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lunes, 8 de agosto de 2016

Capitulo cuarenta.
Despertar.



Me siento distinta, y es porque soy distinta. Siento la energía, el poder en mis venas. Es un poder único, escucho murmullos a mí alrededor, pero no sé de qué se trata. No quiero hacer caso, solo quiero, necesito aprender de este poder. Es tal, es tanto que siento que puedo destruirlos a todos… puedo destruirlos a todos.

Pero algo está pasando, ciento una fuertes presión en mi cerebro… es él. Por él estoy aquí, es el único motivo por el que hice todo esto, siempre ha sido él. Desde que supe de su existencia, siempre ha sido él, y es mío. Destruiré a cualquier ser que intente quitármelo, es por él que estoy aquí siempre será solo por él.

-Alekssandra mírame-. Esa no era su voz.

¿Qué? No… yo…

-Anima mea, mírame-.

Oh si, estaba a mi lado, el seguía aquí.

Alguien tomo mi brazo, pero su tacto era distinto, no era él. De un impulso salte a su yugular, podía ver como se marcaba a través de su piel, como si sus venas se pintaran sobre su piel clara. Pero no pude llegar a este, unos fuertes brazos me sostuvieron, eran como grilletes que me inmovilizaban.

-Los destruiré, los destruiré a todos…
-Duerme.

La orden fue tan clara y tan fuerte dentro de mi cabeza, que segundos después todo se puso negro.

Treinta y siete horas antes.

Me siento muy nerviosa, en un par de horas nos reuniremos con Grigori y su gente para la conversión, pensé que este día no llegaría. Esto cambiara mi vida y la de ambas manadas para siempre, ya no vivirán con él temor de perder a su compañero por el tiempo. Por el momento será un secreto, pero lo aremos público, solo entre nuestra gente.

Eso fue lo que acorde con él, es que no era una situación fácil, decirle al mundo que los Lobos tienen el secreto de la longevidad, que la “inmortalidad” era algo posible. Eso solo pondría en riesgo a muchos de los Lobos, pero sobre todo a los humanos, aunado él hecho de que esto solo lo podía realizar el alfa descendiente de la línea original.

Aunque no entiendo bien eso, Yurik es primo de Grigori, ¿No debería ser descendiente en línea directa del padre de los Lobos? Adrik quiso explicarme eso, pero no entendí una sola palabra. Salvo, poder, sangre, elección, vida y muerte… pero no en ese orden, ni en ese contexto.

En fin, estoy en la biblioteca, acabo de cortar la llamada que tenía con Grigori. Todo por culpa del perro de Aleck, se está volviendo un fastidio desde que supo lo del embarazo. Hasta quiere escoger los nombres, ¿Qué no sabe que mi bebe ya tiene nombre? ¿Qué ese nombre se lo dio su padre? No, no lo sabe, y en ocasiones quiero gritárselo.

-Después de la conversión llevaremos a cabo la ceremonia de vinculación, para que nuestros hijos crezcan en un círculo familiar estable

¿Qué demonios dijo?

-Espera, ¿Por qué demonios tomas decisiones sin consultarme?
-Es lo que se tiene que hacer Alekssandra.
-No, no es lo que se tiene que hacer.
-Los lobos no aceptaran a una madre soltera.
-¿Disculpa? ¿Dijiste los lobos o esto es por ti? ¿Qué carajos te ocurre Aleck?
-Lo lamento, no era mi intención que eso se escuchara así, pero respetan más a una pareja que a un lobo solo con cachorros.
-Si seguramente son humanos hablando y no Lobos cuidando de los suyos, porque eso se escuchó como algo que hace mi raza, no la tuya. Y no voy a vincularme contigo, aun cuando de ello dependa mi vida o la de mis hijos.
-¿Los pondrías en riesgo?
-Destruiré a cualquiera que les toque un solo pelo, pero no me voy a sacrificar a vivir a tu lado por nadie.
-Escúchame bien niña tonta…
-Respeta a mi señora o yo mismo cortare tu garganta.

La orden letal salió de los labios de su propio hermano, Aleck se quedó callado y salió de la habitación.

-En ocasiones no reconozco a mi hermano.
-La vida lo ha cambiado.
-Si, en alguien que ni él mismo reconoce.
-Temo por mis hijos a su lado, no lo quiero cerca de ellos.

Le confesé mientras él serraba la puerta de la biblioteca, dándonos privacidad.

-No son de mi hermano, ¿Verdad?

¿Qué caso tenia mentirle a Adrik?

-No.
-El padre es él, ¿Cierto?
-Si.
-Aleck debería saberlo.
-No, eso me pone en peligro a mí, y sobre todo a los bebes. Aleck no está bien, creo que el vínculo que la bruja esa forjo entre nosotros lo está volviendo loco.

Adrik me observaba como si me hubiese crecido otra cabeza. Parecía que mis palabras le estaban rebotando en el cráneo, no dijo nada por un muy largo rato.

-Quizá tengas razón, pero ese no es motivo para que lo engañes con esto.
-No lo engaño, yo no he dicho que sean sus hijos… él no me escucha cuando le digo algo que no quiere oír, tú lo escuchaste.
-Creo que solo temo perderlo otra vez.
-Si dejamos que este vínculo continúe, lo perderemos…. Él aun no encuentra a su compañera de vida, o a su alma gemela, como sea que le digas, no es justo que lo ate a mí, para ninguno de los dos.
-Tienes razón en eso… Pero no sé cómo romper ese vínculo.
-Yo tampoco, pero… encontraremos como salvarlo.
-Fred…Grigori llamo.
-¿Por qué hasta ahora me lo dices?
-Lo siento jefa, dijo que ya estaban en la casa del Padre de todos instalando lo que se requiere.
-Bien.
-También dijo que ya podíamos ir al lugar, y que dejáramos a mi hermano en la perrera.

Los dos reímos con ese comentario, sin duda y si pudiéramos lo dejaríamos en casa.

-Preparemos lo que tengamos que llevar y partamos.
-Si jefa.

Salió de la biblioteca, yo lo seguir un par de minutos después. Me dirigí a mi habitación, al entrar en ella, solo mi piel evito que saliera de mi cuerpo. En mi cama estaban sentadas Iris y Margarita, estaban muy serias y con los brazos cruzados sobre su pecho.

-¿Piensan matarme de un susto? Otro poco y no fallan…
-Lo sentimos, ahora cállate, cierra la puerta y toma asiento-. Me respondió una muy, muy seria Margarita.

Hice lo que la niña me indico, serré la puerta y me dirigí al sillón que estaba cerca de mi cama.

-Me van a decir ¿Qué demonizo hacen aquí?
-¿Quién es el padre?-. Interrogo Iris.
-¿Qué?
-Queremos saber si es hijo del perro callejero o de Grigori.
-¡Margarita! Aleck no es un perro-. La reprendí tratando de no reír.
-Dimitri no dice eso.
-¿Dimitri?
-Dimitri, Patricia, Dante, Iris y yo sabemos que Aleck es un perro… o se porta como uno.
-Bien Margarita, se porta mal si, pero no es un perro. Iris debe dejar de meter esas ideas en la cabeza de la niña.
-¿Nosotros? Ella fue quien le llamo perro callejero y a todos nos gustó el apodo.

Esta vez no pude evitar reír y ellas rieron conmigo, era como tener una hermana mayor y una menor, era genial.

-Bien, les diré… tarde o temprano se va a saber, no estoy segura aun de quien es el padre, pero creo que es de Grigori.
-¿Crees?-. Interrogaron las dos al mismo tiempo.
-En esos días… no sé, algo me dice que es de Grigori.
-Entonces si seremos tías Iris, es de Grigori-. Comento una muy feliz Margarita.

Me quede con ellas charlando y preparando lo que iba a llevarme en este viaje, no sería mucho porque solo serían un par de días. Ellas me ayudaron a elegir la ropa que debía llevar, según Iris, a Grigori se le tenía que caer la baba cuando me viera. Después de un rato me dejaron sola, me senté en mi cama y me dispuse a leer un rato, a la espera de salir de casa.

La puerta de mi habitación se abrió, un muy inestable Aleck entro, pero no venía solo. Dimitri venía detrás de él, como si estuviera cuidando sus pasos. Se veía sumamente molesto, me percate que también venia Patricia. Aleck se paró junto a mí, me miraba de una manera perturbadora.

-¿Por qué no puedes amarme?
-Aleck…
-¡Shhhhh! No me digas que “porque amas al perro ese”, no… él no te ama, no como yo.

Con calma me levante de la cama, no quería estar en desventaja con él. Aun que a su lado parezco un pitufo, me sentía más fuerte estando de pie.

-No me amas, es el vínculo que la “reina de los lobos” forjo por la fuerza.
-¿Cómo puedes decir que no te amo? Eres mi vida… no voy a permitir que vayas a esa idiotez, puedo perderte… tú y mis cachorros…
-¡No son tus hijos!-. Grite tomándolo por sorpresa.
-¿Qué? ¿Cómo que no son míos?

Dimitri y Patricia estaban sorprendidos y se pusieron en guardia al escuchar el tono de vos de Aleck, incluso yo me ausente.

-Grigori y yo… paso una vez, después de que termináramos… no estoy segura quien es el padre-. Mentí.

El rostro de Aleck se desfiguro por la ira, estaba asustada, pero no podía demostrar miedo.

-¡Eres una puta!-. Me grito. -¿Por eso te urge reunirte con él? No voy a permitir que te burles de mí, esos son mis hijos no de ese bastardo, no vas a ir a ningún lado.

Me sujeto del brazo y me estaba haciendo daño, su actitud me enfureció aún más. Ya eran muchas cosas las que le estaba tolerando, no le toleraría otra. Cerré mis ojos y me concentre en mi respiración, tal como Grigori me había enseñado. Comencé a pensar en la forma de mantenerlo alejado de mí, sin lastimarlo, las palabras de Grigori y margarita vinieron a mi

“Perro callejero”

Tenía la solución a este problema momentáneamente, tal como hice para llamar la daga inconscientemente, pero ahora de forma consiente. Comencé a formar una jaula, esta jaula se formaba alrededor de Aleck. Lo hice tan rápido que lo tome por sorpresa, me soltó el brazo y yo me acerque a Dimitri y a Patricia, ella me reviso el brazo, para asegurarse de que no tuviera marcas.

-¿Qué es esto?
-Eso es un “Estate quieto” no podrás salir de allí, es cristal tintado, pero tiene un truco. Cada vez que lo toque de una u otra manera, recibirás una descarga eléctrica, es tu “castigo” por comportarte como un auténtico perro.
-Déjame salir Alekssandra, ahora.
-No, debo partir, pero  no puedo dejarlo solo, necesita que lo vigilen para que aprenda su lección.
-Descuida, nosotros lo vigilaremos. Ve a que te hagan tu cambio de look, y no te preocupes por este perro, ¿Verdad tío?

Aleck no con esto nada, obviamente estaba furioso, pero al menos no le amargaría a nadie él viaje.

Veinte horas antes.

Llegamos a terrenos de la familia Záitsev, había Custos, Bellator y Centinelas a los alrededores. Nos dejaron entrar sin preguntar o molestarse, simplemente nos hicieron una reverencia de respeto. Yo sentía un nudo en mi garganta de los nervios, Adrik me había explicado lo que iba a pasar, pero para ser honesta no entendí nada.

En esta ocasión Tristán, Adrik, Dante e Iris eran los que me escoltaban. Aun cuando estábamos entrando a la boca del Lobo, todos estábamos seguros de que no pasaría nada. Tristán detuvo la camioneta frente a las puertas de un gigantesco castillo de roca blanca, el lugar era más que impresionante, parecía sacado de un hermoso sueño.

Me di cuenta que el lugar estaba perfecto, imperturbable en el tiempo, sus enormes árboles, su bella fuente de Lobos.

-Por aquí señores.

Nos llamó uno de los Lobos más cercanos a Grigori, era un Lobo joven, pero sabía por experiencia que no podía juzgarle por eso… podría ser realmente viejo. Nos guio al interior del castillo, por dentro las paredes eran claras también, la falta de muebles y cuadros hacían que el lugar pareciera un hospital.

-Mi señor se disculpa por la falta de decoración, es solo que este lugar estuvo abandonado por muchos siglos… los saqueos, el tiempo casi acabaron con todo.
-No debe preocuparse, entendemos eso-. Le respondí lo más amable posible.

En el corazón del castillo se encontraba “el salón del trono” a donde fuimos escoltados, en el centro del lugar un heptágono formado por siete megalitos de cristal. Grigori, aún se encontraba dando indicaciones a sus Lobos. Me tome un tiempo para admirarlo, su fuerza, su elegancia… dios, como lo amo.

Estaba de espaldas a nosotros, de  pronto volvió su cabeza y sus ojos se encontraron conmigo. Una sonrisa se dibujó en sus labios, se dirigió a nosotros, tenía el ceño fruncido y parecía buscar algo.

-¿Qué sucede?
-¿Dónde está el callejerito?

Tanto los que venían con nosotros como sus Lobos rieron.

-Lo deje en casa.
-¿Cómo hiciste eso?
-Lo deje… lo encerré en una jaula.

Esta vez no pude evitar reír con él, saludo a mis acompañantes, uno a uno.

-Señora Vasíliev, bienvenida.
-Señor Zaítsev, un gusto estar en su presencia.
-Tristán Mac Cárthaigh, es un placer tenerlo aquí-. Le dijo parándose frente a él.
-Señor Záitsev, gracias por recibirnos.
-Señor Adrik Slavik, bienvenido sea.
-Gracias por permitirme estar aquí, señor Záitsev.

Me percaté de que Dante se veía sumamente nervioso, recordé que ellos no se habían visto o hablado desde que Grigori lo corriera de su propiedad.

-Señora Iris Martínez, es un honor tenerla con nosotros.
-Gracias señor Grigori, es bueno verlo de nuevo.

Se paró frente a Dante, su mirada quería decirle mil cosas, peor su rostro y su postura no revelaban nada.

-Señor Dante Landeros… Bienvenido.
-Gracias señor Záitsev.
-Bien… entonces tomemos los lugares correspondientes.

Dante y Grigori me escoltaron al centro del heptágono, para lo que fue necesario que desde sus Lobos giraran el megalito, una vez dentro, me encerraron allí. Tristán estaba allí con nosotros, porque estaba tomando el lugar de Aleck. Uno de los megalitos de cristal se giró un poco y Grigori entro conmigo, entonces Meylan, Ty, Dante, Adrik, Tristán y Samuel creo, se colocaron detrás de cada megalito.

-La función va a comenzar anima mea.

Me percaté de que los labios de los Lobos que nos rodeaban comenzaban a moverse pero no entendía que era lo que decían, eso me desconcertaba.

-¿Qué están diciendo?-. Le interrogue tomando su mano.
-Están convocando a los dioses, en lengua antigua… una que ya nadie usa.
-Ellos… los dioses ¿Vendrán?
-Si, a través de los megalitos de hielo, se presentaran en forma de energía.

El ambiente a nuestro alrededor comenzó a electrificarse, dentro de los megalitos comenzó a verse la corriente eléctrica, como aquella que sal de una bobina Tesla.

-Esto es hermoso.
-Y peligroso-. Me dijo Grigori. –Si algo sale mal, tu vida, la de Kat y la Mia están en juego.
-¿Por esa razón estas aquí dentro?
-No iba a poner tu vida en juego, lo eres todo para mí.

En ese momento sentí el primer golpe de energía, él me sostuvo entre sus brazos. Pero nada pudo hacer para detener lo que sucedía en mi cuerpo, golpe tras golpe de energía. Comencé a sentir precio en cada parte de mi cuerpo, podía sentir los huesos vibrar. Mi vista comenzó anublarse, mi oído se apagó, no salía voz de mi garganta.

Me sentía dividida, sentía como si alguien estuviera arrancando mi alma de mi cuerpo, en ese momento temí por mi bebe. Trate de protegerle, pero me sentía débil. El dolor me supero, no podía sentir más que dolor. Entonces todo se puso negro, agradecí haber perdido la conciencia… o eso creí.

Despertar.

Blanco, solo había blanco a mí alrededor. También paz, una paz que me resultaba aterradora. Podía escuchar un latido, era rápido, rítmico… era mi bebe.

-Hermana, bienvenida seas.

No reconocí ninguna voz, ¿Dónde demonios estaba?

-Es tiempo de corregir nuestros errores hermana, es tiempo de destruirlos.

No sabía cuántas personas me estaban hablando porque lo hacían al mismo tiempo.

-Es hora de despertar hermana.

Sentí que caía, que caí por mucho tiempo antes de volver a mi cuerpo.

-Alekssandra mírame.

No entendía el por qué tenía que mirarle o porque me llamaba Alekssandra.

-Anima mea, mírame-.

Mi alma, mi único amor, era él quien me sostenía. Entonces abrí los ojos los megalitos de hielo estaban hechos añicos, en realidad el lugar estaba destruido. No sabía que había pasado, pero por el rostro de todos los Lobos a mí alrededor, debió ser algo grande.
Entonces una furia inmensa se apodero de mí, solo quería sala a su yugular y destruirlos.


-Los destruiré, los destruiré a todos…

No reconocí esa voz como propia, no entendía que era lo que estaban pasándome.

-Duerme.

No desperté hasta algunas semanas después, estaba en una habitación blanca, por las paredes me supuse que estaba aún en el castillo de la familia Záitsev. Me encontraba sola, la habitación olía a lavanda, el silencio era reconfortante.

-Por suerte el pelo ha desaparecido.

Entonces volví mi cabeza, allí estaba él, se veía cansado. Estaba sentado en un pequeño sofá, del lado de la enorme ventana, el sol entraba por esta.

-¿Qué pelo?
-El hermoso pelo café que cubría tu cuerpo esa noche.
-¿Sucedió?
-Si Alekssandra, después de un par de horas llevando acabo el ritual y el sacrifico de tiempo. Comenzaste a convertirte, trate de evitar que te golpearas en el suelo. Según me comento Adrik, todo fue distinto, parecía que las cosas estaban saliendo mal, tu pulso y el de nuestra bebe desaparecía… pensé que me había equivocado, entonces utilice mi… mi poder como Lobo Cazador… y el cambio físico fue violento, en una explosión que destruyo los megalitos.
-¿Qué paso después?-. Le interrogue en el momento en que se quedó callado.
-Atacaste a Adrik, eras un Lobo rabioso, sediento de sangre… por el bien tuyo y de nuestra cachorrita, te envié a dormir. Aun no es seguro que vuelvas a casa, parece que a la única persona que aceptas a tu lado en forma de Lobo soy yo.
-¿Por qué?
-No lo sé, quizá sea porque me amas.
-Quizá… ¿Cómo está mi bebe?
-Nuestra bebe nacerá y se convertirá en una fuerte Loba.
-Gracias Grigori.
-No tienes nada que agradecer, lo aria de nuevo… solo por el placer de tenerte para siempre en mi vida.

Sello su promesa con un beso, e iba a hacerle cumplir esa promesa.

Fin?





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lunes, 1 de agosto de 2016

Capitulo treinta y nueve.
Promesa.



Alekssandra se había quedado dormida, había sido una mañana reveladora. Row y ese tal Aarón estaban sentados en la sala, Yurik y Meylan no tardaban en llegar. Baje las escaleras y me reuní con ellos, el chico me veía con curiosidad, como si me estuviera analizando, o fuese un bicho raro.

-¿Qué?-. Le gruñí sentándome junto a Row.
-Disculpe señor Záitsev, es solo que…
-Habla niño.
-Soy más viejo que eso señor.
-¿Qué tanto?
-Casi tengo la edad de Yurik.
-Bastante viejo, pero, ¿Qué ocurre?
-Cuando Aleck se entere, ara todo lo posible por aléjalo de la mi señora. Incluso será capaz de volver a la manada en su contra, alegando que usted “abuso” de la fragilidad de ella.

Sus palabras hicieron que la sangre se subiera a mi cabeza, destrozaría a Aleck antes de que se acercara a ella.

-Debe dejarla ir, solo por el momento.

Volví mi rostro para ver a Row.

-¿Cómo puedo hacer eso? Ella lleva en su vientre a mi hija.

No supe de donde salió es, pero fue una certeza.

-¿Pretende unir a la manada de nuevo? ¿Después de todo lo que ha pasado?
-No, la manda… no va a unirse de nuevo, aun cuando pasen siglos. Ustedes son lo mejor de nosotros, quitando a Aleck de la ecuación.

Los tres reímos un poco aligerando la tensión.

-Mi niña Alekssandra no querrá irse de su lado.
-Lo sé, yo no puedo dejarla ir Row… hemos pasado por tanto, la amo… ellas son mi vida entera.
-Pero tendrá que hacerlo, por el momento… quizá exista la manera de que ella vuelva con usted, sin afectar a las mandas. He incluso, puede que sepa como romper el vínculo de sangre entre ellos.
-¿Sabes del vínculo, Aarón?
-Sí señor, Aleck me lo conto hace tiempo.

Bien, eso facilita las cosas.

-¿Cuál es tu plan pequeñín?

El plan de Aarón era complejo, he involucraba a personas que no debían saber de él. Pero sobre todo, se requería que Alessandri no se enterara. Eso sería romperle el corazón una vez más, pero eso era algo que no estaba dispuesto a hacer… había una manera de hacerle saber las cosas, pero para ello tendría que usar mi lado Cazador, sumergirla en uno de esos sueños oscuros. Lo que iba a hacer no sería doloroso para ella, ni peligrosos, pero… ¿Qué pasaría conmigo cuando accediera a esa parte de mí que he mantenido oculta?

¿Cómo volvería si no logró mantener esos demonios en su lugar?

Finalmente, cualquier sacrificio vale la pena por  ellas, no se como es que tengo esas certeza, pero se que así es. Zaitsev no ha abandonado la habitación donde está Alekssandra, está dormido al pie de su cama. Se que tiene sus sentidos alerta, no hemos hablado, pero ahora más que nunca debía quedarse con ella.

Decidí pasar las últimas horas con ella, Row y Aaron estuvieron de acuerdo en esperar a Yurik y Meylan. Subí a la habitación, Alekssandra aún estaba durmiendo.  Zaitsev volvió a su forma humana, se veía molesto.

-¿Vas a apartar la de tu lado, verdad?
-Es necesario.
-Eso es una mierda, ella es tu mujer y esos son tus hijos.
-Lo se.
-No te entiendo, este es el momento perfecto para volver con ella, a ella-. Me grito.
-No si sigue atada a Aleck, ella de be estar a  mi lado, pero no con una cadena en su cuello.

El semblante de mi padre no cambio, él estaba furioso.

-Esas son…
-Él no la dejara libre, sin importar que se compruebe que ese bebe es mío… ese vínculo con ella lo volverá loco, y la arrastrara a su locura.
-¿Lo mejor será dejarla ir a su lado?
-No-. Respondió Alessandri, un tanto adormilada.
-Los dejare para que hablen.

Záitsev salió de la habitación, pero se quedó detrás de la puerta, odia ver la sombra de su cola.

-No vas desacerté de mi como si fuera un perro.
-No amor, esto es más complicado.
-No, no lo es… yo abdicare.
-¿A favor de quién? Adrik con una unión de la que nadie debe saber hasta que ella sea mayor, o de Dante, cuya propia mujer, muchos creen que aún es Latente. ¿Aleck?
-Ok, en este momento no…
-Sí, algún día. Primero aremos la conversión de ustedes-. Le dije mientras me sentaba a su lado y ponía la mano en su abdomen. –Dejaremos que él crea que tiene el control, debes permitirme encontrar la manera de romper el vínculo que los une y que ambos salgan vivos.
-Alejándome de ti nuevamente.
-Estaremos juntos para cuando Katherine, nazca.
-¿Katherine? ¿Decidiste que será una niña? ¿Decidiste el nombre?
-Sí, sí y si… No me preguntes como o porque, solo sé que así es… lo siento en mi corazón.
-Si es niño, no quiero que te desilusiones.
-Oh, bueno… eso no va a pasar.
-¿No?

Me gusta verla sonreír, sus ojos se iluminan.

-No.
-Bien, si es niño se llamara Frederick.
-Oh no, eso no. Ese nombre es horrible.
-Yo lo amo.
-ok, si, bueno… Frederick si es niño, pero yo sé que no será.
-Te amo.
-También te amo, tenemos que prepararnos, debes estar al tanto de lo que va a pasaras. Transferiremos a Row a tu manada, ella será tu sanadora… Verona la envió por una razón, y vamos a hacer caso a lo que nos esté diciendo. Yo hablare personalmente con ella en unos días, y te lo are saber a través de mi padre.
-Ok… no quiero irme.
-Ni yo que lo hagas, pero el tiempo no se detiene y si no vuelves, Tristán enviara a sus perros y mi perros atacaran a los suyos, entonces…
-Ya lo entendí, bien… ¿Qué pasara después?
-Iré por ti, y hare lo que debí hacer desde el momento en que te vi.
-¿Qué es eso?
-Sera una sorpresa querida.

Me incline a darle un beso en los labios, no la besaría por un tiempo. Pero me aseguraría de que ese tiempo fuera corto, tenía que tener a mis chicas conmigo, y lo iba a lograr.

Exactamente a las seis con quince minutos de la tarde Yurik y Meylan llegaron a mi propiedad, Záitsev escoltaba a Alekssandra, yo estaba a su lado sin tocarla. Aarón estaba parado junto a la puerta esperándola, su mirada azul era un tanto inquietante. Aun no entendía que ganaría él ayudándome, eso alejaría a Alekssandra… quizá pretendía ser el alfa.

No, no iba a dudar así de mi gente. Quizá estoy paranoico, debo confiar en los Lobos, sin embargo lo mantendré vigilado.

-Lista mi señora.
-Aarón, quiero pedirte…
-No diré nada mi señora-. La interrumpió. –Esperare hasta que usted lo confirme.

Le colocó un adorno en forma de Lobo de ojos rojos, era una especia de incensario. Eso evitaría que otros Lobos supieran de su embarazo por su aroma.

Idea de Rowshark.

-Bienvenida a la manada-. Le indico a Row rodeándola con sus brazos.
-Sera un placer servirla mi señora… Mi señorito Vladik…
-No Row, volverás a casa, solo es un préstamo, me importa un pepino lo que diga la loca esa, volverás.
-Gracias.

Alekssandra se dirigió a la puerta acompañada por la sanadora y Aarón.

-¿Cuándo será la conversión?
-La siguiente luna roja, en el hogar del padre de la raza… dile a tu gente, que me encargare de todo, enviare a mi enlace a ustedes cuando todo esté listo.
-Así lo are Grigori, gracias por todo.

En ese momento, tanto Yurik como Meylan se colocaron a mi lado, no por protección, no porque la estuvieran cuidando a ella. Era para evitar que la detuviera, ellos eran los únicos que sabían la verdad, me había visto obligado a confiar en ellos. Por qué solo existía una persona en el universo capaz de detenerme, y estaba por salir de la puerta.

-Que la luna guie sus pasos, alfa Vasíliev.
-Que la luna guie tu corazón, alfa Záitsev.

Me recargue en Yurik, tomando la mano de Meylan, el sentir la fuerza de ambos a mi lado me dio la fuerza suficiente para dejar que esa puerta se serrara detrás de ella.

-Dioses estoy envejeciendo… voy a ser tío, el mejor tío de todos.

Las palabras de Yurik me tomaron por sorpresa, creo que Meylan entendió el pésimo comentario por que comenzó a reír.

-No… tu no vas a ser tío, no te quiero cerca de mi bebe.
-¿Pero, por qué? Somos familia, ese bebe llevara mi sangre.
-Yurik, no hagas que me arrepienta de haberte permitido quedar en la manada-. Le dije agarrándome el puente de la nariz.
-Oh vamos, me amas.
-Sigue soñando.

Me aleje de ellos, me dirigí a la sala de estar.

-Vamos Grigori, acéptalo… acepta que me amas.
-No Yurik, solo te tolero.
-Ya se, es por la pequeña Meylan, temes que valla de chismosa y “el que dirán te preocupa”
-Hey, no me metan en su lio amoroso.
-¿Lio amoroso? Pequeña pervertida-. Se burló Yurik.

Esa noche no podía dormir, pero tampoco era como si pudiera marcar su número para saber cómo estaba… si podía hacerlo.

-Pulgosito bobito, déjame dormir, estoy agotada.
-Solo quería saber de ti… ¿Cómo te fue?
-Bien, Tristán es el más feliz de que la conversión será pronto, Aleck por su parte no me habla desde que termine con él.
-¿Sabe de nosotros?
-Lo intuye, pero no puede probarlo.
-¿Cuándo se los dirás?
-Cerca de la fecha de conversión, quiero fortalecerme un poco.
-Bien, te dejare dormir. Descansen, te amo.
-Gracias, duerme bien, te amo.

Una semana después me dirigía a la isla de la Oscura, tenía que hablar personalmente con ella. Saber si es que había visto algo, y si ese algo ponía en riesgo a mi familia. Tenía que tener en mi mano todo el posible contra, ella tenía que ayudarme, de otro modo perdería mi razón para vivir.

Baje del avión, en contra de los ladridos de mi círculo cercano me dirigí solo a la isla, Cross estaba esperándome.

-Señor Záitsev.
-Cross, se te ve bien.
-Lo estoy, mi mujer lo recibirá de inmediato.
-¿Tu mujer?
-Si, por fin decidimos fortalecer ese vínculo.
-Felicidades.
-Gracias.

Me condujo al interior del castillo que llamaban “casa” directo a la biblioteca, creo que este era el lugar favorito de la Oscura. Ella estaba sentada detrás de su escritorio, rodeada de libros y mapas. Se veía muy interesada en lo que tenía enfrente, tanto que no se percató de que me encontraba allí, hasta que Cross se lo hizo saber.

-Oh, por favor señor Záitsev  tome asiento. Es que he estado investigando algunas cosas y me pierdo en mis búsquedas.
-Descuida Verona.
-Gracias, señor.
-¿Sabes por qué estoy aquí?
-Es precisamente sobre eso que estoy investigando, al principio… cuando esa mujer estaba entre ustedes solo veía oscuridad… ahora… lo veo todo, el futuro, el pasado de cada Lobo en que pienso.
-Eso es bueno.
-Hasta cierto punto, porque veo todos los posibles futuros, no solo “el” futuro.
-¡Mierda!
-Eso lo define mejor.

Esto se ponía más difícil, si ella me decía a o b, sería más fácil para i tomar la decisión correcta, pero si había un a, b, c, d o e…

-¿Viste a mi hija?
-¿Hija? No… ¿Cómo sabes que s niña?
-No lo sé, lo siento.
-De modo que tú eres el padre.
-Yo soy el padre, no había otra opción.
-No, y no la vi… después de ver el embarazo de la señora Alekssandra, caí en una especie de Shok y las imágenes no dejaron de llegar a mí. Después de eso lo veo todo, pero como le dije nada en concreto, y en el caso de ella y el tuyo… no veo nada. Es como si algo les protegiera, algo más allá de los Lobos.
-Row tampoco sintió al bebe, o si eran varios… solo sintió la vida, algo le impidió llegar a ellos o a ella.
-Bien, entonces es más lo que debo investigar.
-¿Puedo ayudar?

Clavo sus ojos en mí, meditando mi pregunta, quizá poniéndose de acuerdo con su compañero, no lo sé. Pero de pronto su sonrisa se hizo más amplia, parecía más la de un felino que la de un Lobo.

-Eso será un honor señor, así tendré acceso a textos antiguos a los que solo usted puede acceder.
-Bien, gracias… creo.

Un par de días después regrese al instituto, tenía la lista de libros que Verona iba a necesitar. Se los enviaría poco a poco, una vez que ella encontrara su respuesta yo tendría las mías. Era bueno ya no hacerme cargo del Instituto, que eso hubiese quedado en manos capaces. Eso me daba tiempo para hacer lo que tenía que hacer, sobre todo para avisarle a Alekssandra sobre el plan de Aarón. Me dirigí a mi casa, y directo a la ducha. Me recosté en la cama dispuesta a dormir, revisando algunas cosas en mi celular.

Lo deje sobre la mesa de noche, me concentre en mi respiración. Sentí como el sueño me invadía, ni pulso cada vez se hacía más lento, la negrura que precede el sueño estaba ante mí. La forcé a convertirse en una burbuja, trazando patrones intrincados a su alrededor, similar al de una red.

Con un pensamiento la traje hasta mí, con cuidado abrí parte de la red y la fui cubriendo con ella. Hasta que ambos quedamos dentro de la esfera. Lo había logrado había creado un sueño oscuro, pero con la diferencia que este no la dañaría, ni le causaría pesadillas. Alekssandra se veía un poco confusa, hasta que se volvió a verme a mí.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué está pasando esto?
-Necesito hablar contigo anima mea, y nadie, nadie más puede enterarse.
-¿Esto me hará daño? ¿Cómo me traerás de regreso?
-No, nunca te dañaría…. Estoy usando mi parte… bueno, es una manera de comunicarme contigo, de estar con ustedes.
-Eso me agrada, que estemos juntos en este proceso.
-Sí, ahora escucha con atención.

Le explique a detalle el plan, no le mencione quien había sido el que lo trazo, pero si le di toda la información que pude reunir, para explicarle mejor cada paso. Ella es sumamente inteligente, de modo que entendió cada detalle, no estuvo de acuerdo con algunas cosas, pero sabía que no había otra manera.

No iba a ser sencillo, pero no sería imposible. Mientras alabamos, nuestro alrededor fue modificándose. Se fue haciendo un entorno cálido, uno confortable para ambos. La habitación de los Von der Rosen, que habíamos estado compartiendo estas semanas. Ese lugar seria nuestro hogar una vez que todo esto terminara.

-Grigori, tengo que decirte algo.
-Dime.
-Él lo sabe.
-¿Se lo dijiste?
-No… me metí a bañar, me quite el broche que me di Aarón, él me explico que solo funciona si lo tengo cerca. Aleck estaba ebrio cuando entro en mi recamara…
-Dime que no te toco-. La interrumpí con la mayor calma posible.
-No lo permití, me defendí, tal como me enseñaste.
-Bien.
-Pero se percató del embarazo, se lo tomo muy mal. Entonces llame a Todos en la casa a gritos, y en automático tu padre intervino.
-Bien.
-Todos creen que él bebe es de él.
-Ok, una complicación en el plan, pero eso no lo altera. Deja que lo crean, solo acláraselo a quien quieras que te apoye en esto.
-Pero, es tuyo, tú eres el padre.
-Lo sé, solo no lo pondremos en alerta. Esto lo hacemos por el bien de todos.
-Desacuerdo.

Me quede con ella hasta el amanecer, no quería dejarla, pero podría verla por la noche. Me despedí de Alekssandra y de mi bebe.

-Prométeme que nada va a separarnos.

-te prometo que si alguien lo intenta acabare con él o ella, nadie me va a separar de ustedes, jamás… te lo prometo.
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sábado, 23 de julio de 2016

Capitulo treinta y ocho.
Destino.



Era la quinta vez que me reunía con Grigori, toda la casa olía a incienso y plantas extrañas. Pero era un aroma delicioso, los contra, se me impregnada en la piel. Habíamos estado drenando energía, en cada ocasión era más rápido. Me sentí bien, pero no me sentía como yo. Según me había dicho, las cosas para mi conversión a estaban casi listas, de modo que dentro de poco sería uno de ellos. Eso me aterraba, ¿Qué pasaría si todo salía mal?

Mal era el lugar donde me encontraba en este momento... a horcajadas sobre la cadera de Grigori, con mis manos en su pecho y mis labios tocando los suyos.

De pronto me empujo, haciéndome caer sobre la colchoneta de entrenamiento.

-¿De qué se trata esto? ¿Acaso te deja insatisfecha?

Sentí como mis mejillas se tiñeron de rojo.

-No va de eso Greg, solo quería...
-¿Que querías comprobar Alekss? ¿Querías saber si aún me pones caliente? Sabes malditamente que sí, no entiendo...
-Solo quería volver a sentirte... te echo de menos todos los días, más cuando estoy con él.

Ok, eso no debí decirlo.

Me puse de pie, acomodando mi ropa.

-Alekssandra, debes entender dos cosas. La primera, si vuelves a estar conmigo... no pardas volver con él. La segunda, si te permito hacer el amor conmigo y volver con él, te estoy rebajando a mi nivel.
-Entonces no volveré con él.

La expresión en el rostro de él me desconcertó, era neutra, no había emoción alguna.

-¿Le aras saber tu decisión?
-Si.
-No voy a tolerar que estés con otro al mismo tiempo.
-Yo tampoco, y mira que tienes esa maldita costumbre. Primero Patricia y luego esa Zorra.
-Lo lamento.
-Eso ya quedo en el pasado, lo importante aquí es el presente.
Gregori avanzo los pasos que nos separaban, estaba solo a un par de centímetros de mí.
-¿Quieres comenzar de nuevo conmigo a tu lado?

Sentí como los latidos de mi corazón se aceleraba, mi respiración comenzó a ser desigual. Tenía una sola cosa clara, amaba a este Lobo con todo mí ser. Habíamos pasado demasiadas cosas juntos, ambos habíamos tomado decisiones equivocadas, que nos llevaron a donde estábamos hoy.

Sentí una punzada en mi abdomen bajo, toda la semana había tenido molestias. Quizá algo de lo que comí me hizo daño, pero esto me sirvió para recordar algo.

-Entiendo que no quieras, finalmente solo soy una comezón que deseas rascar.

La molestia en su voz, me hizo volver a la realidad.

-No Lobito bobito, no estoy negándome. Solo me duele un poco el estómago, creo que algo que comí me sentó mal.
-¿Quieres que te lleve con los sanadores?
-No, solo es un dolor ligero de estómago.
-Espera… ¿Me dijiste Lobito bobito?
-Eh… ¿Si?
-¡Eso es peor que si me hubieras dicho Fredy!
-No.

Ambos comenzamos a reír, cerro los últimos centímetros entre nosotros y me abrazo. Escondió su cabeza en mi cuello, apretándome a él. La sonrisa murió cuando sentí sus labios en mi cuello, fue dulce, delicado. Su respiración se hizo más profunda, sus manso se volvieron más posesivas.

-Di que eres mía, Alekss.
-Lo diré, solo si vuelves a ser Frederick… aunque sea solo para mí.

Me libero de su abrazo y se alejó un poco de mí.

-Lo lamento Alekss, no puedo volver a ser él.
-¿Por qué?
-Por que como Frederick, perdí demasiadas personas que eran importantes, la gente que amaba tomo decisiones sobre mi vida, y porque no es quien soy… Mi padre Grigori y mi madre Henrriette me llamaron Grigori, creo que es tiempo que sea ese hijo que no tuvo oportunidad de ver crecer, meter la pata y convertirse en alfa.

La tristeza en su voz atrajo mi atención, tenía razón en todo lo que había dicho, la gente que él amaba lo había traicionado, tomando decisiones por él. De igual forma había perdido, era justo que le permitiéramos tener el reinicio que necesitaba. Pero eso sería perder una parte de le hombre que conocí, ¿No?

-Bien… entonces deberé conocerte como Grigori. Pero sin importar como te llames, siempre he sido tuya.

Esta vez yo me acerque a él y lo abrase, tuve que pararme de puntititas para alcanzarlo, uniendo mis labios a los suyos. El me tomo por la cintura y me levanto, rodee su cadera con mis piernas y el me sostuvo por el trasero. La ropa de deporte que traíamos, me dejaba sentir la piel de sus brazos, eran suaves y musculosos.

Hice un camino de besos desde sus labios hasta su cuello, me encantaba besarlo en esa zona, se le erizaba cada bello de su piel.

-Corazón, si sigues haciendo eso, no llegare a la habitación… y tengo la intención de estrenar esa cama contigo.
-Lobito bobito, podemos estrenarla más tarde-. Susurre en su oído.
-Pero Alekss…
-¡Basta Grigori! Te necesito aquí y ahora, ya.
-Pero cariño.

Sentir su caricia debajo de mi playera, me hizo estremecer, me di cuenta de que solo estaba jugando conmigo. Escuche algo romperse, y entendí que esa era mi playera, él la había desgarrado.

-¡Oh, eres incorregible pulgoso!
-Pero cariño, he aprendido algunos trucos nuevos, aun no los pongo en práctica.

Esta demás decir que las colchonetas de entrenamiento, amortiguaron muy bien nuestro peso, que todo el equipo que él había llevado allí para ayudarme, fue mudo testigo de las incontables horas que estuvimos juntos.  

Al anochecer como cada semana, tuve que volver a la casa franca. Sinceramente no quiera hacerlo, pero tenía que hacerlo. Me despedí de Grigori saliendo de la casa, el coche con Aleck como chofer ya me esperaba. Me subí al asiento del copiloto, no quería verlo. Estaba por romperle el corazón, sabía que me odiaría si se enteraba que había estado con otro, más si era con él.

-¿Cómo te fue nena?
-Fue agotador.
-Dentro de poco ya no tendrás que volver, podremos sacarlo de nuestras vidas para siempre.
-Si… para siempre.
-¿Quieres cenar algo?
-Sí, estoy famélica.

Aleck se acercó a mí, trato de darme un beso en los labios pero no lo deje.

-¿Qué es ese aroma?

Me tense cuando olfateo mi cabello, y mi cuello. Pero recordé que Grigori había puesto plantas, e inciensos especiales para no oler nada más… todo por culpa mía.
-Incienso… Le molesta percibirte en mi piel.

La sonrisa de Aleck fue genuina, también sonreí. Entonces puso en marcha el auto, nos dirigimos a un restaurante cerca de la casa franca, él era demasiado paranoico con respecto a estar cerca de la manada Cruz Dorada. Al vernos llegar, nos dirigieron a la sección VIP, en un reservado especial.

Aleck se sentó frente a mí, no me quitaba los ojos de encima. Pero su mirada era distinta, se veía un poco triste.

-Terminaras conmigo, ¿Cierto?
-¿Qué?
-Terminaras conmigo esta noche.
-¿Por qué dices esto?
-Por qué no me has mirado desde que saliste de su casa.

Entonces lo mire, era verdad… todo.

-Lo sigo amando a él… no quiero que esto continúe y lastimarte, me odiaría si eso pasara.
-No pasara.
-Si lo ara Aleck, te lastimare en el futuro si seguimos juntos, porque sabemos que año a alguien más.

El coloco las manos sobre la mesa.

-Me gustaría decirte algo que te hiciera cambiar de opinión para que te quedaras a mi lado… solo puedo pedirte algo.
-¿Qué cosa?
-Solo promete que lo aras, que me aras ese favor.
-Pero…
-Por favor-. Me interrumpió.

¿Qué podía pasar si le prometía que lo aria?

-Bien, tienes mi palabra.
-Regálame una última noche a tu lado, que sea nuestra despedida.
-No.
-No puedes retractarte cielo.
-Aleck, no puedo volver a estar conmigo.
-¿Por qué? ¿Acaso has estado con él?
-No… está bien. Esta noche será nuestra despedida.
-Bien, te dejare ir sin molestarte.

¡Mierda!

Regresamos a la casa franca, yo no dije palabra alguna desde que salimos del restaurante. No tenía ánimos de decir nada, finalmente estaba haciendo lo mismo que Frederick me hizo. Él también le había “regalado” una noche a la zorra, y todo había derivado en un desastre. Al llegar a la casa, la mayoría de los que allí la habitaban ya estaban durmiendo.

Aleck tomo mi mano, la sentí fría al tacto. Cuando comenzó a dirigirme a mi habitación, entendí que yo no podía cometer el mismo error. Hacia solo tres días que habíamos dormido juntos por última vez, y habíamos tenido sexo al amanecer.

-No puedo Aleck, no puedo traicionarme de esta manera. No es por él, no es por ti… esta decisión es por mí.
-Alekss…
-No… Lo lamento, pídeme cualquier otra cosa, pero, esto no va a pasar. Si te molesta que no cumpla con mi palabra, lo lamento, nada puedo hacer para reparar eso.

Me soltó la mano, se veía furiosos.

-Bien, como quieras.

Sentí mis piernas desfallecer, sabía que me odiaría por eso, pero yo no cometería ese error. Me dirigí a mi habitación, me di una ducha y me metí a la cama. Me quede dormida de inmediato, ya mañana seria otro día.

Treinta días, un mes sin hablar con Aleck. Creo que realmente está molesto, pero lo que hice era lo correcto. Yo no lo amaba, me sentía cerca de él, pero no de la forma que él deseaba. Era simple, no quería jugar con sus sentimientos. Lo extrañaba, me había acostumbrado a su presencia todos los días por un año, a sus charlas nocturnas. Pero no por ello volvería, no podía hacerlo.

Las cosas con mi Lobito bobito, es decir Grigori, van muy bien. Por lo menos no reñimos, las cosas son diferentes. Todo con él es distinto, en cada ocasión me es más difícil dejarlo. Pero la manada apenas se está acostumbrando a su nuevo estatus, como para decirles “dijo mi mamá que siempre no, y viviremos juntos”

Estos días me he sentido algo enferma, he tenido malestares matutinos, nauseas. Creo que le are caso a Triztan he iré con los sanadores, porque dice que él no puede oler nada en mí, ya que “apesto” a incienso. Voy a tener que hablar con Grigori acerca de ello, ya no es necesario… bueno, si lo es si nuestra relación es un secreto para todos.

La sesiones de entrenamiento y drena de energía, han estado bien. Me he sentido más fuerte. Ya no me siento cansada, ni he tenido episodios sin control. Si esa fuera una habilidad o  un poder seria genial. Ahora puedo usarlo a voluntad y conjurar cualquiera arma. Ya no estoy tan indefensa contra nadie, eso me gusta.

En este momento me encuentro de camino a su casa, y en esta ocasión es Aarón quien conduce. Me ha dicho que mi casa está casi terminada, que solo es cuestión de algunos detalles y podre mudarme. Por fin, mi propio lugar, donde estaré con mi familia. Ya no seré un alfa nómada, tendré mi lugar.

Como siempre Grigori... no me hago a la idea, para mí siempre será mi Frederick, pero en fin. Gregori está parado en el umbral de la puerta, con su semblante serio solo observando mis movimientos. Pero esta vez parece que algo anda mal, Záitsev está a su lado en forma de Lobo. Me dirijo a ellos en silencio, sintiendo un escalofrío que termina en nauseas. Me detengo a medio camino, antes de poder decir algo todo se pone negro.

Me siento terriblemente cómoda, el aroma a lavanda a mi alrededor me deja respirar con calma… n momento, la casa de Grigori, no huele a lavanda, es incienso especial, ellos mismos lo elabora. Si no esto allí, ¿Dónde estoy?

Me obligo a abrir los ojos, me doy cuenta que estoy en la habitación principal, en la ventana unas flores de lavanda aromatizan el cuarto, Záitsev esta sentado en su forma humana a los pies de la cama. Escucho voces en el pasillo, al segundo siguiente la puerta se abre y detrás de ella esta Rowshark, la sanadora de Yurik.

Le siguen Grigori y Aarón, quienes tienen un semblante mortalmente serio. Me están asustando, pero no les digo nada.

-Buen día mi señora, la señora Verona me ha enviado a usted.
-¿Verona? ¿Por qué?
-Por qué en cuestión de trece meses me necesitara.
-Greg no entiendo-. Le digo estirando mi mano para tomar la suya, pero él no se mueve. -¿Qué ocurre?
-Salgan-. Les ordena a todos.

Ellos asienten, Zástiev, que no me di cuenta en qué momento se transformó en Lobo me dedico una última mirada y salió de la habitación.

-Este silencio está asustándome, ¡podrías hablar de una jodida vez!
-Estas embarazada.
-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?
-Depure el aroma de las plantas y el incienso  hace un par de días, cunado bajaste del auto lo percibí, tan fuerte y claro como tú el aroma de la lavanda.
-No… no es verdad.
-Apenas te desmallaste, te traje aquí, un par de minutos Row entraba por esa puerta, diciéndonos que la Oscura la había enviado a cuidar la vida de la señora Vasíliev y sus cachorros.

Oh, bien. Estaba embarazada… eso era bueno, tendría descendencia.

-¿Por qué estas molesto? ¿No debería darte gusto esta vez?  Vas a ser padre.
-No, yo no.
-¿Qué mierda estas diciendo?

Su semblante fue más triste de lo que imagine, se sentó a mi lado, pero en ningún momento me toco.

-La línea directa con el padre de los Lobos, cada uno de sus descendientes directos… solo pueden engendrar un hijo. Un único embrión por embarazo… Row dijo, “cachorros”… eso solo puede ser porque el padre de los lobitos, no soy yo.
-No... No…
-Si anima mea, si lo que Row dice es verdad, tú y Aleck Slavik serán padres de unos hermosos cachorros… ellos necesitaran a su padre.
-No Grigori, no son así las cosas. ¿Cómo podremos saber si son uno o varios?
-Row debe revisarte.
-Bien, que lo haga.
-Ok.

Salió de la habitación sin decir más, yo me sentía igual de abrumada que él, lo que debería ser motivo de alegría y unión para nosotros. Se estaba convirtiendo en algo que podría separarnos, y con la conversión cerca… no. Aun si eran hijos de Aleck no permitiría que Grigori se aleje de mí. Row entro a la habitación con su característica calma, y una confortable sonrisa.

-Mi señora, no se preocupe, por ello la Oscura me envió.
-Lo se… solo dime que mi bebé está bien, no me he cuidado en estos días.
-Lo are.

Me conforto que no dijera “sus bebes” y se limitara a hacer su trabajo. Trajo una silla y se sentó a mi lado, descubrió mi estómago y coloco sus manos allí. De modo que eta era la razón de mis náuseas y malestares, no era na enfermedad… ¿Cómo no me di cuenta? Con todas las emociones alteradas, con tantos altibajos en mi vida.

-Esto… señora…
-¿Qué ocurre?
-No puedo ver si es uno o son varios.
-¿A qué te refieres Row?
-Siento la energía de nueva vida en su interior, pero están protegidos por algo… ese algo no me deja llegar a ellos.
-¿Cómo dices?
-Nunca me había topado con algo como esto, esto es como si los dioses estuvieran protegiendo de manera directa a su o sus cachorros.
-¿Los dioses?
-Si mi señora, temo que no haba modo de saber nada hasta que esté más avanzado el embarazo.

¡Por-la-maldita-y-mas-grande-palabrota-del-mundo!
¿Por qué esto me tiene que estar pasando a mí? ¿Por qué los benditos dioses de los Lobos tienen que joderme la vida de esta manera?

Cuando Row salió de la habitación, un derrotado e inseguro Grigori entro en ella.

-Alekss…
-No, escúchame bien jodido Lobo. Esto es tu culpa, tú y ese maldito incienso nos metió en esto-. Mis palabras no pretendieron ser tan duras, pero tenía que hacerlo reaccionar, no haba otra, cachorros o cachorro él era el jodido padre. –Tenemos que saber la fecha exacta, por tu semblante veo que Row te dio la divina noticia. Pero te guste o no, este o estos son tuyos. De nade más, y no los vas a usar de pretexto para alejarte.
-Pero…
-Tendrán a su padre, y eres tú. ¿Te queda claro terco Lobo?

Me observo por largo rato, entonces la tristeza en su mirada desapareció. La sonrisa afloro en sus labios, y se acercó a mí.

-Tiene razón mi señora, tendremos a nuestro o nuestros bebes.
-¿Qué pasara con la conversión?
-Él o ellos son Latentes, de modo que serán estupendos y saludables Lobos al nacer.
-¿Quieres tocarlo?
-Si.

Sentir la calidez de sus manos, sobre mi abdomen fue por mucho la mejor sensación del mundo. No me importa lo que ocurra mañana, o lo que tengamos que enfrentar, el hoy es lo a lo que me aferrare siempre.
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