssandra era distinto.

Sin pedirle nada se desabotono la pijama dejando caer la parte superior al piso, la levante en mis brazos sin romper el beso.

-Te amo Frederick.

Esas tres insignificantes palabras, esas tres palabras que se le salieron en medio de nuestra pasión, me desarmaron como nada más podría haberlo hecho. Cuando separe mi rostro del de ella, su mirada aún estaba nublada por la lujuria.

-Aleks…
-Sssshhh! No, no tienes que sentirlo, solo déjame estar contigo, confortarte.

En toda-mi-puta-vida nadie había dicho o hecho algo así por mí, jamás. Eso me hizo valorarla más, me sentí muy orgulloso de ella, aun cuando no podía decirle la verdad. Entonces ella serró el espacio entre nuestros labios.

-Deja de pensar o se te quemara el cerebro.

Las palabras de Dante me sacaron de mis pensamientos una hora después, cuando ella ya estaba en clase. Yo estaba fuera del campus, esperando un encargo del rector, antes de volver a mi curso.

-No pienso, recuerdo.
-Ella debe ser muy especial.
-¿Ella? ¿Quién dijo que era una ella?
-Apestas a Alekssandra.

Le mostré mis colmillos a Dante quien me respondió con una radiante sonrisa.

-Voy a comenzar a cortejar a Iris.
-Dante, no.
-¿Por qué? Ambos somos libres.
-Es su mejor amiga, y tú…
-¿Qué mejor manera de mantenerlas protegidas?
-No la quieres.
-Es lo que tú dices.
-¿Tan rápido te cansaste de Patty?

Los ojos del macho destilaban furia.

-Patty nunca me intereso, solo estaba cuidando tus espaldas.
-¿Mientras te la cogías?
-Nunca confié en ella, no lo hago… ¿Conoces su pasado?
-No, ¿de qué hablas?
-Su padre…
-Señor Landeros, permítame un minuto.

La voz de otro de los prefectos del instituto lo interrumpió, pero seguramente era algo importante o habría terminado la oración.

-Hablamos esta noche.
-Bien.

El día fue más común de lo que había sido cualquier otro día, salvo por los momentos de la mañana. Subí a la oficina del rector, para hablar sobre algunas cosas relevantes, bueno, cosas del instituto. Sentí una sombra rozándome el brazo, algo oscuro y malévolo.

En ese momento me di cuenta, la misma cosa que había sentido la noche que mis padres murieron. Utilizando la velocidad de mi raza, me apresure a llegar a la oficina. La puerta estaba abierta, y un olor acre me llego a la nariz, reconocía ese aroma. El mismo de mis presas al ser cazadas.

SANGRE.

Entre si n llamar, el aroma en la oficina del rector se percibía con mayor intensidad, todos mis sentidos estaban en alarma total. Encontré el cuerpo ensangrentado del rector en el suelo, mi corazón se detuvo. Pero, no, sabía que no podía estar muerto, aun no. Me hacer que a él y percibí su lenta respiración, estaba gravemente herido, pero no muerto.

Tome su celular y marque un código, uno que se nos enseña desde que somos capaces de aprender.

-Cecidit dux pack-. Mi latín era rudimentario, pero funcionaba. Por lo menos me hacía entender.
-Centinela.

La comunicación se cortó.

-Ya viene papá, ya vienen, solo aguanta.
-Hijo…
-Aquí estoy papá.

Cerca de dos minutos, solo dos minutos el escuadrón de guardias, que se supone debió haber protegido a mi padre ya estaban aquí.

-Señor Von der Rosen, Apártese, nosotros nos aremos cargo.
-No-. Protesto el rector. –Él… conmigo…
-Bien señor, como ordene-. Respondió el paramédico.

Me hice aun lado con la furia rozando la cordura, tome el teléfono del escritorio y marque a la extensión de los prefectos.

-El rector ha sido atacado, el instituto queda sellado, aviasen a la manada.

Mientras veía como revisaban el cuerpo del rector, con eficiencia y rapidez, trataba de enfocar mi mente en lo que había sentido antes de entrar en esa oficina. Estoy seguro que esa cosa, esencia o energía, era algo más… y presiento que no era detrás del rector de quien andaba. Creo que esto tiene más relación con migo, que con él. Ahora que lo recuerdo, también la sentí el día que Gabriel fue sacrificada.

Pero no sabía dónde podría encontrar respuestas, o a quien acudir. Quizá esta batalla tendría que librarla solo.


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lunes, 27 de mayo de 2013

Capitulo ocho.
Día de SAN Isidro.




Sábado, al fin había llegado el maldito sábado. Todo estaba listo para el día de San Isidro, las chicas estaban informadas del verdadero o casi del significado de este día. Estaban más que excitadas, preparando todo sobre el escenario. La última sorpresa para el “amadísimo” publico seria al final del ritual, cuando Iriana hiciera su aparición.

El resto de lo que abría de pasar esa noche era algo que se debía vivir en privado, dadas las condiciones actuales del instituto. Por fortuna para los que pertenecíamos a cualquiera de los consejos, habría donde terminar con esto. No es que necesitáramos de una noche al año para que tuviéramos cola y pelo, y que al final de esto necesitáramos shampoo anti-pulgas.

Pero esta noche la energía que regodearía a la manada era algo demoledor, todos lo sentiríamos y nadie podría controlar el cambio. En realidad era un riesgo que se realizaría a puertas abiertas, los más jóvenes perdían el control casi de inmediato, después de terminado el rito.

Quizá era lo que el rector buscaba, que el mundo supiera lo que realmente ocurría en el instituto de las Cruces y Rosas. Pero eso pondría a los… a todo el mundo en contra de nosotros tal y como ocurrió en el pasado, era en realidad arriesgar demasiadas vidas. Había demasiado en juego como para que el rector se arriesgara de ese modo, mas con vidas y familias que no le pertenecían.

Pero, en fin… aquí está el grupo de nueve personas. Podía ver desde donde me encontraba, como iba llenándose el coliseo. Los padres de las jóvenes que nunca habían estado en ese lugar, ni presenciado algún evento del instituto, estaban sumamente sorprendidos con el lugar.

-¿Tus padres asistirán?-. Le interrogo Tifanny a Alekssandra.

Ella no respondió, solo se acercó más a mí.

-Mis padres… ellos me… me abandonaron en… una bolas de plástico en el río… alguien que salió a pasear a su perro me rescato.

La confesión de Alekssandra nos congelo a todos, era algo realmente sorprendente. La rodee con mi brazo y ella se recargo en mí. No había sentimiento alguno en su confesión, solo una desgarradora aceptación.

-No saben la sorprendente hija que perdieron-. Le murmure al oído.
-Gracias Fred eres un gran amigo-. Si bien, eso fue como una patada en las pelotas, pero era lo que yo era, ¿No?

A l hora específica, las 9:00 PM, el rector subió al escenario. Los colores que portaban eran los tradicionales en este ritual, Blanco y plateado, al igual que todos nosotros. Él es Mucho más alto que la mayoría de nosotros, su altura sobre pasa los 6 pies con 9, así que sus 2 metros y diez centímetros no pasan desapercibidos para nadie. Si fuese más bajo de estatura bien podría ser el hermano gemelo del luchador CM Punk, o eso es lo que dice dante. Aunque pensándolo bien, tiene mucha razón.

Cuando se paró frente a toda la audiencia, con su extraño color de ojos, todo el mudo guardo silencio.

-Bienvenidos sean a Nuestro instituto Cruces y Rosas, Esta noche, es la noche de nuestro fundador, San Isidro Taftian. Por esta razón los alumnos miembros de los tres consejos del instituto aran una… representación de lo que fue la inauguración de esta escuela. Dicho de paso sea, les daremos la bienvenida al consejo femenil de Las Rosas de Luna en este instituto-. Guardo silencio un par de segundos, como si aclarara su garganta. –Bienvenido sean entonces a la Noche de San isidro.

La ovación rujió en el coliseo, el rector hizo una reverencia de respeto y se retiró en medio de los aplausos. Bien era nuestro turno, primero salió la triada de la Espina Negra, después la de las Rosas de Luna y la ultima la de las Cruces Doradas.

En el escenario estaba tallada la estrella de cinco puntas, y los símbolos de la luna, y de los lobos. En el centro una pequeña mesa con lo que íbamos a necesitar esa noche, inciensos, bebidas, hierbas, velas y algunas rocas, sobre todo la marca del lobo.

Gracias a los dioses esto no parecía ser el ritual “pagano” que realmente era, seguro. Cinco de nosotros tomamos velas y las colocamos en cada punto de la estrella, que desde las gradas no se veía. Las encendimos en el sentido contrario al reloj, haciendo nuestra clara invocación. El primero fue mi amigo Dante:

-Vientos de tormenta, en nombre de San Isidro yo Te llamo, lanza tu bendición, te lo pido, sobre la magia que se llevará a cabo aquí-. Su vela ilumino el oscuro escenario con su fantasmal luz.

El segundo fue Orlando.

-Amado fuego, en el nombre de San Isidro yo reclamo tu presencia, causante de las tormentas y del poder de la magia, Solicito tu ayuda en el encantamiento que aquí se llevó acabo.

La tercera fue Tifanny, la primera mujer en participar en un ritual de esta índole.

-Tierra profunda y húmeda, En nombre de San Isidro te proclamo, para que pueda sentir el movimiento de la tierra con el rugido de la tormenta de poder, que llegará cuando me auxilies en este rito.

El cuarto fui yo.

-Torrentes de lluvia, en el nombre de San Isidro yo te invoco, únete a mí con tu fuerza, En el discurrir de este poderoso ritual.

La última que cerraría el círculo seria Alekssandra.

-Espíritu salvaje y libre, En nombre de San Isidro te llamó ante mí, contéstame y quédate conmigo durante este poderoso ritual, y concédeme el poder de la luna.

Cuando ella encendí su vela, la cosa más extraña sucedió, nunca antes en la historia de los rituales e invocaciones hechas por los miembros del instituto, había ocurrido. La energía liberada de la vela era visible en hilos de luz que recorrieron el círculo en sentido contrario golpeándonos con la energía de los cinco elementos.

El circulo de los elementos estaba por primera vez completamente abierto y rebosante de magia, lo cual no solo era sorprendente para los espectadores, también para nosotros mismos.

-Sagrada madre-. Murmuro Dante.
-Continuemos-. Les ordene, como si esto que estaba ocurriendo fuese algo habitual.

Los cuatro restantes tomaron trenzas de inciensos la primera era de salvia, para limpiar el área ritual, la segunda, albaca, para las fuerzas negativas, la tercera, Laurel para curación y purificación y fuerza, la última era lavanda que además de purificar aromatiza. La música instrumental comenzó a sonar, suave y tranquila como los movimientos de los cuatro dentro del círculo.

Ellos representaban a los cuatro puntos cardinales, ellos invocarían a los guardianes elementales, iniciando por el este, que corresponde al aire, sur al fuego, oeste al agua y norte a la tierra.

La profanada voz de nuestro rector Isidro Taftian, resonó en medio de la expectación de nuestra audiencia.

-Maravillosa señora de la Luna, Tú que das la bienvenida al anochecer con besos plateados. Señora de la noche y de todas las magias, reveladora de misterios pasados y presentes, quien atrae los mares y gobierna nuestras licana almas, madre lunar infinitamente sabia, doy la bienvenida a tu joya celeste en el creciente de tus poderes con un rito en tu honor rezo por la Luna

Los sonidos de temor y sorpresa llegaron a nuestros oídos cuando Iriana apareció en escena, con su grácil andar penetro en los dos círculos quedando exactamente en el centro. Se sentó sobre sus cuartos traseros, su pelaje iluminado no solo por los finos hilos de magia, sino por la luna misma.

Su aullido rítmico y fuerte, una evocación a los antepasados, que fue respondida por una serie de aullidos a coro, convirtiéndose en una hermosa melodía, entonada a la luna.
Solo lamento que las personas que no pertenecen, hubieran escuchado las palabras dichas por los lobos, si solo una parte de ellas hubiera llegado a sus oídos, habrían entendido el verdadero sentido de este ritual.

Iriana se dirigió a Dante, nadie la escucharía, salvo los hombres del instituto.

“Mi aliento”
-Nuestro aliento.

Se dirigió a Orlando.

“Mi llama”
-Nuestra llama.

Ahora se dirigió a Tifanny, ella no la escucharía, pero ya habían practicado este momento.

“Mi vida”
-Nuestra vida.

Iriana asintió satisfecha y se dirigió a mí.

“Mi sangre”
-Nuestra sangre.

Se dirigió a Alekssandra.

“Mi raza”
-nuestra raza.

Los hilos de luz se intensificaron, parecía que habíamos encendido una hoguera en el escenario al fondo del coliseo. El rector hablo nuevamente, en el silencio del lugar.

-La noche de sanavios agla nerianos de Isidro, la loche de nuestros hermanos… Sean libres pues de correr con ellos esta noche siguiendo las enseñanzas de nuestros ancestros, esta noche la noche de sanavios agla nerianos son libres de reglas mortales.

Bien esta última parte nadie sabía el por qué.

Aullidos de júbilo se escucharon provenientes de otros lados, aplausos y vítores desde las gradas del coliseo.

Bien nuestro trabajo estaba hecho.

El círculo interior despidió a los guardianes de los cuatro puntos, con una danza ritual y la extinción de sus inciensos. Ahora era nuestro turno, de despedir los elementos y cerrar el círculo.

-Viento Gracias por asistirme en esta noche de sanavios agla nerianos-. La vela de Dante se extinguió.

El segundo fue Orlando.

-Fuego Te agradezco tu presencia en este círculo, en esta noche de sanavios agla nerianos.

La tercera fue Tifanny, la primera mujer en participar en un ritual de esta índole.

-Tierra te doy gracias por tu presencia con nosotros esta noche de sanavios agla nerianos.

El cuarto fui yo.

-Agua agradezco que me asistieras esta noche de sanavios agla nerianos.

La última que cerraría el círculo seria Alekssandra.

-Espíritu te doy gracias por tu presencia y tu fuerza en este círculo, en esta noche de sanavios agla nerianos.

La energía y los hilos de luz se extinguieron y quedamos libres de la magia de la noche de San Isidro.

Afortunadamente, no hubo cambios, nadie perdió su forma humana, lo cual no era algo usual, peo que debíamos aceptar como si lo fuera. Esto fue lo que nos permitiría continuar con los festejos, cerrar la escuela y entregarnos a nuestra verdadera esencia. Los padres estaban sorprendidos por lo acontecido, pensaban en pirotecnia y ciencia ficción.

Los que sabíamos la verdad, estábamos más que satisfechos, saciados de magia y el poder de los nuestros, y no podíamos esperar a que se presentara el cambio y correr por los bosques con la manada.

Por una entupida razón, quería que Alekssandra Vasíliev presenciara ese momento. Que estuviera a mi lado, sentir su mano enterrada en mi pelo canino… Me patee mentalmente por ello, yo-había-querido-esto, eso no debería de olvidarme.

-¿Crees que el rector sabía que esto ocurriría?-. Dante me interrogo, tomándome un poco por sorpresa.
-No lo sé, no… voy a investigarlo después.

Nos quedamos en silencio observando a los padres interactuar con sus hijos e hijas.

-No, no lo sabía hijo-. El rector se paró a nuestra espalda, coloco su mano sobre nuestro hombro. –Pero, estoy seguro de que no me equivoque esta noche, creo que solo me equivoque una vez en mi larga vida.

Sentí una punzada de frío cuando apretó mi hombro, era como si se estuviera disculpando por el pasado, lo cual, no era normal.

-Frederick, te espero al alba en mi oficina.
-Como ordene señor.
-Disfruten su noche, jóvenes.
-Señor-. Se despidió Dante.
-Hasta mañana.

Cuando el rector se alejó, las chicas de la triada del consejo se acercaron a nosotros.

-Creo que sobrevivimos esta noche-. Murmuro Matilda emocionada.
-No has visto el motivo de este ritual aun Mati.
-¿Qué quieres decir, Dante?

Se acercó a Matilda en lo que me pareció un tanto seductor.

-¿Te gustaría ver mi pelaje o que tan largos son mis… colmillos?

Los ojos de Matilda se agrandaron.

-¿De verdad podría hacer eso?
-Solo si tú quieres.
-Sí, sí, sí quiero.

La chica se le colgó al cuello como chango, entre risas y suspiros.  Iris se acercó a Alekssandra, ambas se abrazaron. Bien, momento de retirarme.

Me aleje del coliseo sin pensar, solo sintiendo la energía que había en mi cuerpo, deseando poder liberarla de una vez. Peor me sorprendió ver a Patricia, sentada en medio de la nada.

-¿Qué estás haciendo aquí?

Ella ni siquiera levanto la cabeza.

-Mis padres murieron ayer, en un accidente… no tengo nada que celebrar, ni… nadie con quien compartir mi dolor-. Las lágrimas comenzaron a brotar por sus ojos.

Una punzada de culpa me pateo el trasero, me senté junto a ella y la abrace.

-¿Qué fue lo que ocurrió?
-Un lobo se… es estúpido, aquí no hay lobos… se les atravesó en la carretera… le pegaron con el coche… el animal sobrevivió…

¡Mierda!
-No estás sola Patty, aquí estoy contigo y también esta Dante.
-No me dejes Fredy, por favor, nunca me dejes…
-Aquí estoy para ti.

¿Alguna otra complicación esta noche?


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domingo, 19 de mayo de 2013


Capitulo siete.
Preparativos.




Cuando necesitas que el tiempo avance con rapidez este parece burlarse de ti y hacer lo contrario, y necesitaba que el tiempo avanzara. Aunque solo había logrado llegar al viernes, sin tener un enfrentamiento con Alekssandra Vasíliev, o con cualquier otra persona. Patricia, parecía volver a ser la misma, lo cual no era precisamente un alivio. Dante por otro lado….

-Eres un hijo de puta.
-Dime algo que no sepa, Dante.
-Si no querías a esa niña la debiste de haber dejado, incluso corría mejor suerte con el lupino, que a tu lado.


Por primera vez en mucho, mucho tiempo sentí como mi quijada vibraba, el gruñido que salió de mi garganta tomo por sorpresa a mi mejor amigo.

-Lo de Gabrielle, no se repetirá… Ese fue el acuerdo con la jauría.
-No quise decirlo de ese modo Frederick, lo lamento.
-¿Qué te ha dicho ella?

Dante dio vueltas en el corto espacio que quedaba dentro de su habitación, todo allí dentro parecía ser de una persona normal. Libros, aviones a escala, posters de sus grupos preferidos y un cubre cama de su equipo de fútbol. Todo un adolescente, todo un adolescente “ordinario”.

-Me dijo que compartieron una noche juntos, justo días antes de la reunión con el rector… fue todo.
-¿Ella te gusta?

Se detuvo en seco de su andar, mirándome con los ojos abiertos como plato y su boca abierta por la sorpresa.

-¡NO! Definitivamente no, ella solo me gusta como la pequeña hermana que perdí. ¿Qué clase de pregunta es esa Rabdos?

Mi sangre, mi corazón y mis pulmones se detuvieron abruptamente.

-Ya no soy él, eso… eso se terminó cuando san Isidro les entrego a Gabrielle-. Quería gritarle, o cortarle la garganta, machacar algo. Sin embargo, mi voz fue un susurro. –Les entregue la manada después de ella, les entregue todo… solo soy Von der Rosen.

Me puse de pie y camine lentamente hacia la puerta, cuando Dante me detuvo por el brazo.

-Perdóname Fred, no pensé en lo que estaba diciendo. Sé que fue lo que dejaste, lo que diste por ella.
-No Dante, nadie sabe realmente-. Gruñí mostrando la dentadura, como solía hacerlo cuando me sentía furioso.
-Amigo, perdona, para mí siempre serás el líder… el alfa.
-Ya no, nunca más.

Salí de su habitación, sintiendo furia, tristeza, odio, todas esas emociones negativas que nos hacen actuar sin pensar. Ví mi reloj y me di cuenta de que tenía que buscar a Alekssandra, para el último ensayo de mañana…

¡Mierda!

En realidad no fue difícil encontrarla, estaba en los jardines centrales el campus, con su amiga Iris Martínez, de ella recuerdo su apellido por lo ocurrido con su hermana hace algunas semanas.

-Buen día Iris-. La salude tratando de sonar tranquilo y feliz. –Alekssandra, tenemos el ensayo.

Ellas estaban sentadas en el césped, con algunas libretas y libros esparcidos aquí y allá. Alekssandra levanto su mirada hasta mí, haciendo una mueca de fastidio que no hizo más que asentar mi ira.

-De no ser porque lo ordeno el rector, ya habría renunciado a participar en esa estupidez.
-De no ser porque es mi obligación, ya te habría echado de la ceremonia. Mueve tu flaco trasero al coliseo, ya.

Me di vuelta lo más rápido posible, dirigiéndome al pequeño coliseo que el instituto tenía para eventos de teatro o eventos como el que se presentaría el día de mañana. Podía ver a profesores y alumnos yendo de un lado a otro, con material de construcción, con adornos, sillas, todo lo necesario para acondicionar el coliseo.

Llegue a la parte posterior al escenario, donde teníamos las cosas que habríamos de utilizar.

¡OH mi amado Von der Rosen!”

Me gire de golpe, en la entrada trasera, se encontraba uno de los lobos sentado sobre sus cuartos traseros.

-Llegas tarde.
¿Yo?”
-Si tú.
¿Le dijiste ya que yo participare este año en el ritual de sanavios agla nerianos de Isidro?”
-No, aun no... Se lo are saber hoy… y a los tres consejos sobre “san” Isidro.
Mi amado Von der Rosen, no arruines esto… es mi debut en sociedad” Su tono de burla estaba por sacarme de mis casillas, solo una gota más y todo se derramaría.
-Deja de masticarme las pelotas y trae tu trasero para acá.

La loba gruño en forma de mofa cercándose a mí, era de un color platinado y negro hermoso, sus bellos ojos azul intenso, y sus aterradores colmillos.

¿Dónde me quieres?”
-Vamos Iriana, deja de bromear… estoy esperando a que ella llegue y quizá entonces le pueda explic…
-¡Mi dios!

El chillido de terror hizo que la lupina y yo volviéramos la cabeza.

-Solo es un lobo… una loba.
¿Solo una loba? ¿No le dijiste de nosotros?
-¡Cállate Iriana!

Alekssandra estaba por salir de la habitación, temblaba y tenía las manos protectoramente sobre su cuello. Con calma me aleje de Iriana y me acerque a ella. Tome su mano, estaba brutalmente fría.

-Aun ahí cosas sobre el ritual de san Isidro que no te he explicado, mucho de ello… todo en realidad tiene que ver con ellos-. Le dije señalando a la lupina. –Y tiene que ver con el “san” de san Isidro.
-Ellos… ellos quisieron atacarnos… como… ¿Cómo es posible?
Yo nunca atacaría a mi amado Von der Rosen”-. Un quejido lastimero salió de la loba.
-Lo se Iriana, tu eres una buena lupina, pero ella no te escucha.
Es una lástima, me gusta pata ti mi Rabdos

Con un asentimiento de cabeza acepte lo que ella había dicho, no sé por qué viniendo de un lupino ese nombre no me molesto.
-¿Qué te dijo?-. La voz apagada de Alekssandra me regreso a la realidad.
-Que o dejas que te explique o te arranca las orejas de una mordida.
Mi amado Von der Rosen”-. Se burló la lupina.
-¡Mi dios!
-Vamos Aleks, esto es necesario.

Al final de la noche la acompañe a la reunión con los tres consejos del instituto, ella estaba aún sorprendida por todo lo que le habíamos revelado, bueno que le traduje de lo que Iriana había dicho. Claro, omitiendo alguna que otra cosa que no debía saber, quizá aún era muy pronto para saberlo. Nos reuniríamos en la misma oficina de la rectoría, donde nos habíamos reunido cuatro días atrás.

De los líderes solo faltábamos ella y yo, dentro ya se encontraban casi todos, excepto el rector. En la gran mesa de la oficina estaban todavía tres lugares más que aún no eran ocupados. Serré las puertas con llave, debía evitar que ellas salieran corriendo de la habitación. Tomamos asiento en silencio, cuando la puerta interna de la oficina se abrió.

Todos los hombres presentes nos pusimos de pie, alejándonos un poco de la mesa, colocamos la rodilla derecha en el suelo y el puño izquierdo en el corazón, inclinando hacia el lado contrario nuestra cabeza exponiendo nuestra garganta.

Un poderoso lobo platinado con negro y ojos aterradoramente amarillos brinco sobre la gran mesa, provocando que las chicas dieran un grito despavorido y salieran proyectadas a la puerta, excepto Alekssandra quien había adoptado la misma posición que nosotros.

¿Quién autorizo juguetes masticables en esta reunión?”
-El rector, ha autorizado un nuevo consejo-. Respondió Oliver Hanson.
¿De mujeres?”-. Gruño el lobo a las chicas, quienes casi se desmayaban del susto.
-Ellas son del consejo de las Rozas de luna, están bajo la guía y protección de la Espina Negra y las Cruces Doradas-. Le respondí poniéndome de pie, una falta de respeto al líder de la manada, cosa que no me importaba.
Von der Rosen… Veo que seguiste mi consejo de cuidar a tu mujer”

Por un segundo estuve a punto de replicarle, pero me calle mientras los lobos reían de su estúpido comentario.

-Deja de aterrorizar a estas chicas-. Sentencie señalando a Tifanny Monroe y a la otra chic quienes no tenían idea quien era. –Fueron aceptadas por el rector Isidro Taftian.

Al escuchar el nombre el lobo envío sus orejas atrás y su cabeza a la mesa.

Bien”-. Mascullo sentándose en uno de los lugares vacío, junto a los otros dos lupinos.

El resto se puso en pie retomando su lugar, solo Alekssandra y yo nos dirigimos a las chicas. Que con temor en sus ojos y tratando de confiar en nosotros se acercaron a la mesa sin perder de vista a los lobos.

-Yo seré su interlocutor con los lobos-. Informo Dante.
-¿Qué está sucediendo?-. Interrogo Tifanny, con un hilo de voz.

Mire a cada uno de los viejos miembros de los viejos consejos, cada uno de ellos incluyendo a Orlando asintieron con la cabeza.

-El fundador del instituto de las cruces doradas, fue el antecesor de nuestro rector, Isidro Taftian… El al igual que cada miembro del consejo de la Espina Negra y de las Cruces Doradas tenía talentos especiales
Si cada año necesitaba zampo anti pulgas”-. Se burló uno de los lobos, lo que provoco risas entre ellos, pero para las chicas fueron gruñidos.
-Como decía, tenía dones especiales, como nosotros… telepatía, piroquinesis, parametría. Y podía hablar con los lobos.
Mentiroso”-. Me interrumpió el alfa.
-Ewah, guarda silencio y déjale terminar-. Le pidió Dante al macho alfa, este solo chasqueo su mandíbula.
-Los adopto como símbolo y protección del instituto, donde les dio un hogar y un lugar para que su manada viviera sin riesgo. Desde ese día el ritual de sanavios agla nerianos de Isidro o el ritual de san Isidro, le permitía vincular su alma con un lobo por una noche, solo una al año.
-Esto es una locura-. Murmuro la tercera chica.
-No lo es juguete masticable, nosotros amamos a Isidro Taftian y le respetamos y le juramos lealtad, todos los hijos de mis hijos han sido leales a él, y es por el que mañana honraremos ese antiguo pacto-. Tradujo dante las palabras del lupino. –pero este secreto solo es revelado a ustedes por que serán presentadas mañana como el nuevo consejo del instituto… nadie fuera de esta habitación debe saberlo jamás, o les arrancare el corazón.

Las chicas de ser posible palidecieron aún más.

-Tifanny, Alekssandra y-. Milagrosamente me llego el nombre de la tercera chica a la cabeza. –Matilda, No estamos pidiéndoles nada que no puedan hacer, solo guardar un secreto que nos concierne a nosotros, que dañaría a cada familia, a cada padre al instituto, a los lobos si se es revelado.

Las tres mujeres desviaron su mirada a mí.

-¿Cómo sabremos que no nos dañaran alguna vez?
-Porque están bajo la protección del rector, que para ellos como para nosotros es el alfa del instituto. El rector a impuesto leyes inquebrantables, y ni los lobos ni nosotros nos atreveríamos a cruzar, el castigo puede ser.
-la muerte-. Me interrumpió Alekssandra con una duda en su cabeza.

Yo sabía que duda era esa, era sobre lo que le había pasado a su amiga y a un miembro de la espina negra Eduardo Pinson, quién había muerto también.

-existen castigos más severos que ese-. Murmuro Orlando.
-¿De modo que juramos lealtad o el can nos hecha un colmillo?-. Tifanny se escuchaba de mejor humor, incluso el rastro de temor había desaparecido de su voz.
-Si-. Respondimos todos incluso los canes.
-Bueno, siempre supe que mi vida cambiaria drásticamente, así que mejor aceptar lo que es y ver que viene.
Ese juguete si me gusta”-. Murmuro Ewah.
-Ellas no son juguetes, lupino-. Le reproche fulminándolo con la mirada. ¿Matilda?

Ella tenía la cabeza agachada, no podíamos ver su expresión, parecía está rezando o algo así, pero nadie lograba escuchar lo que decía.

-Quiero saber que significa sanavios agla nerianos antes de responder.
-Es una conjunción de tres palabras antiguas, de diferentes lugares del mundo. Sanavios: son amuletos de protección utilizados por brujos antiguos. Agla: palabra cabalística capaz de arrojar el espíritu
Maligno, es una palabra de purificación o expulsión. Y Nerianos: eran pueblos de la Sarmacia que tienen el poder de convertirse en lobos una vez al año y correr con sus hermanos peludos. Todo ello será algo como, la utilización de un amuleto de purificación para la conversión licana.
-¿En verdad a alguien de ustedes le sale cola y pelos?

Esta vez el entusiasmo de Matilda hizo que estalláramos en risa, pero para algunos, eso sería aún más complicado de responder aun cuando una sola palabra lo respondía. Sí.

Pero eso no estaba a discusión y no íbamos a responderlo en ese momento.

-¿Eso es un “estoy dentro”, Matilda?
-Si Von der Rosen, estoy dentro.
-Bien, ahora dejen que les presente a los miembros de la manada-. Dijo Dante poniéndose de pie. Él es Ewah lidere mérito de la manada, ella es Iriana su primogénita, y este es Rowan segundo al mando o macho beta.
¡Beta tus narices dante!”-. Gruño Rowan.
-Obviamente odia el término beta, así que no le digan así, jamás o casi-. Aclaro Dante.
-Ellas son Alekssandra Vasíliev, Tifanny Monroe y Matilda Santino triada líder de las rosas de luna.

Los tres lobos aullaron.

-Eso es un “bienvenidas”-. Dijo Dante con una sonrisa en sus labios.
-Ahora a lo importante señoras, señores y lupinos… el día de San Isidro-. Indico Orlando acallándonos a todos.

Salimos de la reunión cerca de la media noche, Dante y yo acompañamos a las chicas a sus dormitorios, que estaban más excitadas que cansadas. Me quede en la parte trasera del grupo, lentamente alejándome de ellos, había pasado por demasiado este y necesitaba sacarlo de mis sistema antes de que amaneciera.

-En algún momento tendremos que hablar tú y yo-. Me sentencio Alekssandra parándose de pie frente a mí y evitando que continuara la marcha...
-Hoy no Aleks.
-¿Cuándo? ¿Cuándo tengas a tus lindos hijos con Patricia?
-No voy a tener hijos con nadie-. Le grite, las pocas personas alrededor de nosotros nos veían con curiosidad.-lo que haga o no con Patricia no es tu jodido problema, no es el problema de nadie.
-Bien vuelves a ser el idiota “no te metas en mi vida” de siempre.

Me acerque a ella, tan cerca que solo un aliento nos separaba.

-Hoy no quiero hablar Aleks, no me hagas decir o hacer algo de lo que ambos podamos arrepentirnos.


Sin decir más palabras me aleje de allí, tenía que machacar algo o iba a lastimar a las personas que me rodeaban o que quizá me importaban, como ella.
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